29 diciembre, 2007

Felices fiestas... ¡en japonés!

Lanzada la blogosfera a felicitar la Navidad y fiestas, ¡ésta es mi felicitación navideña!

¡Feliz año nuevo!... que en japonés se dice akemashite omedetou gozaimasu 明けましておめでとうございます. Y que se responde con kotoshi mo yoroshiku o-negai shimasu 今年もよろしくお願いします. La primera frase significa, de un modo literal: "felicidades por la apertura". Se entiende que lo que se abre es el año. La respuesta yo la traduciría por "igualmente" porque, literalmente, un humilde servidor no le encuentra ningún sentido. Quizá lo sepan ustedes y me lo puedan decir.


yoroshiku o negai shimasu se emplea a menudo tras pedir un favor a alguien, algo que es al parecer humillante o "poco respetable" entre los nipones. Así que esa sería la expresión que debería acompañar, por ejemplo, la petición con la que termina mi primer párrafo. kotoshi mo significa "este año también". Así que la traducción completa de la respuesta vendría a ser más que curiosa: "Este año también ruego humildemente su colaboración y ayuda"1. Al parecer, yoroshiku o negai shimasu se emplea a menudo en Japón, casi como coletilla tras una petición.

La primera felicitación, todo hay que decirlo, es la expresión oral. Pero es que además los japoneses disponen de una versión escrita, que es la que se imprime en tarjetas -nengajou 年賀状- y carteles. Ésta es la que yo mismo he dibujado en la imagen2. Se pronuncia kingashinnen 謹賀新年 y esta formada por la unión de los kanjis de: (en orden inverso) año, nuevo, felicitación y... humildad. No podía ser de otro modo: idiosincrasia japonesa.

La Nochevieja se llama en Japón oomisoka 大晦日. Significa "el gran día de fin de mes". Año Nuevo se puede escribir como gantan 元旦 o shougatsu 正月. En este caso, si traducimos los kanjis que los componen obtenemos, respectivamente: amanecer origen y mes correcto. O algo por estilo.
El año nuevo que empieza, por cierto, corresponderá al 2008 en nuestra era... y al año 20 de la era Heisei 平成, que se inició cuando accedió al trono el emperador Akihito, actual "Majestad Imperial". Por tanto, en Japón, el 2008 se escribirá de este modo: 平成20年. Y es que a la hora de escribir fechas se emplea indistintamente tanto el modo occidental como el tradicional japonés.

Por supuesto, si nos da rabia celebrar que la Tierra ha dado una vuelta más desde el último 31 de Diciembre y en cambio preferimos felicitar el nacimiento de Cristo también podemos hacerlo en japonés. Sin embargo como en este caso se trata de una festividad importada, el vocabulario empleado se katakaniza. Nochebuena es kurisumasu ibu クリスマスイブ evidentemente de Christma's Eve y Feliz Navidad es merii kurisumasu メリークリスマス.

Dado que a este blog le importa más bien poco tanto el nacimiento de Jesús como las vueltas que da la Tierra y piensa que lo divertido es celebrar cosas, les felicito indistintamente, en castellana prosa: ¡¡¡Feliz Navidad y próspero año nuevo!!!.

Y por cierto, os prometo que el 2008 traerá cambios...

1 Parece curioso y extraño descubrir que los japoneses se excusan tras pedir favores. Pues no lo es. Hasta hace no mucho, cada español que se dirigía por escrito a la administración debía acabar con el debido Gracia que espera alcanzar del recto proceder de Usía. cuya vida guarde Dios muchos años. Y no digamos ya las humillaciones que habría que auto-inflingirse al dirigir la misiva a un alto cargo.
2 A partir de ahora iré colgando mis "creaciones". ¡Y ya veréis cómo voy mejorando!

Japonés en viñetas. Norma editorial.
Saiga-JP. Kanji Dictionary.
Rikai-chan. Japenese-English dictionary. Extensión (Firefox) Perapera-kun

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24 diciembre, 2007

CSI VIII: Transmisión de datos

Bien, con este post regresamos al fascinante mundo de la Cosas que Sí se dan en Informática. En capítulos anteriores vimos cómo podíamos transmitir datos sobre redes distintas (Internet). Y entonces comenté que los datos (0s y 1s) no son siempre lo que parecen, sino que se codifican de cierta forma buscando algunas propiedades.

En el post de hoy vamos a meternos un poco más en harina para dejar claro conceptos que a menudo se confunden. Con esa base teórica explicaremos algunas técnicas de codificación. Empezamos con términos. Dato es cualquier entidad capaz de transmitir información. Señal es la representación eléctrica o electromagnética de los datos. La señalización es el hecho de la propagación física de las señales a través del medio. Y lo que queremos es comunicar datos mediante su propagación y procesamiento de señales.
Bienvenidos al universo de la transmisión de datos.


Con ejemplos se ve más claro. La voz es el típico caso de dato analógico: toma valores continuos en el tiempo. Los datos digitales toman en cambio valores discretos (prefijados) en el tiempo. Un ejemplo claro son las cadenas de caracteres. Las señales analógicas son ondas electromagnéticas que varían continuamente y que pueden propagarse por medios guiados (un cable de teléfono) o no (el aire). Las señales digitales son secuencias de pulsos de tensión, transmitidos por un medio conductor, como el cable USB.

Entonces ¿los datos analógicos se transmiten mediante señales analógicas y viceversa?. Sí, pero no sólo. En un teléfono típico, la voz (que se mueven en una frecuencia entre 100Hz y 7kHz) se transmite mediante una señal analógica entre 300Hz y 3400Hz. Esto es más que suficiente, pues la mayor parte de la energía de la voz se concentra entre los 700Hz y menos de 2kHz. En el otro extremo el teléfono realiza el proceso inverso y la voz resultante es muy parecida... pero no igual.

¿Qué pasa cuando queremos enviar un fichero (datos digitales) a través de una linea de teléfono (transmisión analógica)?. Que necesitamos un modem: un aparato que modula los datos en una señal de cierta frecuencia portadora. ¿Y cuando necesitamos ciertos codecs para ver una peli en el ordenador? Pues que necesitamos algo que transforme señales digitales en datos analógicos y viceversa. Si no, no va.

Y falta lo más fácil: representar datos digitales mediante señales digitales. Eso es muy sencillo. Si tenemos un dato, por ejemplo un uno, lo representamos con un nivel alto de tensión. Y si tenemos un cero, con un nivel bajo o ausencia de tensión. Y listo. Bueno, sí, pero no se hace de este modo, sobretodo cuando queremos transmitir grandes cantidades de datos y a largas distancias. Es entonces cuando codificamos la señal.

En general, desde ya hace unos años, la transmisión digital se ha impuesto a la analógica. La razón primordial es que es más barato y sencillo lidiar con señales digitales. Las nuevas tecnologías (como fibra óptica) se abaratan y resulta factible tender dorsales a lo largo del océano para comunicar continentes. Se trabaja más fácilmente con señales digitales en la eliminación de ruido, mientras que es necesario aplicar filtros de frecuencias en amplificadores analógicos para evitar la transmisión de señales molestas. Asimismo, es más seguro aplicar técnicas de cifrado sobre datos originalmente digitales que analógicos.

Pero la transmisión digital tiene sus inconvenientes. Especialmente molesta es la atenuación de la señal. Ésta, a largas distancias, se deforma. La calidad del medio transmisor es un factor clave en este caso. Por otro lado existe lo que llamamos ruido, que no es más que la intromisión de señales no deseadas en la nuestra. En ocasiones un pico de intensidad de corriente puede provocar un salto en la señal. En transmisión de voz podríamos oírlo como un chasquido sin la menor importancia. En la señal digital puede provocar que un bit a cero en el origen se vea como un uno en el destino, provocando un error en el mensaje.

¿En qué cosas puede ayudar la codificación empleada?. Pues nos puede ayudar a bajar la frecuencia de señal. Las señales con ausencia de componentes de alta frecuencia se pueden transmitir por canales con menor ancho de banda1. Además, es deseable que la señal no tenga componente de continua, esto es, que que la suma de sus tensiones (señales) se acerque a cero, ya que así se reducen las interferencias.

Pensemos en otro problema menos "físico". ¿Cómo sabemos lo que dura un elemento de la señal (por ejemplo un 1)?. Supongamos que somos el receptor y recibimos, durante un milisegundo, un nivel alto de tensión. ¿Cuántos unos hay ahí?. Vale que podemos ponernos de acuerdo con el receptor para decidir cuando dura... ¡pero el problema es que jamás tendremos el mismo reloj!. Imaginemos que cada uno dura 100ns. Si su reloj se adelanta medio ns respecto al mío, al cabo del microsegundo yo me creeré que he recibido 10 unos... ¡pero él me habrá enviado 15!. Bueno, pues la codificación también puede ayudar en este problema de sincronización.

La codificación también puede ayudar a detectar errores. ¿Qué cómo?. Pues imaginemos que, al codificar, añadamos un bit 0 si el número de 1s transmitidos es par y 1 si es impar. En ese caso el receptor cuenta los unos y, si la paridad no concuerda, sabe que ha existido un fallo2. Claro, que si ha habido un número par de fallos, la cosa ya no funciona. Pero algo tan simple detecta gran número de fallos a bajo nivel, antes de que el software, más lento, se dé cuenta.

La codificación también sirve para minimizar el ruido. Ya veremos cómo. Y por último... hasta ahora hemos estado pensando en codificar UN bit de datos en UN elemento de tensión, pero, ¿y si decido tener no dos sino cuatro niveles de tensión?. Entonces podré codificar DOS bits en UN elemento. Con esta operación tan sencilla acabo de duplicar la capacidad de mi canal... y le he puesto mucho más difícil al receptor enterarse de lo que digo.

Y ya paro. Y en el siguiente post veremos algunas de estas técnicas maravillosas.

1 No hay que confundir ancho de banda con la velocidad de transmisión, ojo, aunque estén relacionados (lo dijo Nyquist). Ancho de banda de un canal hace referencia a las frecuencias que "caben" en él. La velocidad de transmisión son los bits por segundo que se transmiten.
2 Ver: bit de paridad

Mis apuntes de Redes. Tomados del famoso Stallings

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20 diciembre, 2007

Monjes y cerveza (II): del s. XV a nuestros días

Éste es el tercer post dedicado a las cervezas trapenses, donde veremos cómo estuvieron a punto de desaparecer las cervezas monásticas... y a qué nuevos retos se tuvieron que enfrentar al llegar el siglo XX. Ya vimos de qué manera surgió la elaboración de cerveza en las abadías en la Baja Edad Media. Y cómo la fabricación de cerveza en estos santos lugares produjo brebajes afamados y de gran calidad en su época

Sin embargo, a medida que empezó a aumentar de tamaño las ciudades, la elaboración artesanal de cerveza en ellas creció. Las técnicas descubiertas por los monjes se transmitieron al pueblo y las primeras fábricas de cerveza pudieron competir en calidad con los monasterios. Además, ya sabemos que la observancia de las reglas (y el trabajo duro) decayó en los monasterios, cada vez más ricos y suntuosos. No es de extrañar que muchos de ellos dejasen de producir cerveza y simplemente la comprasen.


Hacia el siglo XV, muchas abadías abandonaron la fabricación de cerveza y su producción artesanal se trasladó a las crecientes ciudades, donde nacieron los primeros maestros cerveceros. En el siguiente siglo apenas quedaban cervecerías monásticas en Francia: una era la de la abadía de Saint Laurent en Dieulouard (Moselle). Sin embargo la Revolución Francesa acabó con ella. Muy pocas sobrevivieron a esos años, y menos aún con una fábrica de cerveza en su interior.

En Bélgica, la Revolución Francesa también acabó con la mayoría de abadías, sufriendo la misma suerte que sus vecinos franceses. Pero no sería ésta la única revolución que llevaría al borde de la extinción la producción monástica. Poco después, la Revolución Industrial hizo posible que las fábricas laicas mejorasen significativamente la calidad de sus brebajes. Las nuevas técnicas de fermentación, frío y almacenado no sólo descubrían nuevas cervezas, sino que además aumentaban significativamente la producción, abaratando costes. Este proceso se prolongó hasta la primera mitad del siglo XX.

Entretanto, el consumo de cerveza se había disparado. En estas condiciones, era imposible que las cervecerías monásticas pudiesen competir con la producción de las laicas. Con algunas excepciones, los monasterios sólo producían para cubrir sus necesidades, pues apenas podían vender sus productos.

Y ya finalmente llegaron las dos guerras mundiales, que tanto castigaron las tierras donde la elaboración monástica estaba más arraigada. Las escasas abadías que aún fabricaban auténtica cerveza detuvieron su producción. En Alemania, en cambio, se preservó la tradición. En el país germano existían (y existen) un gran número de microcervecerías regionales y, aunque la guerra también fue devastadora para ellos, el impacto sobre las cervecerías monásticas fue menor. Diversas abadías prosiguieron con la elaboración de la cerveza.

Pero en el periodo de entre-guerras y sobretodo tras la Segunda Guerra Mundial, gracias al formidable empujón económico, muchas abadías (en especial las trapenses) retomaron la fabricación de cerveza con renovado empuje.

Pero no sólo lo hicieron los monasterios: en 1913, Rémy Poucke, cervecero en St-Gilles-lez-Bruxelles, fabricó la llamada Cerveza del Capuchino. Durante la primera mitad del siglo XX, y siguiendo la estela de Rémy, muchas cervezas 'al estilo' monástico surgieron, portando nombres de abadías o de algún santo sin tener ninguna relación con monjes (y no digamos ya con santos). Los laicos se apuntaban el tanto de la fabricación tradicional.

Por tanto, los monasterios cerveceros aún se tenían que enfrentar a un último reto: el de las marcas. Los monjes trapenses elaboraban cerveza en sus monasterios, sí, de reputada calidad. Pero también lo hacían otros monasterios. Y también empresas que "compraban" el derecho de fabricación bajo la denominación de cierto monasterio. O simplemente empresas que ponían nombres "monásticos" a sus productos, aun sin tener relación con la elaboración tradicional de cerveza en abadías. Resumiendo, en los años 50 los monjes se encontraron con que estaban en competición:

    Cervezas monásticas con el nombre de alguna abadía existente. En la mayor parte de casos la cervecería no se encontraba en el monasterio o no era fabricada por los monjes, sino que alguna empresa había comprado la licencia de fabricación. Los monjes imponían, eso sí, ciertas reglas o evaluación de la calidad del producto con su nombre. Ejemplos: Leffe, Maredsous, Tongerlo, Corsendonk, Postel, Floreffe, Grimbergen, Affligem...
    Cervezas monásticas con el nombre de alguna abadía desaparecida o cuya actividad había cesado. Como St Idesbald, Vieille Villers, Cambron...
    Cervezas que evocan a las monásticas a través de alguna imagen o su nombre. En Bélgica se suele utilizar los términos Pater, Monniker, Abt, Vader... y en Alemania Benediktiner, Kapuziener, Augustiner, Kloster...

Algunas de estas últimas se tomaban la licencia de denominar Trappist a sus productos, fuesen buenos, malos, fabricados respetando cierta tradición o de cualquier manera. Por cierto, que ya no estamos hablando sólo de cervezas. En Bélgica sobretodo, los monjes también fabrican quesos de forma artesanal y la simbología monástica se convirtió asimismo en un reclamo de estos manjares.

¿Cómo se protegieron los monjes trapenses de tales suplantaciones?. Pues lo veremos en el siguiente capítulo de la serie, donde hablaremos de falsas trapenses y de acciones legales.
Y daremos nombres...

Trappist Beer. Monks and Beer (2/3 y 3/3). Monastic Beers.
La cerveza de Thelonius Monk (monje) existe. La fabrica North Coast en California.

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15 diciembre, 2007

Cosas del japonés: colores de Japón

Los japoneses tienen los mismos colores que nosotros. Sí señor. Por aquello de la luz y las longitudes de onda reflejadas, absorbidas y todo eso. Cosas que tiene la física. Pero, ¿tienen el mismo significado estos mismos colores?. Hombre, pues algunos sí y otros no. Cuando visite Japón os lo digo. Mientras tanto, sólo se puede hacer un pequeño y espero al menos curioso, post sobre los nombres de los colores, aportando algunas ejemplos acerca de las palabras que forman.

Blanco. Empezaremos por el blanco, que posiblemente no sea un color. Blanco en japonés es shiroi 白い , aunque su kanji se pronuncie on-yomi HAKU. Con este mismo símbolo podemos formar la palabra jihaku 自白 (uno mismo + blanco) que significa nada confesión. Además, tenemos el verbo shirakeru que significa algo así como volverse apático, aburrirse, echarse a perder y también humedecer. Por cierto, que un shiro es un buen chico. Así que el blanco, también en Japón, es el color de la inocencia... y el aburrimiento.
Aburrimiento eterno también. Porque aunque el luto en japón sea negro, el blanco en los funerales (claveles blancos) simboliza la pureza y el paso a otro mundo.
Las novias japonesas, por otro lado, se casan de blanco, como casi todo el mundo, aunque el traje tradicional sea en realidad de color...

Rojo 赤い. Se pronuncia akai, en kun-yomi y SEKI on-yomi. El rojo es el color de los recién nacidos. Por eso a los bebés se les llama, cariñosamente, akai-chan (rojito). Los japoneses que han pagado más de lo que tienen, también están, que curioso, en números rojos akaji 赤字, aunque no sean exactamente 'números' sino 'caracteres'. Y los nipones también se ruborizan poniéndose rojos (cosas de compartir fisiología), así que ruborizarse es akaramu.
Por último, los japoneses llaman a la linea del Ecuador "camino rojo": sekidou 赤道. ¿Y por qué será?.

Amarillo 黄 (ki - KOU, OU). El amarillo es el color de las yemas de huevo. Al menos de las yemas en Japón, que se llaman ranou 卵黄. En el plano simbólico, el amarillo es el color que evoca el coraje, pues durante la Guerra de las Dinastías (1357), cada guerrero japonés llevaba un crisantemo de este color1. Cuando el amarillo envejece obtenemos un 'ocre', oudoiro 黄土色: amarillo + viejo + color.

Azul 青い. El azul (aoi - SEI) es el color del cielo, del mar y... ¡de los semáforos!. En Japón un semáforo en verde es un aoshingou 青信号. Y es que esa diferencia los japoneses no la tienen muy clara.
El azul también es el color de la juventud, puesto que 'juventud' es seishun 青春 que viene a ser 'primavera azul'. Chanquete vivía aún, entonces2. Los japoneses ven las venas azules y por ello, sobretodo las de la cabeza, se llaman ausugi: cuerda azul. Shora les puede explicar por qué las venas se ven aoi. Cuando un japonés se enfurece, se le nota precisamente en esas venas: 青筋をたてて怒る sería algo así como ponerse morado de la rabia. Y cuando un japonés empalidece, se pone azul.

Negro 黒い. El negro (kuroi - KOKU) es el color de las pizarras, cuando estas éran de pizarra. Por eso en japonés también se llaman 'tablero negro' kokuban. En Japón, si hay una cortina negra y alguien detrás, probablemente esa persona sea 'quien mueve los hilos' o 'el autor intelectual' (es un término de moda). A eso se le llama kuromaku 黒幕.
Los japoneses también tienen claro que alguien con un negro corazón no puede ser bueno. La diferencia es que en vez de corazón, hablan de entrañas o barriga haraguroi 腹黒い es 'malvado'.

Y ya está. Estos son los principales colores del japonés. Pero... ¿y no tienen más?. Pues sí, como nosotros, pero sólo estos son los que tienen kanjis más sencillos, de primer o segundo grado. Y tiene sentido puesto que son los colores primarios. El kanji para representar el verde -midori-, por ejemplo, ya es una kanji de grado 3. Morado de grado 7. Y naranja de grado 8. Es decir, son colores que, de forma reglada, no se aprenden en los primeros cursos de primaria.

Para crear cualquier color los japoneses disponen de un kanji que significa color (y también sensualidad). Así que les es muy fácil formar colores del mismo modo que nosotros decimos 'color de'. Ese kanji es iro 色. Así que, por ejemplo, color de té, chairo 茶色, significa marrón. Y dorado es el color del metal, kiniro 金色. El color verde es midoriiro, amarillo kiiro. ¿Naranja? Pues es el color de la naranja (amarga): daidaiiro 橙色. ¿Gris? El color de las cenizas, naturalmente: haiiro 灰色.

Y así cualquier color. Pero pongo un último ejemplo. El púrpura pálido es el color de la flor de la wisteria foribunda. Esta planta, de gran belleza, es una variedad original de Japón. No es de extrañar que ante un color tan hermoso, en Japón no dudasen en crear un color para ella: fujiiro 藤色. No es tan raro. Y si no, ¿a qué llamamos aquí 'lavanda'?


1 Eso se asegura aquí. Pero no lo tengo muy claro, pues no he encontrado más referencias a esta guerra en ningún lado. No me gusta tampoco hablar de simbología del color pues muchas páginas que encuentro sobre el tema son del tipo color-terapia y no me creo mucho, la verdad. Por ejemplo, en la misma página: Yellow is psychologically the happiest color in the color spectrum.
2 Este es mi blog y hago los chistes que quiero y yo decido si tienen gracia o no.

Japonés en viñetas. Japonés en viñetas 2. Norma editorial.
Saiga-JP. Kanji Dictionary.
Learn-Japanese. First / Second grade kanji.
Wikipedia. Color symbolism.
Fotos de plantas de la wikipedia (licencia GNU). Imagen realizada con Gimp 2.4.

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06 diciembre, 2007

Monjes y cerveza (I): Edad Media

Aquí el agua del río está cerca del edificio. Llena la caldera. Y da su último aliento al fuego que la cocina, para preparar la bebida de los monjes1


Así se describe la abadía de Clairvaux en el siglo XIII. Y es que la relación de la santidad con la cerveza es antigua. Ya conocimos a San Arnold of Soissons, al que se le atribuye el milagro de multiplicar las reservas de cerveza tras su pérdida en el monasterio. Y también conocimos a San Arnold de Meltz, quien no dejaba de recomendar a los caminantes que bebiesen cerveza en vez de agua. Se cuenta que, agotados los porteadores que llevaban su cuerpo a sepultar, uno de ellos imploró cerveza al cielo, siendo colmado al instante por el santo. Hay un tercer Arnold (de Oudenaarde), de quien se cuenta que sólo rezando proveyó a los soldados en el Flandes del siglo XI. Vamos, que algún día tendré que hacer un post acerca de los santos patrones cerveceros.

De entre los monjes, ninguna orden ha convertido la producción de cerveza en un arte como la Orden de La Trapa. Este post es el segundo dedicado a las cervezas monásticas, y contaremos la especial relación que une a monjes y a cervezas.

En la Edad Media, la Iglesia, no sin cierto oportunismo, tomó la cerveza como su bebida en los monasterios. No era tan raro. El agua, insalubre debido a las circunstancias higiénicas de la época, era frecuente transmisora de infecciones. Al hervirla con cereales se obtenía una bebida más sana, aporte de nutrientes. Como se producía y consumía en el día a día, la cerveza apenas tenía alcohol y se calcula que el pueblo llano consumía unos 6 litros de cerveza por persona y día.

¿Quienes tenían tiempo para dejar fermentar la cerveza y obtener un producto de mejor calidad?. Los monjes en sus monasterios, claro. Trabajando laboriosamente en huertos, cercanos a los ríos, podían desarrollar una cerveza de mejor calidad y ofrecérsela a los peregrinos que allá pernoctasen. Pero los monjes, muy listos, no bebían la misma cerveza que los visitantes, no señor. Su cerveza se elaboraba con doble ración de malta, era más dulce, oscura y alcohólica. ¿Y pensáis que el abad bebía la misma cerveza que sus monjes?. No señor. El abad disfrutaba de una cerveza con triple cantidad de materia prima, como debe ser. Éste es el origen de las variedades Dubbel y Tripel de las cervezas monásticas, según me contaron en Bélgica.

Entre los benedictinos, el propio San Benito escribió que los monjes deben producirse ellos mismos todo lo que necesitan para vivir, incluyendo su vino. Pero claro, la vid no se puede cultivar en todas las tierras. Y los monjes benedictinos (y muchos otros) encontraron el sustituto ideal en la cerveza. Agua y cereales pueden encontrarse en casi cualquier región. Los cereales pueden almacenarse cada estación y la elaboración de cerveza no es muy compleja. Los monjes, pues, adoptaron la cerveza y pronto la mejoraron.

Se le atribuye a los monjes la aportación de lúpulo al proceso de hervido, además de descubrir las condiciones en las que se producía la baja fermentación, según documentos del siglo quince descubiertos en un convento bávaro de Munich. Es posible que casualmente las condiciones de la gruta donde fermentaba la cerveza de los monjes propiciasen la existencia de levaduras de baja fermentación. En cuanto al lúpulo, la abadía de San Denís se atribuye su adición a la cerveza ya en el año 768 y fueron los benedictinos quienes introdujeron el cultivo de esta flor en Lorraine, Francia. En cualquier caso, hacia el siglo XI se populariza este descubrimiento, gracias al cual se obtenía una cerveza más amarga y refinada, de aromas menos agresivos.

Un plano detallado de la abadía de San Gall, en Suiza, correspondiente al siglo IX revela la presencia de tres fábricas de cerveza dentro del convento, y ofrece interesante información técnica acerca de sus instalaciones. En este convento se elaboraban tres cervezas: PRIMA MEIOR reservada para los señores y huéspedes importantes, la cervisia reservada a los hermanos y la tertia consumida por los peregrinos. Por cierto, las monjas, no podía ser de otro modo, también elaboraban y bebían cerveza, aunque ésta fuese más rebajada.

La calidad de las cervezas mejoró tanto que empezó a reportar fama a los conventos que mejor la elaboraban. Se estima que ya en el año 1000, había unas 500 fábricas de cerveza monásticas.

Y en este punto de la historia lo dejamos. Porque aquí hay mucho que contar y mejor si da para dos posts. Lo que ha quedado claro hasta ahora es que la cerveza monástica es fruto de una larga tradición y continua mejora, que quedó reflejada en los escritos de la época. A través de los siglos, se puede considerar que los monjes han tenido una influencia más que notable en la historia de la cerveza.

1 La frase original es: Here already (the water of the river) is near the building. It fills the boiler. And it gives up itself to the fire which cooks, to prepare the drink of the monks. No encuentro una buena traducción.

Trappist Beer. Monks and Beer (1/3)
Santos patrones de cerveza
Imagen encontrada en: Europa Medievale

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03 diciembre, 2007

¡Ingreso en Curioso Pero de Cine!

¡He ganado el concurso CPC!. Bueno, yo y otros 6 compañeros, puesto que los administradores de Curioso Pero de Cine han decidido tirar la casa por la venta y ampliar la nómina. De lo cual me alegro un montón.

Porque el premio (además de una película) es participar en el blog. Y seguro que escribir un blog colaborativo tiene que ser divertido (y no exige tanto tiempo). Además aprenderé un montón de cine, porque:

a) El resto de los colaboradores saben un montón... y
b) Yo soy muy competitivo y querré saber más que ellos.

El resto de ganadores son: Mayor Reissman, Mr_Guybrush, Jess, Kamarada Danielov y Redrum. Y creo que falta uno... que supongo desvelarán pronto. Felicidades a todos.


Mi relación con el cine no es que sea muy de allá, que digamos. Cuando tengo tiempo libre me gusta bajar al videoclub y alquilar algunas pelis. A veces me da por las de mamporros y tiros y a veces por los clásicos. Entre las de mamporros me gustan las de espadas y las de tiros. Y entre los clásicos, cine antiguo de samurais y westerns.

Bueno, también veo otras películas. Las que me obliga mi novia.

No conozco a nadie que no le guste el cine. Luego preguntas ¿y ves muchas películas? y te responden que no. Pues como yo, amigo. Saber de cine debe ser la pasión insatisfecha de media humanidad. Lo bueno de blogs como CPC es que además de dar ganas de leerlos, dan ganas de ver las películas que se comentan. Vamos, que transmiten ganas de aprender. Es buen no saberlo todo, y menos aún dar esa impresión. Por eso creo que lo voy a hacer tan bien, porque no tengo ni idea de cine. Supongo que el jurado, compuesto por Petisuis y Gato Cuántico (y quizá más) lo habrá tenido en cuenta.

Así que, con la mejor de las intenciones, intentaré ver más películas, entender por qué me (dis)gustan, aprender a expresarlo correctamente sobre el papel e intentar transmitir a todos los lectores de CPC lo bien, mal o regular que me lo he pasado. Creo que es ese el espíritu de CPC y, si no lo es, me temo que sus administradores van apañados conmigo.

Pues ya saben, en CPC también escribe Delirium. No se corten y vayan allá a discutir todo lo que escriba. LUCES... CÁMARA... Y ACCIÓN!

...o era "luces, cámara, activos"?

Vaya usted a saber.