31 diciembre, 2008

De Salamanca: buena cerveza y mejor gente

Es lo que me traje de nuestro encuentro. Bueno, la gente no, claro. No se les puede alejar demasiado del Lúpulo Feroz, o sacan los dientes. Cerveza sí que me traje, por cortesía de Cotoya, quien nos obsequió con unas muestras de su última creación, Fumu de Cotoya.

Y precisamente Cotoya se ha animado a publicar una primera ronda del encuentro salmantino. Que me anima a mí a decir algo del tema. Porque si comerse 1000 kilómetros de viaje (ida y vuelta), conocer a los cerveceros asturianos, hacerse varias decenas de cañas y tapas con ellos y traerse de casa una cerveza artesanal no es para publicar un post en un blog de cervezas... apaga y vámonos.

No haremos un relato minucioso de lo que aconteció. Porque no podemos, más que nada. Lamento decir que para mí, la hermosa ciudad de Salamanca sólo fue un empedrado que me llevaba de local en local al unánime grito de ¡11 cañas!. Y once cervecitas que venían. De todos modos, la ciudad ya la visitamos hace unos años: supongo que la catedral estará intacta y la calavera en el mismo sitio.


El Presi tuvo la mayor parte de responsabilidad de qu esto fuera así. Secundado por Lúpula nos condujeron a un maravilloso efecto túnel: salir de un bar para entrar en otro. A media tarde tuvimos que hacer una parada forzosa para retirarnos y aunar fuerzas para la primera noche. Pero algo más tarde tomamos de nuevo impulso en una noche que finalizó en una taberna irlandesa para algunos... ¡y en un oscuro antro para otros!. Mención especial para una moza abandonada que aquella noche se unió a nosotros en el restaurante japonés. Pero hombre Chela... ¿no te da apuro dejar a gente así de sola en la noche salmantina? ;-)

Y al día siguiente, más de lo mismo. Desayuné a base de anchoas, pan con tomatito y cerveza. Encuentro en Cervantes y de nuevo vuelta a empezar. Comimos en mesa larga, eso sí, y largo fue tiempo que estuvimos charlando tras el ágape. Terminado éste, un nuevo descanso y a coger fuerzas, que nos esperaba la noche en el célebre Van Dick.

Y así, aunque no queríamos, se nos fue terminando la noche. Irlandés y London Pride primero, pseudo-belga más tarde, se nos hizo hora de dar por terminada la noche. Al día siguiente sólo quedaba la despedida. Fue en un bar, como no, y por supuesto se quedó cortita. Si total, acabamos convencidos de que nos volveremos a ver.

En fin, que aunque ya lo dije hace poco, un saludo a toda la gente de allí, de parte también de Albert. Que me pregunta cada dos por tres cómo está el tema ese de intercambiar unas cajitas de cerveza con los de Asturias y que hasta preguntó por los blogs cerveceros. Él, que jamás entró en mi blog. Un placer haberos conocido... pero no olvido que aún me queda más cerveceros por conocer. Tiempo al tiempo, el año que viene tendremos nuevas oportunidades y un par de bases operativas en centroeuropa. Con estos mimbres, puede salir de todo.

Fumu de Cotoya Cotoya brewhouse

Y como lo prometido es deuda y no me gusta hacer posts que tan sólo revisen una cerveza, aquí publico la cata de la Fumu de Cotoya, que tomamos hace unos días aprovechando la celebración de un cumpleaños. Abrimos dos de la tres, puesto que la tercera se la mamó Albert sin esperar a compartirla. O mejor dicho, la compartió con sus amigos cuando ya se habían bebido todas las botellas de la casa y no les apetecía bajar a por más. ¡Eso es Albert!: la cerveza, incluso artesanal, es para los casos de necesidad.

La Fumu de Cotoya dice estar elaborada al estilo de la cerveza alemana de Bamberg, con malta ahumada. La presentación de la botella con la imagen de unos pulmones es realmente original: uno no sabe si está frente a una cerveza o frente un anuncio de esos antitabaco.

En copa presenta un castaño subido, con toques ambarinos de miel oscura. Espuma media, no muy persistente, pero limpia y sin manchas. La cerveza es clara y brillante: no hay rastros de levadura y verdaderamente dan ganas de probarla al instante.

Bastante fragante -para mi grata sorpresa, que no lo esperaba-, en nariz aporta un toque cítrico, como de lima amarga. Yo esperaba algo de madera, pero la verdad, no pude encontrarlo. En boca se intensifica el amargor herbal. Al final del trago se encuentra un poco un rastro madera verde. Los 5.7 grados (¿como los has medido?) apenas se notan. Una vez tragada, el amargor en la boca persiste un poco y enseguida nos invita a beber de nuevo.

Debo decir que tomamos la cerveza un poco demasiado fría y que habría estado mejor a una temperatura más alta. Y que me sorprendió bastante, porque no la esperaba así. Lo cierto es que creo que cervezas de Bamberg sólo he probado una o dos (tendría que consultar). Siendo ahumada esperaba más tostados. La Fumu de Cotoya me recordó más a una Red Ale británica. Así que debo preguntar: ¿salió como esperabas?. ¿O yo me estoy rallando? (que también puede ser).

En cualquier caso nos gustó mucho y me pareció un producto muy acabado y redondo, pese a que posiblemente Cotoya no cuenta con los medios que tienen otros cerveceros. He probado algunas cervezas de brew-pub en París y hasta algunas Glops hace un año que sabían a infusión de cerveza. La Fumu sabe a cerveza. Y hasta me parecería una excelente cerveza de sesión a una buena temperatura.

Así que nada, felicidades por mi parte y a esperar que el año nuevo nos traiga más cervezas artesanales!

¡Feliz año a todos!

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26 diciembre, 2008

La Ronda #7: Brindando con cerveza (y con ustedes)

La Ronda #7 viene por cuenta de Max. Pero no porque él se impusiera a nadie, no señor. Fue porque nadie se ofreció a alojarla este mes. Y como me consta que hay quienes han pensado algunos temas para Ronda y hasta ahora no se han atrevido, pues me enfado virtualmente con ellos. No me enfado de veras, claro. Comprendo que la Ronda da cierto trabajo de organizar y que también hay algo de timidez por ahí. Pero que no pase de ésta, hombre: a ver si nos vamos sumando a esta convocatoria.

El tema que propone Max no es, por oportuno, poco original. Al fin y al cabo: ¿cuántas Rondas se han celebrado que traten de cervezas para las fiestas que nos ocupan? El tema se denomina "Brindando con Cerveza". Y es un título oportuno, que nos invita a un brindis navideño:

¿Qué cerveza o cervezas acompañarán su cena y/o almuerzo navideño? Sería buenísimo si lo ilustran con fotos. (además de contarnos la reacción de los parientes presentes).

Así que me puse a romperme la cabeza. Lo fácil hubiera sido buscar alguna cerveza de Navidad. Las cervezas de navidad son cervezas especiales elaboradas con ocasión de estas fechas, en las que la gente consume más y mejor. Bueno, la gente afortunada, como no. Y sin embargo, no dejan de ser un producto de mercadotecnia, como casi todo lo que envuelve a estas fechas y que cuesta dinero. Así que deseché la idea.


(Max me permitirá que no me ajuste demasiado al tema de esta Ronda). En realidad, me puse a pensar en este año. 2008 ha sido un gran año cervecero. El mejor de mi vida en este sentido, sin lugar a dudas. No sólo puse en marcha un blog cervecero de éxito mundial ;-) sino que además tuve la ocasión de conocer a un montón de compañeros virtuales, que compartían mi pasión por esta bebida.

Y me fui a Praga a visitar la bella ciudad checa y también para conocer a Max y de paso a una muy pequeña parte de las grandes cervezas del país. Y me fui a Salamanca y conocí a los amigos del CAAC, a los cuales les ha crecido sin pretenderlo una sección no oficial en Valencia.

Y también conocí las cervezas alemanas que Pinar traía de sus múltiples viajes: decenas de cervezas bávaras que hemos ido degustando a golpe de cena. [Ahora que se marcha a la mismísima Munich no cabe sino esperar que se una en pleno derecho al grupo de blogs cerveceros]. Y con alegría hemos descubierto que los EE.UU. albergan un montón de grandes cervezas que, con cuentagotas, empiezan a llegar. Incluso me reconcilié con algunas cervezas británicas, que siempre me han parecido aguachirli, gracias a las que trajo mi compañera desde Liverpool.

No he contado las cervezas nuevas que he bebido, al modo Max. Desde luego no han sido tantas. Pero sin duda estarán en torno al centenar. Y me maravilla que, estando en un rincón no demasiado favorecido por el consumo de cervezas, haya sido capaz de aprender tanto y de probar tantas cervezas.

Desde luego brindaremos con cerveza este año. No en Nochebuena y en Navidad, donde hay mucha familia y a veces demasiado poco que compartir con ellos. Tampoco tengo especial aprecio a las festividades cristianas. Será en Nochevieja, a la entrada del nuevo año, cuando verdaderamente merecerá la pena brindar con cerveza: para que el nuevo año sea, cuanto menos, tan prolífico y dadivoso como éste que acaba.

Tengo varias cervezas en un cajón tras de mí, que nos tomaremos esa noche. Corsendonk Tripel, Maredsous blonde, Gordon Platinum, Arabier, Hercules Double IPA y Gonzo Imperial Porter. Pinar debe tener al menos 10 cervezas alemanas para probar. Casi todas o todas nos acompañarán en algún momento de la noche y responden a la pregunta de Max.

Si se me permite escoger, seleccionaré una cerveza, pero no para este año, sino para el viene. Me quedo con una Kozel oscura de barril, que encontré en el viaje a Praga... y que el año que viene querré encontrar en El Lúpulo Feroz. Ese sí que es un buen propósito para el año nuevo.

Prometo que colgaré alguna foto!

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21 diciembre, 2008

Una discusión absurda, e inoportuna

Esto que les voy a contar sucedió hace ya más de un mes. Pensé en publicar una entrada de inmediato, pero la eterna falta de tiempo la fue retrasando. Ahora que he visto que el amigo Catador habla de la cerveza y el vino en su última entrada, retomo la ocasión.

Los que me conocen y siguen este blog ya sabrán cómo [de sensorialmente desafortunada] fue mi primera aproximación al mundo del vino. Este primer encuentro me dejó con ganas de seguir probando vinos y conocer más de cerca esta bebida. La cosa es que entre lo bueno de trabajar en una Universidad se encuentra que existen un montón de oportunidades culturales en torno a ella y una de estas era el Club de Enófilos UPV, formado por un grupo de amantes del vino. Estos realizan catas quincenales presentadas por alguna bodega, normalmente de la Comunitat Valenciana. Aunque no se trata de enseñar a nadie a catar (eso se da por supuesto), hay que decir que uno aprende mucho sencillamente escuchando y probando. No sólo eso: es común que el club de enófilos disponga de invitaciones para asistir a presentaciones de vinos y demás saraos vitivinícolas, a algunas de las cuales he acudido con gusto.

Así que poco a poco voy reconociendo aromas con mayor precisión en el vino y aprendiendo a disfrutar de sus matices como lo hago con las cervezas.

Y en esas estábamos hace un mes y medio cuando un buen día, durante una cata de la bodega Heretat de Cesilia... se coló un cervecero invitado. Un cervecero follonero.


Vaya por delante que lo de follonero lo digo con simpatía. A pesar de la vergüenza ajena que muchos de los que estábamos allí sentimos en su primera intervención.

La protesta venía a cuento del siguiente texto en el panfleto publicitario proporcionado por el enólogo de la citada bodega:

Se ha hecho una maceración pelicular durante 14 horas con la ayuda de la nieve carbónica. El prensado se ha efectuado en una prensa neumática. Después de un ligero desfangado, se ha depositado el mosto directamente en barricas de roble francés y del este de Europa (...)1.

Lo que molestaba al cervecero era, al parecer, el exceso de adjetivos que emperifollaba la prosa y que le daba un aire de snobismo innecesario. Lo que en el fondo venía a criticar el cervecero era la ampulosidad otorgada a la elaboración del vino, pero también a la ceremonia de la cata, con su paladeo y retronasal incluida. De hecho, mientras los del club procurábamos reservar la bebida en las copas para dejarles un poco de tiempo antes de dar el último trago (y ver cómo ha evolucionado al calentarse y oxigenarse el caldo), el cervecero apuraba las copas al poco de servírselas, casi con impaciencia. Dio la casualidad de que el enólogo que presentaba la cata era galo y hablaba con un castellano perfecto de francés de película. Supongo que, añadido este detalle, para el cervecero invitado la escena conformaba un marco idóneo para su crítica.

¿Y cómo sé que era cervecero?. Pues porque él mismo se encargó de repetirlo una y otra vez: "yo vengo del mundo de la cerveza y allí no no tenemos tanta tontería". No es exactamente eso lo que dijo, pero ese era el mensaje que transmitía. Y entiendo que ese era el mensaje que transmitía porque es el mismo que yo hace tiempo compartía y que he escuchado alguna vez cuando últimamente he comentado que formaba parte de un club de enófilos.

Así, que, mientras el resto de personas sufríamos de eso llamado vergüenza ajena, el cervecero (que trabajaba en la Heineken, lo cual no creo que sea motivo de orgullo) repetía una y otra vez las diferencias entre el mundo de la cerveza y el mundo del vino. Siendo este último más serio y mas ingenieril...

Bien es cierto que en eso que se llama 'el mundo del vino' puede haber un exceso de ceremonia y una tendencia a la exageración. Prueba de ello es la anécdota que me comentaba un compañero del propio club: la descripción durante una presentación de uno de los aromas de un caldo como "olor a hábito de novicia mojado". El auditorio, experto en vinos, respondió como merecía la ocasión: con una sonora carcajada y un aplauso general ante la ocurrencia.

¿A qué se debe esta mayor propensión al ritual en torno al vino (y no en torno a la cerveza)?. Puede haber varias causas, pero ninguna de ellas me convence. El vino no es más complicado de fabricar que la cerveza (aunque requiera mayor tiempo de guarda, por lo general). Los términos vinícolas descienden del francés y le dan un aire distinguido al proceso 2, pero con eso no basta. Desde luego, que España sea una país idóneo para el cultivo del vino y seña de nuestra gastronomía también es un factor clave en la apreciación que de éste tenemos. De igual modo, la calidad del vino producido en España se ha incrementado espectacularmente en los últimos 30 años, mientras que seguimos sin tener una industria cervecera que ofrezca productos de alta gama.

La llegada de las cervezas belgas a España ha cambiado un poco la apreciación de la cerveza entre los españoles. De hecho, cuando pregunto a la gente que me diga BUENAS cervezas que ha probado, siempre, sin excepción, me cita a las belgas más conocidas en nuestro país.

Se me ocurre también una explicación más simplista: el vino se ha asociado a la bebida de las clases pudientes, especialmente por el ato precio que pueden llegar a alcanzar algunas botellas. Según esta visión, la cerveza, producida en masa, es la bebida del grupo, de las clases trabajadoras y rudas. Podemos pensar que esto es una tontería, pero no hay más que ver la diferencia entre los anuncios de cerveza y los del vino-cava (estos primeros casi no se ven, debido a la ley). Los cerveceros venden camadería y amistad, los vinos distinción y exclusividad. Sólo Voll-Damm se anuncia como una cerveza para tomar sólo y sentado.

Otra posible razón, mucho más sutil, es la dificultad de apreciar bien una cerveza. Cualquier vino es, con diferencia, mucho más fragante que la común de las cervezas. No es nada sencillo apreciar una buena lager de la que te puedes tomar 2 litros y muchos, incluso entre los cerveceros, consideran más exclusiva y sabrosa una cerveza de 10 grados. Aunque sea Gordon Finest Gold. La razón de esto es bien sencilla e inocente: el 95% de una cerveza es agua. Paladear una cerveza hasta el punto de extraer distintos aromas es más difícil que un vino. Y eso también puede ser un factor en la distinta valoración de ambas bebidas y lo que las rodea.

¿Es malo el snobismo que rodea al vino?. Hombre, llevado a un extremo sí, pero demuestra que esta bebida tiene una consideración social elevada. Por otro lado, aunque me gustaría que la cerveza fuera más apreciada y reconocida entre los españoles, no puedo desear la existencia de un club de cervefilos reunidos en un aula sellada con paravanes a los lados (salas de cata). El lugar de reunión de los cerveceros es y debe ser el bar, por más que se pierdan algunos aromas esenciales entre el tumulto.

¿Como terminó la historia del cervecero infiltrado?. Pues nada, fui a hablar con él tras la cata donde me comentó que lo suyo había sido tan sólo para crear debate y un poco de animosa polémica. Pidió perdón simpáticamente a los organizadores y al enólogo francés por dar tanto la vara en mitad de la cata.

¿Y los cerveceros digitales que opinan? ¿Existen dos mundos distintos, el del vino y el de la cerveza condenados a no entenderse a causa de la cursilería del primero?. ¿Sería deseable que en la cerveza empezara a existir cierto ritual ceremonioso al probarla?. ¿Y si con ello conseguimos que más gente valore la buena cerveza en su medida?.

Abiertas quedan éstas mis dudas. Por cierto que hace poco tuvimos la cena del club de vinos, donde debíamos aportar la bebida. Ni corto ni perezoso les llevé una cerveza, claro. Hay que ir haciendo país. O mundo.

1 El vino en cuestión: señor de la Sirera, 90% Albariño, 10% Chardonnay. Ahora no encuentro la ficha de cata que realicé, así que les hablaré como cervecero: estaba cojonudo. ;-)
2 Por ejemplo, siguiendo la descripción anterior: ha sufrido "batonnage" semanal para conseguir más volúmen y un efecto graso en boca. Que si no me equivoco consiste en liarse a bastonazos para romper la capa de sedimentos que se forma sobre el vino. Que es además el modo de toda la vida.

Mi chica me ha contado lo que es el batonnage. De la asignatura Vinos y Bebidas Alcohólicas. Que el exámen es mañana!
Fuente de la imagen (Creative Commons)

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16 diciembre, 2008

Parada musical: ciocarlia y kalashnikov

Me he confesado en ocasiones amante del Balkan Brass, esa música endemoniada que ha permitido sacar de Rumanía, Bulgaria, Croacia, Hungría... a grupos de abuelos cargados de instrumentos a realizar giras internacionales y a editar decenas de álbumes de música de bodas. De hecho, pertenezco con orgullo al grupo de Balkan Brass de Last.fm. Reconozco que el balkan brass (y el gypsy brass) es repetitivo e indigesto, y que escuchados unos cuantos grupos puedes dar por escuchados todos. Pero hasta hace no muchos años yo era fan de la música ska: lo más machacón que existe.

El culpable de mi amor por el Balkan Brass es, por supuesto, Emir Kusturika y sus películas, especialmente Gato Negro, Gato Blanco, que, al endemoniado ritmo de estas melodías te sumergía en el improbable mundo de los gitanos yugoslavos. O de la visión del director visión de estos, claro. De ahí a escuchar todo lo que producía Goran Bregovic, gran exportador de música croata hay sólo un paso. Si lo que hacía Bregovic no era sino pervertir la música tradicional de la región para sus shows europeos no entra dentro de la discusión. El caso es que se abrió un filón en el mercado para la entrada de música machacona y buenrollizante de entre el Mediterráneo y el Mar Negro.

Quizá la canción que más sonara y que se convirtió en exponente del género fuera Kalasnjikov, publicada en la BSO de la película Underground. Si no recuerdo mal, al ritmo de la música los personajes irrumpían en un teatro a mamporros y secuestraban a la primera actriz, en una desternillante secuencia.



Seguro que está por Youtube claro.


El caso es que jamás he podido saber si la canción es original de Bregovic. Más teniendo en cuenta que de Goran se dice que utilizó sin reconocimiento alguno melodías populares. El caso es que al final no sé si los grupos versionean canciones famosas de Bregovic por tener más salida o si tocan las mismas melodías que Bregovic adaptó.

La melodía más parecida a la empleada por Bregovic en Kalasnjikov es una canción que a los grupos da por llamar Ciocarlia. Como ven, tiene su propia entrada en la wikipedia, que nos cuenta brevemente que la misma data del siglo XIX. El nombre da para más: Fanfare Ciocărlia es un grupo rumano de gitanos que por supuesto interpreta la pieza. También lo hacen Fanfare Savale, que debe ser otro grupo rumano que hace la misma musica que los primeros. Veamos una muestra:



Los fanfares (fanfarrias) son comunes en el brass y se emplean machaconamente como nombre de grupo. Hacen honor a su música. Otros fanfares con los que cuento en la biblioteca son Fanfare Market o... Fanfara Kalashnikov. Por supuesto, estos últimos no podían dejar de ofrecernos su versión del clásico de Bregovic. Y voy ya al grano que esto se pone cansino.

Todo esto viene a cuento porque la última versión de Ciocarlia que he escuchado ha venido de donde no me esperaba: un grupo moldavo de rock. No por la situación geográfica (que es propicia) sino por el tipo de música que hacen.

Zdob si Zdub, que así se llama el grupo, nos plantean lo que los expertos etiquetadores de MP3 llaman Ethno Rock: un conglomerado de estilos a través del rock, pero donde tienen cabida otros géneros, como punk, gipsy, hip hop o electrónica. Lo que caiga en sus manos lo tocan, además: ocarina, flauta, yorgafono... Llevan desde principios de los 90 publicando, pero son jóvenes e inquietos, así que cada disco ofrece algo nuevo. De todos modos, para una descripción fenomenal del grupo les dejo con un blog genial (y de paso les confieso de donde saco gran parte de mi música).

Este grupo lo vengo escuchando (hasta que me sacie) la última semana. Les dejo con su versión particular de Ciocarlia (del álbum Ethnomecanica), porque es obligatorio en este post, pero también con mi canción preferida del álbum Agroromantica, Videli Noci: una canción buenrollista en clave de ska, vacilona y entretenida. De esas que te dejan con una sonrisa en la cara -si sólo han de escuchar una canción de este post, que sea la última-. Así queda enlazado mi gusto por el ska y mi pasión por el brass. ¡Que la disfruten!





[No lo hice en el anterior post, que ya estaba escrito antes del viaje, pero lo hago ahora. Un saludo a toda la gente de Salamanca, con la que lo pasamos genial hace un par de fines de semana: a Lúpulo por encontrarnos y contarnos historietas de un bar cervecero, al Presi por todas la veces que pidió 11 cañas (que fueron muchas), a Galguera por no perder jamás la ilusión de tirarse a unas compañeras de piso, a Cotoya por la cerveza, a Ivan por hablar más de lo normal, a Fivvix por traerse a su chica, a su chica por traerse a Fivvix y a la fotógrafa del evento por hacer fotos (que nos han de llegar)]. Un saludo a todos.

1 Además de esta versión, en el disco Ethnomecanica, Zdob si Zdub nos ofreció una nueva versión de la misma. Pero mola más ésta.
2 Por favor, si alguno de los enlaces musicales están rotos, déjame un comentario indicándolo. ¡Gracias!

Música Para Minorias. Me arriesgo poniendo el enlace directo, yo lo sé. Por eso no lo pongo: hagan la búsqueda en Google.
Normalmente subo las canciones a boomp3, ¡pero hoy no me deja!

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09 diciembre, 2008

Evolución, anarquismo y levadura de cerveza

Cuando Darwin publicó el Origen de las especies sabía la que le iba a caer. O, dicho de otro modo, conocía las implicaciones teológicas que su teoría acarreaba. Era en cierto modo natural y previsible que se armara tanto revuelo en las instancias religiosas. Lo que no es natural es que todavía exista quien, con argumentos basados en la Biblia, pretenda hacer creer que lo que Darwin demostró, que los seres vivos están unidos por lazos de parentesco evolutivo, no es más que una peregrina teoría. Y no, ES una teoría: una teoría científica.

Pero no sólo desde la (reaccionaria) Iglesia le cayeron palos a Darwin. Los sectores más progresistas también combatieron la Teoría de la Evolución con vigor. Y esto es así porque en primera instancia se entendió que el mecanismo de la evolución era la lucha entre especies. Y esto se interpretó como una despiadada guerra sin cuartel entre especies en busca de los recursos que les permitieran reproducirse más y obtener una ventaja. Ante tal presentación es lógico que la moral sufriera un tremendo revolcón y no fueran pocos los defensores de los derechos civiles y sociales que se mostraron beligerantes con la Teoría de la Evolución, entre ellos el demócrata William Jennings Bryan, ferviente defensor de los derechos civiles.

Por último, tal presentación de la Teoría entroncaba con las tesis económicas propias del liberalismo, incipientes también en Inglaterra. La competencia entre empresas, según esta interpretación, es la base del crecimiento económico, así como la competencia entre especies la base de la evolución. Piotr Kropotkin, príncipe anarquista, tenía una visión muy distinta de la naturaleza animal (y por tanto humana). Según sus observaciones era la cooperación y no la competencia, la base del desarrollo. Como respuesta a la obra de Darwin y para sustentar sus afirmaciones políticas, Kropotkin publico su obra La ayuda mutua: un factor en la evolución


La ciencia, y especialmente la biología evolutiva, ha avanzado mucho desde Darwin. Hoy sabemos que la herencia genética es el mecanismo mediante el que opera la evolución y por el cual están ligados todos los seres. También sabemos que la lucha entre especies puede no serlo tal y que la cooperación es en ciertos casos una medida tan o más efectiva para la existencia que la masacre del contrario. Por último Richard Dawkins nos desveló que la unidad evolutiva no es la especie ni el individuo, sino el gen: que 'lucha' de forma egoísta por su reproducción1.

Por último, aunque siempre lo deberíamos haber sabido no viene mal recordar que el comportamiento de nuestra especie o de nuestros genes no es, ni debe ser, una guía moral sobre la que tomar decisiones. Demasiado lejos estamos de comprender la maldad humana a través de la historia o de nuestros genes para, en base a ella, comportarnos como seres despiadados.

Hasta aquí la parte de la evolución y el anarquismo. Ahora viene la levadura de cerveza. He fusilado y traducido este texto con mi translatorAK-47. Cuando lo lean comprenderán a qué viene todo esto.

La cerveza une la levadura.

El gen que hace posible la fabricación de cerveza también es representante de una importante teoría de la evolución.

Como te dirá cualquier fabricante de cerveza, la levadura empleada en el proceso tiende a agruparse durante la fermentación. Sin embargo, a pesar de miles de años de fabricación de cerveza y décadas de investigación genética sobre la levadura, nadie ha sido capaz de explicar por qué la levadura forma grumos. Ahora, no sólo se ha descubierto el gen que hay tras el grumo, sino que el mismo también ofrece un interesante enfoque a cómo la vida se vuelve pluricelular y aporta un nuevo ejemplo de una importante teoría evolutiva.

Un grupo de científicos de la Universidad de Harvard publicaron la semana pasada [14/11/2008] que han aislado el gen que permite a la levadura permanecer unida. Este gen permite a la normalmente solitaria célula de levadura protegerse a sí misma de las toxinas en el entorno mediante una capa protectora en la cual se envuelven. Dado que una de esas toxinas es el propio etanol que las mismas células producen, agruparse junto con otras levaduras les permite sobrevivir en el medio rico en alcohol que resulta de la fermentación.

Además, el gen ha construido un sistema social de valores que impide que células sin el gen protector puedan aprovecharse de la esfera protectora de la multitud. Este mecanismo de control social es un ejemplo de cómo células solitarias pueden regular funciones en mayores unidades.

"Nos enseña que, cuando se unen, hacen cosas que no pueden hacer como células solitarias", dijo Kevin Verstrepen, el científico a la cabeza del estudio. "Puedes verlo como un modelo de cómo cooperan organismos unicelulares, dando un pequeño paso hacia la viva pluricelular".

El gen, llamado FLO1, produce una proteína que hace de Velcro en el exterior de las células de levadura. Cuando una célula de levadura topa con otra con el mismo gen, quedan pegadas. Producir la proteína cuesta energía, así que las células pagan un precio por recibir el beneficio de la protección. Sin embargo, alguna células sin2 FLO1 tratan de obtener el beneficio sin pagar. Cuando se forman las esferas, las células sin el FLO1 pueden constituir hasta un 30% de una agrupación de levadura.

Con el tiempo, las células de levadura con el FLO1 eliminan a los aprovechados, empujándolos al exterior de la esfera. Con este proceso, las células parasitarias no sólo no reciben el beneficio de la protección dentro del grupo, sino que además pagan actuando como primera linea de defensa del grupo. "Pasan de tramposos a puteaos" dijo Verstrepen [en un alarde de narrativa española].

FLO1 proporciona el más claro ejemplo de la teoría de la evolución conocida como selección de parentesco. La selección de parentesco nos dice que los organismos contradirán la selección natural reduciendo sus propias oportunidades de reproducirse ayudando a sus familiares, con los que comparten genes [en este caso el FLO1]. Y son los genes, no los individuos quienes se reproducen. Siendo a la vez común a la levadura y fuente de su cooperación, FLO1 representa la versión más reducida posible de la selección de parentesco.

Para Verstrepen, quien obtuvo su doctorado en biología en el Center for Malting and Brewing en la Universidad de Bélgica, éste es un ejemplo más de cuánto la ciencia de la cerveza tiene que ofrecer a la de la biología.


Y ya he dicho que de los genes no tenemos que extraer virtudes morales. Pero, tras leer esta historia de cooperación, con castigo a los parásitos de la sociedad incluido, ¿no alegra ver la cerveza con nuevos ojos?. ¿Es la cerveza la fiel aliada de los amigos de Kropotkin?. En mi opinión...

Sí.

1 Si Darwin cometió el error de acuñar el término lucha entre especies Dawkins hizo lo mismo al llamar a su gen egoísta. Tras la lectura de su libro muchos lectores se confesaron completamente deprimidos y así se lo hicieron saber al autor.
2 En la nota de prensa original aparece with lo cual debe ser una errata, pues de no serlo, nada de lo posterior tiene sentido.

Artículo original.
Brontosaurus y la nalga del ministro. Stephen Jay Gould.
Muchas gracias a mi química loca y tecnóloga de alimentos que me facilitó el artículo

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02 diciembre, 2008

Cuenta atrás para Salamanca

¡Sí señores!

Recientemente se ha publicado el resumen de La Ronda #6. Eso significa que ya hace más de 7 meses que los blogueros cerveceros de habla hispana vienen platicando acerca de la cerveza mensualmente, pero también en todos y cada uno de los posts que publicamos a diario y que son leídos al instante gracias a los RSS y a los envíos automáticos por e-mail y a tantas otras cosas que hay que agradecer infinitamente a los informáticos.

La cosa estaba cantada: nos gusta hablar, nos gusta beber cerveza, nos gusta quedar con los amigos. Era evidente que algún día alguien diría: "¿y por qué no quedamos y lo hacemos todo junto?". La gente aplaudió entusiasmada en los comentarios. La comunidad cervecera en España lo tiene un poco más sencillo para quedar y finalmente cuajo un proyecto de plan. Prometimos, eso sí, que en ocasiones venideras haríamos lo imposible por establecer encuentros multilaterales a nivel internacional. Que así sea.


Pero del dicho al hecho hay un gran trecho y no es fácil ponerse de acuerdo. Somos estudiantes, currantes o curriestantes, con trabajos fijos y ocasionales, algunos deben trabajar los fines de semana: no ha sido sencillo que todo el mundo haya podido participar en la decisión, ni apuntarse al viaje. Pero, estando la idea cuajada, si no era tortilla, sería revuelto.

Nos vamos a Salamanca. Está todo el mundo invitado y si alguien de los que no lo tenía muy claro desea plantarse el sábado en la ciudad, será recibido con vítores y jolgorio. Aceptamos a cualquier persona que diga llamarse Andrés, Carls o Sir Asf. Pueden venir (y vendrán) amigos y parejas, con o sin blog. Todo el mundo tiene cabida en el primer encuentro genuinamente cervecero de blogueros de España. Los abstemios, eso sí, tendrán difícil encaje.

De Valencia vamos tres amigos: nos gusta comer bien y beber excelente. Prometemos hacer lo posible por seguir el ritmo de los amigos asturianos del CAAC, que también viene en pleno (o semipleno). Llegaremos el sábado en torno a las 11:30 (salimos de Madrid a las 9, tras una noche festera en el bus de Valencia). La idea es llegar, dejar los trastos y partir de inmediato a zampar los ricos manjares de la comida castellano-leonesa. Nos encomendaremos a la sabiduría de Chela para que nos guíe con acierto a través de las empedradas calles de Salamanca. Los tropezones a causa del exceso de bebida son exclusiva responsabilidad de cada uno.

Haremos fotos y beberemos cerveza. Visitaremos museos y luego beberemos para reponernos del paseo. Haremos más fotos al museo y luego a las cervezas. A los monumentos y junto a ellos con cervezas. Saldremos a cenar y nos haremos fotos, bebiendo cerveza. Haremos luego cerveza y nos tomaremos unas fotos. Luego paseo, pub, más fotos (no saldrán bien) y más cerveza. Lo más probable es que alguien pierda la cámara de fotos.

En fin. Haremos las fotos justas y necesarias para publicarlas y dar al resto de blogueros la envidia, justa, necesaria, para que otro año se apunte. Porque si todo va como tengo pensado, el año que viene seremos más. Y más adelante será una junta de aficionados a la cerveza y un poco más allá en el tiempo una asamblea hispana y más allá un enorme congreso anual de cervéfilos del mundo. Al siguiente año nos escindiremos y volveremos a empezar. Si todo sale como tengo pensado, claro.

Y para cuando seamos legión yo podré decir: yo estuve allí.

En la primera quedada bloguera y cervecera de España. En Salamanca.

¡Nos vemos!


Actualización: ¡He aquí el mini relato del viaje!
¡Y aquí el del CAAC!

1 ¿Se preguntan cómo reconocerán?. Pues bien, soy un joven apuesto de 25 primaveras que, si viviera en Springfield, tendría este aspecto. Además llevaré una gorra de Volldammista.

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28 noviembre, 2008

La Ronda #6: triste historia de seducción cervecera

Éste mes a La Ronda invita Catador, desde su maravilloso blog, Buena Cerveza. Es difícil que el nombre de un blog pueda ser tan claro y tan expresivo: cervezas hay muchas pero lo que interesa de verdad es la buena cerveza. El tema de este mes viene a llamarse Cervezas para seducir. ¿A quién?. Pues a una hipotética muchacha interesada en aprender acerca de esta milenaria bebida... en nuestra casa. Catador nos pone en situación:

La cosa va así: de alguna manera conociste a una señorita y ésta, luego de saber tu afición por las cervezas, te pide la invites a una cata personal, proponiendo tú, ni tonto ni perezoso, tu humilde morada.

Toma ya. Estuve tentado de pasar el testigo a mi chica, para que diera una versión diferente: cómo seducir a un apolíneo y encantador joven a través de la bebida. Sin embargo las mujeres son más pragmáticas y saben que no requieren de tanto escenario para seducirnos. Nacen con sentido práctico.

Así que yo debo invitar a una joven a mi casa a tomar cervezas. Tarea harto difícil puesto que debo:
a) conseguir señorita.
b) tirar a mi familia de casa (es complicada la emancipación veinteañera en España).
c) conseguir cocinar algo decente (yo lo frío todo).
d) ordenar mi cuarto. Esto implica recoger todos los artículos que estoy leyendo. Y dejarlos en otro sitio. Y luego volverlos a desordenar cuidadosamente sobre la cama y mesa.

Como tanta tarea me abruma, prefiero pedirle la casa a Albert. Ya veremos qué pasa si me dice que no. Y la cena, que cocina muy bien. Le pido unos rollitos de sushi de carpaccio y unos bombones caseros de postre. Y unos bombones calientes, que se han de freir. Me sale bien, freir. La ensalada la puedo hacer yo. Tengo una norma básica a la hora de hacer ensaladas: cuanto más cosas lleva más me gusta.

Vale, tengo la casa y la cena. Ahora falta la señorita. Me sale muy mal ligar (¡quien lo diría, al contemplar mi estampa!). Lo hice una vez hace muchos años, y me salió bien. Por si acaso hago lo posible por no tener que volver a hacerlo, porque tengo muy mala memoria: no recuerdo si era ¿estudias o trabajas? o ¿quieres una chiquilín?1. Al final lo mejor será que se lo diga a mi chica y hacemos como que no nos conocemos, jugando a uno de esos juegos que ponen las revistas que se ha de jugar. Como que soy un extraño en viaje de negocios y ella una importante científica en un congreso y coincidimos en el bareto de la esquina. No diré qué revistas leo ni qué hacen luego en ellas.

Tras mucha insistencia mi chica acaba cediendo a participar del juego. No entiende por qué debe darme permiso para un juego imaginario. Yo es que soy todo un caballero y serle infiel de mente sin pedirle permiso me resulta imposible. Aunque sea con ella misma disfrazada. A partir de ahora se llamará Sonia. Yo Sonic.

Salimos del bareto. Yo le hablo de los planes de outsourcing y de mis discrepancias creativas con el realm-manager en el indentado de los ficheros. Los tabs son menos portables a nivel internacional, opino, algo fundamental si planeamos el landing de la empresa en indochina. Ella me dice que me calle.

Al llegar a casa de Albert veo que todo está como lo había dejado, recojo galantemente el abrigo de mi acompañante y me ofrezco para colgarlo del armario. Afortunadamente, Albert sigue en él, correctamente atado. Suspiro con alivio.

La velada no puede empezar peor. Mi desconocida se abalanza sobre mí directamente en la cocina, apremiada quizá por la vida del estudiante y la falta de oportunidades que ello supone para abalanzarse (como en las revistas) sobre un joven empresario en una cocina con algas nori. Eh, eh, así no, reconvengo. Primero la cena y las cervezas, o nos quedamos sin post.

Ligeramente indignada, Sonia acepta el sushi, que está preparado al estilo mediterráneo, arroz basmati con un chorrito de aceite de oliva y limón. Maravilloso, me dispongo a sacar la primera cerveza del frigorífico. Mientras la abro, explico a Sonia las características de esta gran cerveza. Sin embargo, vestido como un dandi Sonia vuelve a la carga, intentando despojarme de mi chaleco cruzado.

Ahí sí que me tengo que enfadar un poco: ¡de qué voy a hablar con mis amigos cerveceros si no me deja explicarle las cervezas!. Sonia no lo entiende y se enfada. Se marcha (sin el abrigo). Le digo: ¡Sonia, espera! ¡Soooonia!... falta freir los bombones!.....

Y se marchó. Delirium no liga nunca, pero Sonic jamás falla y ese fracaso le ha dejado hecho polvo. No se sentía igual de mal desde que el real-manager rechazó su solicitud de implementar todos los jababeans en ensamblador. Desolado, encontró consuelo en el crepitar de los bombones.

¿Y las cervezas?. Pues eran una Blanca de Brujas, una Titan Pale Ale, una Orval y una Weihenstephaner Korbinian. Me las tomé con Albert, quien además tenía una Amstel en la nevera y tuvo el detalle de sacar un queso de cabra y un fuet de su tierra, que devoramos viendo el basket.

Para eso están los amigos, ¿no?.

1 Lamento que los amigos no españoles y españoles con poco recuerdo de la publicidad de otrora no cojan el chiste.
2 Espero que Catador no se enfade por el relato. Me ha pillado demasiado tarde para pensar en algo elaborado. Este mes mi Ronda es un relato de humor.

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22 noviembre, 2008

CSI XIV: Lenguajes y gramáticas (i II)

Es obligatorio leer el post anterior...

Nos habíamos quedado en una pregunta: ¿Cómo se relaciona las gramáticas formales con los lenguajes de programación de alto nivel? Pues verán, los lenguajes de programación están especificados mediante una gramática que determina la secuencia de palabras aceptable en un programa. Y nosotros, los humanos, hacemos algo parecido cuando queremos entendernos. Si yo les digo "rosa un pasea perro tranquilamente" no estoy hablando español, por más que las palabras que gaste existan en la lengua española. Existe una gramática que debo cumplir.

Es importante notar una diferencia respecto al ejemplo anterior de las aes y las bes. Lo que antes eran letras que conformaban el alfabeto ahora se corresponden con palabras que integran el vocabulario. Las reglas de la gramática castellana se aplican a las palabras, las cuales reciben categorías gramaticales, como sustantivo, adjetivo, verbo, etc. En informática en vez de palabras hablamos de tokens. Tokens típicos son identificador, declaración, expresión...


Vamos a crear una sencilla gramática, que será una burda imitación de nuestro lenguaje. Los símbolos no terminales serán: ORACIÓN, SUJETO, PREDICADO, DETERMINANTE, SUSTANTIVO, VERBO, ADJETIVO y ADVERBIO. Los no terminales serán el conjunto {un, el, este, aquel, perro, gato, pastel, azul, pequeño, pasea, camina, garbosamente, rápidamente}.

En primer lugar estableceremos la relación entre los terminales y las categorías gramaticales representadas por símbolos no terminales. En nuestro caso esto es evidente y la representación se entenderá fácilmente:

DETERMINANTE = {"un", "el", "este"}
SUSTANTIVO = {"perro", "gato", "pastel"}
VERBO = {"pasea", "camina"}
ADJETIVO = {"azul", "pequeño"}
ADVERBIO = {"garbosamente", "rápidamente"}


Si la secuencia de letras corresponde a una palabra con un no-terminal asociado viene determinado por el análisis léxico. Garvosamente no es un adverbio, por mucho que lo parezca: es una burrada. Decimos entonces que se trata de un error léxico.

Nuestra gramática relaciona los símbolos no terminales y tiene esta pinta, que seguro les sonará del cole:
ORACIÓN := SUJETO PREDICADO
SUJETO := DETERMINANTE SUSTANTIVO | DETERMINANTE SUSTANTIVO ADJETIVO
PREDICADO := VERBO | VERBO ADVERBIO
1

Tomando el no-terminal ORACIÓN como símbolo inicial, ya pueden dedicarse a averiguar si los siguientes secuencias de palabras caen dentro de nuestro pequeño lenguaje. Por ejemplo, son parte de nuestro lenguaje: este perro azul camina rápidamente, un gato pasea o Este pastel azul camina garbosamente. En el último caso la oración no tiene ningún sentido, pero es sintácticamente impecable. El último paso para dotar de sentido una oración en un lenguaje es realizar un análisis semántico. En las lenguas naturales éste depende del contexto y es posible que en cierto ámbito pudiera tener sentido que un pastel caminara y, además, lo hiciera con cierto estilo.

Nuestra especificación de un lenguaje deja mucho que desear, por supuesto y sólo recuerda vagamente a los idiomas que hablamos. Los lenguajes que usamos los humanos son lenguajes naturales y la mayoría de las gramáticas que emplean son ambiguas, esto es, para una secuencia de entrada admiten distintas interpretaciones. Los lenguajes informáticos tratan de eliminar toda posible ambigüedad mediante reglas expresas en el tratamiento de la entrada, reglas de precedencia... sin embargo hay ocasiones en los que el comportamiento del compilador, que es quien debe leerse el programa y determinar su validez, se deja sin determinar.

Y en este punto ha aparecido un concepto nuevo: el compilador. El compilador es un programa que, tomando un conjunto de archivos con un lenguaje que podemos entender, genera un archivo ejecutable: una imagen en memoria que se puede ejecutar. Un programa, vamos. Y para entender lo que pone en el fichero, el compilador tiene que realizar las mismas acciones que acabamos de describir.

Es decir, que el compilador primero lee letra a letra el archivo y crea una secuencia de tokens. En nuestra analogía, si el compilador tomara como entrada una frase como Un pastel pasea azul, la salida del análisis léxico sería la secuencia: DETERMINANTE SUSTANTIVO VERBO ADJETIVO. El compilador a veces duda: si lee una p tras un espacio no sabe si corresponde a un SUSTANTIVO (pastel, perro) a un VERBO (pasea) o a un ADJETIVO (pequeño). Y a veces el programador piensa que el compilador va a entender una cosa y entiende otra. (Estoy en condiciones de poner ejemplos a petición de los informáticos).

Con la secuencia de tokens formada, el compilador toma el símbolo inicial de la gramática y juega a validar esa secuencia con las reglas de la misma (análisis sintáctico). De este modo decide si un programa es correcto. Que un programa sea sintácticamente correcto no significa que funcione como el programador espera, del mismo modo que nuestro ejemplo del pastel paseante funcionaba sintácticamente sin tener sentido. A veces las frases sin sentido nos hacen gracia, pero un programa sin sentido no hace ni puta gracia.

En serio.

Precisamente leí hace poco que el primer compilador fue desarrollado por una mujer, Grace Hopper, una de las pioneras de la informática. Programó los computadores más importantes de la época (años 50 y 60) y partici´po en el desarrollo de los lenguajes COBOL y FORTRAN, dos de los lenguajes con más arraigo entre los matemáticos y físicos y que son tan buenos que hoy en día, más de 40 años después, se siguen empleando

En resumen, quizá hayan visto ustedes el código de algún programa y les haya parecido complicadísimo (sin contar que hay gente que escribe código fatal). Desengáñense. Ese lenguaje hay un conjunto relativamente reducido de tokens y su gramática es tremendamente más sencilla y restrictiva que todo aquello que les enseñaron en el cole, con sus excepciones y dialectismos.

¡Los programadores estamos, definitivamente, sobrevalorados!

1 Los informáticos me podrán decir que esta gramática no se ajusta a la forma normal de Chomsky y mogollón de cosas más. Es cierto que no he querido complicar demasiado la explicación: no pretendo que nadie apruebe una asignatura de teoría de autómatas o lenguajes formales gracias mis posts. Como dije, pretendo tan sólo mostrar que Informática es algo más que páginas web y bases de datos.

Apuntes de clase.
En la wikipedia podemos ver un diagrama sencillo de cómo actúa un compilador.

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CSI XIV: Lenguajes y gramáticas (I)

Éste post pretende ser, no exactamente una continuación, sino un complemento a éste post acerca del lenguaje de las máquinas. Recordando un poco de qué iba, vimos cómo en principio las instrucciones recibidas por máquinas y computadores eran de tipo mecánico. Con el tiempo se pudo almacenar estas instrucciones en forma de memorias magnéticas donde series de niveles de tensión determinaban el comportamiento de los componentes del procesador.

Se desarrollaron luego distintos niveles de abstracción sobre el lenguaje en el que se expresaban estas instrucciones (programas). El lenguaje ensamblador consistía en una serie secuencial de códigos que representaban directamente las instrucciones que podía ejecutar un procesador. Era completamente dependiente del mismo. Sin embargo, por encima del ensamblador surgieron lenguajes con un nivel mayor de abstracción, independientes de la máquina en el lenguaje que emplean. Se les llama lenguajes de alto nivel. Los lenguajes más empleados hoy en día son de este tipo, aunque hay muchas diferencias entre ellos.

En el post de hoy generalizaremos la representación de un lenguaje de alto nivel y veremos en qué medida sus conceptos son tomados de la lingüística y se basan en la teoría de grupos.


Empezaremos desde abajo: llamamos alfabeto a un conjunto finito de símbolos (que llamaremos letras). Una palabra es una secuencia de finita de letras de un alfabeto. Hasta ahí todo normal, ¿no?. Venga un ejemplo: Δ es un alfabeto compuesto por las letras a y b. No nos liemos con más. Algunas palabras posibles sobre ese alfabeto son aaaab o baaba. Al conjunto de todas las palabras que se pueden formar con este alfabeto se le denomina el lenguaje universal sobre el alfabeto Δ, siempre que incluyamos en el mismo la palabra vacía λ (lambda). La palabra vacía tiene longitud 0.

Dado que el lenguaje es un conjunto, se pueden realizar operaciones sobre el mismo y, dependiendo de las propiedades que cumpla, le daremos un nombre u otro. Eso se lo dejaremos a los matemáticos.

Los lenguajes universales, pese a ser fascinantes por sus propiedades (digo yo) de poco nos sirven en la práctica. Volviendo a un plano más cercano a la vida real, los seres humanos no sólo empleamos un conjunto finito de palabras, sino que además empleamos un orden determinado entre ellas. A este orden se le denomina sintaxis. Y la gramática determina las reglas en las que se deben combinar las palabras.

En informática (y matemáticas) una gramática tiene una definición formal: consta de un conjunto de terminales, un conjunto de no-terminales (o símbolos auxiliares), un símbolo no-terminal inicial y un conjunto de las reglas de producción. Las reglas de producción determinan la generación de las palabras del lenguaje. Con un ejemplo esto queda clarísimo.

Nuestro alfabeto Δ = {a,b,&lambda} podría ser el conjunto de terminales. S será el símbolo no terminal inicial y A es el otro no terminal. Las reglas de producción podrían ser estas (enseguida las explico):

S := bS | aA | λ
A := aS | bA


Posibles derivaciones:
S -> bS -> bλ: b forma parte del lenguaje.
S -> bS -> baA -> babA -> babaS -> babaλ : baba forma parte del lenguaje.


Ésta gramática genera el lenguaje de las palabras con un número par de aes. ¿No me creen?. Pues vean. El juego consiste en, empezando en el símbolo inicial, quedarse sin no-terminales. Cuando queden sólo terminales se termina y obtenemos una palabra. El símbolo inicial es S y decimos que S deriva directamente bS ó aA ó la palabra vacía (| significa 'o'). Podemos escoger cualquiera de las tres derivaciones. Si escogemos la palabra vacía ya hemos acabado, porque nos hemos quedado sin no-terminales: la palabra vacía tiene 0 aes y forma parte del alfabeto. Si escogemos bS tenemos que quitar la S, y derivamos de nuevo. Posibles secuencias de derivaciones a partir de ésta podría ser las que hemos visto en el ejemplo de arriba o la que se ve en la figura. (en la figura he empleado sigma para referirme al alfabeto, lo cual suele ser una convención).

¿Por qué no prueban a jugar siguiendo las reglas? Verán que todas las palabras tienen 0 o un número par de aes.

Y ahora es el momento de cambiar de post, porque si no, esto queda muy largo. Vayamos al siguiente para ver qué tiene esto que ver con los lenguajes de programación...

1 Esta entrada no se ve bien con IE6, en parte porque yo no he escrito bien HTML (que Firefox se traga), en parte porque Internet Explorer no muestra casi nada bien. Pero bueno, no me enseñaron HTML en la carrera, me enseñaron cosas como ésta que les he contado. Por eso esta sección se llama Cosas que Si se dan en Informática,

Apuntes de clase. Anda que no hace tiempo que estudié esto...

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05 noviembre, 2008

Las cervezas 'puras' Alemanas

Estuve pensando hace poco en las cervezas alemanas (que borrachín, ¿no?). Hace nada comentaba que las mismas nunca me habían entusiasmado. Evidentemente, por producción e historia, Alemania es un gigante cervecero y sus cervezas reconocidas en todo el mundo. Sin embargo, en mis visitas he encontrado siempre mayor cantidad que calidad. La cerveza alemana es, en muchos aspectos, más desconocida de lo creemos.

La mayor parte de gente en España identifica las cervezas alemanas con las botellas de medio litro turbias (si termina en er seguro que es alemana). Además, los que han leído un poco más las etiquetas, saben que muchas cervezas alemanas cumplen la llamada Ley de Pureza. No saben qué es pero San Miguel nos aclara que es algo bueno y por eso también lo cumple. Ahora, entre una San Miguel y una Andechser dunkel hay la distancia entre Manila y la abadía de Andechs... así que nos surgen varias preguntas:
¿Qué es la Ley de Pureza Alemana?
¿Cuál es su relación con la historia de Alemania?
¿Quién ha dado vela a San Miguel en este entierro?


Para empezar, la cerveza de trigo alemana como la descrita es oriunda de Bohemia y en Alemania es la cerveza tradicional de Baviera. Se le conoce como Weizenbier (cerveza de trigo) y suelen ser ligeramente ácidas y refrescantes, de cuerpo medio y untuosas. Por lo general suelen ser turbias o contener restos de levadura, aunque depende de la variedad.

La cerveza de esta región se ha expandido por todo el mundo y su máxima celebración -la Oktoberfest1- se ha convertido en un rentable negocio turístico. El éxito de las cervezas de trigo ha eclipsado variedades locales germanas tan o más interesantes que las bávaras, como la blanca de trigo berlinesa, la Altbier en Düsseldorf o Kolsch de Colonia. Lo cierto es que si nos quedamos con tan sólo la zona de Baviera, no quedamos sin tres cuartas partes de Alemania.

La Ley de Pureza Alemana (o Reinheitsgebot) también surgió en la zona de Baviera (ya hablamos un poco de ella). De hecho, en un principio, no era ni completamente alemana. No la promulgó Carlos I (V de Alemania) como gusta decir a San Miguel, sino que fue el duque Guillermo IV de Baviera, en la ciudad de Ingolstadt. También se llama -y es así como la citan la mayor parte de cervezas alemanas- ley de pureza de Bayern.

La ley no se trata de una medida de protección de los consumidores, como he leído, al menos no parece que fuera esa su intención. Se trata de un texto intervencionista que regula el precio máximo de la cerveza. Además establece que los únicos ingredientes permitidos en la elaboración son malta de cebada, lúpulo y agua. Las levaduras no se mencionan, claro, porque nadie sabía lo que eran2: sencillamente se añadían sedimentos de la anterior fermentación y la cosa funcionaba mejor que si no se hacía.

Hoy se entiende que los principales motivos de esta ley fueron principalmente económicos, más que gastronómicos. La prohibición del uso de trigo alivió la lucha por el cereal que mantenían cerveceros y panaderos, favoreciendo a estos últimos. Por otro lado se evitaba la posible adición de otros cereales no autóctonos (lo que es una medida proteccionista).

¿Pero, si sólo se puede añadir malta de cebada, dónde quedan las cervezas de trigo?. ¿No son acaso tradicionales?. Pues también, no crean que los nobles hicieron algo tan estúpido para prohibir estas nutritivas bebidas. Sencillamente, su fabricación se convirtió en un derecho reservado a los cerveceros reales, esto es, a cerveceros a los cuales, a cambio de dinero, les era otorgado el privilegio de fabricación. Hoy en día todavía quedan herederas de aquellas cervezas privilegiadas, como Schneider & Sohn o las cervezas de Luitpold.

La Ley de Pureza se fue extendiendo, con adaptaciones, a las distintas regiones de Alemania y, como decimos, a duras penas subsistieron las variedades, luego protegidas, Alt y Kolsch, eclipsadas más tarde por las nuevas Lager de Munich y Viena. Sin embargo, la propia ley ha ido cambiando y, por supuesto, hoy en día la elaboración de cerveza alemana no se restringe a los contenidos de una ley del s. XVI.

En la actualidad la Ley de Pureza Alemana, aplanadora y devoradora de estilos, ha demostrado ser un excelente reclamo publicitario (junto con la Oktoberfest). No es extraño que los empresarios cerveceros la invoquen pues en los mercados, ni que San Miguel nos dé la vara con 1516, la Edad de Oro de la cerveza.

Por desgracia, esto nos impide descubrir el verdadero potencial de la cerveza alemana como nos gustaría. En mi caso, además, no he podido (en ninguna de mis estancias en Alemania) ir a la caza de cervezas y cervecerías de renombre. En mi segunda visita sí que es verdad que bebimos muchas cervezas. Pero muchas. Sin embargo las cervezas las obteníamos en supermercados que, pese a tener centenares de botellas, apenas ofrecía algo fuera de las eurolager y planas weizenbier.

Por eso pido ahora ayuda a los amigos cerveceros españoles: ¿alguien conoce dónde puedo obtener cervezas de Colonia, o Altbier en nuestro país?. Y una segunda pregunta: la primera vez que estuve en Alemania (en el noroeste) pude probar una Altbier que me sirvieron con fruta en el fondo del vaso. La pregunta es: ¿se comía la fruta?.

Yo no sabía que hacer y por eso, por no quedar mal, me comí la mitad.

1 El amigo Pinar ha escrito un interesante post acerca de las distintas cervezas de Baviera, y en especial de Munich, que conoce bien.
2 Al respecto, ver la anotación que hace Max en los comentarios, aclarando que esto no es del todo cierto

El Libro de la Cerveza. Michael Jackson Ed. Blume.
Reinheitsgebot. Wikipedia inglesa.
Texto de la ley (inglés)
Origen de la foto (Creative Commons)

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24 octubre, 2008

La Ronda #5: El país con las mejores cervezas

Esta Ronda casi me pilla. Me disculpen si es un poco más corta de lo que es habitual, pero no me llega el tiempo para más.

Este mes nos propone Carls que nos mojemos y que opinemos acerca de cuál es el país cervecero por excelencia: el país que fabrica mejores cervezas. Por supuesto, Carls sabe que tal país no existe, ya que difícilmente podríamos llegar a un acuerdo los habitantes de la Tierra para mesurar de forma objetiva la calidad de todas las cervezas de todos los países. Se asume que lo que nos pregunta es por nuestras preferencias en relación a determinados estilos, o por nuestras inclinaciones románticas hacia la cerveza de algún país.

Aun así, no resulta fácil responder a lo primero, más que nada porque a medida que voy probando cervezas descubro que me gustan cada vez más y más variados estilos, de muy diversos países. Es algo natural, como lo es que dependiendo del momento consideres mejores unas cervezas u otras. Esto es, que no hay mejores cervezas sin momentos para ellas.

Y ahora dejaré de decir obviedades.


De una forma romántica, considero que el país que fabrica las mejores cervezas es Bélgica. Y no porque fabrique las mejores cervezas. Los motivos son otros:

Las primeras cervezas de calidad que tomé fueron belgas. Aprendí a amar las cervezas belgas en primer lugar, desde el día en que me sirvieron una Belle-Vue frambuesa y me dije 'pero, ¿qué es esto con tapón de corcho?'. Mi horizonte cervecero se desplazó cientos de kilómetros. Concretamente, los necesarios para llegar a Bélgica. Guardo todavía esa etiqueta de cerveza en mi modesta colección.

El segundo motivo tiene que ver con mi viaje a Bélgica y es que jamás he visto país (de los pocos visitados) que tenga en tan alta estima esta bebida. En Bélgica la cerveza es un tesoro nacional, el producto identificativo por excelencia y una bandera de la gastronomía. Los turistas compran cervezas (caras) en las tiendas de souvenirs, lo cual no creo que suceda en ningún otro país. He estado en otros países cerveceros por excelencia, R. Checa y Alemania, y la cerveza se vive de otra forma.

No de una forma peor, ni mejor. Yo diría que la cerveza se integra en el paisaje alemán y checo con mayor naturalidad, sin darle demasiada importancia (pese a la gran calidad de sus cervezas) y que sin ese fondo el cuadro quedaría vacío. En Bélgica (sólo visité las grandes ciudades) lo que vi fue un bodegón. Un bodegón con una cerveza en medio.

Creo que en el Reino Unido la cerveza tiene un papel más parecido al descrito para Alemania y R. Checa. No lo sé, porque en mi estancia de un mes en Irlanda apenas pasé de tomar Guiness y Beamish en los pubs. Yo entonces no era un borrachín1. Desearía, como Catador, poder elegir a RU. como país cervecero, porque eso significaría que sé mucho más acerca de sus brebajes. Por desgracia, la mayor parte de las cervezas de esa región que he probado desaparecen del paladar tan rápido como de mi memoria.

Por último, comentar que quizá haya probado más cervezas alemanas que belgas. Lo curioso es que no considero que la calidad media de la cerveza alemana sea en absoluto de un alto nivel (lo que sí me atrevería a asegurar de Chequia o Bélgica). En un supermercado alemán cualquiera uno puede encontrar al menos 50 cervezas Lager, Helle, Kristall... y la mayoría de ellas son cervezas del montón. Otra cosa es que vayas a una tienda especializada en bebidas, donde encuentras no 50, sino 150, y mayor cantidad de cervezas de calidad. Pero vamos, que cuando visité Alemania (en una par de ocasiones) quedé más impresionado por la cantidad (y precio) que por la calidad. Tengo unas cuantas fotos graciosas que ponen de relieve la cantidad de cervezas alemanas que se pueden tomar.

Dejando a un lado el tema emocional y apreciativo, la cerveza belga 'tipo' (por decir algo) me gusta. Me gustan las Dubbel dulces y maltosas y también las más secas Trippel. También las cervezas blancas de trigo, aunque en este apartado las checas van a la par. No tengo ningún problema con las cervezas más amargas y de menor contenido alcohólico: vienen muy bien para el aperitivo de la tarde. Pero si por la noche salgo a una cervecería, prefiero una o dos belgas de abadía.

En fin, que para gustos cervezas. Y países. Y culturas cerveceras. Y música en los baretos. Y posavasos, medidas, tapas...

Por cierto, que me encanta cómo ha planteado el mismo tema el filósofo cervecero. Reproduzco para los no enterados:
Llegás a una cuidad que no conocés y después de registrarte en un hotel, o bajarte del tren, lo que sea, vas al primer bar que te encontras para tomar una cerveza. ¿En qué país o países vas a tener más seguridad de encontrar una buena cerveza?

¡A viajar!

1 Lo cual no es del todo cierto. De Irlanda me traje una camiseta y la repulsión instintiva y visceral hacia el whisky.

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19 octubre, 2008

Me llaman borrachín

Ésta es una breve reflexión cervecera...

Pues sí, me llaman borrachín. Y no es porque yo beba mucho la verdad. Aparte de las cervezas sólo de vez en cuando me gusta tomar algún combinado de ginebra, vodka o tequila. Tampoco bebo hasta emborracharme, aunque coger la chispa me cuesta poco, habida cuenta de mi escaso volumen. Pero vamos, que coger una turca de esas memorables, o mejor aún, obliteradas, hace muchos años que no la cojo. Incluso con las chispillas actuales yo soy más de dormirme que de borrachinear por ahí.

¿Por qué entonces me llaman borrachín? (no es que me lo digan todos los días, pero ya se ha repetido más de una vez). Pues porque me gusta probar cervezas... cosa que mucha gente de por aquí no entiende. Y es que, si por tomar muchas cervezas entiendes liarte a beber quintos de Mahou en un bareto o pubeto -lease pafeto-, es normal que cuando te venga un chaval que diga que ayer probó 10 cervezas bávaras de medio litro, le mires como se mira a un marciano y digas... "borrachin".


En ocasiones, el tono con el que se pronuncia la palabra es casi misericordioso, lo cual me hace todavía más gracia, porque yo también compadezco a quien me lo dice.

Sin embargo, en la mayor parte de casos se dice sencillamente por decir, porque no encuentran otra manera de decir que no saben de qué manera catalogar a un tío que suele quedar con los amigos para probar cervezas, en casa, sin más.

No soy el único al que le pasa. Le pasa también a mi compañera y posiblemente con mayor frecuencia que a mí. Porque, por más igualdad que consignemos en las leyes, la realidad es terca, y extraña más que a una chavala joven le preguntes qué hizo anoche y responda que tomarse diez cervezas bávaras. Y seis estadounidenses la semana siguiente. Y visitar las fábricas de cervezas cuando se va de vacaciones. La miran con cara rara. Borrachina.

A veces hago por convencer al interlocutor de que se equivoca. Describo las cervezas que tomo, los platos que quizá acompañaría y los distintos sabores, Con suerte, puedo pasar de borrachín a sibarita cervecero o friki cervecero, según lo apegado que esté mi interlocutor a la carrera informática. No es un gran paso, ni siquiera es útil y no me considero ningún sibarita ni entendido. A mi modesto entender, lo normal no es dedicarse a tomar Mahous en un bar y decir que te gusta la cerveza.

Otras veces ni siquiera me apetece hacer el esfuerzo de explicar nada (no siempre estoy dispuesto a beervangelizar). Les dejo con su comentario en la boca. Las valoraciones de lo normal y extraño para ellos. Las cervezas, en cambio, serán para mí.

Por cierto, ayer tuvimos cena cervecera. Raviolis rellenos de calabaza de primero y salmón con arroz basmati y salsa de tandoori de segundo. Tras la cena nos dedicamos a probar cervezas: empezamos por las belgas Bruegel, Floreffe Dubbel y Kapittel Pater (ésta última me encanta). Luego americanas: Samuel Adams Boston Lager, Liberty Ale, Old Foghorn y Anchor Porter. Hicimos coincidir el postre de chocolate con una Traquair House Ale escocesa.

Pues eso les quería decir. Qué borrachines somos.

¡No conozco a la de la foto!. Fuente original Flickr (Creative Commons, share-alike).

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13 octubre, 2008

Los contadores japoneses

Los japoneses no tienen plural. Eso no significa que no tengan muchas cosas. Pero plural no. Vamos, que les da igual decir que han visto perros por la calle que han visto un perro. Y perras también, porque tampoco tienen femenino. Todo son inu y basta. ここに犬がいます koko ni inu ga imasu: Aquí hay perros. O un perro (o perra), o muchas perros y una perra. En fin, lo que quieran. Pensarán que esto es una ventaja para los estudiantes de japonés, pero no estén tan seguros de ello.

Verdaderamente, ¿es necesario saber si hay muchos o tan sólo un perro?. Si lo es, basta con añadir 'muchos' a la oración. ¿Y que se trate de un perro una perra?. Pues se añade el adjetivo 'macho' o 'hembra'. Quizá sea necesario determinar si son dos perros o diecisiete. Y aquí es donde las cosas se complican en japonés. Dejando a un lado el tema masculino/femenino, hoy comentaremos una de las características más curiosa del japonés: el uso de contadores. Por que no es lo mismo contar perros que vacas...


Los contadores en japonés

Para determinar el número de objetos a los que nos referimos se emplean contadores, partículas específicas del lenguaje japonés. Y contadores hay un montón, porque determinan las cualidades de los objetos que se cuentan. Así que hay un contador para animales... pequeños. Y otro distinto para animales grandes. Pero hay uno distinto para pájaros. En fin, veamos una lista no exhaustiva y flipemos un poco:

NIN 人: para contar personas. El kanji es es kanji de persona.
MAI 枚: para contar cosas planas, como papeles, o entradas de cine.
SATSU 冊: para contar libros, revistas o material encuadernado e impreso.
HON 本: para contar cosas alargadas y delgadas, como bolígrafos o piernas.
HIKI 匹: para contar animales más bien pequeños. Pequeños incluyen perros, gatos, ratas.
WA 羽: éste es el de los pájaros. El kanji significa ala. También cuenta conejos. El porqué es un misterio para mí1.
TOU 頭: para contar animales grandes, como caballos, vacas. El kanji significa cabeza.
Igualmente, nosotros también contamos cabezas de ganado.
KO 個: cuenta cosas pequeñas, de forma redondeada. Piedras, por ejemplo, o canicas.
KAI 階: las plantas de un edificio.
DAI 台: cuenta máquinas, desde tostadoras hasta motocicletas. El kanji tiene también ese significado: máquina
HAI 杯: para contar vasos o copas. También sirve, por extensión, para contar sorbos o trgos.
SARA 皿: para contar platos.
JOU 畳: Contador de tatamis (medida de superficie). Un JOU equivale a 1.6m2.

¿Hay más?. Tropecientos más. Estos que presento son tan sólo los que aparecen en el libro que sigo: Japonés en Viñetas y los que su autor ha creído más convenientes. Pero hay contadores para partidos ganados, para trazos de los kanjis, cuencos de arroz... Tiene una lista más extensa en la wikipedia inglesa.

Entonces, por ejemplo, si quiero contar serpientes... ¿las cuento como animales pequeños (HIKI) o como objetos alargados (HON)? Pues a ese tipo de dudas se tiene que enfrentarun estudiante de japonés. Y un japonés. En cualquier caso, y para sacarte del apuro, existe un contador universal, que puede ser utilizado como 'comodín' cuando la cosa se complica. El contador universal es TSU つ.

Los problemas no se acaban con saber cuál es el contador a emplear. También hay que saber cómo pronunciarlo, puesto que muchas veces su pronunciación cambia o se altera, especialmente en conjunción con los diez primeros números. Las transformaciones fonéticas son un poco más previsibles cuando se conocen en profundidad. En cualquier caso siempre hay excepciones que le amargan a uno la fiesta.

La estructura básica para contar cosas en japonés queda de la siguiente manera:

lo que queremos contar + (partícula gramatical) + numeral + contador + verbo

Ejemplos:
Aquí hay tres perros: ここに犬三匹います koko ni inu ga san biki imasu. Gastamos HIKI, por ser un animal pequeño, pero junto con 'tres' san se convierte en biki.
Deme cinco mandarinas, por favor: みかんを伍個ください mikan o go ko kudasai. Las mandarinas son pequeñas y más bien esféricas.
Deme cinco plátanos, por favor: バナナを伍本ください banana o go hon kudasai. En cambio los plátanos son más bien alargados. Nótese que como banana es un vocablo extranjero se ha empleado el katakana.
¿Cuanto cuesta una noche?: 一泊,いくらですか ippaku, ikura desu ka. Aquí se emplea HAKU, que sirve para contar noches de hotel (que no noches).

Acostumbrarse a emplear correctamente los contadores no debe ser nada sencillo. Así que tengo que armarme de valor y comenzar a estudiar pronto. ¡Cuántos días me cueste se lo diré más adelante!

1 Pues según la página de la wikipedia la cosa va por el tema de las orejas.

Japonés en Viñetas 1. Marc Bernabé. Norma editorial
Wikipedia inglesa. Contadores japoneses.

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07 octubre, 2008

Parada musical: La Locomotiva

En 1893 Pietro Rigosi tenía 28 años, estaba casado y tenía dos hijos, uno de tres años y otro diez meses. Pietro trabajaba de maquinista para Ferrocarriles Italianos y, como cada día, se debía dirigir a cumplir con su tarea, al menos si deseaba que su familia comiera caliente de vez en cuando.

Sin embargo, aquel 20 de Julio, a las 5 de la tarde, cuando el calor más apretaba, Pietro no hizo lo que debía. En vez de ello se subió a la vacía locomotora 3541, una maravilla de la ingeniería humana, que reposaba solitaria sobre la vía. Ante el asombro de los jefes de estación y viajeros expectantes Pietro puso en marcha la locomotora. Y ésta le respondió un latido de animal metálico. La locomotora empezó a andar.

No se despidió de nadie. Concentrado en su tarea, Pietro alimentaba la famélica locomotora, que cortaba los campos italianos a velocidades cada vez mayores. Los responsables de la empresa de ferrocarriles, asustados, desviaron la máquina a una vía muerta. Pietro se estrelló sin vacilar. Pietro era anarquista.


Sobrevivió. Perdió una pierna y quedó desfigurado, pero no perdió la vida. Los médicos, los periodístas de la época, quizá sus amigos le preguntaron. Pero jamás explicó por qué lo hizo.

Posiblemente esta historia quedaría en el olvido si no fuera porque un cantautor italiano -Francesco Guccini-, en 1972, decidió contar su poética versión de la historia. Y desde luego no estaría en este blog si mi grupo preferido (Modena City Ramblers) no hubiera hecho una versión de mismo tema y la publicara en su álbum de 1996 La Grande Familia.

La versión de Modena City Ramblers incorpora los ritmos irlandeses, habituales de la formación folk-rock que se van sumando a la original de Francesco Guccini. El resultado es una canción con ritmo de tren que, inc crescendo, acaba descarrilando con las voces de Cisco y Marino Severini a dúo.


Non so che viso avesse, neppure come si chiamava,
con che voce parlasse, con quale voce poi cantava,
quanti anni avesse visto allora,
di che colore i suoi capelli,
ma nella fantasia ho l'immagine sua:
gli eroi sono tutti giovani e belli.

Conosco l'epoca dei fatti, qual era il suo mestiere:
i primi anni del secolo, macchinista, ferroviere
i tempi in cui si cominciava
la guerra santa dei pezzenti:
sembrava il treno anch'esso un mito di progresso,
lanciato sopra i continenti.

E la locomotiva sembrava fosse un mostro strano,
che l'uomo dominava con il pensiero e con la mano:
ruggendo si lasciava indietro
distanze che sembravano infinite,
sembrava avesse dentro un potere tremendo,
la stessa forza della dinamite.

Ma un'altra grande forza spiegava allora le sue ali:
parole che dicevano "gli uomini son tutti uguali",
e contro ai re e ai tiranni
scoppiava nella via
la bomba proletaria, e illuminava l'aria
la fiaccola dell'anarchia.

Un treno tutti i giorni passava per la sua stazione:
un treno di lusso, lontana destinazione.
Vedeva gente riverita,
pensava a quei velluti, agli ori,
pensava al magro giorno della sua gente attorno,
pensava a un treno pieno di signori.

Non so che cosa accadde, perché prese la decisione.
Forse una rabbia antica, generazioni senza nome
che urlarono vendetta, e
gli accecarono il cuore,
dimenticò pietà, scordò la sua bontà,
la bomba sulla macchina a vapore.

E un giorno come gli altri, ma forse con più rabbia in corpo,
pensò che aveva il modo di riparare a qualche torto:
salì sul mostro che dormiva,
cercò di mandar via la sua paura,
e prima di pensare a quel che stava a fare,
il mostro divorava la pianura.
il mostro divorava la pianura.
il mostro divorava la pianura.

Correva l'altro treno ignaro, e quasi senza fretta:
nessuno immaginava di andare verso una vendetta.
Ma alla stazione di Bologna
arrivò la notizia in un baleno:
"Notizia di emergenza, agite con urgenza,
un pazzo si è lanciato contro il treno!"

E corre, corre, corre, corre la locomotiva,
e sibila il vapore e sembra quasi cosa viva,
e sembra dire ai contadini curvi,
il grosso fischio che si spande in aria:
"Fratello non temere, che corro al mio dovere!
Trionfi la giustizia proletaria!"

E corre corre corre corre sempre più forte,
e corre, corre, corre, corre verso la morte,
e niente ormai può trattenere
l'immensa forza distruttrice,
aspetta sol lo schianto e poi che giunga il manto
della grande consolatrice.

La storia ci racconta come finì la corsa:
la macchina deviata lungo una linea morta.
Con l'ultimo suo grido d'animale
la macchina eruttò lapilli e lava,
esplose contro il cielo, poi il fumo sparse il velo,
lo raccolsero che ancora respirava.

Ma a noi piace pensarlo ancora dietro al motore,
mentre fa correr via la macchina a vapore,
e che ci giunga un giorno
ancora la notizia
di una locomotiva come una cosa viva,
lanciata a bomba contro l'ingiustizia!


¿Importan verdaderamente los motivos que tuviera Pietro?. Quizá hoy un poco más que ayer. Ahora que tanto se habla de crisis, en un mundo donde se acepta trabajar 65 horas a la semana en pro de la libertad. De mercado, dicen, que se autoregula. Lo que no entiendo es cómo se va a autoregular, si no dejan que las empresas que han cometido irregularidades de tasación y los bancos que han otorgado préstamos sin garantías se vayan a pique.

Detecto en el aire cierto ambiente: que se rompa todo. Idealismo anarquista no nos queda, pero sí cierta mirada aviesa: los últimos 14 años (30-40 en países no lastrados por la dictadura) no nos han traído más igualdad, justicia, oportunidades. Sólo nos queda desear que se vaya al carajo. Sobre todo bancos, millonarios, claro, pero no caerá esa breva.

¿Tiene sentido la acción de Pietro?. Desde luego, si se analiza tan solo los resultados, o lo que podía esperar de su acción, es evidente que no. Pero Pietro conocía los vagones de primera clase y los cajones en los que viajaba el pueblo. Las atenciones que recibían los pasajeros opulentos y el desprecio que sufría el resto. El progreso en 1893, simbolizado por aquella moderna máquina, no parecía traer la anhelada justicia. Ni la igualdad.

¿Es tan raro lo que hizo Pietro?.

La Locomotiva
Pietro Rigosi (Wikipedia italiana)
Letra de Lyricsmania

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21 septiembre, 2008

La Ronda #4: de la cultura cervecera

En La Ronda anterior Manzapivo se lanzó a proponer un tema tremendamente interesante para este mes. Su pregunta era la siguiente: ¿Cómo construir, consolidar y mantener una verdadera cultura cervecera?. La pregunta se enmarca dentro de la escasa tradición cervecera de su país, Colombia. Precisamente porque el conjunto de blogueros cerveciles hispanos es multinacional (y además tenemos la suerte de contar con la participación ocasional desde el R.U. de Boak&Bayley), en esta edición de la Ronda tenemos la oportunidad de dar respuesta desde enfoques y realidades bien distintas. Y a ver qué sale.

No daré yo la vara con la escasa tradición cervecera española. Es algo de lo que ya se ha hablado bastante y que aburrirá a los visitantes foráneos. Pero quizá la primera duda que surge cuando se analiza el caso de países donde la cerveza no tiene una consideración social elevada es si deberíamos resignarnos a que esto fuera así. Por supuesto, mis lectores posiblemente no estarán de acuerdo, pero hay que tener en cuenta que no tengo tantos lectores.


La idea de que España, o Colombia, o cualquier país país con baja cultura cervecera deba resignarse a su destino se suele apoyar en cuestiones históricas (ausencia de tradición efectiva), cuando no en geográficas y climatológicas. A menudo van unidas: el clima español es más propicio para el cultivo de la vid y esto convierte al vino en centro cultural de las bebidas fermentadas, convirtiéndose en parte esencial de nuestras costumbres.

Es necesario desmontar estos argumentos, aún aburriendo a los cerveceros lectores del blog con cosas que ya saben. En todo el mundo se fabrica cerveza y muy posiblemente antes que el vino, de un tipo u otra. La definición de cerveza es realmente amplia: bebidas muy distintas fermentadas a partir cereales y variedades de los mismos se pueden acoger a su nombre. Y en nuestra época más aún, modernas técnicas de irrigación, cultivo o incluso modificación genética permiten la plantación de variedades de cebada y lúpulo sobre cualquier terreno cultivable. La situación geográfica deja de ser una excusa, aunque quizá en algún tiempo lo pudiera ser.

En cuanto a la tradición acumulada, nada impide que ésta se desarrolle en otro sentido de cara al futuro. Incluso aunque el vino ocupe una posición privilegiada, no hay nada que prohíba que la cerveza alcance su misma consideración social en una coexistencia pacífica. Hay que notar que la cerveza ya se bebe efectivamente en casi todos los países: el reto que se propone no es tan hercúleo como parece. Consiste tan sólo en variar la imagen que se tiene de esta bebida. Se trata de convertirla en acompañamiento de cocina, de meterla en cestas de Navidad, regalos de empresa, menús de restaurantes...

Yo tengo muy claro a quién corresponde la mayor parte de esta tarea. Y mi opinión es que a los fabricantes de cerveza. No estoy de acuerdo en que el fabricante vende lo que el consumidor más desea porque se trata de un argumento absurdo, indistinguible de la gente compra lo que el fabricante vende. El consumidor, desde el activismo cervecero (llámele beervangelism) debe seleccionar con criterio, promover, organizarse y exigir calidad cada vez que paga, pero nada más. Corresponde al fabricante cuidar la excelencia de su producto, la promoción, la mejora continua. Y si no lo hace, que se atenga a la decisión del consumidor.

Se me dirá que los directivos de las grandes multinacionales no distinguen fabricar y vender cerveza de fabricar y vender zapatos. Es cierto. Lo cual no quita que, si la calidad de los zapatos nacionales es inferior a la que puedo encontrar en un chino, yo acabe comprando los zapatos a otra empresa: esto aumenta la calidad de los zapatos que se llevan en España, pero en nada beneficia a las zapateras españolas. Vengo de comprar cervezas con mis amigos (de cacería, que digo): nos hemos gastado unos 50 euros en cervezas, ninguna nacional.

Me doy cuenta en este punto que aquí se pueden mezclar dos cosas. Por un lado la cultura cervecera, entendida ésta como el conocimiento y consideración de la cerveza en general. Por otro lado la cultura y calidad de la cerveza elaborada en un país. Mi idea es que a la larga ambas terminan siempre por confluir, incluso siguiendo las leyes del mercado. Dudo mucho que a Mahou le guste la compra que he realizado hoy yo, sencillamente1.

Yo no veo más solución a la difusión de la cultura cervecera que aumentar la calidad de la cerveza. Todo lo demás viene luego: el gusto por la bebida, las asociaciones, los clubs de cata, los bares especializados, los blogs y el beervangelism. Nada de eso existiría si no existieran personas que desde microcervecerías y empresas no apostaran por elaborar buena cerveza.

Y ya por último una breve exhortación. Los consumidores no somos responsables de la baja calidad de cerveza que se consume en nuestro país. Pero sí que lo seremos si, incapaces de beber cerveza de calidad por ningún medio, obligados a tomar lo que venden fabricantes de zapatos, no nos rebelamos y montamos nuestra propia cervecería.

1 Obviando que muchas de estas cerveceras son distribuidoras de las extranjeras, claro.
2 Últimamente estoy leyendo un montón de textos legales: ¿se nota?

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14 septiembre, 2008

La crisis de los 100 posts

Pues sí amigos, quién lo diría. Acabo dellegar a los 100 posts, suficiente para que este blog caiga en la temida crisis. Contagiada por el entorno deficitario español, supongo. El caso es que no hice ninguna fiesta cuando cumplí un año a los mandos de esta bitácora. 100 posts es un buen momento para hacer una pausa en el camino y reflexionar un poco.

Sé que hay bitácoras capaces de alcanzar los 100 posts en un mes o poco más. No es mi caso. Cada escrito que envío para su publicación cuenta con al menos 1000 palabras (como poco). Alguno ha llegado a las 2000. Pensado de otra forma, ya les he deleitado con mi prosa a través de más de 100000 cápsulas. Que sólo un par de personas habrán tragado en su totalidad. Angelitos.


Cuando empecé con este blog trabajaba a media jornada, cuatro horas al día, había terminado una carrera y tenía mucho tiempo libre. Hoy trabajo a jornada completa, curso un máster de postgrado y pretendo seguir estudiando japonés y si acaso unas oposiciones. Razones de sobra para declarar una tregua.

Me cuesta bastante escribir cada post. Bastante es dos días por escrito, especialmente los de japonés e informática, en los que tardo tres días. 100 posts parece poco, pero he mantenido una serie de unos 6 posts al mes. A dos días por post esto hacen 12 días y si añadimos el tiempo que dedico a mejorar y pensar en el diseño del blog (que no es poco), encuentro que un día de cada dos se lo estoy dedicando al blog. Y eso sin contar que ya se cumplen bastantes meses desde que empecé a escribir en Curioso Pero Cine.

La media de 6 posts al mes no es casual. Me he esforzado siempre por mantenerla y he intentado hacerlo de forma original, renunciando al Copy&Paste y a ser vocero de la wikipedia. Pero llega un punto en que casi este ritmo auto-impuesto se parece demasiado a una obligación. Y ya estoy cansado.

Estoy también muy contento de lo logrado, especialmente en el territorio cervecero, hacia donde dirigí el timón a principios de este año. He tenido la suerte de compartir ideas y conocimientos con blogueros del resto del mundo en torno a mi bebida favorita. Ya conocí a uno de ellos y si la quedada cervecera que se ha puesto en marcha llega a buen puerto espero conocer a muchos más. Es todo un placer aprender de quienes más saben. Que son todos, al menos en algún aspecto.

Menos suerte he tenido con los posts de Japonés e Informática, que están más abandonados últimamente. Espero que mi descanso al blog les insufle un poco de vida y pueda generar escritos de calidad en torno a ellos. Aunque parezca mentira, algunos de estos posts tienen bastante éxito y son muy accedidos (he tenido que impedir que este blog sea accedido por robots de búsqueda de imágenes, ya que hotlinkean los gráficos que dibujo para los posts de informática).

En fin, que a partir de ahora me eximo de la responsabilidad de escribir 6 posts al mes. Algunas veces serán 6, otras 2 y otras 5. Pero sin presionarme. Por supuesto, me seguirán viendo en La Rondas, como no.

Algunas curiosidades y mi entrada preferida

El top-ten los posts más visitados en general -búsquedas en Google- sería (sin orden):
Ingredientes de la cerveza.
Historia de la cerveza en Japón.
Fabricación de Lambic.
Codificación de datos (y me robaban la imagen!).
Códigos correctores de errores (también me suelen robar la imagen).
El problema de los generales bizantinos (del que estoy muy orgulloso).
El himno gitano.
La escritura oriental japonesa.
Las onomatopeyas japonesas.
Los colores en japonés.

Una vez hice la prueba de nombrar un post con el sugerente El cuerpo de las japonesas. Y apareció un visitante al blog procedente de una búsqueda google del mismo título... desde la página 23. Y digo yo ¿habría visitado todas las entradas anteriores?. Otra tarde, vaya usted a saber a causa de qué trabajo o gymkana, en espacio de dos horas aparecieron 30 o 40 visitantes a ese mismo post con la búsqueda aproximada de cara en japonés.

No sólo buscan porno los que vienen a mi blog, no. Búsquedas raras que terminan en aquí siempre hay unas cuantas. Las hay que parecen que necesitan ayuda. Por ejemplo:
beber 8 cervezas al dia es mucho
porque trato mal a mi pareja cuando tomo cerveza.
Lamento no encontrar nada en mi blog que les ayude a resolver tales enigmas.

Mi historia de los SO también es de los posts más consultados y sospecho que estará presente en unos cuantos trabajos escolares. Así como la historia de la cerveza: una vez escuché a un grupo de universitarios alardear de haber copiado de Internet un trabajo sobre la cerveza. Si no me copiaron a mi, copiarían a cualquier otro.

Si sólo me tuviera que quedar con un post de todos los que he escrito no sería ninguno de los citados. Estoy orgulloso de muchos, sin ir más lejos el anterior donde explico una forma de añadir subetiquetas en Blogger, algo que, hasta donde sé, no se le había ocurrido a nadie. Pero yo me quedo con otro post de Informática: El Nilo, Internet y los Fractales, donde por un momento he creído acercarme a la calidad de mi blog preferido: Historias de la Ciencia.

Tengo motivos para estar contento del trabajo realizado. Y más que lo estaré. Tardaré un tiempo, pero espero verles de nuevo cuando llegue a los 200.

Ya saben, tienen una cita conmigo, no me fallen.

Imagen del pastel (CC con permiso de obra derivada).