Fabricación de las Lambic: Cantillon
Como ya conté por aquí hablando de Bélgica, una de las visitas más interesantes fue la que nos condujo a la fábrica de Cantillon. La fábrica, comienza su historia en 1900, cuando Paul Cantillon inaugura una más del centenar de fábricas de cerveza en Bruselas. En la actualidad, la cuarta generación mantiene la fábrica en marcha, conviertiéndose en los únicos representantes de la industria artesanal de fabricación de cerveza en Bruselas.
La cerveza fabricada pertenece al tipo de cerveza más misteriosa y antigua que se conoce: Lambic, cervezas de fermentación espontánea. Antes de que se conociesen las levaduras, el mecanismo por el cual fermentan las bebidas (descubierto, ya sabemos, por Pasteur) la fermentación se producía de manera incontrolada. Hoy, Cantillon presume de perseverar en este arte. Toda su maquinaria de producción (funcional y visible) pertenece al siglo XIX. Por eso visitar la fábrica constituye un viaje al pasado. Y por eso es el mejor ejemplo para explicar el proceso de fabricación de las Lambic.Cantillon utiliza trigo candeal (35%), cebada malteada (65%) y lúpulo (22kg) para producir unos 900 hectolitros de cerveza al año. El almacén, repleto durante la época de producción (invierno) guarda estos materiales. El almacén (y la mayor parte de la fábrica) está cubierto de telarañas: dado que no se pueden utilizar productos químicos para eliminar a los numerosos insectos atraídos por las materias primas, el buen cervecero se alía con la naturaleza y deja actuar a los arácnidos. Sirva esto para dar una idea de cómo es la fábrica.
En trituradora se muelen estos granos de cebada y trigo: el grado de filtración será determinado por la finura de la trituración. Acto seguido, el grano pasa a la caldera de mezcla, donde los 1300 kg de cereales se bracean junto con agua caliente. La sacarificación se produce al aumentar la temperatura de 45º a 72ºC. Tras detenerse el mezclador se añade el agua caliente, que arrastrara los azúcares para convertirse en mosto. Éste, como sabemos, pasará a la caldera de ebullición, de tradicional cobre rojo.
En la caldera se reduce el volumen de agua, provocando la concentración de azúcares. Durante la ebullición se añaden las flores de lúpulo. En Cantillon pueden añadir flores "al natural", ya que su producción es pequeña. La mayor parte de fabricantes deben añadir concentrados de lúpulo, ya que el volumen necesario para cubrir la necesidad de lúpulo de una gran producción es demasiado. Aquí se gastan unos 20 Kg de lúpulo envejecido por 10000 l de mosto. Por lo general, en las cervezas Lambic se emplea más lúpulo que en el resto de cervezas: los taninos del mismo actúan como conservante natural. Finalizada la ebullición quedan unos 7500 l de líquido.
La tina que ven es el centro en torno al cual orbita la fábrica. De cobre rojo, todas las piezas se encuentran remachadas, sin soldadura alguna. Su forma, aumentando la superficie de contacto con el aire, y disposición, en una sala oscura cercana al tejado, favorece el enfriamiento del mosto y la fecundación por parte de fermentos salvajes. Esta operación se realiza durante la noche: la temperatura que debe alcanzar el mosto se sitúa entre los 18 y 20ºC. Por ello se realiza en invierno y, en función de la climatología, se abren o cierran los postigos de las paredes de la sala con el fin de aumentar o disminuir la ventilación.
En este ambiente se produce la fecundación mediante levaduras salvajes propias de la estancia. Aunque se han detectado hasta 86 levaduras distintas en las Lambic, las más importantes son Brettanomyces Bruxellensis y Lambricus. Éstas asimilan el azúcar no fermentable (dextrina). Por ello, al cabo de tres años, apenas quedará azúcar en la cerveza.
El control de todos estos microorganismos se antoja casi imposible. Muchos de ellos se encuentran únicamente en el valle del Senne, lo cual explica que no se produzcan Lambic de forma artesanal en casi ninguna otra parte del mundo. En 1985 fue necesario cambiar el tejado de la la habitación. Para preservar la vida microscópica de esta sala, santuario de la fábrica, se colocaron las tejas viejas debajo de las nuevas. Todo lo necesario con el fin de no destruir el equilibrio microorgánico propio.
A la mañana siguiente, el mosto se conduce al tanque de trasiego, situado en el almacén. En éste se comprobará la temperatura y el volumen de extracto dulce que luego determinará el alcohol.
En el almacén de toneles se produce, por fin, la fermentación. Los toneles son de roble o castaño, a diferencia de las fábricas modernas que emplean tanques de acero con sistemas de refrigeración. Al cabo de pocos días se inicia la fermentación. Al principio es demasiado violenta: los toneles no pueden cerrarse ante el peligro de explosión. Cada tonel pierde entre 5 y 10 litros en este proceso.A las tres o cuatro semanas se inicia la fermentación lenta. Los toneles son cerrados herméticamente y algunos de ellos se disponen a dormir un sueño de tres años. Durante este tiempo se pierde el 20% del líquido: a diferencia de la producción de vino, los toneles no se rellenan para compensar esta pérdida. Aunque la cerveza puede ser consumida en pocas semanas, es necesario esperar al menos un año para poder disfrutar de la complejidad de estas cervezas y obtener la finura necesaria para trabajar con ellas.
Antes del embotellamiento los residuos de la fermentación son eliminados mediante filtración a través de capas de celulosa. El proceso de embotellado (y limpieza de barriles) es el único moderno en la fábrica de Cantillon.
Elaboración de cervezas de fruta y Gueuze. Como la producción es artesanal, el sabor de cada cerveza puede variar en cada tonel. Con el fin de elaborar un producto estándar, el cervecero mezcla cerveza de distintos toneles en la botella. La gueuze es el producto más complejo: para su elaboración se mezclan cervezas de uno, dos y tres años. Las jóvenes aportan azúcar para producir la champanización en botella. Las de tres años aportan el buqué y finura.
Para elaborar las tradicionales Lambic afrutadas se utiliza Lambic de dos años. Para ello, en los meses de verano se mezclan 500 l de Lambic con unos 150 Kg de fruta. Pasado el tiempo de maceración, se mezcla con una tercera parte de Lambic joven, que aporta azúcar para la champañización, se filtra y embotella. La cerveza, ácida y afrutada, se deberá trasladar a la bodega.Finalmente las botellas, protegidas por corcho y chapa (para evitar que salte el corcho en los meses de calor) descansan en la bodega, donde se produce la champañización que convierte la Lambic en una cerveza de aguja, debido a la saturación del CO2. Este proceso dura, al menos, 6 meses. Tras el mismo, la cerveza está lista para el consumo. De todos modos, en una buena bodega, estas cervezas se pueden conservar hasta 25 años.
La lentitud de todo este proceso natural hace que, en comparación con el de otras cervezas, el coste de fabricación de las cervezas Lambic al modo tradicional resulte muy caro. Por ello muchas empresas fabrican Lambic de gran consumo en pocas semanas: se añade azúcar, se satura la cerveza con CO2 y se emplean siropes para obtener todo tipo de cervezas afrutadas. Cantillon se queja por ello de la ausencia de una legislación que proteja de algún modo la fabricación artesanal frente al resto. Claro, que ésta es la versión de Cantillon. ¡Habría que preguntar a otros como Liefmans, Lindemans o Timmermans!.
La verdad es que tras completar la visita, después de disfrutar de una Gueuze y una Kriek (macerada con guindas) es imposible no haberse enamorado de las Lambic y admirar el proceso de producción. Por desgracia, ninguna de las otras marcas de Lambic que he probado me han gustado tanto. Supongo que en Cantillon estarán orgullosos. Han conseguido lo que querían.
Fotos tomadas por mí.
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