De Salamanca: buena cerveza y mejor gente
Es lo que me traje de nuestro encuentro. Bueno, la gente no, claro. No se les puede alejar demasiado del Lúpulo Feroz, o sacan los dientes. Cerveza sí que me traje, por cortesía de Cotoya, quien nos obsequió con unas muestras de su última creación, Fumu de Cotoya.
Y precisamente Cotoya se ha animado a publicar una primera ronda del encuentro salmantino. Que me anima a mí a decir algo del tema. Porque si comerse 1000 kilómetros de viaje (ida y vuelta), conocer a los cerveceros asturianos, hacerse varias decenas de cañas y tapas con ellos y traerse de casa una cerveza artesanal no es para publicar un post en un blog de cervezas... apaga y vámonos.
No haremos un relato minucioso de lo que aconteció. Porque no podemos, más que nada. Lamento decir que para mí, la hermosa ciudad de Salamanca sólo fue un empedrado que me llevaba de local en local al unánime grito de ¡11 cañas!. Y once cervecitas que venían. De todos modos, la ciudad ya la visitamos hace unos años: supongo que la catedral estará intacta y la calavera en el mismo sitio.
El Presi tuvo la mayor parte de responsabilidad de qu esto fuera así. Secundado por Lúpula nos condujeron a un maravilloso efecto túnel: salir de un bar para entrar en otro. A media tarde tuvimos que hacer una parada forzosa para retirarnos y aunar fuerzas para la primera noche. Pero algo más tarde tomamos de nuevo impulso en una noche que finalizó en una taberna irlandesa para algunos... ¡y en un oscuro antro para otros!. Mención especial para una moza abandonada que aquella noche se unió a nosotros en el restaurante japonés. Pero hombre Chela... ¿no te da apuro dejar a gente así de sola en la noche salmantina? ;-)
Y al día siguiente, más de lo mismo. Desayuné a base de anchoas, pan con tomatito y cerveza. Encuentro en Cervantes y de nuevo vuelta a empezar. Comimos en mesa larga, eso sí, y largo fue tiempo que estuvimos charlando tras el ágape. Terminado éste, un nuevo descanso y a coger fuerzas, que nos esperaba la noche en el célebre Van Dick.
Y así, aunque no queríamos, se nos fue terminando la noche. Irlandés y London Pride primero, pseudo-belga más tarde, se nos hizo hora de dar por terminada la noche. Al día siguiente sólo quedaba la despedida. Fue en un bar, como no, y por supuesto se quedó cortita. Si total, acabamos convencidos de que nos volveremos a ver.
En fin, que aunque ya lo dije hace poco, un saludo a toda la gente de allí, de parte también de Albert. Que me pregunta cada dos por tres cómo está el tema ese de intercambiar unas cajitas de cerveza con los de Asturias y que hasta preguntó por los blogs cerveceros. Él, que jamás entró en mi blog. Un placer haberos conocido... pero no olvido que aún me queda más cerveceros por conocer. Tiempo al tiempo, el año que viene tendremos nuevas oportunidades y un par de bases operativas en centroeuropa. Con estos mimbres, puede salir de todo.
Fumu de Cotoya Cotoya brewhouseY como lo prometido es deuda y no me gusta hacer posts que tan sólo revisen una cerveza, aquí publico la cata de la Fumu de Cotoya, que tomamos hace unos días aprovechando la celebración de un cumpleaños. Abrimos dos de la tres, puesto que la tercera se la mamó Albert sin esperar a compartirla. O mejor dicho, la compartió con sus amigos cuando ya se habían bebido todas las botellas de la casa y no les apetecía bajar a por más. ¡Eso es Albert!: la cerveza, incluso artesanal, es para los casos de necesidad.
La Fumu de Cotoya dice estar elaborada al estilo de la cerveza alemana de Bamberg, con malta ahumada. La presentación de la botella con la imagen de unos pulmones es realmente original: uno no sabe si está frente a una cerveza o frente un anuncio de esos antitabaco.
En copa presenta un castaño subido, con toques ambarinos de miel oscura. Espuma media, no muy persistente, pero limpia y sin manchas. La cerveza es clara y brillante: no hay rastros de levadura y verdaderamente dan ganas de probarla al instante.
Bastante fragante -para mi grata sorpresa, que no lo esperaba-, en nariz aporta un toque cítrico, como de lima amarga. Yo esperaba algo de madera, pero la verdad, no pude encontrarlo. En boca se intensifica el amargor herbal. Al final del trago se encuentra un poco un rastro madera verde. Los 5.7 grados (¿como los has medido?) apenas se notan. Una vez tragada, el amargor en la boca persiste un poco y enseguida nos invita a beber de nuevo.
Debo decir que tomamos la cerveza un poco demasiado fría y que habría estado mejor a una temperatura más alta. Y que me sorprendió bastante, porque no la esperaba así. Lo cierto es que creo que cervezas de Bamberg sólo he probado una o dos (tendría que consultar). Siendo ahumada esperaba más tostados. La Fumu de Cotoya me recordó más a una Red Ale británica. Así que debo preguntar: ¿salió como esperabas?. ¿O yo me estoy rallando? (que también puede ser).
En cualquier caso nos gustó mucho y me pareció un producto muy acabado y redondo, pese a que posiblemente Cotoya no cuenta con los medios que tienen otros cerveceros. He probado algunas cervezas de brew-pub en París y hasta algunas Glops hace un año que sabían a infusión de cerveza. La Fumu sabe a cerveza. Y hasta me parecería una excelente cerveza de sesión a una buena temperatura.
Así que nada, felicidades por mi parte y a esperar que el año nuevo nos traiga más cervezas artesanales!
¡Feliz año a todos!
Posts relacionados