31 diciembre, 2009

La Ronda #19: Si es sólo cerveza...

La Ronda 19 (me sigue pareciendo increíble y maravilloso que llevemos tanto tiempo juntos) la trae Chela y plantea varias preguntas... que están abiertas a interpretaciones. Dice así:

Si sólo es cerveza ¿por qué tanta excitación? ¿por qué tanto esfuerzo en escribir sobre ella y sobre todo por qué tanta obsesión desmedida y demagógica, en muchos casos, por querer hacer llegar a la gente nuestras experiencias con la cerveza? ¿No se estará volviendo la escena cervecera en español un poco snob y costreñída?

La ventaja de escribir sobre las campanadas es que ya he leído algunas de las aportaciones al tema. Por lo general, los blogueros se han apresurado a desmentir el presunto snobismo y obsesiones alrededor de la cerveza. Y todos tienen tazón, claro. He podido conocer a algunos de los foreros hispanos y en ningún caso he encontrado atisbo alguno de presunción: siempre ganas de beber, pasar un buen rato y probar cosas nuevas.

La Ronda siempre trata de buscar una respuesta más o menos personal a cada cuestión. Y lo cierto es que yo sí que, en ocasiones, he sentido cierto hartazgo hacia el mundillo de los blogs cerveceros. Y ¿por qué?


Cualquiera que vea la evolución de anotaciones mensuales de mi blog se dará cuenta. No es sólo falta de tiempo: no tengo ningún interés especial en divulgar cada experiencia cervecera que tengo. Que las tengo (a mis espaldas hay un buen montón de cervezas de 2d2dspuma). No publico notas de cata, porque me importa bien poco que otros conozcan mi opinión acerca de una cerveza. Y ya está.

Ojo, me parece muy bien que otros blogueros lo hagan: es una forma de compartir los gustos y expresar opiniones. Me parece bien que existan sistemas de puntuación, como Ratebeer o Beeradvocate: los consulto para saber qué cervezas fabrica determinada empresa o país. No tengo ningún problema con que eso se extienda a las páginas hispanas. Sencillamente yo no estoy por la labor.

[inciso: Valoro mucho, eso sí, que iniciativas que han partido desde la red se hayan hecho un hueco en otros medios o hayan llegado a otros canales: Logia Cervecera, Manzapivo, Filósofo Cervecero o Culturilla Cervecera, por poner los que me parecen más representativos de este hecho, han puesto muchas horas de dedicación y esfuerzo y sé que todo lo que puedan conseguir para el mundillo de la cerveza será positivo]

Yo no soy un apasionado del beervangelism -¿cervangelizar?-. Me la trae al pairo si otros disfrutan lo mismo o menos que yo de las cervezas. A lo más que he llegado es a comprar y degustar cervezas de importación con los compañeros de trabajo. Pero no le he discutido jamás a nadie que Mahou negra es la mejor cerveza negra del mundo mundial, ni que una Korbinian se parece a una Guinness. Me chupa un pie.

Así que me temo que el tema de la Ronda me queda esta vez un poco lejos. Ni excitación, ni esfuerzo dedicado, ni obsesión desmedida. Ahora, por lo que sea, leo menos blogs de cerveza, comento menos y escribo menos. Pero no bebo menos que antes. Está bien claro qué es lo principal y qué es lo accesorio. Hay veces en que me interesa más leer un post sesudo acerca de tal o cual cerveza. Otras en que pienso 'bebe y calla'. Va por rachas.

Así que, mientras me llega de nuevo la racha de tener ganas de aprender nuevas cosas respecto a mi bebida preferida y contarlas aquí, esperaré bebiendo alguna cerveza. Sin ir más lejos, para esta noche tenemos una Anchor Christmas tamaño magnum (1.5l). Ya les contaré que tal.

O no.

¡Feliz año nuevo a todos!

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16 diciembre, 2009

Tres canciones encadenadas

Venga, un post rapidito, para que la gente no crea que me he ido. Y se lo dedico a Chela, sospechando que le gustará.

Resulta que el 14 de Diciembre tuvimos una efemérides. Se cumplían 30 años del mítico disco London Calling. Que, según la revista Rolling Stone (sí, la misma que ha declarado a Berluconi rockero del año) es el disco más importante de la década de los 801. Lo que diga una revista me la trae al pairo, claro. Pero hay un consenso generalizado al señalar este trabajo como el álbum que lanzó el punk-rock a la escena internacional, y uno de los mejores de toda la historia.

Su estética revolucionaria inspiraría a un sinnúmero de artistas posteriores, convirtiéndose en un icono.

Entre los diecinueve temas se encuentran algunos de los inmortales éxitos del grupo, versioneados hasta la saciedad. Yo le tengo especial cariño a Jimmy Jazz, que debí escuchar por primera vez versioneado por Fermín Muguruza, con los malditos de Kortatu. Pero para saber más trivialidades acerca de The Clash y el impacto de London Calling ya tienen la Wikipedia. Yo he venido aquí a ponerles música.


Spanish Bombs es sólo uno de los 19 temas de London Calling. Y lo destaco por estar de actualidad la búsqueda de los restos, no de Lorca -cuyos familiares se han desmarcado de la posible identificación en caso de que le encuentren-, sino de sus desventurados compañeros de última hora. Spanish Bombs narra el arrojo de los combatientes comunistas y anarquistas frente a la muerte de las bombas. La letra, aquí.



Pero vamos a dar un pequeño salto. De The Clash pasamos a The Pogues, lo que no nos cuesta mucho, porque también son británicos (la mayor parte irlandeses) y porque el propio cantante de The Clash, Joe Strummer, participaría en alguna de las giras del grupo más conocido de folk-rock. Porque si The Clash son los pioneros del punk-rock, The Pogues son el equivalente en el mundo de la música que hunde sus raíces en las melodías tradicionales, reaprovecha viejos instrumentos, y que, con frecuencia, se alimenta de ska y ritmos caribeños.

El álbum que lanzó a la fama a The Pogues es Rum, Sodomy and The Lash. Que, según las palabras (apócrifas) de Winston Churchill, definiría a la perfección la tradición de la marina británica.

A Pistol for Paddy Garcia quizá no sea una de las canciones más conocidas de aquel álbum y, de hecho, aunque aparecía entre los temas originales del disco en 1985, fue movida los temas extras en la edición de 2004, que incluía 5 temas más. Con reminiscencias de un western, el tema, al ser completamente instrumental nos deja con la duda: ¿quién es Paddy García?



Y ahora sí que saltamos un poco más para llegar al que, como saben los que me conocen, es mi grupo preferido. Y en el disco preferido de mi grupo preferido se encuentra la canción Il Ritorno di Paddy Garcia. ¿Por qué ese título?.

Modena City Ramblers también bebe del sonido irlandés, especialmente sus primeros discos. El propio nombre se debe a la existencia de una banda admirada, Dublin City Ramblers. Y su primer disco, en 1993, fue llamado Combat Folk, una clara referencia -y homenaje- al famoso disco de The Clash, Combat Rock. Y hay más, Modena City Ramblers ha acompañado a The Pogues en conciertos y giras.

Riportando Tutto a Casa (su segundo álbum) puede catalogarse enteramente como folk-rock irlandés. Sin embargo, la orientación decididamente política del grupo hacia causas revolucionarias llevaría a su cantante, Albert Morselli a abandonar el grupo. Las letras comienzan a mirar hacia las revoluciones sudamericanas y la banda emplearía en varias de sus canciones el español, como ya lo hiciera The Clash en Spanish Bombs.

Terra e Libertá es una joya que homenajea a García Márquez, recuerda las cartas del Che Guevara y gira la cabeza para hablar de la situación de los campos de refugiados saharauis en Tindouf. Y sin perder el ritmo. E incluye la canción que nos ocupa: Il ritorno di Paddy Garcia.



Al final, de algún modo, queda resuelta la duda.

Chi è Paddy Garcia?
Es la parte mejor de todos nosotros


1 Porque en los EE.UU. se publicó en 1980, claro.

Letra de Spanish Bombs
Wikipedia: The Clash

Sitio de Alberto Morselli.

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01 diciembre, 2009

La Ronda #18: Regalando Cerveza

Llegué tarde y mal a La Ronda, lo confieso. Caigan sobre mí la críticas regadas con Calsberg. Pero aún así, no desearía faltar por primera vez -a la anterior asistí, eso sí, vía Twitter- en este encuentro mensual, rescatado del olvido, in extremis por Andrés.

La Ronda de Noviembre decía así:

Tus mejores amigos te invitan a su casa, no son cerveceros, pero siguen tu blog regularmente y al final les ha podido la curiosidad: ¿por que no traes algunas de esas cervezas de las que tanto hablas? te dicen...
Son tus mejores amigos, la ocasión merece una cerveza "muy especial", pero por otro lado no son nada cerveceros, y no queremos "asustarlos" con una cerveza demasiado "extrema" ha de ser algo que entre bien, que les deje con ganas de seguir probando nuevas cervezas. ¿Que cerveza llevarías?


Yo no me enrollaré mucho con la respuesta, porque, si además de impuntual, peco de rollero, mala cosa.


Yo llevaría Tripel Karmeliet, copiando a Fivvix. Porque tiene formato de 75 cl. (y no todas los cervezas lo tienen) y porque es una de mis cervezas favoritas. Otra opción muy socorrida es cualquiera de las Chimay, pero, si los anfitriones no son muy dados a beber cerveza, elijo la blanca. No es una tontería, el formato de la botella y es una lástima ver cómo muchas belgas mediocres tienen su llamativa versión para llevar a cenas, mientras que excepcionales cervezas de otros países tienen que ser transportadas en varios botellines para degustar en grupo.

Lo cierto es que voy a regalar algo de cerveza este mes, y no es ninguna de estas. Se trata de un pack de invierno que elabora la Companyia Cervesera del Montseny, y que incluye cuatro de sus elaboraciones: +Lupulus, +Malta, +Negra y Hivern Ale. Lo distribuyen con un vaso serigrafiado. Así que espero que los chicos de CCM no se enfaden y me perdonen si les critico un poco la publi en el blog de Andrés.

Sin más, hasta la próxima. Espero que pronto alguien invite y la Ronda no tenga que ser 'rescatada' de nuevo.

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28 noviembre, 2009

Cervezas Sin: la cerveza que no muerde

Estoy de regreso. Y para quedarme, supongo. Porque tengo contrato de alquiler por un año. Contrato de linea de teléfono e Internet por otro. Y unos muebles preciosos que espero que duren más de un año. Pero no les hablaré de mi vida en pareja, no. Vamos a la cerveza que es lo importante. Bebo bastante y buena cerveza por aquí. Por lo general no tengo muchos reparos al tomar cerveza: me gusta probar de todos los tipos sin prejuicio alguno.

Sin embargo, debo reconocer que hay ciertas cervezas con las que debo superar muchas reticencias antes de probarlas. Y que, por lo general, me decepcionan enseguida. Son las cervezas sin alcohol. Le tengo tanta manía que hasta me cuesta llamarlas cerveza.

Y, sin embargo, debo ser de los pocos. Porque, según los datos de Cerveceros de España, las cervezas Sin no han dejado de crecer en los últimos años, frente a la caída del consumo que ha experimentado la caña de toda la vida. Sea por la cada vez más restrictiva legislación de tráfico, sea la creciente cultura de lo light que nos invade, sea porque cada vez las fabrican mejor, las cervezas Sin son todo un éxito.

Pero, ¿cómo se elaboran esas cervezas que yo no me atrevo a probar?. Pues en este post se lo contamos. No ahorraré detalles, que para eso he estado un mes sin escribir.


Lo primero es concretar los términos. Para eso tenemos la legislación. En España, las cervezas sin alcohol deben contener menos del 1% en volumen de alcohol (en países anglosajones se suele indicar la proporción respecto al peso, induciendo a confusión). Las cervezas con un volumen en alcohol de entre el 1% y el 3% se consideran bajas en alcohol. Por último, en los últimos tiempos se han puesto de moda las cervezas 0.0, que no contienen alcohol en absoluto.

Para obtener cervezas de bajo contenido alcohólico se emplean dos tipos de procesos: de fermentación controlada y procesos de postfermentación.

Las más antiguas técnicas empleadas para disminuir el alcohol eran del primer tipo y se basan en controlar el proceso de fermentación. Enfriando el mosto y retirando la levadura se producen cervezas dulces de 2.5%. Al tener tanto azúcar, las cervezas son inestables y deben ser pasteurizadas. Otra opción es realizar la maceración a elevadas temperaturas, de modo que se inactivan ciertas enzimas y se obtiene mosto modificado, que, al fermentar parcialmente, produce un 2.5% de alcohol.

Dado que son las levaduras las que producen el alcohol, no sería mala idea emplear levaduras con limitada capacidad de fermentación para obtener menos alcohol. Si en vez de usar la agradecida cerevisiae usamos la más quisquillosa ludgwiggi, que no come maltosa (típicamente un 40% de los azúcares fermentables), entonces la cerveza resultante tiene menos alcohol, sí, pero también maltosa como azúcar residual, que le aporta un dulzor excesivo.

El método Barrell se basa en la fermentación de dos mostos con diferentes cantidades de azúcares fermentables. El que tiene mayor cantidad de azúcares fermentables alimenta de CO2 y aromas al segundo tanque, donde se produce una fermentación más ligera. Tras el proceso, las cervezas se mezclan en proporciones variables, dependiendo del grado alcohólico que se desea obtener. De este modo es posible bajar del 1% sin que el sabor se vea muy afectado.

Existen otros métodos de fermentación para obtener cervezas Sin, pero pasaremos a los métodos de postfermentación, mediante los cuales se puede eliminar completamente el alcohol, contentando al cuñado de turno en las fiestas navideñas.

El método más antiguo de postfermentación sirve, contrariamente, para obtener productos de alta graduación, como el whisky. Hablamos de la destilación, que evapora el alcohol, más volátil. Inevitablemente, en el proceso se pierde parte del volumen de la cerveza y también aromas. Es necesario corregir posteriormente el sabor de la cerveza por otros medios. La destilación a vacío es más compleja, pero permitiría eliminar todo el alcohol y luego reintroducir los aromas en la cerveza.

La ósmosis inversa consiste en hacer pasar la cerveza a alta presión a través de una membrana capaz de separar el etanol (más pequeño) de la mayoría de los componentes. Para compensar la pérdida de agua (que también pasa), la cerveza es diluida previamente. Este proceso es bastante respetuoso con los aromas, aunque es inevitable que ciertos compuestos se pierdan en el proceso.

La diálisis funciona con el mismo principio físico que la ósmosis. En este proceso la cerveza corre a través de un tubo. Separado de éste por una membrana semipermeable, fluye líquido en sentido opuesto. Este líquido contiene cerveza disuelta en agua. La diferencia de etanol a ambos lados de la membrana produce que éste pase al segundo tubo. La gracia de tenerlo en movimiento en sentidos opuestos es que así se impide que la concentración de etanol sea la misma en ambos tubos. Con este método puede llegar a eliminarse el alcohol por completo.

Y con esto terminamos por hoy. Yo no sé ustedes, pero a mí me duele el alma cuando repaso todos estos métodos. ¡Cómo un cervecero puede ser tan cruel para maltratar de tal modo su querido producto! Todo a costa de las ventas en los bares de carreteras...

Dado que la fermentación alcohólica es lo natural, es difícil encontrar alguna cerveza Sin que no sepa 'rara', artificial. Si ustedes la encuentran, me avisan. Y yo ya veré si me veo libre de prejuicios para probarla.

Elaboración de Cerveza. Microbiología, bioquímica y tecnología. Ian s. Hornsey. Ed. Acribia, S.A.
Cerveceros de España. Margo legal de la cerveza.

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12 octubre, 2009

CSI XVIII: Los húngaros nombran con prefijos

El reciente post acerca del nombre de nuestras futuras (o muy presentes) cerveceras dio paso, de forma natural, a pensar de qué modo llamaríamos a nuestros productos. Ya lo comenté en el blog de Chela: me gustan los nombres relacionados con la música y hay muchos donde elegir en las anotaciones de las partituras, en latín, italiano o nuestra lengua: Ad Libitum, para la cerveza tomada a la velocidad que uno quiera. Tornada (estribillo), si la cerveza es para ser tomada una y otra vez, Ritardando, para tomar despacio...

El nombre de las cosas es importante. Y, como la mayor parte de cosas importantes, suelen dar problemas. Y en informática, el nombrado de variables puede suponer todo un reto, especialmente porque cuando se hace sin cuidado puede llevar a errores de programación, cuando no a imposibilitar que cualquier otra persona entienda el código (código inmantenible).

Por cierto, una variable no es más que un espacio en memoria destinado a albergar, en algún momento durante la ejecución del programa, algún valor. Necesitamos darle nombres para hacer referencia a ese valor. Así que, ¿qué nombre les ponemos?


El caso es que no vale el primero que se nos ocurra. MaryPoppins, por ejemplo, no vale. Porque luego tienes que operar con estas variables y en el código te pueden aparecer cosas como:

PedidoOctubre = MaryPoppins[3] * OdioAMiJefe;

Eso es código inmantenible. Una risa, si no te fuera el trabajo en descifrarlo y entenderlo.

Por ello todos debemos estar de acuerdo en que el nombre de las variables debe dar pistas acerca de qué tipo de almacén estás gastando para esa variable, qué es lo que deseas guardar en ellas o qué intención tienes al emplearla. Como llamar AldolfoHitler a tu hijo: el nombre da pistas.

Las empresas serias definen una serie de reglas a la hora de escribir programas: son los coding standards (o guía de estilo). Son simples convenciones para que -entre otras cosas-, con independencia de las personas que hayan pasado por la empresa, el mismo estilo perdure. Las convenciones pueden ayudar en el problema de nombrer variables, imponiendo una serie de reglas. Algunas de ellas están muy extendidas y las emplean la mayor parte de programadores en diversos lenguajes. por ejemplo, llamar i, j, k a las variables dentro de un bucle.

Una de las Cosas que Sí se estudió en Informática es la notación húngara. La notación húngara fue creada por Charles Simonyi, uno de los grandes programadores y reciente turista espacial1. La notación húngara se caracteriza por anteponer al nombre de la variable un prefijo que nos da pistas acerca del tipo de variable que estamos empleando. El tipo de variable es la forma del almacén que estamos gastando para guardar su valor.

No voy a a explicar demasiado, porque esto da para otro post: me contentaré con poner algunos ejemplos sencillos. Una variable de tipo carácter está pensada y tiene el espacio asignado para guardar un carácter. Una variable que fuera de tipo cadena tendría un almacén asignado para almacenar una cadena de caracteres.

Entonces, si queremos almacenar un carácter en nuestro programa para guardar la preferencia de un usuario (que lo introduce mediante el teclado), declaramos una variable llamada UserOption y si empleamos la notación húngara, lo hacemos así:

caracter cUserOption;

Mediante esta linea le decimos al compilador (que es típicamente quien traduce nuestro programa a la máquina) que en algún momento tendrá que reservar un hueco en memoria para almacenar una variable de tipo caracter y que se llamará cUserOption. La 'c' usada como prefijo nos recuerda, cuando realizamos operaciones con esta variable, que se encuentra almacenada como un carácter.

La notación húngara tiene cierto sentido cuando, al operar entre variables de distinto tipo, podemos obtener problemas o resultados indeseados. Y justamente, el hecho de que se produjeran tantos errores al operar entre variables de distintos tipos dio lugar a la creación de los lenguajes fuertemente tipados, en los cuales el compilador impide realizar esta clase de operaciones. Así que la notación húngara dejó de tener sentido para muchos programadores.

Otra versión de la notación húngara sugiere que el prefijo debe estar más relacionado con la función que la variable va a cumplir que con el tipo de almacenamiento. Esta versión del invento cuenta con más adeptos, ya que no ha perdido el sentido al reforzar los compiladores el análisis de tipos. Algunos ejemplos de este uso son:

numeroentero nSandias;

Que informa al compilador de que debe guardar un espacio para almacenar un número entero. En ese espacio guardaremos el número de sandías de nuestra aplicación. De ahí el prefijo 'n'. Pero como si no hay guía de estilo, nadie tiene por qué saber que 'n' es de 'número' en vez de 'nuevas', pues resulta que la notación húngara sigue sin ser ninguna panacea.

Esta notación, sin embargo, se sigue empleando... y mucho. Porque Charles Simonyi fue fichado por Bill Gates y la notación húngara pasó a formar parte intrínseca de las aplicaciones de Microsoft, incluyendo su Sistema Operativo más popular. En los últimos tiempos, sin embargo, hasta los de Redmond se desdicen y recomiendan no emplear este sistema de nombrado en el código.

Recordar la notación húngara de prefijos me ha recordado otras notaciones algebraicas, que también tienen que ver mucho con la informática. Me refiero a la notación polaca (o infija) y a la polaca inversa (o postfija). Rápidamente:

(3 + 2) * 5 - Ésta es una operación como a usted a y mi nos enseñaron en el cole.
* + 3 2 5 --- Es lo mismo que antes en notación polaca. Lo inventó un polaco.
3 2 + 5 * --- Es lo mismo, pero en polaca inversa.


De los tres, el más útil y divertido es el de polaca inversa. Útil para algunas calculadoras, claro. Polaca y polaca inversa no precisan de paréntesis, ni de conocer las reglas de precedencia (no hay expresiones ambiguas). Eso le viene muy bien al informático para realizar cálculos. En polaca inversa, cada vez que se encuentra un operador, se realiza el cálculo indicado: los operados habrán sido leídos anteriormente (o hay un error en la expresión).

La polaca inversa tiene desventajas. Los espacios en las expresiones son de vital importancia para no confundir la expresión. Y como no se enseña en las escuelas ni se aplica sobre el papel, su uso está muy limitado.

Pero sirve para entender el chiste de arriba (cortesía de xkcd, como no). Ante ustedes, ¡un sandwitch de salchicha polaca inversa!

1 El más famoso turista espacial relacionado con la informática es Mark Shuttleworth, empresario instigador de Ubuntu.

Notación Húngara: por Charles Simoyi.
Notación Polaca (wikipedia inglesa)

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04 octubre, 2009

Independencia es hacerse la comida

Y comprarla, y fregar platos, poner lavadoras y planchar ropa y limpiar la casa... todo junto y no sólo de vez en cuando. Independencia es escoger los colores de casa y las sábanas de la cama.

En España, la edad a la que los 'jóvenes' se emancipan (se independizan) es en torno los 30 años: una de las edades más altas de la Unión Europea, y probablemente de todo el mundo. De los que lo están, más de un 60% dependen de sus padres.

Las razones de que algo tan vergonzoso suceda en un país que presume de ser la octava economía del mundo son muchas. Fundamentalmente, una economía precaria que mantiene en paro o con contratos temporales -y precarios- a un gran porcentaje de jóvenes. En épocas de bonanza económica, la tasa de paro entre jóvenes españoles podía acercarse a la de la UE15 (datos 2006). Pero a las primeras de cambio, cuando la crisis asoma la cabeza, la tasa se dispara. De hecho, de 2007 a 2008, la tasa de paro entre jóvenes de 20 a 24 años subió del 15.13 al 20.4% y del 9.15 a 13.6% en jóvenes de 25 a 29 años1. Casi la mitad de jóvenes en la Comunidad Valenciana (donde vivo) tiene trabajo temporal. Como yo.


Por otro lado, es vox populi que gran parte del crecimiento español de la segunda mitad de los noventa y principios de siglo se ha basado en el incremento de la construcción, que ha llegado a superar a la de Reino Unido, Alemania y Francia juntos. Los precios de los pisos fueron creciendo y muchos empezaron a ver la vivienda como una inversión, o como un bien especulativo. Mientras que los precios de la vivienda subieron un 80% desde el año 2000, el salario medio apenas ha subido estos años (¡y el valor real de este salario ha descendido! -fuente-).

Otro dato: en Valencia en el año 1995 (un año después de comprarse el piso en el que vivo ahora) el precio de suelo estaba en torno 466€/m2. En 2008, cuando la burbuja inmobiliaria tocó techo, estaba casi 4 veces más caro, a 1634€. De hecho, el piso de mis padres costó 8 millones de pesetas. Hace un par de años pedían casi 40 millones por uno de la misma finca. En 15 años no se ha multiplicado por cuatro el salario (ni por 2), excepto el de algunos listos.

Si hablamos de jóvenes, la cosa empeora. El salario medio de un mileurista es de 14000 euros. Entre 15000 y 16000 euros han cobrado la mayor parte de mis compañeros de carrera en sus primeros trabajos. Y estamos hablando de ingenieros, con una formación de 5 años. La ganancia media de un joven entre 25 y 29 años es de 16,320€3. Con estos datos, no es de extrañar que el Consejo de la Juventud de España cifre en un 83% el porcentaje del sueldo que un joven debería dedicar si quisiera adquirir una vivienda de precio medio (210000 euros).

Me da la impresión de que el poder adquisitivo de los jóvenes no ha mejorado nada en los últimos... ¿15 años?. Por supuesto, no se puede argumentar que la subida monumental de los precios de compra de vivienda libre impide la emancipación de los jóvenes. El alquiler es una (¿la única?) opción muy respetable, pero lo cierto es que en España el alquiler todavía se ve con malos ojos (es tirar el dinero, una vez dejas de pagar no tienes nada...) y que la propiedad de un piso todavía otorga cierto status.

Hay más factores que juegan en contra del alquiler: lo que llaman picaresca española y no es más que hijoputez. Aprovechar las cada vez más difíciles de conseguir ayudas al alquiler para jóvenes para tratar de aumentar el precio del inmueble. Y voy un poco más lejos, los jóvenes, que tontos no son, ven como la casa de cuatro habitaciones y 110 metros cuadrados que costó pagar a sus padres 10, 15 años, sólo la van a obtener pagando durante más de 40 años... y siempre que se abstengan de viajar cada año al extranjero, realizar cursos de idiomas, salir todos los fines de semana... vamos, como tuvieron que hacer sus padres.

Eso, y cocinar, hacer la compra, fregar, planchar, pagar facturas... lo dicho, que los jóvenes de hoy tontos no son.

Y yo, que tengo 26, y supero el nivel de ingresos de los jóvenes de mi edad, que vivo con comodidades cerca del mismo lugar donde trabajo y estudio, que puedo viajar cada año, salir cada fin de semana, probar nuevas cervezas con regularidad... y que de tonto tengo lo justo y necesario para no ser uno de esos listos que se aprovechan de las necesidades ajenas... ¿por qué me marcho a vivir a un piso de alquiler, apartado, pequeño, antiquísimo y sin ascensor?. (Un piso precioso, por otro lado, que buen gusto tenemos todos).

¿Por qué?.

Porque creo que es importante. Cocinar, hacer la compra, fregar, planchar... y un montón de cosas que surgirán sin que me las espere. Valerse uno mismo, pagarse las facturas, escoger edredón. Aún 'perdiendo' dinero con ello.

En mi loca, loca huida arrastro conmigo a una bella joven de 22 años. Lo cual es también una buena razón: se trata de una aventura compartida. Es posible que sea una aventura modesta, pero al menos es nuestra aventura, escogida como tal de principio a fin.

¿Y cómo acaba? Eso no lo sabemos. Sabemos, exactamente, cómo empieza. Con una cena en una pequeña casa que mira al mar4. Hay una botella de cerveza para celebrarlo, una Nogne Dark Horizon (segunda edición). Lo que sigue, se improvisa.

1 Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Tasas de paro por sexo y grupos de edad (2008).
2 datos del Ministerio de Vivienda.
3 INE, Encuesta de estructura salarial 2007.
4 El Cabanyal es el primer barrio donde viví. Es un pueblo histórico, hoy tristemente degradado, que podría ser precioso si los listos del ayuntamiento no pretendieran dar el pelotazo a su costa.

En Silicio es un maravilloso de un ex-alumno de la UPV, donde estudié y trabajo.
Publicaciones del Consejo de la Juventud de España.
Instituto Nacional de Estadística

25 septiembre, 2009

La Ronda #16: El nombre de mi cerveza

La Ronda XVI me ahorra un futuro post, el de explicar a todo el mundo por qué el nombre de mi cerveza es el que es. Porque yo deseo hacer cerveza. Y si me pudiera ganar la vida con ello mejor. Y que así sea.

La propuesta, que viene de Jorge, reza así:

Para la Ronda Cervecera de septiembre, vamos a cerrar nuestros ojos e imaginar que tenemos una cervecería instalada, contamos con la mejor maquinaría, los más excelsos insumos, un maestro cervecero de clase mundial a nuestro servicio y la cerveza es un elixir divino... pero nos falta la identidad de nuestro producto, lo que la diferencia a primera vista de las demás:

¿Cuál nombre le pondrías a tus cervezas? y ¿por qué?


El Tigre y el Cernejo

Recuerden este nombre. Porque en un plazo de 5 a 55 años, se convertirá en la cerveza más bebida en toda España, media Portugal, parte del extranjero, y en la Estación Espacial Internacional, si acaso allí se permite el consumo de alcohol. Y en las colonias lunares, si el gusto de probarla supera el coste de la energía necesaria para transportar una botella de 33cl a millones de kilómetros de distancia.

Y la gente del mundo mundial, tras disfrutar de sus matices y destellos, asombrarse con sus complejos (intensos y sucintos) aromas, paladear con placer sus notas de sabor, que se entremezclan y confunden como las de un Canon de Bach, como la lana de las alfombras persas, se preguntará. ¿Y por qué El Tigre y el Cernejo?.


Ustedes aún no tienenen la fortuna de probar la cerveza que elaboraremos, pero se pueden sentir afortunados de conocer, antes que nadie, el origen de tan extraño nombre. Permanezca bien atento porque no lo volveré a explicar: el misterio envolverá a la mejor cerveza del siglo XIX.

El Tigre y el Cernejo es una inspiración surgida de la confusión y la tontería supina. Una inspiración que nació en Praga. Visitando, como estábamos, distintos locales cerveceros de la ciudad. Nos gustó el famoso U Zlateho Tygra -el tigre dorado- (aunque hay quien guarda de allí malos recuerdos, y parte de razón tiene) y nos gustó aún más U Cerneho Vola -el buey negro-. De hecho repetimos visita al buey para beber su Kozel negra de barril.

La cuestión es que ignorábamos qué significaba Cerneho. Pero sabíamos algo. Sabíamos que el cerneho vola (vuela, en catalán, la lengua que hablamos). Y claro, algo que vuele tan sólo puede ser algún tipo de pájaro...

Elemental.

¿Que clase de pájara nos pudo llevar a la conclusión de que el checo vola es el catalán vola?, se preguntará usted, no sin cierta razón. La respuesta está en la cerveza. En la fermentación alcohólica, quiero decir. A toro pasado, a buey pasado, es muy fácil adivinar que el nombre del local guarda relación con la cerveza que en él se servía. Pero no somos tan listos (aunque hagamos la mejor cerveza). El caso es que, en Praga, nos venía una y otra vez un mantra a la cabeza, a la manera de inspiración divina: el tigre tygra y el cerneho vola.

Por supuesto, cernejo no significa absolutamente nada, aunque sí que existe un arbusto denominado cornejo. Pero El Tigre y el Cornejo es un nombre ridículo. En cambio convendrán conmigo que El Tigre y el Cernejo es un nombre poderoso. Y quien diga lo contrario no sabe de nomenclatura.

El nombre de la cerveza, de nuestra cerveza, quedó claro desde entonces. El Tigre y el Cernejo, el tigre rampante, en todo su poderío, frente al cernejo volador, sobre un fondo de malla. Ese es el glorioso escudo de armas de nuestra cerveza (que apañé con el gimp la semana pasada). Nuestro enseña heráldica, nuestra imagen local, provincial, autonómica, estatal, internacional y aeroespacial. Cerveceros.

Ojo al dato, no cerveceros artesanales, no cerveceros ecológicos ni tradicionales. Todo eso y mucho mas: cerveceros. Eso queremos ser de mayores.

Espero que con esto queden resueltas sus dudas. A partir de este instante, el mito y la leyenda.

El logo está hecho con el Gimp 2.6. Busqué tigre rampante en google y salió esto. Y busqué pájaro, también. Pero el pájaro lo hice yo.

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13 septiembre, 2009

Emperador a la salsa de cerveza

Tiempo para escribir no tengo mucho. Comer, sin embargo, siempre es necesario. Y comer bien, mucho más, añado. El caso es que hace poco llegó a casa propaganda de una conocida marca de salsa de soja acompañada de recetas en las que emplearlas. Una de ellas incluía cerveza y el resto no. Adivine el sagaz lector cuál fue la primera que que hicimos. Pues eso. La receta no puede ser más sencilla y el resultado es espectacular.

Emperador a la cerveza

  • 1 cebolla picada
  • 1/2 cucharada de harina
  • Perejil
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • 150cl de cerveza
  • 1 diente de ajo picado
  • 8 Almendras
  • Filetes de emperador (para 2-3 personas)


Sofreir la cebolla, hasta que quede transparente. Añadir entonces la media cucharada de harina, la salsa de soja y la cerveza. Se remueve bien mientras reduce. Añadir luego el perejil troceado, las almendras picadas y el ajo (que no debe quedar ni crudo ni demasiado hecho, que si no da mucho gusto).

Cuando la salsa esté ligada, retirar, hacer a la plancha el emperador y servirlo con nuestra salsa de cerveza. Por supuesto la salsa se puede emplear para acompañar otros platos, como unas albóndigas de carne, por ejemplo. Combina el amargor de la cerveza con el dulce de la cebolla y la soja y la relación bueno/fácil de hacer es insuperable.

¡Ya me contarán si lo prueban!

La propaganda y origen de la receta es de la salsa de soja Kikkoman, que es mi preferida.

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09 septiembre, 2009

La cerveza... poesía líquida

¡Por fin!

Por fin tengo entre mis manos el libro que encargué hace un mes en Casa del Libro. Por cierto, que la culpa no ha sido de Casa del Libro, sino de la editorial, que ha tardado en servirlo tres semanas. Los de Casa del Libro me han informado puntualmente, han atendido mis quejas y me han notificado el día exacto en que iba a llegar el pedido. Una gozada, pues, comprar así.

La cerveza... poesía líquida es un libro del que tuvimos noticia en La Cerveteca, al igual que hizo Iker en su visita a Barcelona. Lo estuvimos hojeando mientras tomábamos sendas cervezas y creo que fue Guillem quien nos comentó que era un libro de cabecera para los fabricantes de cerveza artesanal en Cataluña, donde el panorama cervecero es esperanzador.


Su autor es Steve Huxley, natural de Liverpool y afincado en Barcelona ya hace más de 30 años. Su pasión por la cerveza y su curiosidad le llevaron pronto a experimentar con la elaboración de la cerveza ya en Inglaterra y trasladó esta afición a Barcelona. Allí fue pionero con la fundación en 1993 de la Barcelona Brewing Company en el paseo de Gràcia, que tuvo que cerrar dos años después por problemas administrativos.

Más tarde, en Poble Sec conoció a Àlex Padró, quien fundó, gracias a la ayuda de Steve, una de las primeras empresas catalanas dedicadas a la fabricación de cerveza artesanal: Llupols i Llevats, que elabora Glops desde 2005. Pudimos visitar a Alex en la fábrica de Badalona, donde adquirimos unas cuantas de sus cervezas, entre las que se encontraba una Fumada (ahumada) que nos gustó especialmente.

Steve Huxley también participó en la fundación de Humulus Lupulus, la asociación que persigue la promoción de la cerveza artesana, apoyando y desarrollando festivales de cerveza, cursos de elaboración, asesoramiento cata y degustado. La cervecería Jazz y Quimet & Quimet son los núcleos de esta asociación y convierten Poble Sec en el corazón de la Barcelona cervecera1.

La última aventura de Steve Huxley es La Cerveteca, desde donde prosigue su tarea mesiánica (pues así lo entiende él). No he contado qué tal fue mi visita cervecera a Barcelona de Agosto, pero lo cierto es que, con muchos locales cerrados, pasamos la mayor parte del tiempo en la Cerveteca -¡con visita a la ortera sesion de 2d2sdspuma!-. Allí probamos la Nogne IPA y también una Rauchbier Märzen que nos dejó impresionados. Y muchas otras cervezas también. La Cerveteca es el único lugar donde he encontrado todas las variedades habidas y por haber de Cantillon y ya tardan en implantar la tienda on-line para que pueda brindar con gusto las Navidades que se acercan.

Y en cuanto al libro... no me ha dado tiempo a leer el libro, porque he venido corriendo a comentarlo. Da la impresión de ser una obra ciertamente anárquica, donde se mezclan citas cerveceras con descripciones de reacciones químicas para las que es necesario tener cierta base en bioquímica. No es un volumen para iniciarse en la cerveza y los conceptos -SRM, encaje de Bruselas, diacetilo- aparecen sin ser explicados: si no estás puesto en el tema abandonarás pronto. En realidad es un libro para disfrutar de la cerveza... haciéndola. Entendiendo lo que sucede dentro de la cuba de fermentación, a nivel microscópico, para luego poder apreciarlo.

El final del libro trata de compensar de algún modo el exceso de información fría y datos crudos para llevarnos al universo hedonista de la cerveza: copas, catas, maridajes, reflexiones filosóficas, citas célebres o populares... pinceladas de lo que mucho que representa la cerveza en la sociedad. Esta sección promete ser entretenida y más accesible. En cualquier caso, ya les contaré más cuando lo lea (y me desdiré de lo dicho si es necesario).

Tengo la sana intención de fabricar cerveza. Y tengo la suerte de contar en mi empresa con una persona con las mismas intenciones, idéntica ilusión... y una sólida base química y tecnológica en la elaboración de cerveza, de la cual yo carezco. La Cerveza... poesía líquida trata de aportar esto mismo. Nos enseña que con alegría, pasión y conocimientos es imposible que la cerveza elaborada no sepa a gloria.

Que así sea.

1 Y por ello me alojé en Poble Sec en mi última visita. La pena es que, por ser Agosto, estaba todo cerrado

La cerveza... poesía líquida. Un manual para cervesiáfilos. Steve Huxley. Ediciones TREA ISBN:9788497042321

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29 agosto, 2009

La Ronda #15: Empezando temprano

Y seguimos con la Ronda. Esta vez, Max vuelve a invitar y retoma una vieja idea suya: plantear -muy en serio- los desayunos con cerveza. En concreto, Max nos propone un plan:

Aprovechen un día libre y siéntense a desayunar, solos o con la pareja, familia, amigos y elijan una cerveza para maridar con la comida

Ante la ligera polémica causada (no en vano el tema de la ronda se acompaña con un rompiendo el tabú), yo estoy de acuerdo con Max: muchas cervezas son un alimento para desayunar. Contienen una cantidad moderada de alcohol, son nutritivas y facilitan la digestión de otros alimentos. Lo cierto es que no se ha hablado demasiado de alcoholismo en los blogs hispanos acerca de cerveza y creo que es porque la postura común es bastante razonable: la moderación es clave para poder disfrutar de una afición como la de la cerveza. Quizá hable yo otro día del tema. Y vayamos ya al desayuno en sí.


Dudo yo que en España se llegue algún día a desyunar con cerveza. Somos muy de café cargado para despejarse. Eso no impide que relativamente pronto, a las 9 o 9:30, los famosos bares españoles ya huelan a longanizas, tortilla de patatas y pan tostado. Pocos olores me gustan más que el de un bar por la mañana, donde se mezcla el del café del desayuno con lo primeros y tempraneros almuerzos.

El caso es que yo me levanto pronto. Y que tengo unas costumbres muy fijas: manías casi. Raro es el día que a las 10 de la mañana estoy en la cama. Bueno, no, ese día es excepcional. Raro es el día que estoy pasadas las 9 en la cama. De normal desayuno un vaso de café con leche: ya almorzaré más tarde. Pero en uno de esos días raros, paso directamente del café y voy al almuerzo. Y para eso una cervecita es inmejorable. Recientemente, en Barcelona, nos levantamos tarde y no teníamos desayuno incluido en el alojamiento: un bocadillo de fuet con pan con tomate y una generosa caña de Damm fue la solución.

Pero Max pedía algo más elaborado, algo específico. Mi primera idea fue imitar a los alemanes. En Munich es común lo que denominan menú de desayuno: medio litro de cerveza de trigo weissbier y un par de salchichas blancas weisswurst por unos 5€. Para cocer las salchichas es importante que el agua no llegue a hervir, por cierto, y se sirven en la propia olla. El menú de desayuno se sirve sólo hasta las 10, o hasta más tarde si el sitio es lo bastante turístico. Nuestra idea era sustituir la cerveza alemana por una Primator Weizen, que es, en cierto modo, más ligera y veraniega que las alemanas. El problema era que no podía comprar una Primator en vacaciones.

Pensé también que esto se le habría ocurrido a muchas más personas y la alternativa fue realizar un desayuno inglés. Allí es común que los pubs sirvan un 'desayuno' consistente en bacon, huevos, judías... acompañado de cerveza. No es un desayuno propiamente dicho, puesto que se toma algo más tarde. Es lo que llaman brunch y Chela lo describe mucho mejor que yo.

Había pensado acompañar el desayuno con una Milk Stout de Left Hand. Desgraciadamente, cuando visitamos nuestra tienda de cervezas de cabecera (a las afueras de Valencia), el almacén estaba cerrado. En casa tenía, por suerte, varias opciones: Sierra Nevada Porter, Stout y Wheat, por un lado. Samuel Smith Nut Brown Ale e Imperial Stout por otro. Al final escogimos la Brown Ale, que tiene un alcohol moderado y podía acompañar mejor los huevos con bacon que íbamos a preparar. Las stout eran demasiado alcohólicas.

Y aquí lo tienen. No me gusta demasiado el huevo frito, en realidad: prefiero desayunar pan tostado con un buen aceite de oliva, tomate, y cantidades industriales de queso de tetilla. Pero me hacía gracia preparar el egg in the basket, así que he aprovechado la ocasión. La Brown Ale se integra perfectamente: un poco dulce y acaramelada, con sabor limpio a malta. Tiene un amargor moderado al entrar en boca y un final a fruto seco, y nueces, evidentemente. No persiste en la boca. Es una buena cerveza pero en mi opinión, un poco por debajo de otras hermanas suyas, como la Taddy Porter.

Desayunar con cerveza no es más malo que merendar con cerveza. Así que es posible que repita. Pero no a las 6:30 de la mañana, que es cuando me levanto de normal. Sin embargo, almorzar en el bar un bocata catalana de tortilla de patatas, cebolla y pimientos con una caña bien tirada es un placer que muchos, incluso los que pueden desayunar Schneider Weisse en Alemania, seguro que echan de menos.

La banda sonora del post: El calor del amor en un bar. Cómo no.



La tontireceta del huevo frito, en youtube. Sustituyan la mantequilla por aceite, si se sienten mediterráneos.

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22 agosto, 2009

CSI XVII: El álgebra de Boole

Demasiado tiempo hacía que no escribía acerca de las Cosas que Sí se dan en Informática. Pero mi retiro veraniego me ha despertado del letargo y me ha traído, con el viento levantino, los recuerdos de una de las primeras asignaturas que estudié en la carrera y que constituye una base esencial de la propia informática. Me refiero al Diseño Lógico. Mi idea era ir más allá y hablar de lenguajes de descripción de sistemas electrónicos, que tan olvidados e inútiles les resultan a los informáticos que se decantaron por los lenguajes de alto nivel.

Pero para entender de qué trata éste es necesario disminuir un poco las pretensiones e introducir algo todavía más elemental, que se estudia en el primer curso de la carrera y que, a menos que la especialización te conduzca por áreas de informática industrial o electrónica, se pierde con facilidad. Se trata del Álgebra de Boole, que hoy, en este capítulo de Cosas que Sí se dan en Informática, presentaremos: tanto en su definición matemática, como en su utilidad electrónica.


El Álgebra de Boole toma su nombre de George Boole, matemático y filósofo inglés del s. XIX. Sus estudios acerca de la lógica le llevaron a desarrollar un modelo matemático con el fin de analizar el razonamiento humano y de realizar operaciones con sentencias. De su trabajo surgió la estructura matemática que asigna a cada sentencia el valor de VERDADERO (o 1) y FALSO (o 0) y define las operaciones matemáticas que pueden realizarse sobre estos elementos.

Porque es eso mismo lo que conforma una estructura algebraica: un conjunto de elementos y un conjunto de operaciones definidas sobre los elementos. El álgebra de Boole tiene forma de anillo: esto significa que las operaciones definidas satisfacen ciertas propiedades. En la wikipedia pueden continuar con este tema.

Los elementos del álgebra de Boole son pues dos, que llamaremos 0 y 1. Las operaciones básicas que se pueden realizar sobre estos elementos son 3: disyunción (OR, o suma), conjunción (AND, o multiplicación) y negación (NOT, o inversión). Los dos primeros son operadores binarios, esto es, requieren dos elementos como entrada. La negación se aplica sobre un sólo operando: es unario, pues. Bien, si hasta ahora ha sido sencillo, lo que viene ahora lo es más.

Las tablas de verdad básicas definen el comportamiento de los operadores para las entradas. O lo que es lo mismo: su resultado.

OR
ABA OR B
0
0
0
0
1
1
1
0
1
1
1
1
AND
ABA AND B
0
0
0
0
1
0
1
0
0
1
1
1
NOT
ANOT A
0
1
1
0

Explicar una tabla de verdad es casi innecesario: la primera tabla describe la operación OR: 0 OR 0 da como resultado 0. En cambio, 0 OR 1, 1 OR 0 y 1 OR 1 dan como resultado 1.

Aunque no es adecuado, viene bien evaluar una sentencia disyuntiva a un valor de verdad para acabar de entender la correspondencia lógica. La frase Marta tiene un abrigo azul o tiene una chaqueta colorada es cierta (verdadera: 1) si alguna de las sentencias que la forman -tiene un abrigo azul, tiene una chaqueta colorada- es verdadera. Para que la conjunción sea cierta (Marta tiene un abrigo azul y tiene una chaqueta colorada) es necesario que las dos sentencias individuales -los operandos- sean verdaderos. De este modo se entiende la tabla de verdad de la AND.

XOR
ABA XOR B
0
0
0
0
1
1
1
0
1
1
1
0
Mediante sencillas combinaciones de los tres operadores básicos podemos obtener los operadores derivados, que nos sirven para representar otras relaciones lógicas, entre las que se encuentran la o exclusiva, la implicación o la equivalencia. Es posible que a muchos de los lectores les suene esto, ya que las tablas de verdad son las herramientas empleadas en el estudio de la lógica proposicional, que se cursa típicamente en el instituto. Los operadores derivados más frecuentes tienen sus propios símbolos. En la tabla de al lado se muestra una o exclusiva o XOR. La función XOR puede ser construida a partir de operaciones básicas, aunque no de modo sencillo. Sin embargo, resulta muy útil a los informáticos y es ampliamente empleada, como veremos enseguida.

Las representaciones de estos operandos son muy diversas y los informáticos preferimos la que emplea puertas lógicas. Y sin embargo... ¡un momento! ¿qué pintamos los informáticos aquí?. ¿Quién nos ha dado vela en este entierro?.

Pues en realidad fue Claude Shannon, uno de los grandes, quien nos dio vela. Ya hablamos de Shannon cuando describíamos el mínimo de información necesaria para codificar una cadena de bits. Pero antes de ocuparse de la teoría de la información, Shannon demostró que el álgebra de Boole se podía utilizar en el análisis y la síntesis de la conmutación y de los circuitos digitales.

Un circuito digital es un circuito electrónico que emplea señales eléctricas que representan (mediante la tensión) dos valores: 0 y 1. El circuito, visto como una caja negra consta de una serie de entradas y unas salidas. Lo que Shannon demostró es que cualquier salida puede ser producida a partir de las entradas mediante una combinación de operadores booleanos, esto es, mediante un conjunto de puertas lógicas, interconectadas de cierto modo. De este modo podemos ver cualquier transformación de entradas en salidas como la aplicación de cierta función (operación) lógica1. A esto se le llama circuito, o sistema, combinacional.

SUMADOR
ABSumaCarry
0
0
0
0
0
1
1
0
1
0
1
0
1
1
0
1
Así, por ejemplo, un circuito básico podría ser el el que suma dos bits. Recordemos que la suma de dos bits era sencilla: 0 + 0 = 0, 0 + 1 = 1, 1 + 0 = 1, 1 + 1 = 0 y me llevo 1 (acarreo). Un sumador simple (half-adder) de un bit tiene dos entradas y dos salidas (la suma y el acarreo). Lo llamamos simple para diferenciarlo del completo, que añadiría como nueva entrada el acarreo del anterior. De este modo podríamos construir sumadores de cualquier número de bits sin más que encadenar la salida del acarreo de uno a la entrada del otro. Pero nosotros nos quedaremos con el simple, para no complicar el circuito.

El sumador que vemos emplea una puerta AND (la de abajo de la imagen) y una puerta XOR, la superior, que ya presentamos anteriormente. Con las tablas de verdad de ambas puertas, es muy sencillo jugar a poner unos y ceros en las entradas y ver cómo los resultados coinciden con los de la suma.

Puede parecer que un sumador de un bit sólo sirve para jugar, pero de hecho, es la base del cálculo de todas las operaciones que realizan los computadores. Sin embargo es cierto que los ingenieros que construyen circuitos lógicos tienen herramientas para no tener que estar trabajando con miles de puertas lógicas cada vez que pretenden diseñar una nueva unidad aritmética para un computador, por poner ejemplo. Qué pinta tiene alguno de los lenguajes para expresar circuitos lógicos de manera sencilla y potente será explicado en posteriores entregas.

¡Un saludo y hasta la próxima!

1 ¿De qué manera se produce "físicamente" la transformación de dos niveles de tensión a las entradas de una puerta en un nivel de tensión a la salida que corresponda al resultado de la puerta?. Bien eso depende la tecnología empleada y sería necesario entender física de semiconductores para explicarlo. Queda fuera del alcance de este blog.

Infinidad de circuitos digitales construidos de forma incremental.
Álgebra de Boole en la wikipedia en español: se incide en la representación como como conmutación de circuitos.
La imagen del half adder es de dominio público

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17 agosto, 2009

Las diez etiquetas de cervezas más feas (y II)

Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfaEste post viene precedido por este otro que deben leer ipso facto. A menos que odien a quien emplea latinajos con tanta soltura.

En fin, que nos habíamos quedado realizando la lista de las etiquetas de cerveza más feas que conozco. Y hay muchas más que considero feas y que no he puesto, no se crean. Pondría toda etiqueta de Floris, por ejemplo. por ser feas y por hacer tan mala cerveza y pretender hacerla pasar por Lambic. Pero no nos cebaremos con una marca ni con un país. De momento:

#5 - Pilsen

Acabamos en argentina y proseguimos en Uruguay. Comentar esta etiqueta está de más. Y también está de más comentar la cerveza. Pilsen, sí: de la mala, de la que no es pilsen. Un diez a los diseñadores por su originalidad y saber hacer (a la hora de adjudicarse el nombre, claro está).


Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfa
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#4 - Tu-Anch Ueli

Me dijeron que era suiza, pero es mentira: es alemana. Al verla así, pequeñita y a juego con los colores del blog pueden pensar que no es tan fea, pero sí, sí que lo es. Trata de jugar con los símbolos egipcios, a los que añade un bufón. La cerveza nos marcó por lo mala. Tampoco sé cómo pretenden hacer una cerveza y darle un aire egipcio. No sabemos si era así o se estropeó a la vuelta de Suiza, pero nos sabía a mantequilla.

#3 - Bernard Ox Pivo

Ox es el buey, que debe ser símbolo de la República Checa, ya que los amigos de Kozel también lo emplean. No se entiende, verdaderamente, el por qué de este diseño, tan futurista (parece realizado con el Art de Office), que conjuga las letras, el buey en la parte superior, y lo que debe ser una cadena de proteínas a la izquierda. Lo de crash test tampoco hay por donde pillarlo.. ¿Cómo, gente que hace tan buena cerveza, tiene tan mal gusto?. Medalla de bronce al horror.

#2 - La Mere Noel

La mere es fea no porque a mí me gusten morenas y de pelo corto, no. Es fea porque parece sacada de Photoshop Disasters. La postura, las piernas flotando, la ausencia de fondo, la silla sin respaldo ni asiento... Es una etiqueta a la que tengo especial tirria. En cambio, la rubia de Bersalis parece mucho más interesante y misteriosa. En fin, que a Papá Noel le queda al menos la cerveza, al estilo Duvel. Pero sólo al estilo.

#1 - Pilsator

No podía ser de otro modo. Pilsator no la compraba en Berlín ni los más cutres de entre los Erasmus resacosos y despistados. Pilsator estaba en el supermercado para dar pena. Pilsator la compré yo porque quedé enamorado de su nombre y diseño. ¿Es una Pilsen? ¿Es doppelbock?. Ni lo uno ni lo otro: es Pilsator, la cerveza alemana más triste y anodina y predecible. La que yo encuentro más fea de mi colección.

Y no puedo despedirme sin desafiar a Fivixx, que tiene un blog dedicado y es capaz de sacar etiquetas de donde yo no puedo, a que publique, al menos, las 5 etiquetas de cerveza más feas de su colección. Será divertido ver la anti-selección que nos realiza.

Un saludo... ¡y ya me pensaré si publico las más bellas!

Todas las imágenes forman parten de la colección que tengo, han sido escaneadas y editadas con Gimp. ¡Pero no para hacerlas más feas!

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Las diez etiquetas de cervezas más feas (I)

Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfaSí, yo también, como muchos otros cerveceros aficionados, tengo la vena coleccionista. Empecé a coleccionar etiquetas exactamente al mismo tiempo que empecé a probar cervezas de importación. Como entonces no teníamos mucho dinero, era común compartir cerveza. Y la etiqueta nos la echábamos a suertes entre Pinar y yo.

Por aquellos días guardaba las etiquetas en la cartera. Cuando se acumularon demasiadas hice un cuadro con ellas con ellas y las colgué en mi habitación. Luego fueron dos cuadros. Y finalmente decidí almacenarlas en álbumes de fotos, clasificadas por países. He intentado empezar una base de datos un par de veces. Y desarrollé un programa para dar de alta cervezas y etiquetas que se guardaban en la base de datos... que al final no gasté y terminé por perder.

Así que no sé cuantas tengo.


La cuestión es que, desde mi retiro veraniego, me he dedicado a actualizar los álbumes de fotos con las adquisiciones de 2008, que fueron especialmente numerosas: sobretodo alemanas y checas (gracias a Pinar, a Max y a 2d2sdspuma). Y me dije: ¡se puede hacer un post con las etiquetas más chulas!.

Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfa
Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfa
Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfa
Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfa
Y me respondí, Sí, claro... ¡pero mucho mejor sería un post con las etiquetas de cerveza más feas!. Y aquí lo tienen.

Por lo general, las etiquetas de cervezas más feas son alemanas. Pero no por nada, sino porque tienen muchas cervezas. Las belgas están bien, pero varían menos de lo que pudieran. Belgas y alemanas tienen una ventaja: las etiquetas salen sin complicaciones. No se puede decir lo mismo de, en general, inglesas, americanas, sudamericanas y cervezas artesanales de todo tipo y país. Las cerveceras dejan de ser artesanales cuando dejan de poner pegatinas a las botellas. Las más bonitas, bajo mi punto de vista: las inglesas.

Pero empecemos ya el top ten del horror cervecero visual:

#10 - Bavaria 8·6

A esta le tengo un poco de manía personal. La antigua era una pegatina transparente (por ello no se puede escanear) y era aún más fea que ésta. El punto rojo -más en la realidad que tras el escáner- queda realmente horrible sobre el dorado del escudo. Es la típica etiqueta que no aporta nada, ni invita a beber. El nombre no es excusa: la lituana Kalnapilis 7·30 tiene una etiqueta mucho más bonita. Y además, la cerveza está más buena.

#9 - Oerbier

Los belgas no se libran. Ni siquiera los de De Dolle Brouwers. la etiqueta de Arabier tiene su gracia, pero ésta sí que no pasa. ¿Se puede saber qué es ese muñeco?. Los que hayan visto la saga de Cazafantasmas lo tendrán claro. Pero los cerveceros quedan boquiabiertos. ¿Y el corazón sobre la 'i'?. Supongo que para dar pistas acerca de una cerveza demasiado dulce y pesada.

#8 - Maibock

El nivel va cayendo. Esta es la clásica cerveza alemana de Getränkenmarkt. Con etiqueta previsible y gusto dudoso. Y gusto previsible también. Un poquitín más de lúpulo para poder llamarle cerveza de mayo y listos. La cabra está para poder llamarle bock, por supuesto. ¿Porque eso es una cabra, no?. Una cabra con boca sangrienta... ¡como estas ovejas!

#7 - Staropramen Lezak

Los checos no se libran (por partida doble, como veremos). Aquí, la etiqueta mala la ponen los malvados de Staropramen. Y el contenido de la botella, también, no se crean. Joystick, informática, un móvil, música... A mí me gusta, particularmente, el señor del parapente. No hay nada como beberse unas cuantas cervezas y saltar desde un acantilado. En fin, que parece diseñada para un público muy concreto. Lo que no sé es cuál.

#6 - BarbaRoja Diabla

La última de la presente lista es fea hasta para salir escaneada. Y para quitarle la etiqueta. La cerveza tampoco convence a los amigos de La Logia. El tema piratas es recurrente en la simbología cervecera. Piraat, por ejemplo, cambió su obsoleto diseño, con cabeza de pirata incluida, por uno mucho más moderno y espartano. La Biere du Boucanier mantiene la cabeza del pirata, pero con mejor estilo. En fin, que al otro lado del Atlántico también saben cómo no diseñar etiquetas.

Y les espero, ahorita mismo, en el siguiente post...

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03 agosto, 2009

La Ronda #14: Pagando la cuenta

Pues vaya faena. La primera vez que pagué la cuenta resultó que había invitado a realizar toda una cata de cervezas. Y para la segunda sólo se me ocurre que invitar a combinados. Como si me sobrara la pasta. Pero en fin, que un día es un día y sólo tengo palabras de agradecimiento para todos los que asistieron. Que fueron bastantes, y eso que hubo ausencias de clientes fijos.

La mayoría han descrito cockteles que probaron tiempo atrás, bien porque los encontraron en la carta de algún bar, bien porque lo inventaron en una noche de fiesta. Otros lo encontraron en un bar y además pudieron inmortalizarlo con sus cámaras. Y otros, ni cortos ni perezosos, han puesto las manos en la masa para elaborar el combinado. Y a ver que pasa. Espero que con este resumen más gente se anime a probar nuevos sabores, que al fin y al cabo de eso es lo que trata la vida.

Por estricto orden de aparición, la Ronda queda así:


Empezó la Taberna del Buda, con el combinado que más veces se mencionaría: el Black Velvet: cerveza Guiness servida con champagne bien frío, en vaso largo. Además, nos cuenta parte de su nobiliaria historia.

Siguió la Logia Cervecera, donde reconocen que el tema no tuvo demasiada aceptación, quizá porque todos preferían la cerveza sola. Nos hablan de cerveza con tequila... pero finalmente se descuelga Peter Dark con un trago muy interesante: la Michelada. Jugo de limon, sal, "salsa secreta mexicana" (jugo de tomate, salsa inglesa, tabasco) y cerveza Corona. Resultó que estuvo bueno y termina el post con otra propuesta: Sunny Apple cerveza clara, ¼oz ron, ¼oz licor manzana, trocitos de manzana. ¡Habrá que probarlos!

Skinner no sólo participa, sin que pretende emborracharnos con sus propuestas, muchas de las cuales él mismo considera intomables. Sorprende con mezclas de Eku 28 con lager, Coronita con curaçao o ¡hasta un Single Malt (Laphroaig) con Addelscot!. Al final se queda con un Black & Tan: Guiness en la parte superior, y una Bitter en la inferior. ¡Bien por la elección!

Se sumó por primera vez la Ronda Ardirat y lo hizo a lo grande con tres propuestas interesantes. Dice que jamás se atrevió a realizarlas... ¡y anima a los demás a hacerlo!. Bueno, pues ahí quedan: Bowle 2/3 de cerveza tipo Lager, el doble de vino blanco seco, 250 gr de fresas y 3 cucharadas de azúcar blanco. Bierschaum: 4 yemas de huevo y 1 clara, 5 cucharadas de azúcar, 3 botellas de 1/3 de cerveza tipo Bock, la piel rayada de medio limón y una pizca de canela. Se pone a fuego fuerte y se bate durante unos minutos. Churchill: una copita de campari con 1/3 de cerveza muy fria tipo Pilsen o Ale Inglesa suave. ¡Pues muchas gracias y bienvenido!

A estas alturas yo ya pensaba que nadie se animaría a preparar nada, pero llegó Iker y documentó perfectamente el combinado que tomó en Barcelona. Y menos mal que lo hizo, porque la noche se volvió más borrosa a partir de ese instante. El nombre del combinado tampoco se recuerda, pero es lo de menos: vodka, lager de barril y tabasco. Aunque si usted ha tomado antes una Rochefort 10, puede que no le siente demasiado bien. Avisados quedan.

Y Manzapivo se animó e hizo lo que yo más quería: liarse a preparar mezclas en su casa. Con cervezas disponibles en el mercado, para que todo aquel que quisiera pudiera repetir la experiencia. Mezcló Leffe Brune + BBC Candelaria Clásica: una experiencia que le descubrió un montón de aromas (aunque el amargor quedó escondido). Y luego probó con Erdinger Blanca + La Trappe Dubbel, que si bien hizo demasiada espuma (¿por el azúcar de La Trappe sobre la cerveza de trigo, tal vez?) complementaron a la perfección. Un diez a Jorge por su aportación.

Fivixx fue el siguiente, para proponer el ya mencionado Black Velvet, aunque no aclara si lo probó o no. Tras leer su post, veo que el champagne se sirve primero, al contrario de lo que se comenta en en La Taberna del Buda. Un rápida búsqueda me informa de que, en efecto, Fivixx tiene razón: primero champagne y luego Guiness.

Andrés, desde Culturilla Cervecera, se inclina por el recuerdo de tiempos mozos, de mezclas de chupitos sumergidos en cervezas. También nos cuenta como la sirra (cerveza con sidra) arruinó al local que la servía. Finalmente reconoce que el combinado que más le llama la atención es el Black Velvet. Además recuerda una entrada con algunos combinados de Guiness. ¡Pues nada Andrés, a probarlos!.

Max tenía ventaja, porque él ya había experimentado con mezclas de cervezas tiempo atrás. Pero además nos cuenta en su entrada que ha probado algún cocktail caliente con medovino (hidromiel) y la cerveza rubia de Pivovarsky Dum. También apunta un submarino típico de por alla: Zelené Oko licor de peperina en cerveza. No nos lo recomienda. Para terminar, nos recuerda su corte preferido: una buena stout con cerveza de trigo, al modo Black & Tan. Queda pendiente un licuado con durazno, banana y cerveza de trigo.

Se sumó también los amigos del CAAC, en las personas de Beat Xavi y Lúpulo. El primero nos recuerda una invención de la Compañía en pleno: el Whisky con GingerAle. La cosa es sencilla: se trata de ajustar las cantidades de cerveza (se propone Bass) con whisky y ginebra, con más de lo primero que de lo segundo. Todo sobre dos rocas de hielo. Un combinado con predecibles efectos secundarios.

Lúpulo nos habla de un combinado que probó en un pub y que, como Chela apunta, se denomina Jamaicana: una variante de la (mi)chelada y que contiene cerveza rubia, refresco de limón y ron añejo. Se completa con cerveza rubia. Para ver cómo se prepara adecuadamente, mejor ir al enlace original.

Luego vine yo con mis mezclas: una de Paulaner, melón y melocotón en capas y otra más elaborada, una mezcla granizada de Rosita d'Ivori con ron y vainilla. Sólo diré que todavía nos queda algo de esta última y que acompañaremos de helado de vainilla cualquier tarde de estas calurosas en Valencia.

Y para terminar, el amigo Pinar retoma su blog para darnos envidia y contar cómo, a los pies del Empire State Building, se ahorró la vista de la ciudad y disfrutó de dos combinados de cerveza: Almond Sunset (Red Rooster Ale con amaretto) y Snake bite (Red Rooster Ale con sidra). El viaje a NY dio más de sí en cuanto a la cerveza. Me tomo la libertad de copiopegar en su totalidad un mensaje de Pinar al móvil, el único que envió:

Me estoy tomando una Sierra Nevada Pale Ale de barril

Lo dicho: para dar envidia.

Y a última hora se sumó Catador, que no falla a una (ya me sorprendía). Catador también es de los que se puso a experimentar. Empleando para ello nada más ni menos que los licores caseros de su señora madre. Y de ahí, y del gusto cervecero del señor hijo nacen las siguientes mezclas. Primero, una Szot Stout con licor de chocolate y café que al parecer le quedó de muerte (conozco a alguien a quien le encantaría la idea). Y luego, para limpiar la boca Capital Pale Ale con crema de Limoncello. ¡Los dos quedaron peligrosamente tomables, advierte el autor!

Y con este post acabamos la recopilación. De veras estoy contento con la Ronda. Sólo señalar que en los últimos meses han aparecido nuevos blogs de cerveza, especialmente de Sudamérica (Todo por una fría, Colección de latas de cerveza, Cervezas del mundo), pero también de España (Una miqueta de cada cosa o el blog de 2d2dspuma). Espero que, sea quien sea el siguiente en invitar, los tenga en cuenta en las próximas Rondas. Sé que invitar a una Ronda toma trabajo, pero merece pena conocerse.

Y como este post va de mezclas y no soy muy amigo de ningún tipo de purismo, no me resisto a musicar el post con una rumbita catalana: cumbiambero o rumbero... lo bueno es pasarlo bien. Con ustedes, ¡Peret y Dusminguet!

¡Un saludo a todos y hasta el mes que viene!


Actualización

De alguna forma, se me había pasado el aporte de Hipos Urinatum, que tampoco suelen faltar. Además de comentar los clásicos submarinos, aportan también el Jamaicana, que ya describió Lúpulo: cerveza lager, ron negro, zumo de limón y azúcar moreno, todo bien presentado como se cuenta en su entrada.

Mis disculpas por el olvido: les invito a una cerveza cuando vengan a Valencia.

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31 julio, 2009

La Ronda #14: Invitación a la mezcla (mi aporte)

Va un caracol y derrapaLa Ronda 14 es la que hace 15 y la propuse yo, para celebrar que terminaba el máster de Ingeniería de Computadores y que empezaba las vacaciones. Hoy, para ser más exactos. Y aquí me tienen, aporreando el informático teclado frente a la ventana abierta en vez de estar en la playita luciendo mi blanca espalda.

En fin, que me autocito, por si hay algún despistado por aquí:

La Ronda #14 va de Combinados con Cerveza. Se trata de aportar la receta de algún combinado -cocktail- en el que esté presente nuestra bebida favorita. Pueden emplear licores, zumos de todo tipo, o incluso otras cervezas. Siempre que crean que el resultado será satisfactorio.

Yo les propongo un par de mezclas que consumí sin riesgo alguno, para que las adapten y modifiquen si desean: fáciles de preparar y estivales.


Paulaner Naturtrüb con zumo de melocotón y melón

La preparación de este cocktail es sencilla: se pelan y trituran un par de melocotones de agua bien maduros, procurando licuar al máximo la pulpa. Se realiza lo mismo con el melón. Por lo general, el melocotón quedará más espeso. Se reservan en la nevera ambos zumos hasta que estén muy fríos.

Servir en capas: primero el melocotón y después el melón, ayudándose con una cucharilla para que no se mezclen por completo. Finalmente, servir la Paulaner bien fría, muy lentamente sobre el melón. ¡Se acompaña de una pajita y a beber!

A nosotros nos estuvo bien bueno, aunque cometimos un par de fallitos técnicos (el melocotón quedó demasiado puré y estábamos escasos de melón). Pero quedamos contentos.

Granizado de Rosita de Ivori con ron blanco y vainilla

Si lees chistes, es que he perdido las imágenesCon éste sí que nos la jugamos. La Rosita de Ivori es una cerveza que a mi no me entusiasmó demasiado. Si bien huele de maravilla, la cerveza deja un gusto dulzón a jarabe industrial que no me convence. Así que, ¿por qué no intentar guardar el aroma y ponerle un poco de ron blanco (del malo)?. Y con vainilla redondeamos el dulzor. Pues eso, manos a la obra.

Se abren un par de vainas de vainilla y se dejan en el interior de medio vaso de ron. Dejar reposar hasta que el ron se coloree por completo (nosotros lo dejamos un par de horas). Retirar las vainas y, en lo posible, las semillas del ron. Mezclar entonces con la Rosita de Ivori (quedará tres partes de cerveza por cada una de ron). En ese momento se puede añadir azúcar, que ayudará a que la cerveza pierda el carbónico. Dejar congelar.

Para servir, escamar el granizado sobre una copa abierta. Nosotros la pusimos en un vaso un poco feo, pero eso es lo de menos. El resultado, para nuestra sorpresa, resultó satisfactorio: aparecían aromas a cereal junto con la vainilla, que era lo que pretendíamos. También hay que decir que nosotros nos pasamos un poco con el ron y se hizo un poco difícil de beber. Pero la próxima saldrá mejor.

Las fotos, como siempre que las hago yo, son malillas, pero menos es nada. ¡Al menos saben que no me lo inventé todo!

En fin, una primera incursión el el mundo de los combinados que no terminó en catástrofe. Positivo, si se pretende repetir. Y lo haremos, claro que sí.

No es difícil pensar que la Paulaner pega con melocotón y melón. En cualquier caso, buscamos inspiración en un libro de recetas... al que no hicimos luego ni caso.

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30 julio, 2009

¿Cómo funciona un grifo de cerveza?

Porque yo no lo sé. Hombre, tenía una ligera idea, pero en detalle, pues como que no. Por eso he buscado en Internet. Y por eso explico en este post lo que he encontrado y planteo una serie de dudas que el avispado lector, más ducho que yo en el tema de los grifos, sabrá responder.

Lo que yo sabía es que, para que de un barril sobre el suelo salga cerveza a través un grifo a la altura de los hombros es necesario ejercer cierta presión sobre el líquido. Para ello, al abrir el grifo de cerveza introducimos gas en el barril, que responde arrojando el líquido elemento -ya nos entendemos- a través de la cañería que lo lleva hasta el grifo. Y poco más. De ahí que hasta un barril lleguen dos tubos, evidentemente: el uno de entrada y el otro de salida.

A partir de ahí, qué gas se emplea, cómo se refrigera el barril, cuál es la presión ideal para cada cerveza y por qué se estropea la cerveza en el barril era algo completamente desconocido (y algunas cosas las siguen siendo). Pero vayamos por partes.


Lo primero es que una cosa es lo que los anglosajones llaman keg y otra lo que llaman cask. Ambos se traducen por barril en nuestra cervantina -y escasamente cervecera- lengua. Pero resulta que en los keg se extrae la cerveza mediante la inyección de gas, mientras que en los cask esto no sucede. O no debería suceder, según la CAMRA (Campaign for the Real Ale).

Así que, por lo general, una cerveza de keg es filtrada y pasteurizada, mientras que una cerveza condicionada en cask se supone sin filtrar y no pasteurizada. Las cervezas sin filtrar ni pasteurizar tienen mayor cuerpo, son más complejas, preservan los aromas (y restos) de la levadura y evolucionan con el tiempo. Pero tienen sus cosas malas. Una: que, como decía el Filósofo Cervecero, te estás tomando algo vivo y más vale que tu estómago esté acostumbrado a tal fauna, si no quieres amanecer el día siguiente con un intestino como un tobogán. Pero como no es plan de contar cosas desagradables regresemos a las keg, que son las comunes en los bares españoles.

En la cerveza keg, la presión a la que se regule la salida de gas determina la presión a la que saldrá la cerveza. El gas empleado suele ser CO2, denominado dióxido de carbono. Sin embargo, también se emplea nitrógeno (N2) en algunos casos, como en la famosa mezcla Guiness, que emplea una mezcla de un 75% de nitrógeno y un 25% de dióxido de carbono. El nitrógeno desplaza al dióxido al servir la cerveza, que se aplana y forma la característica corona de cremosa espuma.

El gas se encuentra situado en botellas, las cuales lo contienen una presión típica de 80 atmósferas técnicas (at, 80 kilogramos por centímetro cuadrado). La presión a la que el barril debe trabajar es de unos 2 o 3 at. Mediante un manómetro regulamos la presión de salida del gas, que determina el grado de carbonatación al que se somete la cerveza. El circuito de gas contiene, además, válvulas de seguridad que impiden que la presión del barril aumente por encima de los límites de seguridad, impidiendo que éste explote.

En el sistema de salida de la cerveza se encuentra el sistema de refrigeración, que básicamente, funciona mediante un compresor de aire: el aire es comprimido y condensado y forzado a pasar por un capilar. Al expandirse en su salida, se enfría y disminuye la temperatura del agua de la cuba por la que pasa el serpentín que contiene la cerveza. Este agua se mantiene cerca de la congelación. El agua refrigerada también se emplea para enfriar el resto del camino que le queda a la cerveza hasta alcanzar el grifo.

Con las cask, la historia es completamente distinta. Dado que, por tal de ser consideradas Real Ale, no pueden emplear un gas externo, se emplean bombas de mano -hand pumps- para extraer la cerveza, cuando no se sirve por gravedad (evidentemente, el barril debe estar situado sobre el grifo). No es que las cask no sean carbonatadas: contienen la carbonatación natural de la fermentación, al igual que sucede con la cerveza en botella.

Antes de que una cask llegue al vaso, deben suceder muchas cosas. En primer lugar el amo y señor del bar debe decidir cuándo la cerveza ha madurado lo suficiente para ser abierta. Por supuesto, esto también depende de la cerveza. Una vez considere que la cerveza está lista, pincha el barril para regular el exceso de CO2 en su interior mediante dos piquetas que va alternando sobre la parte superior del barril. Cuando considera que la cerveza está lista para ser servida, dispone la salida al grifo y sella el piquero superior. Cómo la cerveza recorre los últimos metros es una discusión muy inglesa que parecen tener los ingleses del norte con los del sur y en la que no entraré.

La cask beer en el Reino Unido se debe servir a la temperatura de la bodega donde se encuentre el barril: unos 12-14ºC. Riete tú si pretendes hacer lo mismo en España. De todos modos es común mantener el cask en algún tipo de nevera si la temperatura ambiente no acompaña.

De algún modo, se procura que, al extraer la cerveza mediante la succión, se introduzca CO2 en el barril, manteniendo intacta la presión en el mismo (enlace): de qué manera se consigue esto no lo sé. Lo que está claro es que de este modo la cerveza puede tener problemas de pérdida de carbonatación. Las Real Ale tienen un tiempo de consumo que va desde los pocos días a un par de semanas, si la cerveza contiene suficiente alcohol y chicha para preservarse.

En contra del cask-conditioning hay más argumentos. Dependemos especialmente de la pericia del barman, y es mucho más difícil ofrecer un producto homogéneo, como reconocía Skinner en Eremu Meharrak. Aunque esto también puede ser una ventaja en favor de la variedad, según se mire.

En cualquier caso es un tema apasionante, que da para más de un post y varias preguntas. ¿Hasta qué punto es fundamentalista la postura de CAMRA?. Yo, sobre esto, me niego a opinar hasta que visite las islas británicas y sus Real Ale Pubs.

Un saludo a todos.

1 Alguna pregunta más en el tintero: ¿por qué motivo se estropea la cerveza en el keg? ¿Cuánto puede durar, por ejemplo, un barril de Paulaner? (que me sirvieron agria el otro día)

Coincide que Culturilla Cervecera publicó sobre el keg mientras yo elaboraba este post.
Eremu Meharrak también ha dado su visión
Cómo mantener la cerveza en el pub, según la CAMRA
Completa guía acerca de los grifos de cerveza que más conocemos, en Cerveceros Digitales (seguid la numeración de la url)
Cerveza tirada, en la Wikipedia inglesa
Todo un set de fotos de cask ale

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