24 enero, 2010

El último trago: cierro el blog

No soy de los que tarda mucho en despedirse, y hoy no haré una excepción. También podría no despedirme, pero siento que tengo una pequeña obligación. Incluso para los pocos fieles cerveceros, que son los que habrán seguido un poco este humilde blog.

Me despido porque no tengo tiempo, aunque esa no es toda la verdad. Lo cierto es que me despido porque hace tiempo que escribo por obligación. Y el tiempo que tenga lo voy a dedicar a otras cosas y proyectos que ahora me llenan por completo.

Cuando empecé con el blog, acababa de terminar la carrera, trabajaba a media jornada y estudiaba japonés. Ahora tengo una casa que puedo llamar mía, he terminado un máster y empiezo un doctorado: el blog me ha acompañado durante todo ese tiempo y se hace raro visitar las primeras entradas: es como viajar en el tiempo.


Volviendo la vista atrás, creo que tengo lo sufiente como para estar orgulloso, especialmente en el segundo año de vida de este blog. Y lo estoy, y mucho, cuando repaso algunos viejos posts de informática y japonés. Pero más orgulloso y contento estoy de haberme hecho un hueco en la comunidad cervecera (antes incipiente, ahora consolidada).

Muchas gracias a todos los que he conocido, virtualmente, y que se han detenido un tiempo en este blog, para volver más tarde. He aprendido mucho acerca de la cerveza, mi pasión. Y más que seguiré aprendiendo, claro.

Sobra decir que seguiré probando un montón de cervezas, y cocinando con ellas. Y que alcanzaré mi objetivo de fabricar cerveza un año de estos. Sobra decir que seguiré siguiendo vuestras opiniones y divagaciones y que a veces participaré en ellas. Sobra decir que cuando me dé la gana, vuelvo a abrir el blog y listo.

Y ya acabo. Seguiré dando la guerra en Internet, pero en una aventura más emocionante y colectiva. E importante. A partir de la semana que viene pondremos en marcha la nueva web de Salvem el Cabanyal www.cabanyal.com , la plataforma que trata, desde hace 11 años, de salvar un importante patrimonio de la ciudad de Valencia (y de toda España) de un proyecto urbanístico depredador, que partirá en dos el viejo barrio de pescadores.

Si tienen un poco de tiempo, les pido un último favor: vean los siguientes videos, que informan (en difícil equidistancia) de lo que sucede en mi barrio. Si tienen menos tiempo, vean sólo el segundo, es más actual, sale mi casa, y termina con música de Miquel Gil. ¿Qué más quieren?.

Crónicas: 'Cabanyal, herida abierta'




Enlace al segundo video.

Gracias a todos. Y más que nunca, salut!

1 No es por nada, pero seguiré dando la vara en Twitter.

31 diciembre, 2009

La Ronda #19: Si es sólo cerveza...

La Ronda 19 (me sigue pareciendo increíble y maravilloso que llevemos tanto tiempo juntos) la trae Chela y plantea varias preguntas... que están abiertas a interpretaciones. Dice así:

Si sólo es cerveza ¿por qué tanta excitación? ¿por qué tanto esfuerzo en escribir sobre ella y sobre todo por qué tanta obsesión desmedida y demagógica, en muchos casos, por querer hacer llegar a la gente nuestras experiencias con la cerveza? ¿No se estará volviendo la escena cervecera en español un poco snob y costreñída?

La ventaja de escribir sobre las campanadas es que ya he leído algunas de las aportaciones al tema. Por lo general, los blogueros se han apresurado a desmentir el presunto snobismo y obsesiones alrededor de la cerveza. Y todos tienen tazón, claro. He podido conocer a algunos de los foreros hispanos y en ningún caso he encontrado atisbo alguno de presunción: siempre ganas de beber, pasar un buen rato y probar cosas nuevas.

La Ronda siempre trata de buscar una respuesta más o menos personal a cada cuestión. Y lo cierto es que yo sí que, en ocasiones, he sentido cierto hartazgo hacia el mundillo de los blogs cerveceros. Y ¿por qué?


Cualquiera que vea la evolución de anotaciones mensuales de mi blog se dará cuenta. No es sólo falta de tiempo: no tengo ningún interés especial en divulgar cada experiencia cervecera que tengo. Que las tengo (a mis espaldas hay un buen montón de cervezas de 2d2dspuma). No publico notas de cata, porque me importa bien poco que otros conozcan mi opinión acerca de una cerveza. Y ya está.

Ojo, me parece muy bien que otros blogueros lo hagan: es una forma de compartir los gustos y expresar opiniones. Me parece bien que existan sistemas de puntuación, como Ratebeer o Beeradvocate: los consulto para saber qué cervezas fabrica determinada empresa o país. No tengo ningún problema con que eso se extienda a las páginas hispanas. Sencillamente yo no estoy por la labor.

[inciso: Valoro mucho, eso sí, que iniciativas que han partido desde la red se hayan hecho un hueco en otros medios o hayan llegado a otros canales: Logia Cervecera, Manzapivo, Filósofo Cervecero o Culturilla Cervecera, por poner los que me parecen más representativos de este hecho, han puesto muchas horas de dedicación y esfuerzo y sé que todo lo que puedan conseguir para el mundillo de la cerveza será positivo]

Yo no soy un apasionado del beervangelism -¿cervangelizar?-. Me la trae al pairo si otros disfrutan lo mismo o menos que yo de las cervezas. A lo más que he llegado es a comprar y degustar cervezas de importación con los compañeros de trabajo. Pero no le he discutido jamás a nadie que Mahou negra es la mejor cerveza negra del mundo mundial, ni que una Korbinian se parece a una Guinness. Me chupa un pie.

Así que me temo que el tema de la Ronda me queda esta vez un poco lejos. Ni excitación, ni esfuerzo dedicado, ni obsesión desmedida. Ahora, por lo que sea, leo menos blogs de cerveza, comento menos y escribo menos. Pero no bebo menos que antes. Está bien claro qué es lo principal y qué es lo accesorio. Hay veces en que me interesa más leer un post sesudo acerca de tal o cual cerveza. Otras en que pienso 'bebe y calla'. Va por rachas.

Así que, mientras me llega de nuevo la racha de tener ganas de aprender nuevas cosas respecto a mi bebida preferida y contarlas aquí, esperaré bebiendo alguna cerveza. Sin ir más lejos, para esta noche tenemos una Anchor Christmas tamaño magnum (1.5l). Ya les contaré que tal.

O no.

¡Feliz año nuevo a todos!

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01 diciembre, 2009

La Ronda #18: Regalando Cerveza

Llegué tarde y mal a La Ronda, lo confieso. Caigan sobre mí la críticas regadas con Calsberg. Pero aún así, no desearía faltar por primera vez -a la anterior asistí, eso sí, vía Twitter- en este encuentro mensual, rescatado del olvido, in extremis por Andrés.

La Ronda de Noviembre decía así:

Tus mejores amigos te invitan a su casa, no son cerveceros, pero siguen tu blog regularmente y al final les ha podido la curiosidad: ¿por que no traes algunas de esas cervezas de las que tanto hablas? te dicen...
Son tus mejores amigos, la ocasión merece una cerveza "muy especial", pero por otro lado no son nada cerveceros, y no queremos "asustarlos" con una cerveza demasiado "extrema" ha de ser algo que entre bien, que les deje con ganas de seguir probando nuevas cervezas. ¿Que cerveza llevarías?


Yo no me enrollaré mucho con la respuesta, porque, si además de impuntual, peco de rollero, mala cosa.


Yo llevaría Tripel Karmeliet, copiando a Fivvix. Porque tiene formato de 75 cl. (y no todas los cervezas lo tienen) y porque es una de mis cervezas favoritas. Otra opción muy socorrida es cualquiera de las Chimay, pero, si los anfitriones no son muy dados a beber cerveza, elijo la blanca. No es una tontería, el formato de la botella y es una lástima ver cómo muchas belgas mediocres tienen su llamativa versión para llevar a cenas, mientras que excepcionales cervezas de otros países tienen que ser transportadas en varios botellines para degustar en grupo.

Lo cierto es que voy a regalar algo de cerveza este mes, y no es ninguna de estas. Se trata de un pack de invierno que elabora la Companyia Cervesera del Montseny, y que incluye cuatro de sus elaboraciones: +Lupulus, +Malta, +Negra y Hivern Ale. Lo distribuyen con un vaso serigrafiado. Así que espero que los chicos de CCM no se enfaden y me perdonen si les critico un poco la publi en el blog de Andrés.

Sin más, hasta la próxima. Espero que pronto alguien invite y la Ronda no tenga que ser 'rescatada' de nuevo.

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28 noviembre, 2009

Cervezas Sin: la cerveza que no muerde

Estoy de regreso. Y para quedarme, supongo. Porque tengo contrato de alquiler por un año. Contrato de linea de teléfono e Internet por otro. Y unos muebles preciosos que espero que duren más de un año. Pero no les hablaré de mi vida en pareja, no. Vamos a la cerveza que es lo importante. Bebo bastante y buena cerveza por aquí. Por lo general no tengo muchos reparos al tomar cerveza: me gusta probar de todos los tipos sin prejuicio alguno.

Sin embargo, debo reconocer que hay ciertas cervezas con las que debo superar muchas reticencias antes de probarlas. Y que, por lo general, me decepcionan enseguida. Son las cervezas sin alcohol. Le tengo tanta manía que hasta me cuesta llamarlas cerveza.

Y, sin embargo, debo ser de los pocos. Porque, según los datos de Cerveceros de España, las cervezas Sin no han dejado de crecer en los últimos años, frente a la caída del consumo que ha experimentado la caña de toda la vida. Sea por la cada vez más restrictiva legislación de tráfico, sea la creciente cultura de lo light que nos invade, sea porque cada vez las fabrican mejor, las cervezas Sin son todo un éxito.

Pero, ¿cómo se elaboran esas cervezas que yo no me atrevo a probar?. Pues en este post se lo contamos. No ahorraré detalles, que para eso he estado un mes sin escribir.


Lo primero es concretar los términos. Para eso tenemos la legislación. En España, las cervezas sin alcohol deben contener menos del 1% en volumen de alcohol (en países anglosajones se suele indicar la proporción respecto al peso, induciendo a confusión). Las cervezas con un volumen en alcohol de entre el 1% y el 3% se consideran bajas en alcohol. Por último, en los últimos tiempos se han puesto de moda las cervezas 0.0, que no contienen alcohol en absoluto.

Para obtener cervezas de bajo contenido alcohólico se emplean dos tipos de procesos: de fermentación controlada y procesos de postfermentación.

Las más antiguas técnicas empleadas para disminuir el alcohol eran del primer tipo y se basan en controlar el proceso de fermentación. Enfriando el mosto y retirando la levadura se producen cervezas dulces de 2.5%. Al tener tanto azúcar, las cervezas son inestables y deben ser pasteurizadas. Otra opción es realizar la maceración a elevadas temperaturas, de modo que se inactivan ciertas enzimas y se obtiene mosto modificado, que, al fermentar parcialmente, produce un 2.5% de alcohol.

Dado que son las levaduras las que producen el alcohol, no sería mala idea emplear levaduras con limitada capacidad de fermentación para obtener menos alcohol. Si en vez de usar la agradecida cerevisiae usamos la más quisquillosa ludgwiggi, que no come maltosa (típicamente un 40% de los azúcares fermentables), entonces la cerveza resultante tiene menos alcohol, sí, pero también maltosa como azúcar residual, que le aporta un dulzor excesivo.

El método Barrell se basa en la fermentación de dos mostos con diferentes cantidades de azúcares fermentables. El que tiene mayor cantidad de azúcares fermentables alimenta de CO2 y aromas al segundo tanque, donde se produce una fermentación más ligera. Tras el proceso, las cervezas se mezclan en proporciones variables, dependiendo del grado alcohólico que se desea obtener. De este modo es posible bajar del 1% sin que el sabor se vea muy afectado.

Existen otros métodos de fermentación para obtener cervezas Sin, pero pasaremos a los métodos de postfermentación, mediante los cuales se puede eliminar completamente el alcohol, contentando al cuñado de turno en las fiestas navideñas.

El método más antiguo de postfermentación sirve, contrariamente, para obtener productos de alta graduación, como el whisky. Hablamos de la destilación, que evapora el alcohol, más volátil. Inevitablemente, en el proceso se pierde parte del volumen de la cerveza y también aromas. Es necesario corregir posteriormente el sabor de la cerveza por otros medios. La destilación a vacío es más compleja, pero permitiría eliminar todo el alcohol y luego reintroducir los aromas en la cerveza.

La ósmosis inversa consiste en hacer pasar la cerveza a alta presión a través de una membrana capaz de separar el etanol (más pequeño) de la mayoría de los componentes. Para compensar la pérdida de agua (que también pasa), la cerveza es diluida previamente. Este proceso es bastante respetuoso con los aromas, aunque es inevitable que ciertos compuestos se pierdan en el proceso.

La diálisis funciona con el mismo principio físico que la ósmosis. En este proceso la cerveza corre a través de un tubo. Separado de éste por una membrana semipermeable, fluye líquido en sentido opuesto. Este líquido contiene cerveza disuelta en agua. La diferencia de etanol a ambos lados de la membrana produce que éste pase al segundo tubo. La gracia de tenerlo en movimiento en sentidos opuestos es que así se impide que la concentración de etanol sea la misma en ambos tubos. Con este método puede llegar a eliminarse el alcohol por completo.

Y con esto terminamos por hoy. Yo no sé ustedes, pero a mí me duele el alma cuando repaso todos estos métodos. ¡Cómo un cervecero puede ser tan cruel para maltratar de tal modo su querido producto! Todo a costa de las ventas en los bares de carreteras...

Dado que la fermentación alcohólica es lo natural, es difícil encontrar alguna cerveza Sin que no sepa 'rara', artificial. Si ustedes la encuentran, me avisan. Y yo ya veré si me veo libre de prejuicios para probarla.

Elaboración de Cerveza. Microbiología, bioquímica y tecnología. Ian s. Hornsey. Ed. Acribia, S.A.
Cerveceros de España. Margo legal de la cerveza.

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25 septiembre, 2009

La Ronda #16: El nombre de mi cerveza

La Ronda XVI me ahorra un futuro post, el de explicar a todo el mundo por qué el nombre de mi cerveza es el que es. Porque yo deseo hacer cerveza. Y si me pudiera ganar la vida con ello mejor. Y que así sea.

La propuesta, que viene de Jorge, reza así:

Para la Ronda Cervecera de septiembre, vamos a cerrar nuestros ojos e imaginar que tenemos una cervecería instalada, contamos con la mejor maquinaría, los más excelsos insumos, un maestro cervecero de clase mundial a nuestro servicio y la cerveza es un elixir divino... pero nos falta la identidad de nuestro producto, lo que la diferencia a primera vista de las demás:

¿Cuál nombre le pondrías a tus cervezas? y ¿por qué?


El Tigre y el Cernejo

Recuerden este nombre. Porque en un plazo de 5 a 55 años, se convertirá en la cerveza más bebida en toda España, media Portugal, parte del extranjero, y en la Estación Espacial Internacional, si acaso allí se permite el consumo de alcohol. Y en las colonias lunares, si el gusto de probarla supera el coste de la energía necesaria para transportar una botella de 33cl a millones de kilómetros de distancia.

Y la gente del mundo mundial, tras disfrutar de sus matices y destellos, asombrarse con sus complejos (intensos y sucintos) aromas, paladear con placer sus notas de sabor, que se entremezclan y confunden como las de un Canon de Bach, como la lana de las alfombras persas, se preguntará. ¿Y por qué El Tigre y el Cernejo?.


Ustedes aún no tienenen la fortuna de probar la cerveza que elaboraremos, pero se pueden sentir afortunados de conocer, antes que nadie, el origen de tan extraño nombre. Permanezca bien atento porque no lo volveré a explicar: el misterio envolverá a la mejor cerveza del siglo XIX.

El Tigre y el Cernejo es una inspiración surgida de la confusión y la tontería supina. Una inspiración que nació en Praga. Visitando, como estábamos, distintos locales cerveceros de la ciudad. Nos gustó el famoso U Zlateho Tygra -el tigre dorado- (aunque hay quien guarda de allí malos recuerdos, y parte de razón tiene) y nos gustó aún más U Cerneho Vola -el buey negro-. De hecho repetimos visita al buey para beber su Kozel negra de barril.

La cuestión es que ignorábamos qué significaba Cerneho. Pero sabíamos algo. Sabíamos que el cerneho vola (vuela, en catalán, la lengua que hablamos). Y claro, algo que vuele tan sólo puede ser algún tipo de pájaro...

Elemental.

¿Que clase de pájara nos pudo llevar a la conclusión de que el checo vola es el catalán vola?, se preguntará usted, no sin cierta razón. La respuesta está en la cerveza. En la fermentación alcohólica, quiero decir. A toro pasado, a buey pasado, es muy fácil adivinar que el nombre del local guarda relación con la cerveza que en él se servía. Pero no somos tan listos (aunque hagamos la mejor cerveza). El caso es que, en Praga, nos venía una y otra vez un mantra a la cabeza, a la manera de inspiración divina: el tigre tygra y el cerneho vola.

Por supuesto, cernejo no significa absolutamente nada, aunque sí que existe un arbusto denominado cornejo. Pero El Tigre y el Cornejo es un nombre ridículo. En cambio convendrán conmigo que El Tigre y el Cernejo es un nombre poderoso. Y quien diga lo contrario no sabe de nomenclatura.

El nombre de la cerveza, de nuestra cerveza, quedó claro desde entonces. El Tigre y el Cernejo, el tigre rampante, en todo su poderío, frente al cernejo volador, sobre un fondo de malla. Ese es el glorioso escudo de armas de nuestra cerveza (que apañé con el gimp la semana pasada). Nuestro enseña heráldica, nuestra imagen local, provincial, autonómica, estatal, internacional y aeroespacial. Cerveceros.

Ojo al dato, no cerveceros artesanales, no cerveceros ecológicos ni tradicionales. Todo eso y mucho mas: cerveceros. Eso queremos ser de mayores.

Espero que con esto queden resueltas sus dudas. A partir de este instante, el mito y la leyenda.

El logo está hecho con el Gimp 2.6. Busqué tigre rampante en google y salió esto. Y busqué pájaro, también. Pero el pájaro lo hice yo.

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13 septiembre, 2009

Emperador a la salsa de cerveza

Tiempo para escribir no tengo mucho. Comer, sin embargo, siempre es necesario. Y comer bien, mucho más, añado. El caso es que hace poco llegó a casa propaganda de una conocida marca de salsa de soja acompañada de recetas en las que emplearlas. Una de ellas incluía cerveza y el resto no. Adivine el sagaz lector cuál fue la primera que que hicimos. Pues eso. La receta no puede ser más sencilla y el resultado es espectacular.

Emperador a la cerveza

  • 1 cebolla picada
  • 1/2 cucharada de harina
  • Perejil
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • 150cl de cerveza
  • 1 diente de ajo picado
  • 8 Almendras
  • Filetes de emperador (para 2-3 personas)


Sofreir la cebolla, hasta que quede transparente. Añadir entonces la media cucharada de harina, la salsa de soja y la cerveza. Se remueve bien mientras reduce. Añadir luego el perejil troceado, las almendras picadas y el ajo (que no debe quedar ni crudo ni demasiado hecho, que si no da mucho gusto).

Cuando la salsa esté ligada, retirar, hacer a la plancha el emperador y servirlo con nuestra salsa de cerveza. Por supuesto la salsa se puede emplear para acompañar otros platos, como unas albóndigas de carne, por ejemplo. Combina el amargor de la cerveza con el dulce de la cebolla y la soja y la relación bueno/fácil de hacer es insuperable.

¡Ya me contarán si lo prueban!

La propaganda y origen de la receta es de la salsa de soja Kikkoman, que es mi preferida.

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09 septiembre, 2009

La cerveza... poesía líquida

¡Por fin!

Por fin tengo entre mis manos el libro que encargué hace un mes en Casa del Libro. Por cierto, que la culpa no ha sido de Casa del Libro, sino de la editorial, que ha tardado en servirlo tres semanas. Los de Casa del Libro me han informado puntualmente, han atendido mis quejas y me han notificado el día exacto en que iba a llegar el pedido. Una gozada, pues, comprar así.

La cerveza... poesía líquida es un libro del que tuvimos noticia en La Cerveteca, al igual que hizo Iker en su visita a Barcelona. Lo estuvimos hojeando mientras tomábamos sendas cervezas y creo que fue Guillem quien nos comentó que era un libro de cabecera para los fabricantes de cerveza artesanal en Cataluña, donde el panorama cervecero es esperanzador.


Su autor es Steve Huxley, natural de Liverpool y afincado en Barcelona ya hace más de 30 años. Su pasión por la cerveza y su curiosidad le llevaron pronto a experimentar con la elaboración de la cerveza ya en Inglaterra y trasladó esta afición a Barcelona. Allí fue pionero con la fundación en 1993 de la Barcelona Brewing Company en el paseo de Gràcia, que tuvo que cerrar dos años después por problemas administrativos.

Más tarde, en Poble Sec conoció a Àlex Padró, quien fundó, gracias a la ayuda de Steve, una de las primeras empresas catalanas dedicadas a la fabricación de cerveza artesanal: Llupols i Llevats, que elabora Glops desde 2005. Pudimos visitar a Alex en la fábrica de Badalona, donde adquirimos unas cuantas de sus cervezas, entre las que se encontraba una Fumada (ahumada) que nos gustó especialmente.

Steve Huxley también participó en la fundación de Humulus Lupulus, la asociación que persigue la promoción de la cerveza artesana, apoyando y desarrollando festivales de cerveza, cursos de elaboración, asesoramiento cata y degustado. La cervecería Jazz y Quimet & Quimet son los núcleos de esta asociación y convierten Poble Sec en el corazón de la Barcelona cervecera1.

La última aventura de Steve Huxley es La Cerveteca, desde donde prosigue su tarea mesiánica (pues así lo entiende él). No he contado qué tal fue mi visita cervecera a Barcelona de Agosto, pero lo cierto es que, con muchos locales cerrados, pasamos la mayor parte del tiempo en la Cerveteca -¡con visita a la ortera sesion de 2d2sdspuma!-. Allí probamos la Nogne IPA y también una Rauchbier Märzen que nos dejó impresionados. Y muchas otras cervezas también. La Cerveteca es el único lugar donde he encontrado todas las variedades habidas y por haber de Cantillon y ya tardan en implantar la tienda on-line para que pueda brindar con gusto las Navidades que se acercan.

Y en cuanto al libro... no me ha dado tiempo a leer el libro, porque he venido corriendo a comentarlo. Da la impresión de ser una obra ciertamente anárquica, donde se mezclan citas cerveceras con descripciones de reacciones químicas para las que es necesario tener cierta base en bioquímica. No es un volumen para iniciarse en la cerveza y los conceptos -SRM, encaje de Bruselas, diacetilo- aparecen sin ser explicados: si no estás puesto en el tema abandonarás pronto. En realidad es un libro para disfrutar de la cerveza... haciéndola. Entendiendo lo que sucede dentro de la cuba de fermentación, a nivel microscópico, para luego poder apreciarlo.

El final del libro trata de compensar de algún modo el exceso de información fría y datos crudos para llevarnos al universo hedonista de la cerveza: copas, catas, maridajes, reflexiones filosóficas, citas célebres o populares... pinceladas de lo que mucho que representa la cerveza en la sociedad. Esta sección promete ser entretenida y más accesible. En cualquier caso, ya les contaré más cuando lo lea (y me desdiré de lo dicho si es necesario).

Tengo la sana intención de fabricar cerveza. Y tengo la suerte de contar en mi empresa con una persona con las mismas intenciones, idéntica ilusión... y una sólida base química y tecnológica en la elaboración de cerveza, de la cual yo carezco. La Cerveza... poesía líquida trata de aportar esto mismo. Nos enseña que con alegría, pasión y conocimientos es imposible que la cerveza elaborada no sepa a gloria.

Que así sea.

1 Y por ello me alojé en Poble Sec en mi última visita. La pena es que, por ser Agosto, estaba todo cerrado

La cerveza... poesía líquida. Un manual para cervesiáfilos. Steve Huxley. Ediciones TREA ISBN:9788497042321

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29 agosto, 2009

La Ronda #15: Empezando temprano

Y seguimos con la Ronda. Esta vez, Max vuelve a invitar y retoma una vieja idea suya: plantear -muy en serio- los desayunos con cerveza. En concreto, Max nos propone un plan:

Aprovechen un día libre y siéntense a desayunar, solos o con la pareja, familia, amigos y elijan una cerveza para maridar con la comida

Ante la ligera polémica causada (no en vano el tema de la ronda se acompaña con un rompiendo el tabú), yo estoy de acuerdo con Max: muchas cervezas son un alimento para desayunar. Contienen una cantidad moderada de alcohol, son nutritivas y facilitan la digestión de otros alimentos. Lo cierto es que no se ha hablado demasiado de alcoholismo en los blogs hispanos acerca de cerveza y creo que es porque la postura común es bastante razonable: la moderación es clave para poder disfrutar de una afición como la de la cerveza. Quizá hable yo otro día del tema. Y vayamos ya al desayuno en sí.


Dudo yo que en España se llegue algún día a desyunar con cerveza. Somos muy de café cargado para despejarse. Eso no impide que relativamente pronto, a las 9 o 9:30, los famosos bares españoles ya huelan a longanizas, tortilla de patatas y pan tostado. Pocos olores me gustan más que el de un bar por la mañana, donde se mezcla el del café del desayuno con lo primeros y tempraneros almuerzos.

El caso es que yo me levanto pronto. Y que tengo unas costumbres muy fijas: manías casi. Raro es el día que a las 10 de la mañana estoy en la cama. Bueno, no, ese día es excepcional. Raro es el día que estoy pasadas las 9 en la cama. De normal desayuno un vaso de café con leche: ya almorzaré más tarde. Pero en uno de esos días raros, paso directamente del café y voy al almuerzo. Y para eso una cervecita es inmejorable. Recientemente, en Barcelona, nos levantamos tarde y no teníamos desayuno incluido en el alojamiento: un bocadillo de fuet con pan con tomate y una generosa caña de Damm fue la solución.

Pero Max pedía algo más elaborado, algo específico. Mi primera idea fue imitar a los alemanes. En Munich es común lo que denominan menú de desayuno: medio litro de cerveza de trigo weissbier y un par de salchichas blancas weisswurst por unos 5€. Para cocer las salchichas es importante que el agua no llegue a hervir, por cierto, y se sirven en la propia olla. El menú de desayuno se sirve sólo hasta las 10, o hasta más tarde si el sitio es lo bastante turístico. Nuestra idea era sustituir la cerveza alemana por una Primator Weizen, que es, en cierto modo, más ligera y veraniega que las alemanas. El problema era que no podía comprar una Primator en vacaciones.

Pensé también que esto se le habría ocurrido a muchas más personas y la alternativa fue realizar un desayuno inglés. Allí es común que los pubs sirvan un 'desayuno' consistente en bacon, huevos, judías... acompañado de cerveza. No es un desayuno propiamente dicho, puesto que se toma algo más tarde. Es lo que llaman brunch y Chela lo describe mucho mejor que yo.

Había pensado acompañar el desayuno con una Milk Stout de Left Hand. Desgraciadamente, cuando visitamos nuestra tienda de cervezas de cabecera (a las afueras de Valencia), el almacén estaba cerrado. En casa tenía, por suerte, varias opciones: Sierra Nevada Porter, Stout y Wheat, por un lado. Samuel Smith Nut Brown Ale e Imperial Stout por otro. Al final escogimos la Brown Ale, que tiene un alcohol moderado y podía acompañar mejor los huevos con bacon que íbamos a preparar. Las stout eran demasiado alcohólicas.

Y aquí lo tienen. No me gusta demasiado el huevo frito, en realidad: prefiero desayunar pan tostado con un buen aceite de oliva, tomate, y cantidades industriales de queso de tetilla. Pero me hacía gracia preparar el egg in the basket, así que he aprovechado la ocasión. La Brown Ale se integra perfectamente: un poco dulce y acaramelada, con sabor limpio a malta. Tiene un amargor moderado al entrar en boca y un final a fruto seco, y nueces, evidentemente. No persiste en la boca. Es una buena cerveza pero en mi opinión, un poco por debajo de otras hermanas suyas, como la Taddy Porter.

Desayunar con cerveza no es más malo que merendar con cerveza. Así que es posible que repita. Pero no a las 6:30 de la mañana, que es cuando me levanto de normal. Sin embargo, almorzar en el bar un bocata catalana de tortilla de patatas, cebolla y pimientos con una caña bien tirada es un placer que muchos, incluso los que pueden desayunar Schneider Weisse en Alemania, seguro que echan de menos.

La banda sonora del post: El calor del amor en un bar. Cómo no.



La tontireceta del huevo frito, en youtube. Sustituyan la mantequilla por aceite, si se sienten mediterráneos.

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17 agosto, 2009

Las diez etiquetas de cervezas más feas (y II)

Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfaEste post viene precedido por este otro que deben leer ipso facto. A menos que odien a quien emplea latinajos con tanta soltura.

En fin, que nos habíamos quedado realizando la lista de las etiquetas de cerveza más feas que conozco. Y hay muchas más que considero feas y que no he puesto, no se crean. Pondría toda etiqueta de Floris, por ejemplo. por ser feas y por hacer tan mala cerveza y pretender hacerla pasar por Lambic. Pero no nos cebaremos con una marca ni con un país. De momento:

#5 - Pilsen

Acabamos en argentina y proseguimos en Uruguay. Comentar esta etiqueta está de más. Y también está de más comentar la cerveza. Pilsen, sí: de la mala, de la que no es pilsen. Un diez a los diseñadores por su originalidad y saber hacer (a la hora de adjudicarse el nombre, claro está).


Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfa
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#4 - Tu-Anch Ueli

Me dijeron que era suiza, pero es mentira: es alemana. Al verla así, pequeñita y a juego con los colores del blog pueden pensar que no es tan fea, pero sí, sí que lo es. Trata de jugar con los símbolos egipcios, a los que añade un bufón. La cerveza nos marcó por lo mala. Tampoco sé cómo pretenden hacer una cerveza y darle un aire egipcio. No sabemos si era así o se estropeó a la vuelta de Suiza, pero nos sabía a mantequilla.

#3 - Bernard Ox Pivo

Ox es el buey, que debe ser símbolo de la República Checa, ya que los amigos de Kozel también lo emplean. No se entiende, verdaderamente, el por qué de este diseño, tan futurista (parece realizado con el Art de Office), que conjuga las letras, el buey en la parte superior, y lo que debe ser una cadena de proteínas a la izquierda. Lo de crash test tampoco hay por donde pillarlo.. ¿Cómo, gente que hace tan buena cerveza, tiene tan mal gusto?. Medalla de bronce al horror.

#2 - La Mere Noel

La mere es fea no porque a mí me gusten morenas y de pelo corto, no. Es fea porque parece sacada de Photoshop Disasters. La postura, las piernas flotando, la ausencia de fondo, la silla sin respaldo ni asiento... Es una etiqueta a la que tengo especial tirria. En cambio, la rubia de Bersalis parece mucho más interesante y misteriosa. En fin, que a Papá Noel le queda al menos la cerveza, al estilo Duvel. Pero sólo al estilo.

#1 - Pilsator

No podía ser de otro modo. Pilsator no la compraba en Berlín ni los más cutres de entre los Erasmus resacosos y despistados. Pilsator estaba en el supermercado para dar pena. Pilsator la compré yo porque quedé enamorado de su nombre y diseño. ¿Es una Pilsen? ¿Es doppelbock?. Ni lo uno ni lo otro: es Pilsator, la cerveza alemana más triste y anodina y predecible. La que yo encuentro más fea de mi colección.

Y no puedo despedirme sin desafiar a Fivixx, que tiene un blog dedicado y es capaz de sacar etiquetas de donde yo no puedo, a que publique, al menos, las 5 etiquetas de cerveza más feas de su colección. Será divertido ver la anti-selección que nos realiza.

Un saludo... ¡y ya me pensaré si publico las más bellas!

Todas las imágenes forman parten de la colección que tengo, han sido escaneadas y editadas con Gimp. ¡Pero no para hacerlas más feas!

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Las diez etiquetas de cervezas más feas (I)

Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfaSí, yo también, como muchos otros cerveceros aficionados, tengo la vena coleccionista. Empecé a coleccionar etiquetas exactamente al mismo tiempo que empecé a probar cervezas de importación. Como entonces no teníamos mucho dinero, era común compartir cerveza. Y la etiqueta nos la echábamos a suertes entre Pinar y yo.

Por aquellos días guardaba las etiquetas en la cartera. Cuando se acumularon demasiadas hice un cuadro con ellas con ellas y las colgué en mi habitación. Luego fueron dos cuadros. Y finalmente decidí almacenarlas en álbumes de fotos, clasificadas por países. He intentado empezar una base de datos un par de veces. Y desarrollé un programa para dar de alta cervezas y etiquetas que se guardaban en la base de datos... que al final no gasté y terminé por perder.

Así que no sé cuantas tengo.


La cuestión es que, desde mi retiro veraniego, me he dedicado a actualizar los álbumes de fotos con las adquisiciones de 2008, que fueron especialmente numerosas: sobretodo alemanas y checas (gracias a Pinar, a Max y a 2d2sdspuma). Y me dije: ¡se puede hacer un post con las etiquetas más chulas!.

Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfa
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Y me respondí, Sí, claro... ¡pero mucho mejor sería un post con las etiquetas de cerveza más feas!. Y aquí lo tienen.

Por lo general, las etiquetas de cervezas más feas son alemanas. Pero no por nada, sino porque tienen muchas cervezas. Las belgas están bien, pero varían menos de lo que pudieran. Belgas y alemanas tienen una ventaja: las etiquetas salen sin complicaciones. No se puede decir lo mismo de, en general, inglesas, americanas, sudamericanas y cervezas artesanales de todo tipo y país. Las cerveceras dejan de ser artesanales cuando dejan de poner pegatinas a las botellas. Las más bonitas, bajo mi punto de vista: las inglesas.

Pero empecemos ya el top ten del horror cervecero visual:

#10 - Bavaria 8·6

A esta le tengo un poco de manía personal. La antigua era una pegatina transparente (por ello no se puede escanear) y era aún más fea que ésta. El punto rojo -más en la realidad que tras el escáner- queda realmente horrible sobre el dorado del escudo. Es la típica etiqueta que no aporta nada, ni invita a beber. El nombre no es excusa: la lituana Kalnapilis 7·30 tiene una etiqueta mucho más bonita. Y además, la cerveza está más buena.

#9 - Oerbier

Los belgas no se libran. Ni siquiera los de De Dolle Brouwers. la etiqueta de Arabier tiene su gracia, pero ésta sí que no pasa. ¿Se puede saber qué es ese muñeco?. Los que hayan visto la saga de Cazafantasmas lo tendrán claro. Pero los cerveceros quedan boquiabiertos. ¿Y el corazón sobre la 'i'?. Supongo que para dar pistas acerca de una cerveza demasiado dulce y pesada.

#8 - Maibock

El nivel va cayendo. Esta es la clásica cerveza alemana de Getränkenmarkt. Con etiqueta previsible y gusto dudoso. Y gusto previsible también. Un poquitín más de lúpulo para poder llamarle cerveza de mayo y listos. La cabra está para poder llamarle bock, por supuesto. ¿Porque eso es una cabra, no?. Una cabra con boca sangrienta... ¡como estas ovejas!

#7 - Staropramen Lezak

Los checos no se libran (por partida doble, como veremos). Aquí, la etiqueta mala la ponen los malvados de Staropramen. Y el contenido de la botella, también, no se crean. Joystick, informática, un móvil, música... A mí me gusta, particularmente, el señor del parapente. No hay nada como beberse unas cuantas cervezas y saltar desde un acantilado. En fin, que parece diseñada para un público muy concreto. Lo que no sé es cuál.

#6 - BarbaRoja Diabla

La última de la presente lista es fea hasta para salir escaneada. Y para quitarle la etiqueta. La cerveza tampoco convence a los amigos de La Logia. El tema piratas es recurrente en la simbología cervecera. Piraat, por ejemplo, cambió su obsoleto diseño, con cabeza de pirata incluida, por uno mucho más moderno y espartano. La Biere du Boucanier mantiene la cabeza del pirata, pero con mejor estilo. En fin, que al otro lado del Atlántico también saben cómo no diseñar etiquetas.

Y les espero, ahorita mismo, en el siguiente post...

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03 agosto, 2009

La Ronda #14: Pagando la cuenta

Pues vaya faena. La primera vez que pagué la cuenta resultó que había invitado a realizar toda una cata de cervezas. Y para la segunda sólo se me ocurre que invitar a combinados. Como si me sobrara la pasta. Pero en fin, que un día es un día y sólo tengo palabras de agradecimiento para todos los que asistieron. Que fueron bastantes, y eso que hubo ausencias de clientes fijos.

La mayoría han descrito cockteles que probaron tiempo atrás, bien porque los encontraron en la carta de algún bar, bien porque lo inventaron en una noche de fiesta. Otros lo encontraron en un bar y además pudieron inmortalizarlo con sus cámaras. Y otros, ni cortos ni perezosos, han puesto las manos en la masa para elaborar el combinado. Y a ver que pasa. Espero que con este resumen más gente se anime a probar nuevos sabores, que al fin y al cabo de eso es lo que trata la vida.

Por estricto orden de aparición, la Ronda queda así:


Empezó la Taberna del Buda, con el combinado que más veces se mencionaría: el Black Velvet: cerveza Guiness servida con champagne bien frío, en vaso largo. Además, nos cuenta parte de su nobiliaria historia.

Siguió la Logia Cervecera, donde reconocen que el tema no tuvo demasiada aceptación, quizá porque todos preferían la cerveza sola. Nos hablan de cerveza con tequila... pero finalmente se descuelga Peter Dark con un trago muy interesante: la Michelada. Jugo de limon, sal, "salsa secreta mexicana" (jugo de tomate, salsa inglesa, tabasco) y cerveza Corona. Resultó que estuvo bueno y termina el post con otra propuesta: Sunny Apple cerveza clara, ¼oz ron, ¼oz licor manzana, trocitos de manzana. ¡Habrá que probarlos!

Skinner no sólo participa, sin que pretende emborracharnos con sus propuestas, muchas de las cuales él mismo considera intomables. Sorprende con mezclas de Eku 28 con lager, Coronita con curaçao o ¡hasta un Single Malt (Laphroaig) con Addelscot!. Al final se queda con un Black & Tan: Guiness en la parte superior, y una Bitter en la inferior. ¡Bien por la elección!

Se sumó por primera vez la Ronda Ardirat y lo hizo a lo grande con tres propuestas interesantes. Dice que jamás se atrevió a realizarlas... ¡y anima a los demás a hacerlo!. Bueno, pues ahí quedan: Bowle 2/3 de cerveza tipo Lager, el doble de vino blanco seco, 250 gr de fresas y 3 cucharadas de azúcar blanco. Bierschaum: 4 yemas de huevo y 1 clara, 5 cucharadas de azúcar, 3 botellas de 1/3 de cerveza tipo Bock, la piel rayada de medio limón y una pizca de canela. Se pone a fuego fuerte y se bate durante unos minutos. Churchill: una copita de campari con 1/3 de cerveza muy fria tipo Pilsen o Ale Inglesa suave. ¡Pues muchas gracias y bienvenido!

A estas alturas yo ya pensaba que nadie se animaría a preparar nada, pero llegó Iker y documentó perfectamente el combinado que tomó en Barcelona. Y menos mal que lo hizo, porque la noche se volvió más borrosa a partir de ese instante. El nombre del combinado tampoco se recuerda, pero es lo de menos: vodka, lager de barril y tabasco. Aunque si usted ha tomado antes una Rochefort 10, puede que no le siente demasiado bien. Avisados quedan.

Y Manzapivo se animó e hizo lo que yo más quería: liarse a preparar mezclas en su casa. Con cervezas disponibles en el mercado, para que todo aquel que quisiera pudiera repetir la experiencia. Mezcló Leffe Brune + BBC Candelaria Clásica: una experiencia que le descubrió un montón de aromas (aunque el amargor quedó escondido). Y luego probó con Erdinger Blanca + La Trappe Dubbel, que si bien hizo demasiada espuma (¿por el azúcar de La Trappe sobre la cerveza de trigo, tal vez?) complementaron a la perfección. Un diez a Jorge por su aportación.

Fivixx fue el siguiente, para proponer el ya mencionado Black Velvet, aunque no aclara si lo probó o no. Tras leer su post, veo que el champagne se sirve primero, al contrario de lo que se comenta en en La Taberna del Buda. Un rápida búsqueda me informa de que, en efecto, Fivixx tiene razón: primero champagne y luego Guiness.

Andrés, desde Culturilla Cervecera, se inclina por el recuerdo de tiempos mozos, de mezclas de chupitos sumergidos en cervezas. También nos cuenta como la sirra (cerveza con sidra) arruinó al local que la servía. Finalmente reconoce que el combinado que más le llama la atención es el Black Velvet. Además recuerda una entrada con algunos combinados de Guiness. ¡Pues nada Andrés, a probarlos!.

Max tenía ventaja, porque él ya había experimentado con mezclas de cervezas tiempo atrás. Pero además nos cuenta en su entrada que ha probado algún cocktail caliente con medovino (hidromiel) y la cerveza rubia de Pivovarsky Dum. También apunta un submarino típico de por alla: Zelené Oko licor de peperina en cerveza. No nos lo recomienda. Para terminar, nos recuerda su corte preferido: una buena stout con cerveza de trigo, al modo Black & Tan. Queda pendiente un licuado con durazno, banana y cerveza de trigo.

Se sumó también los amigos del CAAC, en las personas de Beat Xavi y Lúpulo. El primero nos recuerda una invención de la Compañía en pleno: el Whisky con GingerAle. La cosa es sencilla: se trata de ajustar las cantidades de cerveza (se propone Bass) con whisky y ginebra, con más de lo primero que de lo segundo. Todo sobre dos rocas de hielo. Un combinado con predecibles efectos secundarios.

Lúpulo nos habla de un combinado que probó en un pub y que, como Chela apunta, se denomina Jamaicana: una variante de la (mi)chelada y que contiene cerveza rubia, refresco de limón y ron añejo. Se completa con cerveza rubia. Para ver cómo se prepara adecuadamente, mejor ir al enlace original.

Luego vine yo con mis mezclas: una de Paulaner, melón y melocotón en capas y otra más elaborada, una mezcla granizada de Rosita d'Ivori con ron y vainilla. Sólo diré que todavía nos queda algo de esta última y que acompañaremos de helado de vainilla cualquier tarde de estas calurosas en Valencia.

Y para terminar, el amigo Pinar retoma su blog para darnos envidia y contar cómo, a los pies del Empire State Building, se ahorró la vista de la ciudad y disfrutó de dos combinados de cerveza: Almond Sunset (Red Rooster Ale con amaretto) y Snake bite (Red Rooster Ale con sidra). El viaje a NY dio más de sí en cuanto a la cerveza. Me tomo la libertad de copiopegar en su totalidad un mensaje de Pinar al móvil, el único que envió:

Me estoy tomando una Sierra Nevada Pale Ale de barril

Lo dicho: para dar envidia.

Y a última hora se sumó Catador, que no falla a una (ya me sorprendía). Catador también es de los que se puso a experimentar. Empleando para ello nada más ni menos que los licores caseros de su señora madre. Y de ahí, y del gusto cervecero del señor hijo nacen las siguientes mezclas. Primero, una Szot Stout con licor de chocolate y café que al parecer le quedó de muerte (conozco a alguien a quien le encantaría la idea). Y luego, para limpiar la boca Capital Pale Ale con crema de Limoncello. ¡Los dos quedaron peligrosamente tomables, advierte el autor!

Y con este post acabamos la recopilación. De veras estoy contento con la Ronda. Sólo señalar que en los últimos meses han aparecido nuevos blogs de cerveza, especialmente de Sudamérica (Todo por una fría, Colección de latas de cerveza, Cervezas del mundo), pero también de España (Una miqueta de cada cosa o el blog de 2d2dspuma). Espero que, sea quien sea el siguiente en invitar, los tenga en cuenta en las próximas Rondas. Sé que invitar a una Ronda toma trabajo, pero merece pena conocerse.

Y como este post va de mezclas y no soy muy amigo de ningún tipo de purismo, no me resisto a musicar el post con una rumbita catalana: cumbiambero o rumbero... lo bueno es pasarlo bien. Con ustedes, ¡Peret y Dusminguet!

¡Un saludo a todos y hasta el mes que viene!


Actualización

De alguna forma, se me había pasado el aporte de Hipos Urinatum, que tampoco suelen faltar. Además de comentar los clásicos submarinos, aportan también el Jamaicana, que ya describió Lúpulo: cerveza lager, ron negro, zumo de limón y azúcar moreno, todo bien presentado como se cuenta en su entrada.

Mis disculpas por el olvido: les invito a una cerveza cuando vengan a Valencia.

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31 julio, 2009

La Ronda #14: Invitación a la mezcla (mi aporte)

Va un caracol y derrapaLa Ronda 14 es la que hace 15 y la propuse yo, para celebrar que terminaba el máster de Ingeniería de Computadores y que empezaba las vacaciones. Hoy, para ser más exactos. Y aquí me tienen, aporreando el informático teclado frente a la ventana abierta en vez de estar en la playita luciendo mi blanca espalda.

En fin, que me autocito, por si hay algún despistado por aquí:

La Ronda #14 va de Combinados con Cerveza. Se trata de aportar la receta de algún combinado -cocktail- en el que esté presente nuestra bebida favorita. Pueden emplear licores, zumos de todo tipo, o incluso otras cervezas. Siempre que crean que el resultado será satisfactorio.

Yo les propongo un par de mezclas que consumí sin riesgo alguno, para que las adapten y modifiquen si desean: fáciles de preparar y estivales.


Paulaner Naturtrüb con zumo de melocotón y melón

La preparación de este cocktail es sencilla: se pelan y trituran un par de melocotones de agua bien maduros, procurando licuar al máximo la pulpa. Se realiza lo mismo con el melón. Por lo general, el melocotón quedará más espeso. Se reservan en la nevera ambos zumos hasta que estén muy fríos.

Servir en capas: primero el melocotón y después el melón, ayudándose con una cucharilla para que no se mezclen por completo. Finalmente, servir la Paulaner bien fría, muy lentamente sobre el melón. ¡Se acompaña de una pajita y a beber!

A nosotros nos estuvo bien bueno, aunque cometimos un par de fallitos técnicos (el melocotón quedó demasiado puré y estábamos escasos de melón). Pero quedamos contentos.

Granizado de Rosita de Ivori con ron blanco y vainilla

Si lees chistes, es que he perdido las imágenesCon éste sí que nos la jugamos. La Rosita de Ivori es una cerveza que a mi no me entusiasmó demasiado. Si bien huele de maravilla, la cerveza deja un gusto dulzón a jarabe industrial que no me convence. Así que, ¿por qué no intentar guardar el aroma y ponerle un poco de ron blanco (del malo)?. Y con vainilla redondeamos el dulzor. Pues eso, manos a la obra.

Se abren un par de vainas de vainilla y se dejan en el interior de medio vaso de ron. Dejar reposar hasta que el ron se coloree por completo (nosotros lo dejamos un par de horas). Retirar las vainas y, en lo posible, las semillas del ron. Mezclar entonces con la Rosita de Ivori (quedará tres partes de cerveza por cada una de ron). En ese momento se puede añadir azúcar, que ayudará a que la cerveza pierda el carbónico. Dejar congelar.

Para servir, escamar el granizado sobre una copa abierta. Nosotros la pusimos en un vaso un poco feo, pero eso es lo de menos. El resultado, para nuestra sorpresa, resultó satisfactorio: aparecían aromas a cereal junto con la vainilla, que era lo que pretendíamos. También hay que decir que nosotros nos pasamos un poco con el ron y se hizo un poco difícil de beber. Pero la próxima saldrá mejor.

Las fotos, como siempre que las hago yo, son malillas, pero menos es nada. ¡Al menos saben que no me lo inventé todo!

En fin, una primera incursión el el mundo de los combinados que no terminó en catástrofe. Positivo, si se pretende repetir. Y lo haremos, claro que sí.

No es difícil pensar que la Paulaner pega con melocotón y melón. En cualquier caso, buscamos inspiración en un libro de recetas... al que no hicimos luego ni caso.

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30 julio, 2009

¿Cómo funciona un grifo de cerveza?

Porque yo no lo sé. Hombre, tenía una ligera idea, pero en detalle, pues como que no. Por eso he buscado en Internet. Y por eso explico en este post lo que he encontrado y planteo una serie de dudas que el avispado lector, más ducho que yo en el tema de los grifos, sabrá responder.

Lo que yo sabía es que, para que de un barril sobre el suelo salga cerveza a través un grifo a la altura de los hombros es necesario ejercer cierta presión sobre el líquido. Para ello, al abrir el grifo de cerveza introducimos gas en el barril, que responde arrojando el líquido elemento -ya nos entendemos- a través de la cañería que lo lleva hasta el grifo. Y poco más. De ahí que hasta un barril lleguen dos tubos, evidentemente: el uno de entrada y el otro de salida.

A partir de ahí, qué gas se emplea, cómo se refrigera el barril, cuál es la presión ideal para cada cerveza y por qué se estropea la cerveza en el barril era algo completamente desconocido (y algunas cosas las siguen siendo). Pero vayamos por partes.


Lo primero es que una cosa es lo que los anglosajones llaman keg y otra lo que llaman cask. Ambos se traducen por barril en nuestra cervantina -y escasamente cervecera- lengua. Pero resulta que en los keg se extrae la cerveza mediante la inyección de gas, mientras que en los cask esto no sucede. O no debería suceder, según la CAMRA (Campaign for the Real Ale).

Así que, por lo general, una cerveza de keg es filtrada y pasteurizada, mientras que una cerveza condicionada en cask se supone sin filtrar y no pasteurizada. Las cervezas sin filtrar ni pasteurizar tienen mayor cuerpo, son más complejas, preservan los aromas (y restos) de la levadura y evolucionan con el tiempo. Pero tienen sus cosas malas. Una: que, como decía el Filósofo Cervecero, te estás tomando algo vivo y más vale que tu estómago esté acostumbrado a tal fauna, si no quieres amanecer el día siguiente con un intestino como un tobogán. Pero como no es plan de contar cosas desagradables regresemos a las keg, que son las comunes en los bares españoles.

En la cerveza keg, la presión a la que se regule la salida de gas determina la presión a la que saldrá la cerveza. El gas empleado suele ser CO2, denominado dióxido de carbono. Sin embargo, también se emplea nitrógeno (N2) en algunos casos, como en la famosa mezcla Guiness, que emplea una mezcla de un 75% de nitrógeno y un 25% de dióxido de carbono. El nitrógeno desplaza al dióxido al servir la cerveza, que se aplana y forma la característica corona de cremosa espuma.

El gas se encuentra situado en botellas, las cuales lo contienen una presión típica de 80 atmósferas técnicas (at, 80 kilogramos por centímetro cuadrado). La presión a la que el barril debe trabajar es de unos 2 o 3 at. Mediante un manómetro regulamos la presión de salida del gas, que determina el grado de carbonatación al que se somete la cerveza. El circuito de gas contiene, además, válvulas de seguridad que impiden que la presión del barril aumente por encima de los límites de seguridad, impidiendo que éste explote.

En el sistema de salida de la cerveza se encuentra el sistema de refrigeración, que básicamente, funciona mediante un compresor de aire: el aire es comprimido y condensado y forzado a pasar por un capilar. Al expandirse en su salida, se enfría y disminuye la temperatura del agua de la cuba por la que pasa el serpentín que contiene la cerveza. Este agua se mantiene cerca de la congelación. El agua refrigerada también se emplea para enfriar el resto del camino que le queda a la cerveza hasta alcanzar el grifo.

Con las cask, la historia es completamente distinta. Dado que, por tal de ser consideradas Real Ale, no pueden emplear un gas externo, se emplean bombas de mano -hand pumps- para extraer la cerveza, cuando no se sirve por gravedad (evidentemente, el barril debe estar situado sobre el grifo). No es que las cask no sean carbonatadas: contienen la carbonatación natural de la fermentación, al igual que sucede con la cerveza en botella.

Antes de que una cask llegue al vaso, deben suceder muchas cosas. En primer lugar el amo y señor del bar debe decidir cuándo la cerveza ha madurado lo suficiente para ser abierta. Por supuesto, esto también depende de la cerveza. Una vez considere que la cerveza está lista, pincha el barril para regular el exceso de CO2 en su interior mediante dos piquetas que va alternando sobre la parte superior del barril. Cuando considera que la cerveza está lista para ser servida, dispone la salida al grifo y sella el piquero superior. Cómo la cerveza recorre los últimos metros es una discusión muy inglesa que parecen tener los ingleses del norte con los del sur y en la que no entraré.

La cask beer en el Reino Unido se debe servir a la temperatura de la bodega donde se encuentre el barril: unos 12-14ºC. Riete tú si pretendes hacer lo mismo en España. De todos modos es común mantener el cask en algún tipo de nevera si la temperatura ambiente no acompaña.

De algún modo, se procura que, al extraer la cerveza mediante la succión, se introduzca CO2 en el barril, manteniendo intacta la presión en el mismo (enlace): de qué manera se consigue esto no lo sé. Lo que está claro es que de este modo la cerveza puede tener problemas de pérdida de carbonatación. Las Real Ale tienen un tiempo de consumo que va desde los pocos días a un par de semanas, si la cerveza contiene suficiente alcohol y chicha para preservarse.

En contra del cask-conditioning hay más argumentos. Dependemos especialmente de la pericia del barman, y es mucho más difícil ofrecer un producto homogéneo, como reconocía Skinner en Eremu Meharrak. Aunque esto también puede ser una ventaja en favor de la variedad, según se mire.

En cualquier caso es un tema apasionante, que da para más de un post y varias preguntas. ¿Hasta qué punto es fundamentalista la postura de CAMRA?. Yo, sobre esto, me niego a opinar hasta que visite las islas británicas y sus Real Ale Pubs.

Un saludo a todos.

1 Alguna pregunta más en el tintero: ¿por qué motivo se estropea la cerveza en el keg? ¿Cuánto puede durar, por ejemplo, un barril de Paulaner? (que me sirvieron agria el otro día)

Coincide que Culturilla Cervecera publicó sobre el keg mientras yo elaboraba este post.
Eremu Meharrak también ha dado su visión
Cómo mantener la cerveza en el pub, según la CAMRA
Completa guía acerca de los grifos de cerveza que más conocemos, en Cerveceros Digitales (seguid la numeración de la url)
Cerveza tirada, en la Wikipedia inglesa
Todo un set de fotos de cask ale

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17 julio, 2009

Cervezas y músicas polacas

En esto días de Tour, no puedo evitar la analogía: en el último kilómetro de mi carrera en solitario hacia el postgrado, estoy por bajarme de la bici y pirarme al hotel. A que me den relajantes masajes y espaguetis pasados por la batidora.

Pero como sé que si abandono ahora lo que me caerán son capones, por estúpido, pues sigo p'alante. La semana que viene acabo. No sin antes admirarme, una vez más, del tesón de otros, como Alberto Contador, quien lleva al enemigo en el equipo, y a quien sólo espero ver arrancar con un golpe ligero de riñón que ponga a cada uno en su sitio.

En la gran boucle de Julio me acompañan, además del ciclismo televisado, la música y la cerveza: no crean que he abandonado mis aficiones. En cuanto a cervezas, últimamente estoy probando artesanales catalanas: me han decepcionado Rosita Avellanes y Rosita d'Ivori: la primera por aburrida, la segunda porque tiene un marcado carácter y dulzor industrial que no le va. Me ha dejado igual Clandestines Farigola, que marca mucho el lúpulo, pero que pronto cansa. Y me ha entusiasmado la Companyia Cervesera del Montseny +Lupulus, una cerveza de notable amargor, delicada y floral, con un toque de trigo que la afina y la convierte en una cerveza ideal para esta época. De las que podrías beber una tras otra. Eso en cuanto a cervezas.


En cuanto a música, el grupo que tengo ahora en reproducción continua es Dikanda, un fenomenal grupo de música folk polaco. Así que hoy, con su excusa, enfocamos nuestra mirada musical a este país.

No es que no conociera algo de la música folk polaca. Por ejemplo, hace mucho que tengo un par de discos de Warsaw Village Band (Kapela ze wsi Warszawa), que no recomiendo escuchar de un tirón, pues cansan sobremanera. Pero como curiosidad no viene mal escuchar alguna canción. En su álbum Wykorzenienie abusan de modernidad y se lanzan a los ritmos electrónicos dub y reggae. He aquí una muestra de cómo queda el invento: no se sientan obligados a terminarla, por favor.



También conocía a Katarzyna Szczot (Kayah), que le hizo un álbum a Bregovic, con las melodías del compositor bosnio. A mi me gustaba, pero, la verdad, escuchado uno de estos discos, escuchados todos. Así que les pongo un rápido corte de esos que van a piñón fijo y seguimos.



Con el descubrimiento del klezmer vino Kroke -Cracovia, en yiddish-, el fabuloso trío polaco que recupera la tradición judía en sus composiciones, siendo muchas de ellas melodías populares. Sin embargo, Kroke no tiene problemas para realizar arreglos de música de cámara (Ten pieces to save de world), de meterse en el mundo del Jazz junto con Edyta Geppert, o en el de la música clásica de la mano de Nigel Kennedy (East meets East).

Fue Kroke quien me descubrió una canción Ajde Jano, que merece la pena escuchar una y otra vez. Ajde Jano es una melodía tradicional serbia, que han tenido a bien interpretar no sólo Kroke (en varios discos) sino también The Cracow Klezmer Band, Dikanda, Talitha Mackenzie, Terrafolk, Jani Lang Band o Vukašin Brajić (la mitad no los conozco: bendito Spotify).

Ésta que les presento es la versión que hizo Kroke junto con Edyta Geppert: disfrútenla y luego seguimos.



Dikanda tiene una versión más en linea con la tradición instrumental. Sin embargo, les pondré otra cosa. Porque Dikanda es música tradicional en estado puro: rusa, macedonia, gypsy, serbio... y todo lo hacen bien. Y, en ocasiones, le ponen ese punto de ritmo a una canción que te obliga a levantarte. Les pondré dos cortes: ambos corresponden a su último disco (Ajotoro). Yo les invito a escucharlos todos:





1 Los catalanes reciben el apelativo de polacos. No sé si por ello se enfadan, pero han hecho un programa genial de ello.
2 ¿Sabían que Dikanda tiene una versión de una melodía muy popular entre los dolçainers valencianos, denominada "Dimonis de Benimaclet"?. Ya hablamos de ella tiempo atrás (nota: ¡los enlaces a las canciones se rompieron!).
3 Y una profecía: el mismo día en que yo defienda exitosamente mi tesina, Contador atacará en la Colombiere, dejando a Armstrong clavado. Apunten.

Kroke en la wikipedia
Dikanda, en Last.fm

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05 julio, 2009

La Ronda #14: Invitación a la mezcla

¡Este mes invito yo! Ya llevamos 15 rondas: más de un año de encuentros virtuales. Todas han sido un éxito. Porque la gente siempre ha respondido. Porque, si hay algún mes que alguien falla, otro toma su lugar. Porque muchos que dejaron pasar meses sin participar han vuelto a escribir (¿verdad, amigos del CAAC?) y porque, como siempre, van apareciendo nuevos blogs de cerveza a los que animamos a sumarse.

El éxito de La Ronda es fácil de explicar: compartimos más de lo que nos separa. La pasión por la cerveza.

Pero yo voy a ir un poco más allá. Creo que compartimos, en general, el gusto por las bebidas, por probar cosas nuevas y aprender de ellas. Nos gusta beber cerveza, sí, pero también comer con ella y hacer maridajes. Nos gusta la cerveza, sí, pero también otras bebidas. Y jugar y combinar y descubrir mezclas sorprendentes... ¿Intuyen ya por dónde van los tiros?


La Ronda #14 va de Combinados con Cerveza. Se trata de aportar la receta de algún combinado -cocktail- en el que esté presente nuestra bebida favorita. Pueden emplear licores, zumos de todo tipo, o incluso otras cervezas. Siempre que crean que el resultado será satisfactorio, claro está.

Y por supuesto, será muy triste si se les ocurre la idea y no la ponen en práctica. Y mucho mas triste aún si la ponen en práctica y no le hacen una miserable foto al resultado para compartirlo con todos. Es la tarea que humildemente les mando para este mes.

Se pueden inspirar en Internet, donde una búsqueda Google les brindará, a buen seguro, buenas ideas. O en la wikipedia. Incluso se pueden inspirar en The Session -La Ronda anglosajona- que también trató el tema meses atrás. Lo que no vale, bajo ningún concepto, es mezclar Pilsner con gaseosa. ¡Eso ya nos lo sabemos todos!

Así que venga, a exprimirse el cerebro. Combinados cerveceros de invierno o de verano, para empezar la noche o para acabarla, para tomar de pie o en una terraza... ¡los espero!

1 Y no me hagan la pendejada de no participar porque la Ronda sea un poco más complicada, por favor. Al menos cuenten algún combinado de cerveza que alguna vez vieran o tomaron.

¡Se pueden inspirar acá, en la wikipedia inglesa!

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28 junio, 2009

La Ronda #13: nuestro bar preferido

Ya van algunos meses que la Ronda se salva por los pelos. Y este mes la ha salvado Catador, desde su (renovado) blog. El título de la Ronda lo dice todo: Nuestro bar preferido

Todos tenemos un, aunque quizás unos, bar preferido. Donde sabemos que va a haber buena cerveza, buen ambiente, incluso puede que hasta nos conozcan. La idea de ésta Ronda es hablar un poco de ese bar

Bueno, me temo que este post va a ser corto. Yo me sumo a la amarga queja realizada por Iker, desde Cervecerías de España. Lamentablemente, incluso en una ciudad grande como Valencia -la tercera en número de habitantes de España- es muy difícil encontrar lugares amigos de la cerveza. Y con esto me refiero a bares onde la rotación de cervezas sea habitual, donde se encuentren ocasionalmente rarezas o donde se cuide con esmero la selección de grifos. No digamos ya la educación cervecera de los parroquianos.


Si tengo que elegir un lugar preferido, éste es la Cervecería Comic (Plaza de Honduras). En ella, todas sus paredes son expositores de coleccionismo, donde Javier Brotóns Belenguer acumula botellas de cerveza, posavasos y páginas de cómics antiguos. Al tiempo que uno disfruta del ambiente, puede meterse entre pecho y espalda alguna de sus brascadas, hamburguesas completas o los famosos chivitos de ciervo. Están todos buenísimos.

La carta cervecera está plagada de cervezas belgas, con la incursión de algunas alemanas. Tendrá alrededor de 40-60 referencias. El problema es que, en todos los años en los que llevamos acudiendo, no ha cambiado la más mínimo. Excepto por algunas sustituciones forzadas -Belli-bock por Spaten, creo, y poco más-. El problema del problema es que tampoco hay una demanda generalizada de nuevas cervezas, y verdaderamente, ya les va muy bien con los bocadillos.

Entre las cervezas que podemos probar en el Comic se encuentran las archiconocidas Chimay, La Trappe, Schneider Weisse, Franziskaner... pero también se puede probar una Berliner Weisse con sus siropes, una Samichlaus o una Eku 28, para quien guste de emociones fuertes con el postre. En grifos tienen ahora mismo uno de Foster's y otro de Newcastle Brown Ale. Los precios, por cierto, son ajustados: pocas cervezas pasan de los 4 euros.

El resto de Valencia tira del catálogo de la Bierwinkel, dominado por las John (Anthony) Martin's. Lo que se encuentra en el almacén es lo que se encontrará en las distintas cervecerías de la ciudad que quieran presumir de birras. Lo malo es que por ello se me pierde la sorpresa.

Situados en los alrededores de la Plaza del Cedro, en Valencia, podemos realizar una pequeña ruta cervecera. El Asesino es uno de nuestros lugares preferidos. Porque las Voll-Damms salen bien de precio por la tarde (2.10) y porque tienen una Paulaner de barril que tiran de lujo. Es sin duda, el lugar con mejor gusto musical. Porque coincide con el mío, claro está. En El Asesino puede sonar Dusminguet, Fermín Muguruza o Rammstein... y todo el rock español de los 90, faltaría más.

Más punky es El cubata de hojalata, si no le asustan sus parroquianos. Trae cervezas del mismo catálogo que la Bierwinkel, lo cual no es extraño, porque el importador tiene su sede a escasos metros. Ahora tienen en botella Weihenstephanen Vitus y Korbinian, y las estupendas Blackwych y Hobgoblin. Además, mantienen siempre Barbar, Duvel y algunas más. Los precios también son buenos. De hecho, creo las cervezas de medio litro bávaras no alcanzan los 4 euros.

En la misma Plaza del Cedro se encuentra también Edimburgo, que empezó con bastantes ganas cerveceras, pero que ha descubierto que la Spaten a un par de euros vende más. En él probé por primera vez la Anchor Liberty Ale y las Charles Quint (blonde y dubbel). Tiene -o tenía- las tres Chimay y también mi amada Tripel Karmeliet. Pero los precios son más elevados. Por cierto, que aquí me han llegado a servir esta cerveza... ¡sin vaso!. Fallo de una camarera indolente.

Y, aunque no destaca por las cervezas, no quiero dejar de citar El Lola, que es donde vamos muchas tardes. Porque te ponen un plato de frutos secos y porque la Voll-Damm está al precio más barato de la zona: 2 euros. Tiene Guinness de grifo, pero, mira, como que no.

En fin, hay muchos locales con cervezas en Valencia. El problema es que hay pocos que giren en torno a la cerveza. Es una lástima, porque creo que en la ciudad sí que hay espacio para un local de este tipo, donde realizar catas, proponer maridajes y degustar, en compañía de los dueños, nuevas adquisiciones. Pero sigo buscando.

Y me despido no sin la intención declarada de invitar a la siguiente Ronda. Hasta este mes he estado muy liado por asuntos de estudios, y hoy mismo marcho para un congreso en Estoril. Pero el mes que viene finalizo mi -largo y pesado- máster. Y espero invitarles a todos para celebrarlo. ¡Nos vemos!

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22 junio, 2009

De anuncios de cerveza y gracia

Yo soy el plasta que les dará la murga con el tema de que los anuncios de cerveza me parecen machistas. Y el caso es que lo entiendo, entiendo que lo sean, si ser machista consiste en ir dirigido a un público masculino y echar mano de tópicos y guiños cansinos. Cuando no de culos y tetas. Pero que lo entienda no significa que me parezca bien, ni que lo disculpe.

Lo entiendo porque lo cierto es que el consumo de cerveza es mayor en hombres que en mujeres y porque tengo claro que los empresarios cerveceros, que tontos no son, tienen perfectamente estudiado cual es el target así como qué cosas funcionan a la hora de vender una cerveza. Y no seré yo quien critique las ganas de ganar pasta.

Les pongo un ejemplo de lo que me molesta: el anuncio de Guiness Compártela con un amigo que seguro que han visto. Les voy a fastidiar la gracia: se supone que entre dos machotes se están follando a una chica/mesa y el anuncio tiene gracia porque no lo muestra. Si lo mostrara, el anuncio no tendría ni puta gracia (como anuncio de cerveza). Pero tendría gracia, por ejemplo, si tras consumar la cópula, la chavala recogiera la botella y, viendo que no queda cerveza, la estampara en el careto de los agotados sementales. Por gastarla de mesa y no dejarle nada de Guinness, por ejemplo.

Yo no soy comercial, pero sé que la ironía y la sangre también vende. Sería un anuncio cojonudo1.


Hay otros anuncios que no sé si me gustan o no. Por ejemplo, el anuncio de Heineken de la nevera enorme y los hombres y mujeres histéricos. Ellas, con zapatos, ellos, con cerveza. Ya lo publicó Malta Nostrum en su día.

Me hace gracia porque se toma a broma los estereotipos masculinos. Y los femeninos. Porque es una exageración, ¿no?. Me figuro que no hay mujeres que se ponen como locas al ver un vestidor repleto de zapatos y me figuro que no hay hombre (en su sano juicio) que se alegre al ver una nevera enorme ocupada tan sólo por Heinekens. A una temperatura helada, por lo que parece. Quizá me equivoque.

El caso es que la idea, que me parece regularcilla, ha generado otras dos ideas que superan, y mucho, a la original.

La primera viene de Bavaria, que es la competidora holandesa de Heineken. El comercial al que se le ocurrió ha optado por lo simple: ¿qué haría yo en la fiesta de los amigos de Heineken?. Pues esto:


La segunda es una muestra de buen humor y de cómo es posible saber reírse de sí mismo. Al tiempo que lo hace, pone en marcha un gesto que se asociará ya de por siempre al anuncio de la nevera de Heineken.


Les explico la gracia, enemigos de la lengua de Chéspir. El joven pide al paleta una walk-in fridge una nevera en la que se pueda entrar. Lo que obtiene, sin embargo es una walking fridge: una nevera que anda. Lo cual es aún más fascinante y genera la reacción adecuada en los compañeros del mozo. Ahora hagan la prueba mental: si tras hacer entrada el frigorífico apareciera la chica/mesa y les rompiera la jeta a los colegas a botellazos de Guinness, el anuncio ya no tendría gracia. Esto sucede porque el anuncio ya tiene gracia por sí sólo.

Lo que demuestra que se puede ser gracioso y original en el mundo de las cervezas sin tener que ser hiriente ni recurrente. No entiendo cómo se hacen tan malos anuncios, habida cuenta el dinero que poseen las grandes empresas cerveceras. Especialmente Guinness, que se dedica a spamearme con anuncios intranscendentes de una cerveza que no bebo, quizá esperando que yo lo publique en el blog. Y a mi correo personal.

Así que ya lo sabes, Nebot, Nayra. Estoy a tu disposición como publicista de Guinness. Ideas para hacer anuncios, como ves, no me faltan.

1 ¿Y si todo el anuncio es un trampa para que los plastas a los que nos aburren los anuncios machistas protesten y enlacen el vídeo? Es una posibilidad real.

Soitu me descubrió las réplicas

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10 junio, 2009

Cata de ron: un cervecero infiltrado

Al final voy a tener que conceder la razón a mis amigos. Resulta que, cuanta más bebidas pruebo, mas bebidas me gustan. Porque a mí no me gustaba el ron, para nada. Para licores, me van más los secos: tequila, vodka o ginebra (sin tener grandes gustos para ellas). Pero claro, si a uno le montan una cata guiada a través de rones de alta calidad, y si le explican el proceso de fabricación, y el complejo sistema de solera con el que lo mezclan... pues así convencen a cualquiera. Y más si se acompaña con la degustación de rones como Pampero aniversario, Zacapa 23 y Zacapa XO.

Que fueran esos rones y no otros es cosa del comercial brand embassor de Diageo, al que por supuesto, le interesa vender sus marcas. De ahí que la presentación se centrara en la especial elaboración que realiza Zapaca, la destilería de ron con mayor poder en Guatemala. Sin embargo, en su presentación descubrí cosas nuevas en la elaboración del ron que no sabía y que, a renglón seguido, paso a relatar. Hasta entonces, yo sólo sabía que el ron se obtiene de algún modo de la caña de azúcar, poco más. Pero, hay mucho, mucho más.


Para empezar, la caña de azúcar no es originaria de los países centroamericanos a los que tan bien les ha ido con su cultivo. Proviene de Asia, de las regiones de Filipinas y China. Allá fue descubierta por Alejandro Magno, aunque su expansión a Europa llegaría a través de los musulmanes, quienes la trajeron primero a España. Muchos años después sería Cristóbal Colón quien, en uno de sus viajes a las Américas, la transportaría allende los mares, descubriendo que en las islas caribeñas -Cuba, Jamaica, Santo Domingo- esta planta se adaptaba realmente bien.

El comercio de azúcar fue desde entonces una actividad tremendamente lucrativa para los países involucrados, siendo un eje principal del triangulo comercial de las potencias colonizadoras. Pero no seguiremos por ahí. Lo que pronto se descubrió es que, en la extracción del azúcar de la caña, se empleaba agua caliente. Y que, tras la misma, el jugo resultante podía ser destilado para dar lugar a un licor de elevado grado, que sería popularizado por los piratas a lo largo y ancho del mundo: el ron.

Como siempre el origen del ron no está nada claro. Barbados se ha atribuido la primera destilación industrial. En cualquier caso las colonias inglesas, españolas y francesas se aplicaron con empeño en producir esta bebida, que luego sería transportada a Europa.

El proceso más común para obtener el ron (que es el original) es mediante la fermentación de la melaza. La melaza es el principal subproducto de la extracción del azúcar de caña. Tiene una consistencia densa y espesa (como la de la miel, de ahí su nombre). Para obtenerla es necesario cortar y lavar la caña, molerla y prensarla. Después se añade agua caliente. Para extraer el azúcar, la mezcla se centrifuga y se calienta aún más, para propiciar la cristalización de azúcar. Es proceso se repite hasta dos veces, obteniéndose tres grados de concentración de los azúcares, los cuales se pueden tratar por separado. El líquido 'sobrante', muy tostado, es lo que se llama melaza y, una vez fermentado, destilado y guardado, dará lugar al ron. Por ello el ron de melaza conserva los sabores tostados, a regaliz o cacao.

Sin embargo siempre hay quien, en la búsqueda de la esencia, pretende encontrar el más puro de los procesos. Y de este resulta la miel virgen, con la que se elaboran los rones agrícolas de las ex-colonias francesas -Martinica-, los rones de Guatemala y algunos de Venezuela. La miel virgen es el jugo de caña concentrado, sin haber extraído el azúcar. La miel virgen otorga al ron la acidez de fruta fresca.

La fermentación, de miel virgen o melaza, es el siguiente paso en la elaboración, y dura entre dos días y una semana, en un equilibrio entre el cuerpo de la bebida, la pesadez de la misma y el aporte que se quiera obtener de la propia caña de azúcar. La fermentación se produce entre 28 y 30 grados. Tras la fermentación, el resultante, denominado guarapo es destilado.

Aunque el proceso de destilación es distinto al del whisky (el cual mencioné hace escasamente un mes), aquí también nos encontramos con distintos resultados del mismo: cabezas, los primeros licores que asoman, corazón, los que a aparecen a mitad del proceso y colas, los que aparecen al final. Es una tarea vital determinar en qué momento y a qué altura recogeremos cabeza, corazón y colas: la pesadez de los alcoholes está en juego. Cabeza, corazón y colas deberán reposar por separado durante al menos tres años para poder formar parte de algún ron.

La bebida resultante de la destilación de la caña de azúcar sin añejamiento se denomina cachaza y es especialmente popular en Brasil y empleada en muchos cócteles. Por supuesto, se mezcla antes con agua: ¡tras la destilación el líquido tiene una concentración de alcohol entre 85º y 95º!. La guarda afina el ron, le otorga nuevas tonalidades de color y transfiere algunos sabores a vainilla y torrefactos: la mayor parte de rones envejecen en barricas de roble blanco americano quemado.

Pude parecer que tres años son pocos comparado con el tiempo de añejamiento de algunos whiskys, pero lo cierto es que las reacciones que se deben dar en la barrica suceden a mayor velocidad en el calor del trópico que en las islas inglesas. Para comparar calidades, lo justo es multiplicar por tres el tiempo del ron: así, un ron de tres años equivaldría un whisky guardado durante nueve. Al menos eso me dijeron.

La mezcla de rones puede ser extraordinariamente compleja. Al menos lo es en el caso de los rones Zacapa de alta gama. En estos emplean un sistema de solera donde las barricas de diferentes edades, hasta 4 años, se homogeneizan, y la mezcla pasa a otras barricas. Con estas otras barricas, algunas de las cuales contienen caldos de hasta ocho años se repite el proceso, guardando la mezcla resultante. De este modo, el destilado pasa por barricas que contuvieron bourbon, barricas quemadas, barricas de Jerez (sherry), barricas de Pedro Ximenez y finalmente barricas de roble francés. El resultante es tremendamente complejo: su edad mínima es de 8 años y la máxima de 25, para el Zacapa XO.

En cuanto a la cata, impresionante. Aunque Pampero Aniversario me pareció un buen ron (por más que sé poco del tema), no tenía nada que ver con los siguientes. Zacapa 23 se notaba con aroma a canela y a pastel de mazna. Un poco después se notaba más ahumado y pasificado. En boca era muy fresco y dulce, con una acidez notable. Al final se notaba un amargor un poco chocolateado.

Zacapa XO era más estructurado y cálido, para tomar reposado. Especiado (pimienta) dejaba luego paso a sabores más dulces y golosos: miel, caramelo y un amargor de piel de naranja. En boca es untuoso y llena por completo, sin que el alcohol se imponga. Es un ron buenísimo, pero prefiero el 23, que en un vaso frío tiene que estar de muerte.

En resumen. Sale a cuenta ofrecer una cata de buen ron. Si se hace bien y se transmite la pasión por la bebida, el dinero invertido en las copas de los asistentes se recuperará de sobra. Yo al menos, confío en volver a probar estas bebidas (y muchas nuevas en un futuro).

Y atención, amigos: la próxima cata en el Club de Enófilos es... ¡de cervezas!. Tienen otro post asegurado.

Cata (y explicación) a cargo de Diageo, importador de bebidas.
Ron en la wikipedia inglesa.
Origen de la foto

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