Alguna vez me he quejado de la música gitana que se hacía en España. Aunque no lo decía en serio, porque al fin y al cabo la música no es más que parte de la historia y evolución cultural de un pueblo o región. Aquí nació el flamenco de la confluencia compleja de ritmos y melodías, árabes y sefardíes, principalmente, con el aporte de muchos otros géneros y pueblos. No hay nada de malo en ello y los gitanos han adoptado y aportado a esta música más que ningún otro grupo. Mi queja era más bien acerca de lo alejada que queda la música gitana del sur de España con la que se realiza en los balcanes y países del Este, que son dados a la fanfarria que tanto me gusta.
Sin embargo todos los gitanos, de aquí y allá, comparten algunas cosas. La primera es que son un pueblo sin tierra. Se cree que la palabra gitano deriva de egipciano, que procede de Egipto. Procedan de donde procedan han sido, y posiblemente serán, un pueblo de gente errante, poco dada a establecerse y con facilidad para cambiar de lugar. Tienen también costumbres muy arraigadas (en algunos casos se diría que retrógradas) y una identidad y sentido de la libertad muy propios. Esa identidad queda reflejada en su bandera, con la rueda de carreta vagabunda entre la tierra y el cielo y también en su himno.
Y hoy, en una nueva parada musical, hablaremos del himno de los gitanos.
El himno de los gitanos se llama Gelem Gelem (Anduve, anduve), o Djelem Djelem, o también Zhelim Zhelim, Opré Roma y Romale Shavale. Yo lo he encontrado más veces con el segundo título. Tras escucharlo en distintos discos de varios artistas (Esma Redzepova, Ljiljana Buttler, Saban Bajramovic...) supuse que tendría cierto significado especial.
Y así es. El himno gitano fue oficialmente reconocido como tal en el primer Congreso Internacional Gitano, celebrado en Londres, en 1971. Como pasa con todas estas cosas, su procedencia no está del todo clara. Es posible que se trate de una melodía rumana, adoptada más tarde por los gitanos serbios. En cualquier caso el músico yugoslavo Jarko Jovanovic escribió sobre ésta la letra (retocada en el segundo congreso en 1978) y ésta fue aceptada, con el tiempo, por unanimidad.
La letra dice así (aunque han sido muchas las versiones libres que de ella se realizan):
Gelem, gelem lungone dromensar maladilem baxtale Rromençar A Rromalen kotar tumen aven E chaxrençar bokhale chavençar
A Rromalen, A chavalen
Sàsa vi man bari familja Mudardás la i Kali Lègia Saren chindás vi Rromen vi Rromen Maskar lenoe vi tikne chavorren
A Rromalen, A chavalen
Putar Dvla te kale udara Te saj dikhav kaj si me manusa Palem ka gav lungone dromençar Ta ka phirav baxtale Rromençar
A Rromalen, A chavalen | Anduve, anduve por largos caminos Encontré afortunados romà Ay, romà, ¿de dónde venís con las tiendas y los niños hambrientos?
¡Ay romà, ay muchachos!
También yo tenía una gran familia fue asesinada por la Legión Negra hombres y mujeres fueron descuartizados entre ellos también niños pequeños.
¡Ay romà, ay muchachos!
Abre, Dios, las negras puertas que pueda ver dónde está mi gente. Volveré a recorrer los caminos y caminaré con afortunados calós
¡Ay romà, ay muchachos! |
Por supuesto, es una triste canción y con tristeza se canta. La Legión Negra hace referencia a los comandos de las SS que se encargaron de la liquidación del pueblo gitano centroeuropeo, en lo que se conoce -poco- como porraimos. Los gitanos, junto con los judíos, negros, homosexuales y, en fin, todo aquel que fuera "diferente" a lo que debía ser el ideal de grandeza nazi fueron perseguidos, en muchas ocasiones con la complicidad de la población local. Y suele pasar que los perseguidos son más débiles, pobres e indefensos.
No es tan raro: sigue pasando. En el sur de Italia el pueblo gitano ha sido expulsado de sus barriadas. Los pobres del pueblo han saqueado las míseras pertenencias que los gitanos dejaban atrás. Los ricos mafiosos han quemado lo que quedaba: pronto podrán especular con el suelo. Allí sale barato, porque apenas es necesario construir casas con servicios mínimos (y lo sabe todo aquel que haya estado en el sur de Italia) y ni siquiera se asfalta el suelo. Gente que necesite un techo siempre habrá. Habrá quien diga que los gitanos son maleantes y delincuentes. Es posible que algunos lo sean. Más miedo da el Estado corrupto que permite la impunidad de los que escatiman servicios de recogida de basura y consiente que la mafia campe a sus anchas en Nápoles y Calabria. O en cualquier lado.
Bueno, una vez suelta la nota política, he encontrado, rebuscando por Internet, que Djelem djelem se baila. Según el autor1:
El Himno Nacional gitano se baila como Jeni Jol o como Tsifteteli, que puede usar como base los pasos de Jeni Jol, danzándose en forma individual o en parejas con improvisaciones de pasos, punteos y giros, ya sea en el lugar o girando alrededor de una pareja. Ambas son danzas de mujeres.
Hoy la música la ponen varios artistas. Como tengo para elegir, me quedaré con las de
Kokani Orkestar, que por supuesto realizan una versión instrumental repleta de metales y la del Lebrijano, quizá el más flamenco entre todos los flamencos españoles, que cierra su disco Sueños en Aire con este himno, acompañado de voces búlgaras (que no he logrado identificar). Refleja la música de allá y la de aquí.
Un saludo y disfruten con ella.
boomp3.com
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