La Ronda #9: ¡más música, maestro!
Qué gran tema La Ronda de este mes, sí señor. Porque no solo de cerveza vive el hombre, no. Sin cultura, el ser humano aún habría yacería en el lodo sin domesticar, restregando su sexualidad y apareándose por las rocas de los estanques, cual monos rhesus o bonobos creciditos... claro, que visto así...
En fin, que no. Que el ser humano ha producido grandes obras, a los hombros de gigantes y cada generación ha puesto una piedra más en la construcción del templo de la cultura. Y en ese templo un lugar privilegiado lo ocupa la música, frente a la cual el hombre se maravilla y estremece, baila desenfrenadamente o llora desconsoladamente sin llegar a entender por qué.
La cerveza se parece a la música en eso: las hay para todos los gustos y estados de ánimo. Por ello elegir tan sólo una es ridículo: prefiero ser bonobo.
Pero la pregunta no era esa. la pregunta de los amigos de Hipos Urinatum era: ¿Acostumbras a acompañar la cerveza con música? Si así es, ¿con algún estilo musical concreto?. ¡Dale al play, maestro!
Los amigos que siguen la sección musical del blog saben de mi devoción por el folk-rock. Especialmente italiano, donde Lou Dalfin, Modena City Ramblers y Il Ratti Della Sabina ocupan los primeros puestos. Los primeros con sus aires occitanos, los segundos con melodías irlandesas y sudamericanas y los terceros con una vertiente más pop. Son músicas que acompañan a la perfección una buena lager seca y lupulizada, pero también una sidra inglesa o una Moretti doble malta, puestos a escoger una cerveza italiana amiga de mi querida Voll-Damm.
Me encanta el Balkan Brass, pero es difícil conjugarlo con cervezas, porque esa música te sacude los pies y no puedes dejar de levantarte para saltar de un lado a otro como un poseso. De todos modos, no todo tiene que ser Goran Bregovic, y los húngaros Besh O Drom hacen canciones que pueden ser escuchadas tranquilamente en una mesa. Como ésta, con aires de sesión jazz.
¿Y qué decir del Jazz?. ¿Hay alguna música más cervecera que aquella que se escucha en un bareto de mala muerte, mientras el piano acompasa y espera a que el trompetista moje sus labios en la jarra antes de sonar?. Claro, que a mi el Jazz me gusta a mi estilo desenfrenado. Por eso les pongo un poco de Tokyo Brass style: un grupo de jóvenes japonesas que le dan que no veas.
Pero la cerveza se bebe mejor entre amigos, en una tarde de camadería y complicidad. Los rusos tiene eso en su música, o al menos lo tiene Apparatschick. Su música, cargada de ritmo de acordeón, nos invita a beber en jarras acompañados, cuando no a subirnos a la mesa. Más ska le ponen los compatriotas de Russkaja.
Y más, mucho más. Para quedarse sentado podemos visitar la cercana Francia y disfrutar con la nueva onda de folk-rock francés, fuertemente influenciada por ritmos sureños tanto argelinos como sudafricanos y que heredó mucho del movimiento reggae. Allá están Les Ogres de Barback, La Rue Ketanou, Zebda (ya no), Les Hurlements de Leo o As de Trefle...
Y podría continuar hasta el infinito, porque es maravilloso que se produzca en el mundo más música de la que puedo escuchar. Y denunciar, si acaso con cerveza en la mano, que cuatro artistas al servicio del poder nos vengan con sus cantinelas a cuento de limitar Internet y sancionar el intercambio de música o películas. ¿Cómo podría haber yo escuchado y aprendido tanto y disfrutado de tantas culturas sin Internet?. Aquellos que luchan contra Internet no saben hasta qué punto están haciendo el ridículo en los libros de historia del futuro. Sean en el formato que sean.
Les dejo con un guiño a mi señorita. Que tampoco sabría qué elegir si pudiera escoger tan sólo un tema. Pero seguro que éste le gusta.
[Me doy cuenta ahora que no he contestado a la pregunta de la Ronda. No, ¡no acostumbro a beber cerveza escuchando algún estilo musical concreto! ;-) ]
Por cierto, que antes subía todas las canciones a Boomp3, y ahora veo que las he perdido todas. Pues nada.
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