11 noviembre, 2007

Visión de Visiones de España

Sir Archer Huntington nació en 1870. Hijo de un industrial ferroviario, heredó una de las mayores fortuna de los Estados Unidos. Apasionado de la cultura española, decidió convertirse en estudioso hispanista y mecenas de su cultura. Aprendió castellano y árabe (que consideraba necesario para entender la cultura española) y viajó a España durante 1890, adquiriendo obras de arte y artesanía que formarían parte de su mayor proyecto: la creación de la Hispanic Society of America en 1904. Actualmente esta sociedad cuenta con obras de El Greco, Ribera, Velazquez, Zurbarán y con más de 250000 libros (entre ellos primeras ediciones de El Qujote y Tirant Lo Blanch) junto con otros muchos valiosos manuscritos.

Huntington se enamoró de la pintura de Sorolla en una exposición en Londres. Tras un primer encargo con el que inauguró una exposición en 1909 (que fué un éxito y reportó grandes beneficios al pintor) Huntington acordó con Sorolla la decoración de la biblioteca de la Hispanic Society. Aunque en un principio se pensó en una reconstrucción de la historia de España, Sorolla propuso captar instantes que reflejaran la vida en este país, tarea en la cual él era experto. Tras casi 10 años de trabajo, en 1923 los lienzos por fin colgaron en la que sería la sala Sorolla. Y hoy, convenientemente restaurados, se exponen por primera vez en España.

Y esa exposición fui a ver ayer.


Para realizar su tarea, Sorolla viajó por diversos lugares de España, empapándose de las costumbres y fiestas tradicionales de cada zona. Su idea no era sólo reflejar escenas más o menos realistas, sino transmitir parte de la esencia y carácter de los españoles. Su cultura, modo de vida. El resultado fueron catorce cuadros (uno de ellos compuesto hasta por 7 lienzos) monumentales. Sorolla tomó este encargo como una verdadera misión viajando y trabajando los siguientes años hasta la extenuación. Aunque recibiría 150000 dólares por ellos, ya era suficientemente rico para poder pasar en paz sus últimos años. En lugar de ello el trabajo posiblemente aceleró su muerte, sufriendo una hemiplejia en 1920 y muriendo antes de que pudiese ser inaugurada su mayor obra.

Los cuadros no representan exactamente la realidad, puesto que Sorolla toma fragmentos de distintos pueblos, trajes típicos, paisajes y vistas para componer el cuadro. En total hay 14, que representan distintas partes de España: Castilla (en mayúscula pues es el más grande de todos), Navarra, Aragón, Cataluña, Valencia, Elche, Sevilla, Andalucía, Extremadura, Ayamonte, Galicia y Guipúzcoa. Un trabajo descomunal que sólo podía detener su edad. Pintando El Encierro (27 m2) se queja a su mujer: "Lo que sudé, subir y bajar cada vez que debo dar una pincelada, me dejó desecho, así que rabio si no trabajo... y trabajo reventándome, ¡es la vejez!".

Es una lástima que yo no sepa de arte, porque en ese caso hablaría de la luz de los cuadros, de la composición, del movimiento que transmiten y qué lo produce, de las técnicas que empleaba y sus estudios. O de cómo se ha realizado la restauración. Pero más lástima y pena da que quien lo tuviese que explicar durante la visita supiese todavía menos.

Y es que produce vergüenza ajena escuchar en boca del guía cosas como: "por eso este cuadro es impresionista, porque es como que impresiona". Cosa que volvió repitió para asombro de los asistentes y gloria del asombrismo. O "Sorolla dibujaba pintando". O simplemente no saberse expresar sin utilizar constantemente las muletillas "o sea" y "como que". En un arranque de mnemotecnia, la guía sugirió que es una buena idea pensar en Hamilton, el piloto, para acordarse del nombre "Huntington". Eso fue todo lo que dijo del mecenas hispanista. Evidentemente aquella persona no sólo no había cursado Historia del Arte o Bellas Artes, sino que apostar a que había leído dos veces las hojas sobre la exposición era jugársela demasiado.

La gente, que tonta no es, acabó realmente indignada, más cuando en el cuadro correspondiente a Valencia, la guía no conocía ni el motivo representado, ni de dónde eran las banderas. Ella se excusó arguyendo que, o sea, a ella le habían contado como que eso y que le parecía bien que le dijeran en verdad lo que era. Pues magnífico.

Situémonos. Cuando se puso en marcha el sistema de reserva de entradas por Internet, apenas bastaron unos pocos días para que absolutamente todas quedaran reservadas hasta fin año. Por lo que sé, el día 19, que se abre de nuevo la reserva de entradas hasta Marzo, sucederá lo mismo. Al inaugurar la exposición se celebró una jornada nocturna de puertas abiertas. Las personas que hicieron cola desde la 11 de noche frente a la puerta entraron pasadas las 3 de la madrugada. A las 5 de la madrugada todavía había cola. Creo que es evidente que existe gente interesada en la cultura... y que nos merecemos un poquito más.

Entiendo, y hay que felicitar por ello, que Bancaja ha hecho un gran trabajo al conseguir que las obras viajen por primera vez a España. Que es una grandiosa idea que la entrada sea libre (aunque España debería tomar nota de países vecinos y permitir entrada gratuita a los museos a sus ciudadanos). Que es maravilloso que se pueda reservar entrada por teléfono o Internet. Y también disponer de guía en la visita. Lo que no entiendo es por qué las cosas no se acaban de hacer bien y se contrata a estudiantes de Arte para realizar este trabajo, muchos de los cuales estarían encantados de explicar la obras incluso sin cobrar un duro, para mayor alegría de Bancaja.

Me pregunto si los Principes en su visita a la exposición también dispusieron de esta brillante guía. Tras ella, la Princesa Letizia sólo acertó a desear que los cuadros estuviesen en España. Considerando todo lo que sabía la guía sobre la labor de Archer Huntington... es de suponer que sí.

Acudan a la exposición si les cae cerca, pues a partir de Abril viajará por España. Es magnífica. Sólo les deseo que no sufran los mismo guías.

Revista monográfica de la exposición Sorolla, Visión de España (2€)
Imagen tomada de aquí