31 diciembre, 2009

La Ronda #19: Si es sólo cerveza...

La Ronda 19 (me sigue pareciendo increíble y maravilloso que llevemos tanto tiempo juntos) la trae Chela y plantea varias preguntas... que están abiertas a interpretaciones. Dice así:

Si sólo es cerveza ¿por qué tanta excitación? ¿por qué tanto esfuerzo en escribir sobre ella y sobre todo por qué tanta obsesión desmedida y demagógica, en muchos casos, por querer hacer llegar a la gente nuestras experiencias con la cerveza? ¿No se estará volviendo la escena cervecera en español un poco snob y costreñída?

La ventaja de escribir sobre las campanadas es que ya he leído algunas de las aportaciones al tema. Por lo general, los blogueros se han apresurado a desmentir el presunto snobismo y obsesiones alrededor de la cerveza. Y todos tienen tazón, claro. He podido conocer a algunos de los foreros hispanos y en ningún caso he encontrado atisbo alguno de presunción: siempre ganas de beber, pasar un buen rato y probar cosas nuevas.

La Ronda siempre trata de buscar una respuesta más o menos personal a cada cuestión. Y lo cierto es que yo sí que, en ocasiones, he sentido cierto hartazgo hacia el mundillo de los blogs cerveceros. Y ¿por qué?


Cualquiera que vea la evolución de anotaciones mensuales de mi blog se dará cuenta. No es sólo falta de tiempo: no tengo ningún interés especial en divulgar cada experiencia cervecera que tengo. Que las tengo (a mis espaldas hay un buen montón de cervezas de 2d2dspuma). No publico notas de cata, porque me importa bien poco que otros conozcan mi opinión acerca de una cerveza. Y ya está.

Ojo, me parece muy bien que otros blogueros lo hagan: es una forma de compartir los gustos y expresar opiniones. Me parece bien que existan sistemas de puntuación, como Ratebeer o Beeradvocate: los consulto para saber qué cervezas fabrica determinada empresa o país. No tengo ningún problema con que eso se extienda a las páginas hispanas. Sencillamente yo no estoy por la labor.

[inciso: Valoro mucho, eso sí, que iniciativas que han partido desde la red se hayan hecho un hueco en otros medios o hayan llegado a otros canales: Logia Cervecera, Manzapivo, Filósofo Cervecero o Culturilla Cervecera, por poner los que me parecen más representativos de este hecho, han puesto muchas horas de dedicación y esfuerzo y sé que todo lo que puedan conseguir para el mundillo de la cerveza será positivo]

Yo no soy un apasionado del beervangelism -¿cervangelizar?-. Me la trae al pairo si otros disfrutan lo mismo o menos que yo de las cervezas. A lo más que he llegado es a comprar y degustar cervezas de importación con los compañeros de trabajo. Pero no le he discutido jamás a nadie que Mahou negra es la mejor cerveza negra del mundo mundial, ni que una Korbinian se parece a una Guinness. Me chupa un pie.

Así que me temo que el tema de la Ronda me queda esta vez un poco lejos. Ni excitación, ni esfuerzo dedicado, ni obsesión desmedida. Ahora, por lo que sea, leo menos blogs de cerveza, comento menos y escribo menos. Pero no bebo menos que antes. Está bien claro qué es lo principal y qué es lo accesorio. Hay veces en que me interesa más leer un post sesudo acerca de tal o cual cerveza. Otras en que pienso 'bebe y calla'. Va por rachas.

Así que, mientras me llega de nuevo la racha de tener ganas de aprender nuevas cosas respecto a mi bebida preferida y contarlas aquí, esperaré bebiendo alguna cerveza. Sin ir más lejos, para esta noche tenemos una Anchor Christmas tamaño magnum (1.5l). Ya les contaré que tal.

O no.

¡Feliz año nuevo a todos!

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01 diciembre, 2009

La Ronda #18: Regalando Cerveza

Llegué tarde y mal a La Ronda, lo confieso. Caigan sobre mí la críticas regadas con Calsberg. Pero aún así, no desearía faltar por primera vez -a la anterior asistí, eso sí, vía Twitter- en este encuentro mensual, rescatado del olvido, in extremis por Andrés.

La Ronda de Noviembre decía así:

Tus mejores amigos te invitan a su casa, no son cerveceros, pero siguen tu blog regularmente y al final les ha podido la curiosidad: ¿por que no traes algunas de esas cervezas de las que tanto hablas? te dicen...
Son tus mejores amigos, la ocasión merece una cerveza "muy especial", pero por otro lado no son nada cerveceros, y no queremos "asustarlos" con una cerveza demasiado "extrema" ha de ser algo que entre bien, que les deje con ganas de seguir probando nuevas cervezas. ¿Que cerveza llevarías?


Yo no me enrollaré mucho con la respuesta, porque, si además de impuntual, peco de rollero, mala cosa.


Yo llevaría Tripel Karmeliet, copiando a Fivvix. Porque tiene formato de 75 cl. (y no todas los cervezas lo tienen) y porque es una de mis cervezas favoritas. Otra opción muy socorrida es cualquiera de las Chimay, pero, si los anfitriones no son muy dados a beber cerveza, elijo la blanca. No es una tontería, el formato de la botella y es una lástima ver cómo muchas belgas mediocres tienen su llamativa versión para llevar a cenas, mientras que excepcionales cervezas de otros países tienen que ser transportadas en varios botellines para degustar en grupo.

Lo cierto es que voy a regalar algo de cerveza este mes, y no es ninguna de estas. Se trata de un pack de invierno que elabora la Companyia Cervesera del Montseny, y que incluye cuatro de sus elaboraciones: +Lupulus, +Malta, +Negra y Hivern Ale. Lo distribuyen con un vaso serigrafiado. Así que espero que los chicos de CCM no se enfaden y me perdonen si les critico un poco la publi en el blog de Andrés.

Sin más, hasta la próxima. Espero que pronto alguien invite y la Ronda no tenga que ser 'rescatada' de nuevo.

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29 agosto, 2009

La Ronda #15: Empezando temprano

Y seguimos con la Ronda. Esta vez, Max vuelve a invitar y retoma una vieja idea suya: plantear -muy en serio- los desayunos con cerveza. En concreto, Max nos propone un plan:

Aprovechen un día libre y siéntense a desayunar, solos o con la pareja, familia, amigos y elijan una cerveza para maridar con la comida

Ante la ligera polémica causada (no en vano el tema de la ronda se acompaña con un rompiendo el tabú), yo estoy de acuerdo con Max: muchas cervezas son un alimento para desayunar. Contienen una cantidad moderada de alcohol, son nutritivas y facilitan la digestión de otros alimentos. Lo cierto es que no se ha hablado demasiado de alcoholismo en los blogs hispanos acerca de cerveza y creo que es porque la postura común es bastante razonable: la moderación es clave para poder disfrutar de una afición como la de la cerveza. Quizá hable yo otro día del tema. Y vayamos ya al desayuno en sí.


Dudo yo que en España se llegue algún día a desyunar con cerveza. Somos muy de café cargado para despejarse. Eso no impide que relativamente pronto, a las 9 o 9:30, los famosos bares españoles ya huelan a longanizas, tortilla de patatas y pan tostado. Pocos olores me gustan más que el de un bar por la mañana, donde se mezcla el del café del desayuno con lo primeros y tempraneros almuerzos.

El caso es que yo me levanto pronto. Y que tengo unas costumbres muy fijas: manías casi. Raro es el día que a las 10 de la mañana estoy en la cama. Bueno, no, ese día es excepcional. Raro es el día que estoy pasadas las 9 en la cama. De normal desayuno un vaso de café con leche: ya almorzaré más tarde. Pero en uno de esos días raros, paso directamente del café y voy al almuerzo. Y para eso una cervecita es inmejorable. Recientemente, en Barcelona, nos levantamos tarde y no teníamos desayuno incluido en el alojamiento: un bocadillo de fuet con pan con tomate y una generosa caña de Damm fue la solución.

Pero Max pedía algo más elaborado, algo específico. Mi primera idea fue imitar a los alemanes. En Munich es común lo que denominan menú de desayuno: medio litro de cerveza de trigo weissbier y un par de salchichas blancas weisswurst por unos 5€. Para cocer las salchichas es importante que el agua no llegue a hervir, por cierto, y se sirven en la propia olla. El menú de desayuno se sirve sólo hasta las 10, o hasta más tarde si el sitio es lo bastante turístico. Nuestra idea era sustituir la cerveza alemana por una Primator Weizen, que es, en cierto modo, más ligera y veraniega que las alemanas. El problema era que no podía comprar una Primator en vacaciones.

Pensé también que esto se le habría ocurrido a muchas más personas y la alternativa fue realizar un desayuno inglés. Allí es común que los pubs sirvan un 'desayuno' consistente en bacon, huevos, judías... acompañado de cerveza. No es un desayuno propiamente dicho, puesto que se toma algo más tarde. Es lo que llaman brunch y Chela lo describe mucho mejor que yo.

Había pensado acompañar el desayuno con una Milk Stout de Left Hand. Desgraciadamente, cuando visitamos nuestra tienda de cervezas de cabecera (a las afueras de Valencia), el almacén estaba cerrado. En casa tenía, por suerte, varias opciones: Sierra Nevada Porter, Stout y Wheat, por un lado. Samuel Smith Nut Brown Ale e Imperial Stout por otro. Al final escogimos la Brown Ale, que tiene un alcohol moderado y podía acompañar mejor los huevos con bacon que íbamos a preparar. Las stout eran demasiado alcohólicas.

Y aquí lo tienen. No me gusta demasiado el huevo frito, en realidad: prefiero desayunar pan tostado con un buen aceite de oliva, tomate, y cantidades industriales de queso de tetilla. Pero me hacía gracia preparar el egg in the basket, así que he aprovechado la ocasión. La Brown Ale se integra perfectamente: un poco dulce y acaramelada, con sabor limpio a malta. Tiene un amargor moderado al entrar en boca y un final a fruto seco, y nueces, evidentemente. No persiste en la boca. Es una buena cerveza pero en mi opinión, un poco por debajo de otras hermanas suyas, como la Taddy Porter.

Desayunar con cerveza no es más malo que merendar con cerveza. Así que es posible que repita. Pero no a las 6:30 de la mañana, que es cuando me levanto de normal. Sin embargo, almorzar en el bar un bocata catalana de tortilla de patatas, cebolla y pimientos con una caña bien tirada es un placer que muchos, incluso los que pueden desayunar Schneider Weisse en Alemania, seguro que echan de menos.

La banda sonora del post: El calor del amor en un bar. Cómo no.



La tontireceta del huevo frito, en youtube. Sustituyan la mantequilla por aceite, si se sienten mediterráneos.

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03 agosto, 2009

La Ronda #14: Pagando la cuenta

Pues vaya faena. La primera vez que pagué la cuenta resultó que había invitado a realizar toda una cata de cervezas. Y para la segunda sólo se me ocurre que invitar a combinados. Como si me sobrara la pasta. Pero en fin, que un día es un día y sólo tengo palabras de agradecimiento para todos los que asistieron. Que fueron bastantes, y eso que hubo ausencias de clientes fijos.

La mayoría han descrito cockteles que probaron tiempo atrás, bien porque los encontraron en la carta de algún bar, bien porque lo inventaron en una noche de fiesta. Otros lo encontraron en un bar y además pudieron inmortalizarlo con sus cámaras. Y otros, ni cortos ni perezosos, han puesto las manos en la masa para elaborar el combinado. Y a ver que pasa. Espero que con este resumen más gente se anime a probar nuevos sabores, que al fin y al cabo de eso es lo que trata la vida.

Por estricto orden de aparición, la Ronda queda así:


Empezó la Taberna del Buda, con el combinado que más veces se mencionaría: el Black Velvet: cerveza Guiness servida con champagne bien frío, en vaso largo. Además, nos cuenta parte de su nobiliaria historia.

Siguió la Logia Cervecera, donde reconocen que el tema no tuvo demasiada aceptación, quizá porque todos preferían la cerveza sola. Nos hablan de cerveza con tequila... pero finalmente se descuelga Peter Dark con un trago muy interesante: la Michelada. Jugo de limon, sal, "salsa secreta mexicana" (jugo de tomate, salsa inglesa, tabasco) y cerveza Corona. Resultó que estuvo bueno y termina el post con otra propuesta: Sunny Apple cerveza clara, ¼oz ron, ¼oz licor manzana, trocitos de manzana. ¡Habrá que probarlos!

Skinner no sólo participa, sin que pretende emborracharnos con sus propuestas, muchas de las cuales él mismo considera intomables. Sorprende con mezclas de Eku 28 con lager, Coronita con curaçao o ¡hasta un Single Malt (Laphroaig) con Addelscot!. Al final se queda con un Black & Tan: Guiness en la parte superior, y una Bitter en la inferior. ¡Bien por la elección!

Se sumó por primera vez la Ronda Ardirat y lo hizo a lo grande con tres propuestas interesantes. Dice que jamás se atrevió a realizarlas... ¡y anima a los demás a hacerlo!. Bueno, pues ahí quedan: Bowle 2/3 de cerveza tipo Lager, el doble de vino blanco seco, 250 gr de fresas y 3 cucharadas de azúcar blanco. Bierschaum: 4 yemas de huevo y 1 clara, 5 cucharadas de azúcar, 3 botellas de 1/3 de cerveza tipo Bock, la piel rayada de medio limón y una pizca de canela. Se pone a fuego fuerte y se bate durante unos minutos. Churchill: una copita de campari con 1/3 de cerveza muy fria tipo Pilsen o Ale Inglesa suave. ¡Pues muchas gracias y bienvenido!

A estas alturas yo ya pensaba que nadie se animaría a preparar nada, pero llegó Iker y documentó perfectamente el combinado que tomó en Barcelona. Y menos mal que lo hizo, porque la noche se volvió más borrosa a partir de ese instante. El nombre del combinado tampoco se recuerda, pero es lo de menos: vodka, lager de barril y tabasco. Aunque si usted ha tomado antes una Rochefort 10, puede que no le siente demasiado bien. Avisados quedan.

Y Manzapivo se animó e hizo lo que yo más quería: liarse a preparar mezclas en su casa. Con cervezas disponibles en el mercado, para que todo aquel que quisiera pudiera repetir la experiencia. Mezcló Leffe Brune + BBC Candelaria Clásica: una experiencia que le descubrió un montón de aromas (aunque el amargor quedó escondido). Y luego probó con Erdinger Blanca + La Trappe Dubbel, que si bien hizo demasiada espuma (¿por el azúcar de La Trappe sobre la cerveza de trigo, tal vez?) complementaron a la perfección. Un diez a Jorge por su aportación.

Fivixx fue el siguiente, para proponer el ya mencionado Black Velvet, aunque no aclara si lo probó o no. Tras leer su post, veo que el champagne se sirve primero, al contrario de lo que se comenta en en La Taberna del Buda. Un rápida búsqueda me informa de que, en efecto, Fivixx tiene razón: primero champagne y luego Guiness.

Andrés, desde Culturilla Cervecera, se inclina por el recuerdo de tiempos mozos, de mezclas de chupitos sumergidos en cervezas. También nos cuenta como la sirra (cerveza con sidra) arruinó al local que la servía. Finalmente reconoce que el combinado que más le llama la atención es el Black Velvet. Además recuerda una entrada con algunos combinados de Guiness. ¡Pues nada Andrés, a probarlos!.

Max tenía ventaja, porque él ya había experimentado con mezclas de cervezas tiempo atrás. Pero además nos cuenta en su entrada que ha probado algún cocktail caliente con medovino (hidromiel) y la cerveza rubia de Pivovarsky Dum. También apunta un submarino típico de por alla: Zelené Oko licor de peperina en cerveza. No nos lo recomienda. Para terminar, nos recuerda su corte preferido: una buena stout con cerveza de trigo, al modo Black & Tan. Queda pendiente un licuado con durazno, banana y cerveza de trigo.

Se sumó también los amigos del CAAC, en las personas de Beat Xavi y Lúpulo. El primero nos recuerda una invención de la Compañía en pleno: el Whisky con GingerAle. La cosa es sencilla: se trata de ajustar las cantidades de cerveza (se propone Bass) con whisky y ginebra, con más de lo primero que de lo segundo. Todo sobre dos rocas de hielo. Un combinado con predecibles efectos secundarios.

Lúpulo nos habla de un combinado que probó en un pub y que, como Chela apunta, se denomina Jamaicana: una variante de la (mi)chelada y que contiene cerveza rubia, refresco de limón y ron añejo. Se completa con cerveza rubia. Para ver cómo se prepara adecuadamente, mejor ir al enlace original.

Luego vine yo con mis mezclas: una de Paulaner, melón y melocotón en capas y otra más elaborada, una mezcla granizada de Rosita d'Ivori con ron y vainilla. Sólo diré que todavía nos queda algo de esta última y que acompañaremos de helado de vainilla cualquier tarde de estas calurosas en Valencia.

Y para terminar, el amigo Pinar retoma su blog para darnos envidia y contar cómo, a los pies del Empire State Building, se ahorró la vista de la ciudad y disfrutó de dos combinados de cerveza: Almond Sunset (Red Rooster Ale con amaretto) y Snake bite (Red Rooster Ale con sidra). El viaje a NY dio más de sí en cuanto a la cerveza. Me tomo la libertad de copiopegar en su totalidad un mensaje de Pinar al móvil, el único que envió:

Me estoy tomando una Sierra Nevada Pale Ale de barril

Lo dicho: para dar envidia.

Y a última hora se sumó Catador, que no falla a una (ya me sorprendía). Catador también es de los que se puso a experimentar. Empleando para ello nada más ni menos que los licores caseros de su señora madre. Y de ahí, y del gusto cervecero del señor hijo nacen las siguientes mezclas. Primero, una Szot Stout con licor de chocolate y café que al parecer le quedó de muerte (conozco a alguien a quien le encantaría la idea). Y luego, para limpiar la boca Capital Pale Ale con crema de Limoncello. ¡Los dos quedaron peligrosamente tomables, advierte el autor!

Y con este post acabamos la recopilación. De veras estoy contento con la Ronda. Sólo señalar que en los últimos meses han aparecido nuevos blogs de cerveza, especialmente de Sudamérica (Todo por una fría, Colección de latas de cerveza, Cervezas del mundo), pero también de España (Una miqueta de cada cosa o el blog de 2d2dspuma). Espero que, sea quien sea el siguiente en invitar, los tenga en cuenta en las próximas Rondas. Sé que invitar a una Ronda toma trabajo, pero merece pena conocerse.

Y como este post va de mezclas y no soy muy amigo de ningún tipo de purismo, no me resisto a musicar el post con una rumbita catalana: cumbiambero o rumbero... lo bueno es pasarlo bien. Con ustedes, ¡Peret y Dusminguet!

¡Un saludo a todos y hasta el mes que viene!


Actualización

De alguna forma, se me había pasado el aporte de Hipos Urinatum, que tampoco suelen faltar. Además de comentar los clásicos submarinos, aportan también el Jamaicana, que ya describió Lúpulo: cerveza lager, ron negro, zumo de limón y azúcar moreno, todo bien presentado como se cuenta en su entrada.

Mis disculpas por el olvido: les invito a una cerveza cuando vengan a Valencia.

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31 julio, 2009

La Ronda #14: Invitación a la mezcla (mi aporte)

Va un caracol y derrapaLa Ronda 14 es la que hace 15 y la propuse yo, para celebrar que terminaba el máster de Ingeniería de Computadores y que empezaba las vacaciones. Hoy, para ser más exactos. Y aquí me tienen, aporreando el informático teclado frente a la ventana abierta en vez de estar en la playita luciendo mi blanca espalda.

En fin, que me autocito, por si hay algún despistado por aquí:

La Ronda #14 va de Combinados con Cerveza. Se trata de aportar la receta de algún combinado -cocktail- en el que esté presente nuestra bebida favorita. Pueden emplear licores, zumos de todo tipo, o incluso otras cervezas. Siempre que crean que el resultado será satisfactorio.

Yo les propongo un par de mezclas que consumí sin riesgo alguno, para que las adapten y modifiquen si desean: fáciles de preparar y estivales.


Paulaner Naturtrüb con zumo de melocotón y melón

La preparación de este cocktail es sencilla: se pelan y trituran un par de melocotones de agua bien maduros, procurando licuar al máximo la pulpa. Se realiza lo mismo con el melón. Por lo general, el melocotón quedará más espeso. Se reservan en la nevera ambos zumos hasta que estén muy fríos.

Servir en capas: primero el melocotón y después el melón, ayudándose con una cucharilla para que no se mezclen por completo. Finalmente, servir la Paulaner bien fría, muy lentamente sobre el melón. ¡Se acompaña de una pajita y a beber!

A nosotros nos estuvo bien bueno, aunque cometimos un par de fallitos técnicos (el melocotón quedó demasiado puré y estábamos escasos de melón). Pero quedamos contentos.

Granizado de Rosita de Ivori con ron blanco y vainilla

Si lees chistes, es que he perdido las imágenesCon éste sí que nos la jugamos. La Rosita de Ivori es una cerveza que a mi no me entusiasmó demasiado. Si bien huele de maravilla, la cerveza deja un gusto dulzón a jarabe industrial que no me convence. Así que, ¿por qué no intentar guardar el aroma y ponerle un poco de ron blanco (del malo)?. Y con vainilla redondeamos el dulzor. Pues eso, manos a la obra.

Se abren un par de vainas de vainilla y se dejan en el interior de medio vaso de ron. Dejar reposar hasta que el ron se coloree por completo (nosotros lo dejamos un par de horas). Retirar las vainas y, en lo posible, las semillas del ron. Mezclar entonces con la Rosita de Ivori (quedará tres partes de cerveza por cada una de ron). En ese momento se puede añadir azúcar, que ayudará a que la cerveza pierda el carbónico. Dejar congelar.

Para servir, escamar el granizado sobre una copa abierta. Nosotros la pusimos en un vaso un poco feo, pero eso es lo de menos. El resultado, para nuestra sorpresa, resultó satisfactorio: aparecían aromas a cereal junto con la vainilla, que era lo que pretendíamos. También hay que decir que nosotros nos pasamos un poco con el ron y se hizo un poco difícil de beber. Pero la próxima saldrá mejor.

Las fotos, como siempre que las hago yo, son malillas, pero menos es nada. ¡Al menos saben que no me lo inventé todo!

En fin, una primera incursión el el mundo de los combinados que no terminó en catástrofe. Positivo, si se pretende repetir. Y lo haremos, claro que sí.

No es difícil pensar que la Paulaner pega con melocotón y melón. En cualquier caso, buscamos inspiración en un libro de recetas... al que no hicimos luego ni caso.

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05 julio, 2009

La Ronda #14: Invitación a la mezcla

¡Este mes invito yo! Ya llevamos 15 rondas: más de un año de encuentros virtuales. Todas han sido un éxito. Porque la gente siempre ha respondido. Porque, si hay algún mes que alguien falla, otro toma su lugar. Porque muchos que dejaron pasar meses sin participar han vuelto a escribir (¿verdad, amigos del CAAC?) y porque, como siempre, van apareciendo nuevos blogs de cerveza a los que animamos a sumarse.

El éxito de La Ronda es fácil de explicar: compartimos más de lo que nos separa. La pasión por la cerveza.

Pero yo voy a ir un poco más allá. Creo que compartimos, en general, el gusto por las bebidas, por probar cosas nuevas y aprender de ellas. Nos gusta beber cerveza, sí, pero también comer con ella y hacer maridajes. Nos gusta la cerveza, sí, pero también otras bebidas. Y jugar y combinar y descubrir mezclas sorprendentes... ¿Intuyen ya por dónde van los tiros?


La Ronda #14 va de Combinados con Cerveza. Se trata de aportar la receta de algún combinado -cocktail- en el que esté presente nuestra bebida favorita. Pueden emplear licores, zumos de todo tipo, o incluso otras cervezas. Siempre que crean que el resultado será satisfactorio, claro está.

Y por supuesto, será muy triste si se les ocurre la idea y no la ponen en práctica. Y mucho mas triste aún si la ponen en práctica y no le hacen una miserable foto al resultado para compartirlo con todos. Es la tarea que humildemente les mando para este mes.

Se pueden inspirar en Internet, donde una búsqueda Google les brindará, a buen seguro, buenas ideas. O en la wikipedia. Incluso se pueden inspirar en The Session -La Ronda anglosajona- que también trató el tema meses atrás. Lo que no vale, bajo ningún concepto, es mezclar Pilsner con gaseosa. ¡Eso ya nos lo sabemos todos!

Así que venga, a exprimirse el cerebro. Combinados cerveceros de invierno o de verano, para empezar la noche o para acabarla, para tomar de pie o en una terraza... ¡los espero!

1 Y no me hagan la pendejada de no participar porque la Ronda sea un poco más complicada, por favor. Al menos cuenten algún combinado de cerveza que alguna vez vieran o tomaron.

¡Se pueden inspirar acá, en la wikipedia inglesa!

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28 junio, 2009

La Ronda #13: nuestro bar preferido

Ya van algunos meses que la Ronda se salva por los pelos. Y este mes la ha salvado Catador, desde su (renovado) blog. El título de la Ronda lo dice todo: Nuestro bar preferido

Todos tenemos un, aunque quizás unos, bar preferido. Donde sabemos que va a haber buena cerveza, buen ambiente, incluso puede que hasta nos conozcan. La idea de ésta Ronda es hablar un poco de ese bar

Bueno, me temo que este post va a ser corto. Yo me sumo a la amarga queja realizada por Iker, desde Cervecerías de España. Lamentablemente, incluso en una ciudad grande como Valencia -la tercera en número de habitantes de España- es muy difícil encontrar lugares amigos de la cerveza. Y con esto me refiero a bares onde la rotación de cervezas sea habitual, donde se encuentren ocasionalmente rarezas o donde se cuide con esmero la selección de grifos. No digamos ya la educación cervecera de los parroquianos.


Si tengo que elegir un lugar preferido, éste es la Cervecería Comic (Plaza de Honduras). En ella, todas sus paredes son expositores de coleccionismo, donde Javier Brotóns Belenguer acumula botellas de cerveza, posavasos y páginas de cómics antiguos. Al tiempo que uno disfruta del ambiente, puede meterse entre pecho y espalda alguna de sus brascadas, hamburguesas completas o los famosos chivitos de ciervo. Están todos buenísimos.

La carta cervecera está plagada de cervezas belgas, con la incursión de algunas alemanas. Tendrá alrededor de 40-60 referencias. El problema es que, en todos los años en los que llevamos acudiendo, no ha cambiado la más mínimo. Excepto por algunas sustituciones forzadas -Belli-bock por Spaten, creo, y poco más-. El problema del problema es que tampoco hay una demanda generalizada de nuevas cervezas, y verdaderamente, ya les va muy bien con los bocadillos.

Entre las cervezas que podemos probar en el Comic se encuentran las archiconocidas Chimay, La Trappe, Schneider Weisse, Franziskaner... pero también se puede probar una Berliner Weisse con sus siropes, una Samichlaus o una Eku 28, para quien guste de emociones fuertes con el postre. En grifos tienen ahora mismo uno de Foster's y otro de Newcastle Brown Ale. Los precios, por cierto, son ajustados: pocas cervezas pasan de los 4 euros.

El resto de Valencia tira del catálogo de la Bierwinkel, dominado por las John (Anthony) Martin's. Lo que se encuentra en el almacén es lo que se encontrará en las distintas cervecerías de la ciudad que quieran presumir de birras. Lo malo es que por ello se me pierde la sorpresa.

Situados en los alrededores de la Plaza del Cedro, en Valencia, podemos realizar una pequeña ruta cervecera. El Asesino es uno de nuestros lugares preferidos. Porque las Voll-Damms salen bien de precio por la tarde (2.10) y porque tienen una Paulaner de barril que tiran de lujo. Es sin duda, el lugar con mejor gusto musical. Porque coincide con el mío, claro está. En El Asesino puede sonar Dusminguet, Fermín Muguruza o Rammstein... y todo el rock español de los 90, faltaría más.

Más punky es El cubata de hojalata, si no le asustan sus parroquianos. Trae cervezas del mismo catálogo que la Bierwinkel, lo cual no es extraño, porque el importador tiene su sede a escasos metros. Ahora tienen en botella Weihenstephanen Vitus y Korbinian, y las estupendas Blackwych y Hobgoblin. Además, mantienen siempre Barbar, Duvel y algunas más. Los precios también son buenos. De hecho, creo las cervezas de medio litro bávaras no alcanzan los 4 euros.

En la misma Plaza del Cedro se encuentra también Edimburgo, que empezó con bastantes ganas cerveceras, pero que ha descubierto que la Spaten a un par de euros vende más. En él probé por primera vez la Anchor Liberty Ale y las Charles Quint (blonde y dubbel). Tiene -o tenía- las tres Chimay y también mi amada Tripel Karmeliet. Pero los precios son más elevados. Por cierto, que aquí me han llegado a servir esta cerveza... ¡sin vaso!. Fallo de una camarera indolente.

Y, aunque no destaca por las cervezas, no quiero dejar de citar El Lola, que es donde vamos muchas tardes. Porque te ponen un plato de frutos secos y porque la Voll-Damm está al precio más barato de la zona: 2 euros. Tiene Guinness de grifo, pero, mira, como que no.

En fin, hay muchos locales con cervezas en Valencia. El problema es que hay pocos que giren en torno a la cerveza. Es una lástima, porque creo que en la ciudad sí que hay espacio para un local de este tipo, donde realizar catas, proponer maridajes y degustar, en compañía de los dueños, nuevas adquisiciones. Pero sigo buscando.

Y me despido no sin la intención declarada de invitar a la siguiente Ronda. Hasta este mes he estado muy liado por asuntos de estudios, y hoy mismo marcho para un congreso en Estoril. Pero el mes que viene finalizo mi -largo y pesado- máster. Y espero invitarles a todos para celebrarlo. ¡Nos vemos!

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30 mayo, 2009

La Ronda #12: Humor Cervecero (y científico)

Vaya. Este mes no llego a la Ronda cervecera a la hora convenida no por falta de tiempo, sino por falta de ideas. Y ya es raro. Por que el tema de la Ronda lo propone Fivixx y es simple y efectivo:

Cerveza y humor. Todo vale.

La cuestión es que yo suelo ser un tipo muy gracioso, pero sólo cuando escribo sobre cosas tristes. Cuando trato de contar historias alegres me pongo triste (la gente que me conoce ya está acostumbrada). Y la cerveza es una cosa alegre, faltaría más. Por eso esta semana, tras devanarme los sesos buscando algo que poner, he decidido hacer trampa: espero a que publique el resto de personas, luego busco en Google Cerveza+Humor y les pongo aquí todos los resultados que no hayan sido ya incluidos en otros blogs de la Ronda. ¿Tremendamente ingenioso, eh?.


Pues no. Mejor me pongo otra cosa. Hoy, en La Ronda cerveza y humor, les explico el Beer Goggles, que es algo que hace funcionar aproximadamente la mitad de los anuncios de cerveza del mundo mundial.

El Beer Goggles viene perfectamente ilustrado, en este anuncio:



Supongo que se hacen idea de la cantidad de comerciales que se han hecho siguiendo este patrón. Pues bien, el efecto "visión cerveza" (bautizado así por Maikelnai) ya tiene su modelo científico. Esto es, podemos medir el efecto visión cerveza mediante una fórmula, expresada como sigue:

ß =
(An)2 x d(S + 1)

√L x (Vo)2



Donde:

  • An : son las unidades de alcohol servidas. Cerveza, en nuestro caso
  • S : grado de humo en el ambiente, de uno a 10
  • d : distancia hasta el foco de (creciente) interés medida en metros (de 0,5 a 3 metros)
  • L : luminosidad en el foco de (creciente) interés, medido en candelas por metro cuadrado (1 equivale a oscuridad total; 150, una habitación iluminada)
  • Vo = Agudeza visual en el test de Snellen. 6/6 es normal mientras que 6/12 es el límite para la conducción (sin gafas, supongo).

De acuerdo con los prestigiosos investigadores de la Universidad de Manchester, ésta es la fórmula que modela el efecto beer goggles, y sirve para determinar la percepción de la belleza bajo los efectos del alcohol (incluyendo otros factores del entorno). Bajo esta fórmula, el mínimo valor de escala es 1, significando que el 'bebedor' percibe la belleza a su alrededor tal y como lo haría estando sobrio.

Sin embargo, para un valor de 100+, el bebedor considera que todos a su alrededor se encuentran más que apetitosos para iniciar quien sabe qué relación durante la noche. En ese punto entramos en un terreno peligroso, proclive a que al día siguiente tengamos que arrepentirnos.

Así que ya lo saben, antes de hacer ninguna proposición atrevida durante una noche de fiesta, saquen las calculadoras y midan el efecto de las beer goggles. Si obtienen un valor superior a 50, es posible que la realidad no sea tan atractiva como la perciben.

Por cierto, que yo tengo un método alternativo para evitar desastres. En el preciso instante en que una Heineken a 5 euros me parece una buena elección, me retiro a casa. A partir de ese momento, la noche sólo puede ir cuesta abajo.

¡Salud!



1 Por supuesto, todo esta fórmula entra dentro de la categoría de humor. Es evidente que los investigadores de Manchester parieron esta idea en un pub, a medida que iban cayendo las pintas. Eso también puede ser estudiado.

Maikelnai: las matemáticas explican la visión cervezas.
How stuff works: "Beer goggles" effect
Hasta la BBC lo recoge, oiga.
La imagen es de Fail Blog, cómo no. Busquen cerveza, y verán que risa.

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03 mayo, 2009

La Ronda #11: un cervecero molesto

Ando a paso cambiado con La Ronda, lo sé. Pero lo importante es llegar a la invitación, aunque sea tarde y mal, como hoy. Espero que Manzapivo me perdone, porque su tema era interesante y daba bastante juego. Nos pregunta desde Neo Manza en la Ronda de Abril:

"¿Qué les molesta que digan o hagan en contra de la cerveza o nuestra afición?"

Pues muchas cosas, aunque, para ser sincero, algunas de ellas ya las he ido desgranando a través de los posts. por ejemplo, que la cerveza engorda. Me molesta que todavía haya quien piense que la cerveza debe ser para comidas ligeras, y no para restaurantes.

Me molestan en general las generalizaciones, los tópicos y lugares comunes de la cerveza. Sin embargo existe uno, repetido por gente que bebe cerveza, que he venido escuchando desde hace mucho tiempo y al que hasta ahora asentía. Hasta que lo he pensado dos veces y he descubierto lo absurdo (y peligroso) que es.

Que la mejor cerveza es la que se bebe con los amigos.


Y entiendo perfectamente el significado de la frase, claro que sí. Y aprecio la buena compañía, las risas y la camadería en torno a la cerveza como el que más, por supuesto. Pero, en mi opinión, ese tópico, repetido como un mantra (y potenciado desde la publicidad de las grandes marcas cerveceras) impide que la cerveza sea entendida como un producto de calidad -o potencial calidad- por sí mismo.

A la cerveza no la hace buena la compañía. Ni el sol de verano ni una cala deshabitada bajo las palmeras. Una Cruzcampo está igual de mala aunque te la tomes en un bar abarratado, aunque entonces es posible que te lo oculte el olor del tabaco o a sardinitas. Y una Mahou es una Mahou, te la tomes con Iker Casillas, con el menda bailongo de San Miguel o con tu primo. El momento bueno no hace buena la cerveza, sencillamente porque no torna en buenos ni los ingredientes, ni el proceso de fabricación, ni el tiempo de guarda.

¿Y por qué los anuncios insisten tanto en la compañía, el buen ambiente y la amistad como potenciadores de la cerveza?. Evidentemente, porque les permite vender sus birrias de productos. Ahora va a resultar que si Cruzcampo es mala es porque yo no tengo el toque mágico de los que nacieron a principios de los 80 y no sé disfrutarla en un bareto en compañía de un paje orondo. No me parece casualidad que las dos únicos anuncios de cerveza en los que el protagonista se toma una cerveza en solitario sean los de Voll-Damm y los de Alhambra 1925.

No me malinterpreten. Los que me conocen al menos, saben que no soy un nazi de la cerveza. Y se lo digo a ustedes también: no soy un nazi de la cerveza. Sé disfrutar de los momentos con cerveza, aun a pesar de la cerveza. Y no me verán poner caras ni comentar la mala elección ni rechistar por ello, ni mucho menos. Así que tranquilos, me pueden llevar de fiesta a un pub e invitarme a una Heineken. Ya están tardando.

Por otro lado, la ignorancia en torno la cerveza no me molesta especialmente, excepto cuando es malintencionada o propagada (de eso habla Max). Si alguien me dice "No me gustan la cerveza" asumo que no ha probado las suficientes. Conozco a muchos de entre estos y es difícil que, tras convencerles para que prueben cosas diferentes, no encuentren al menos una que sí que les guste. Además, siempre he creído que el gusto por los alimentos se adquiere (también el disgusto, faltaría más, algunos de ellos insuperables).

En un contexto más amplio y resumiendo, me molesta, aunque yo también haya sido partícipe de ello, las actitudes predispuestas en torno a la cerveza. Tanto hacia algunas cervezas en particular como a la cerveza en su idiosincrasia. A la cerveza hay que acercarse sin prejuicios ni complejos, luchando siempre por desconocer -antes de probarla- si será una bebida para tomar en verano o en invierno, para un chiringuito o un restaurante, para un primer plato o un postre.

Y luego decides dónde y con quién te la tomas: en un bar lleno de amigos o en una copa en el sillón de tu casa. La cerveza será la misma.

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02 abril, 2009

La Ronda #10: Pecados cerveceros

Me disculpen la hora de llegada. A estas horas los compañeros deben estar ya sufriendo la resaca en su casa o apurando los últimos momentos antes de que se cierre el chiringuito virtual de La Ronda. Ese es mi primer pecado, no por justificable menos venial.

Y es que a La Ronda 10 invitan los amigos de la Logia y reza así:
Cual es tu confesión cervecera? Que hiciste en tu vida o que seguís haciendo que te avergüenza como fanático de la cerveza?

Hay, amigos. Yo confieso que he pecado y peco mucho. Peco todas las semanas cuando pido una Voll-Damm, suficiente cerveza como para tomar en vaso, y rechazo la copa que se me ofrece. No sé por qué, si la cerveza pierde los aromas y gana en gas al tomarla de la botella. Pero siempre he tomado las Voll-Damm de botella y siempre lo haré. Aquí no hay redención posible.

En el pasado pequé más, sí señor.


Recuerdo una fiesta en un chalet. Apenas habíamos llegado cuando decidimos tomar unas cervezas. Sin embargo, por esto mismo -haber llegado-, las cervezas estaban aún calientes. Un amigo y yo nos miramos... '¿y qué hacemos?', me inquirió.

- Los alemanes beben la cerveza caliente - dije yo.
¡Y era mentira!. No recuerdo si por aquel entonces yo ya sabía que esto era así, pero, aunque así fuera, lo que sigue no tiene perdón. Manos a la obra, dispuestos a beber cerveza 'alemana', introdujimos dos vasos repletos de cerveza en el microondas.

¿Y qué cervezas eran?, se preguntará usted. Pues nada más y nada menos que dos Zaragozana Export, alguna de las pocas cervezas decentes que elaboran las cerveceras españolas.

Pero hay muchos más pecados capitales cerveceros, si señor. Se me ocurren tantos que paso a resumirlos y clasificarlos:

  • Lujuria: cuando esperas que esa morena bebiera de la jarra de Eku 28 que le ofrecías. Quizá un poco más de alcohol y empezarás a parecer atractivo.
  • Gula: no tener ganas de beber cerveza, pero abrir esa estupenda Paulaner Festbier, sólo porque sí.
  • Avaricia: desear siempre probar más cervezas, muchas más que los amigos de la Logia. ;-)
  • Pereza: beber una Heineken por no bajar al supermercado a obtener una cerveza decente.
  • Ira: la morena no bebe cerveza. Pide sangría y tu sigues igual de guapo, pero con cara de tonto. (Te queda al menos la Eku 28, que te has de beber tú solo!)
  • Envidia: la que nos dan los cerveceros caseros artesanales con sus logros (¡enhorabuena, Max!)
  • Soberbia: soberbia es estar en Hofbräuhaus en Munich, rodeado de alemanes y tener la necesidad de pedir una jarra de litro más, aunque no te apetezca en absoluto, aunque pienses que la vas a devolver al primer sorbo, tan sólo para demostrar a los alemanes que puedes beber más que ellos.


He pecado más, sí señor. Pero ponerse morado de submarinos de tequila en jarras de cerveza no es ser mal cervecero, no señor: es ser joven. Ruego al Monje Negro me absuelva. Yo me comprometo a hacer penitencia y rezarle lo que quiera.

O mejor, me hago de una tacada la serie de Sint Bernardus. Todos los colores. A su salud. Mejor penitencia que ésta no puede haber, digo yo.

Los alemanes se marcharon habiendo bebido tan sólo una jarra, por cierto. Nos lo pasamos muy bien con ellos.


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27 febrero, 2009

La Ronda #9: ¡más música, maestro!

Qué gran tema La Ronda de este mes, sí señor. Porque no solo de cerveza vive el hombre, no. Sin cultura, el ser humano aún habría yacería en el lodo sin domesticar, restregando su sexualidad y apareándose por las rocas de los estanques, cual monos rhesus o bonobos creciditos... claro, que visto así...

En fin, que no. Que el ser humano ha producido grandes obras, a los hombros de gigantes y cada generación ha puesto una piedra más en la construcción del templo de la cultura. Y en ese templo un lugar privilegiado lo ocupa la música, frente a la cual el hombre se maravilla y estremece, baila desenfrenadamente o llora desconsoladamente sin llegar a entender por qué.

La cerveza se parece a la música en eso: las hay para todos los gustos y estados de ánimo. Por ello elegir tan sólo una es ridículo: prefiero ser bonobo.

Pero la pregunta no era esa. la pregunta de los amigos de Hipos Urinatum era: ¿Acostumbras a acompañar la cerveza con música? Si así es, ¿con algún estilo musical concreto?. ¡Dale al play, maestro!



Los amigos que siguen la sección musical del blog saben de mi devoción por el folk-rock. Especialmente italiano, donde Lou Dalfin, Modena City Ramblers y Il Ratti Della Sabina ocupan los primeros puestos. Los primeros con sus aires occitanos, los segundos con melodías irlandesas y sudamericanas y los terceros con una vertiente más pop. Son músicas que acompañan a la perfección una buena lager seca y lupulizada, pero también una sidra inglesa o una Moretti doble malta, puestos a escoger una cerveza italiana amiga de mi querida Voll-Damm.

Me encanta el Balkan Brass, pero es difícil conjugarlo con cervezas, porque esa música te sacude los pies y no puedes dejar de levantarte para saltar de un lado a otro como un poseso. De todos modos, no todo tiene que ser Goran Bregovic, y los húngaros Besh O Drom hacen canciones que pueden ser escuchadas tranquilamente en una mesa. Como ésta, con aires de sesión jazz.



¿Y qué decir del Jazz?. ¿Hay alguna música más cervecera que aquella que se escucha en un bareto de mala muerte, mientras el piano acompasa y espera a que el trompetista moje sus labios en la jarra antes de sonar?. Claro, que a mi el Jazz me gusta a mi estilo desenfrenado. Por eso les pongo un poco de Tokyo Brass style: un grupo de jóvenes japonesas que le dan que no veas.



Pero la cerveza se bebe mejor entre amigos, en una tarde de camadería y complicidad. Los rusos tiene eso en su música, o al menos lo tiene Apparatschick. Su música, cargada de ritmo de acordeón, nos invita a beber en jarras acompañados, cuando no a subirnos a la mesa. Más ska le ponen los compatriotas de Russkaja.



Y más, mucho más. Para quedarse sentado podemos visitar la cercana Francia y disfrutar con la nueva onda de folk-rock francés, fuertemente influenciada por ritmos sureños tanto argelinos como sudafricanos y que heredó mucho del movimiento reggae. Allá están Les Ogres de Barback, La Rue Ketanou, Zebda (ya no), Les Hurlements de Leo o As de Trefle...

Y podría continuar hasta el infinito, porque es maravilloso que se produzca en el mundo más música de la que puedo escuchar. Y denunciar, si acaso con cerveza en la mano, que cuatro artistas al servicio del poder nos vengan con sus cantinelas a cuento de limitar Internet y sancionar el intercambio de música o películas. ¿Cómo podría haber yo escuchado y aprendido tanto y disfrutado de tantas culturas sin Internet?. Aquellos que luchan contra Internet no saben hasta qué punto están haciendo el ridículo en los libros de historia del futuro. Sean en el formato que sean.

Les dejo con un guiño a mi señorita. Que tampoco sabría qué elegir si pudiera escoger tan sólo un tema. Pero seguro que éste le gusta.



[Me doy cuenta ahora que no he contestado a la pregunta de la Ronda. No, ¡no acostumbro a beber cerveza escuchando algún estilo musical concreto! ;-) ]

Les dejo con mi perfil de Last.fm. Para que vean qué confianzas me tomo. No me lo manoseen demasiado, por favor.
Por cierto, que antes subía todas las canciones a Boomp3, y ahora veo que las he perdido todas. Pues nada.

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31 enero, 2009

La Ronda #8: Propósitos cerveceros (de otros)

¡Hola amigos! Llego tarde pero llego, que supongo debe ser lo importante. Pero no, bien pensado no lo es, porque viene a ser sintomático de lo que me espera para 2009. Y de eso va la cosa en la Ronda de este mes: del futuro.

Andrés de Culturilla Cervecera nos pregunta con tino y acierto por nuestros buenos propósitos para 2009. Inmejorables propósitos, puesto que están relacionados con la cerveza, claro. Y ahora, copy-paste:

¿Qué vas a hacer tú para contribuir al desarrollo de la Cultura Cervecera? ¿Cuales son vuestros propósitos cerveceros para este año 2009?

Ahí queda la cosa señores. Y allá, un poco más adelante, mi respuesta.


Lo malo del futuro es que es lo sucede mientras te encuentras haciendo planes para cuando llegue1. Me temo que para el futuro no tengo firmado contrato alguno para con la cultura cervecera. Mi plan cervecero en 2009 se resume en beber nuevas y mejores cervezas, aprender algo más de lo que lo hice en 2008 y, si acaso, postear y comentar un poco más a menudo en los distintos blogs de cervezas.

Lo malo de lo tópicos es que no pierden su validez y, en ocasiones, resulta necesario airearlos. El único lujo es el tiempo. Eso sí, no caeré en el error de decir que se trata de un lujo que no se puede comprar, porque vaya si se puede. De haber nacido yo rico heredero y de noble y gallarda estirpe dedicaría mis horas a la elaboración de queso y cerveza en una de mis fincas. Y por supuesto les contaría en los ratos libres mis visicitudes. No por dar envidia, no.

Para hoy podría haber hecho un post de máximos, pero, visto que me ha costado recordar que la contraseña de Blogger era la misma que la Google, mejor no pecar de gallito. Mis deseos de 2009 acompañan pues los de los otros, a los que no he no he podido expresar mi apoyo en forma de pedazo de comentario: vayan aquí pues mis anhelos.

Deseo lo mejor a todos aquellos blogueros que este año se hayan propuesto elaborar cerveza, y que sus levaduras crezcan sanas y fuertes. Algún día me pondré con empeño a imitarlos y seremos muchos quienes brindemos con el producto de nuestras manos. Pero no será en 2009.

Deseo lo mejor a todos los blogueros cerveceros que tengan en mente, como consecuencia de sus acciones, llegar a ser referentes de la cultura cervecera y punto de encuentro de los que anduvieron errantes y pasearon su sed de cerveza y conocimientos por los vericuetos de la autopista de la información. Sé que lo lograrán y algún día espero que mi humilde chiringuito se sume a ellos: hogar de los que hicieron papiroflexia y lo dejaron, japonés y desistieron, informática y resetearon. Ánimo, mi morada será la vuestra... aunque no en 2009.

A aquellos que vayan a realizar catas, adelante os digo. Disfrutaré de cada una de sus fotos y aprenderé algo de ellas: maridajes, ordenación, cantidad, presentaciones. Yo también deseo el aplauso fervoroso y un punto alcohólico que proporciona la masa, enriquecida cultural y grastronómicamente, por un trabajo bien hecho. Tomaré nota para repetirlo, aunque me temo que tampoco será en 2009.

He aquí lo que haré.

En 2009 sólo beberé cervezas, y no es poco noble mi fin si se realiza con tesón. Pues el buen beber requiere tino y son. Y en cantina o mansión, al proceder con amor, lanza un brindis al sol, el buen bebedor: la próxima cerveza será la mejor.

Y si se preguntan cómo demonios he escrito este post, sepan que ya somos dos. Una pista: ha sido al despertar de la siesta (pero he cambiado la fecha de publicación para que caiga en Enero).

1 ¿Fue John Lennon quien dijo esto?

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26 diciembre, 2008

La Ronda #7: Brindando con cerveza (y con ustedes)

La Ronda #7 viene por cuenta de Max. Pero no porque él se impusiera a nadie, no señor. Fue porque nadie se ofreció a alojarla este mes. Y como me consta que hay quienes han pensado algunos temas para Ronda y hasta ahora no se han atrevido, pues me enfado virtualmente con ellos. No me enfado de veras, claro. Comprendo que la Ronda da cierto trabajo de organizar y que también hay algo de timidez por ahí. Pero que no pase de ésta, hombre: a ver si nos vamos sumando a esta convocatoria.

El tema que propone Max no es, por oportuno, poco original. Al fin y al cabo: ¿cuántas Rondas se han celebrado que traten de cervezas para las fiestas que nos ocupan? El tema se denomina "Brindando con Cerveza". Y es un título oportuno, que nos invita a un brindis navideño:

¿Qué cerveza o cervezas acompañarán su cena y/o almuerzo navideño? Sería buenísimo si lo ilustran con fotos. (además de contarnos la reacción de los parientes presentes).

Así que me puse a romperme la cabeza. Lo fácil hubiera sido buscar alguna cerveza de Navidad. Las cervezas de navidad son cervezas especiales elaboradas con ocasión de estas fechas, en las que la gente consume más y mejor. Bueno, la gente afortunada, como no. Y sin embargo, no dejan de ser un producto de mercadotecnia, como casi todo lo que envuelve a estas fechas y que cuesta dinero. Así que deseché la idea.


(Max me permitirá que no me ajuste demasiado al tema de esta Ronda). En realidad, me puse a pensar en este año. 2008 ha sido un gran año cervecero. El mejor de mi vida en este sentido, sin lugar a dudas. No sólo puse en marcha un blog cervecero de éxito mundial ;-) sino que además tuve la ocasión de conocer a un montón de compañeros virtuales, que compartían mi pasión por esta bebida.

Y me fui a Praga a visitar la bella ciudad checa y también para conocer a Max y de paso a una muy pequeña parte de las grandes cervezas del país. Y me fui a Salamanca y conocí a los amigos del CAAC, a los cuales les ha crecido sin pretenderlo una sección no oficial en Valencia.

Y también conocí las cervezas alemanas que Pinar traía de sus múltiples viajes: decenas de cervezas bávaras que hemos ido degustando a golpe de cena. [Ahora que se marcha a la mismísima Munich no cabe sino esperar que se una en pleno derecho al grupo de blogs cerveceros]. Y con alegría hemos descubierto que los EE.UU. albergan un montón de grandes cervezas que, con cuentagotas, empiezan a llegar. Incluso me reconcilié con algunas cervezas británicas, que siempre me han parecido aguachirli, gracias a las que trajo mi compañera desde Liverpool.

No he contado las cervezas nuevas que he bebido, al modo Max. Desde luego no han sido tantas. Pero sin duda estarán en torno al centenar. Y me maravilla que, estando en un rincón no demasiado favorecido por el consumo de cervezas, haya sido capaz de aprender tanto y de probar tantas cervezas.

Desde luego brindaremos con cerveza este año. No en Nochebuena y en Navidad, donde hay mucha familia y a veces demasiado poco que compartir con ellos. Tampoco tengo especial aprecio a las festividades cristianas. Será en Nochevieja, a la entrada del nuevo año, cuando verdaderamente merecerá la pena brindar con cerveza: para que el nuevo año sea, cuanto menos, tan prolífico y dadivoso como éste que acaba.

Tengo varias cervezas en un cajón tras de mí, que nos tomaremos esa noche. Corsendonk Tripel, Maredsous blonde, Gordon Platinum, Arabier, Hercules Double IPA y Gonzo Imperial Porter. Pinar debe tener al menos 10 cervezas alemanas para probar. Casi todas o todas nos acompañarán en algún momento de la noche y responden a la pregunta de Max.

Si se me permite escoger, seleccionaré una cerveza, pero no para este año, sino para el viene. Me quedo con una Kozel oscura de barril, que encontré en el viaje a Praga... y que el año que viene querré encontrar en El Lúpulo Feroz. Ese sí que es un buen propósito para el año nuevo.

Prometo que colgaré alguna foto!

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28 noviembre, 2008

La Ronda #6: triste historia de seducción cervecera

Éste mes a La Ronda invita Catador, desde su maravilloso blog, Buena Cerveza. Es difícil que el nombre de un blog pueda ser tan claro y tan expresivo: cervezas hay muchas pero lo que interesa de verdad es la buena cerveza. El tema de este mes viene a llamarse Cervezas para seducir. ¿A quién?. Pues a una hipotética muchacha interesada en aprender acerca de esta milenaria bebida... en nuestra casa. Catador nos pone en situación:

La cosa va así: de alguna manera conociste a una señorita y ésta, luego de saber tu afición por las cervezas, te pide la invites a una cata personal, proponiendo tú, ni tonto ni perezoso, tu humilde morada.

Toma ya. Estuve tentado de pasar el testigo a mi chica, para que diera una versión diferente: cómo seducir a un apolíneo y encantador joven a través de la bebida. Sin embargo las mujeres son más pragmáticas y saben que no requieren de tanto escenario para seducirnos. Nacen con sentido práctico.

Así que yo debo invitar a una joven a mi casa a tomar cervezas. Tarea harto difícil puesto que debo:
a) conseguir señorita.
b) tirar a mi familia de casa (es complicada la emancipación veinteañera en España).
c) conseguir cocinar algo decente (yo lo frío todo).
d) ordenar mi cuarto. Esto implica recoger todos los artículos que estoy leyendo. Y dejarlos en otro sitio. Y luego volverlos a desordenar cuidadosamente sobre la cama y mesa.

Como tanta tarea me abruma, prefiero pedirle la casa a Albert. Ya veremos qué pasa si me dice que no. Y la cena, que cocina muy bien. Le pido unos rollitos de sushi de carpaccio y unos bombones caseros de postre. Y unos bombones calientes, que se han de freir. Me sale bien, freir. La ensalada la puedo hacer yo. Tengo una norma básica a la hora de hacer ensaladas: cuanto más cosas lleva más me gusta.

Vale, tengo la casa y la cena. Ahora falta la señorita. Me sale muy mal ligar (¡quien lo diría, al contemplar mi estampa!). Lo hice una vez hace muchos años, y me salió bien. Por si acaso hago lo posible por no tener que volver a hacerlo, porque tengo muy mala memoria: no recuerdo si era ¿estudias o trabajas? o ¿quieres una chiquilín?1. Al final lo mejor será que se lo diga a mi chica y hacemos como que no nos conocemos, jugando a uno de esos juegos que ponen las revistas que se ha de jugar. Como que soy un extraño en viaje de negocios y ella una importante científica en un congreso y coincidimos en el bareto de la esquina. No diré qué revistas leo ni qué hacen luego en ellas.

Tras mucha insistencia mi chica acaba cediendo a participar del juego. No entiende por qué debe darme permiso para un juego imaginario. Yo es que soy todo un caballero y serle infiel de mente sin pedirle permiso me resulta imposible. Aunque sea con ella misma disfrazada. A partir de ahora se llamará Sonia. Yo Sonic.

Salimos del bareto. Yo le hablo de los planes de outsourcing y de mis discrepancias creativas con el realm-manager en el indentado de los ficheros. Los tabs son menos portables a nivel internacional, opino, algo fundamental si planeamos el landing de la empresa en indochina. Ella me dice que me calle.

Al llegar a casa de Albert veo que todo está como lo había dejado, recojo galantemente el abrigo de mi acompañante y me ofrezco para colgarlo del armario. Afortunadamente, Albert sigue en él, correctamente atado. Suspiro con alivio.

La velada no puede empezar peor. Mi desconocida se abalanza sobre mí directamente en la cocina, apremiada quizá por la vida del estudiante y la falta de oportunidades que ello supone para abalanzarse (como en las revistas) sobre un joven empresario en una cocina con algas nori. Eh, eh, así no, reconvengo. Primero la cena y las cervezas, o nos quedamos sin post.

Ligeramente indignada, Sonia acepta el sushi, que está preparado al estilo mediterráneo, arroz basmati con un chorrito de aceite de oliva y limón. Maravilloso, me dispongo a sacar la primera cerveza del frigorífico. Mientras la abro, explico a Sonia las características de esta gran cerveza. Sin embargo, vestido como un dandi Sonia vuelve a la carga, intentando despojarme de mi chaleco cruzado.

Ahí sí que me tengo que enfadar un poco: ¡de qué voy a hablar con mis amigos cerveceros si no me deja explicarle las cervezas!. Sonia no lo entiende y se enfada. Se marcha (sin el abrigo). Le digo: ¡Sonia, espera! ¡Soooonia!... falta freir los bombones!.....

Y se marchó. Delirium no liga nunca, pero Sonic jamás falla y ese fracaso le ha dejado hecho polvo. No se sentía igual de mal desde que el real-manager rechazó su solicitud de implementar todos los jababeans en ensamblador. Desolado, encontró consuelo en el crepitar de los bombones.

¿Y las cervezas?. Pues eran una Blanca de Brujas, una Titan Pale Ale, una Orval y una Weihenstephaner Korbinian. Me las tomé con Albert, quien además tenía una Amstel en la nevera y tuvo el detalle de sacar un queso de cabra y un fuet de su tierra, que devoramos viendo el basket.

Para eso están los amigos, ¿no?.

1 Lamento que los amigos no españoles y españoles con poco recuerdo de la publicidad de otrora no cojan el chiste.
2 Espero que Catador no se enfade por el relato. Me ha pillado demasiado tarde para pensar en algo elaborado. Este mes mi Ronda es un relato de humor.

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24 octubre, 2008

La Ronda #5: El país con las mejores cervezas

Esta Ronda casi me pilla. Me disculpen si es un poco más corta de lo que es habitual, pero no me llega el tiempo para más.

Este mes nos propone Carls que nos mojemos y que opinemos acerca de cuál es el país cervecero por excelencia: el país que fabrica mejores cervezas. Por supuesto, Carls sabe que tal país no existe, ya que difícilmente podríamos llegar a un acuerdo los habitantes de la Tierra para mesurar de forma objetiva la calidad de todas las cervezas de todos los países. Se asume que lo que nos pregunta es por nuestras preferencias en relación a determinados estilos, o por nuestras inclinaciones románticas hacia la cerveza de algún país.

Aun así, no resulta fácil responder a lo primero, más que nada porque a medida que voy probando cervezas descubro que me gustan cada vez más y más variados estilos, de muy diversos países. Es algo natural, como lo es que dependiendo del momento consideres mejores unas cervezas u otras. Esto es, que no hay mejores cervezas sin momentos para ellas.

Y ahora dejaré de decir obviedades.


De una forma romántica, considero que el país que fabrica las mejores cervezas es Bélgica. Y no porque fabrique las mejores cervezas. Los motivos son otros:

Las primeras cervezas de calidad que tomé fueron belgas. Aprendí a amar las cervezas belgas en primer lugar, desde el día en que me sirvieron una Belle-Vue frambuesa y me dije 'pero, ¿qué es esto con tapón de corcho?'. Mi horizonte cervecero se desplazó cientos de kilómetros. Concretamente, los necesarios para llegar a Bélgica. Guardo todavía esa etiqueta de cerveza en mi modesta colección.

El segundo motivo tiene que ver con mi viaje a Bélgica y es que jamás he visto país (de los pocos visitados) que tenga en tan alta estima esta bebida. En Bélgica la cerveza es un tesoro nacional, el producto identificativo por excelencia y una bandera de la gastronomía. Los turistas compran cervezas (caras) en las tiendas de souvenirs, lo cual no creo que suceda en ningún otro país. He estado en otros países cerveceros por excelencia, R. Checa y Alemania, y la cerveza se vive de otra forma.

No de una forma peor, ni mejor. Yo diría que la cerveza se integra en el paisaje alemán y checo con mayor naturalidad, sin darle demasiada importancia (pese a la gran calidad de sus cervezas) y que sin ese fondo el cuadro quedaría vacío. En Bélgica (sólo visité las grandes ciudades) lo que vi fue un bodegón. Un bodegón con una cerveza en medio.

Creo que en el Reino Unido la cerveza tiene un papel más parecido al descrito para Alemania y R. Checa. No lo sé, porque en mi estancia de un mes en Irlanda apenas pasé de tomar Guiness y Beamish en los pubs. Yo entonces no era un borrachín1. Desearía, como Catador, poder elegir a RU. como país cervecero, porque eso significaría que sé mucho más acerca de sus brebajes. Por desgracia, la mayor parte de las cervezas de esa región que he probado desaparecen del paladar tan rápido como de mi memoria.

Por último, comentar que quizá haya probado más cervezas alemanas que belgas. Lo curioso es que no considero que la calidad media de la cerveza alemana sea en absoluto de un alto nivel (lo que sí me atrevería a asegurar de Chequia o Bélgica). En un supermercado alemán cualquiera uno puede encontrar al menos 50 cervezas Lager, Helle, Kristall... y la mayoría de ellas son cervezas del montón. Otra cosa es que vayas a una tienda especializada en bebidas, donde encuentras no 50, sino 150, y mayor cantidad de cervezas de calidad. Pero vamos, que cuando visité Alemania (en una par de ocasiones) quedé más impresionado por la cantidad (y precio) que por la calidad. Tengo unas cuantas fotos graciosas que ponen de relieve la cantidad de cervezas alemanas que se pueden tomar.

Dejando a un lado el tema emocional y apreciativo, la cerveza belga 'tipo' (por decir algo) me gusta. Me gustan las Dubbel dulces y maltosas y también las más secas Trippel. También las cervezas blancas de trigo, aunque en este apartado las checas van a la par. No tengo ningún problema con las cervezas más amargas y de menor contenido alcohólico: vienen muy bien para el aperitivo de la tarde. Pero si por la noche salgo a una cervecería, prefiero una o dos belgas de abadía.

En fin, que para gustos cervezas. Y países. Y culturas cerveceras. Y música en los baretos. Y posavasos, medidas, tapas...

Por cierto, que me encanta cómo ha planteado el mismo tema el filósofo cervecero. Reproduzco para los no enterados:
Llegás a una cuidad que no conocés y después de registrarte en un hotel, o bajarte del tren, lo que sea, vas al primer bar que te encontras para tomar una cerveza. ¿En qué país o países vas a tener más seguridad de encontrar una buena cerveza?

¡A viajar!

1 Lo cual no es del todo cierto. De Irlanda me traje una camiseta y la repulsión instintiva y visceral hacia el whisky.

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21 septiembre, 2008

La Ronda #4: de la cultura cervecera

En La Ronda anterior Manzapivo se lanzó a proponer un tema tremendamente interesante para este mes. Su pregunta era la siguiente: ¿Cómo construir, consolidar y mantener una verdadera cultura cervecera?. La pregunta se enmarca dentro de la escasa tradición cervecera de su país, Colombia. Precisamente porque el conjunto de blogueros cerveciles hispanos es multinacional (y además tenemos la suerte de contar con la participación ocasional desde el R.U. de Boak&Bayley), en esta edición de la Ronda tenemos la oportunidad de dar respuesta desde enfoques y realidades bien distintas. Y a ver qué sale.

No daré yo la vara con la escasa tradición cervecera española. Es algo de lo que ya se ha hablado bastante y que aburrirá a los visitantes foráneos. Pero quizá la primera duda que surge cuando se analiza el caso de países donde la cerveza no tiene una consideración social elevada es si deberíamos resignarnos a que esto fuera así. Por supuesto, mis lectores posiblemente no estarán de acuerdo, pero hay que tener en cuenta que no tengo tantos lectores.


La idea de que España, o Colombia, o cualquier país país con baja cultura cervecera deba resignarse a su destino se suele apoyar en cuestiones históricas (ausencia de tradición efectiva), cuando no en geográficas y climatológicas. A menudo van unidas: el clima español es más propicio para el cultivo de la vid y esto convierte al vino en centro cultural de las bebidas fermentadas, convirtiéndose en parte esencial de nuestras costumbres.

Es necesario desmontar estos argumentos, aún aburriendo a los cerveceros lectores del blog con cosas que ya saben. En todo el mundo se fabrica cerveza y muy posiblemente antes que el vino, de un tipo u otra. La definición de cerveza es realmente amplia: bebidas muy distintas fermentadas a partir cereales y variedades de los mismos se pueden acoger a su nombre. Y en nuestra época más aún, modernas técnicas de irrigación, cultivo o incluso modificación genética permiten la plantación de variedades de cebada y lúpulo sobre cualquier terreno cultivable. La situación geográfica deja de ser una excusa, aunque quizá en algún tiempo lo pudiera ser.

En cuanto a la tradición acumulada, nada impide que ésta se desarrolle en otro sentido de cara al futuro. Incluso aunque el vino ocupe una posición privilegiada, no hay nada que prohíba que la cerveza alcance su misma consideración social en una coexistencia pacífica. Hay que notar que la cerveza ya se bebe efectivamente en casi todos los países: el reto que se propone no es tan hercúleo como parece. Consiste tan sólo en variar la imagen que se tiene de esta bebida. Se trata de convertirla en acompañamiento de cocina, de meterla en cestas de Navidad, regalos de empresa, menús de restaurantes...

Yo tengo muy claro a quién corresponde la mayor parte de esta tarea. Y mi opinión es que a los fabricantes de cerveza. No estoy de acuerdo en que el fabricante vende lo que el consumidor más desea porque se trata de un argumento absurdo, indistinguible de la gente compra lo que el fabricante vende. El consumidor, desde el activismo cervecero (llámele beervangelism) debe seleccionar con criterio, promover, organizarse y exigir calidad cada vez que paga, pero nada más. Corresponde al fabricante cuidar la excelencia de su producto, la promoción, la mejora continua. Y si no lo hace, que se atenga a la decisión del consumidor.

Se me dirá que los directivos de las grandes multinacionales no distinguen fabricar y vender cerveza de fabricar y vender zapatos. Es cierto. Lo cual no quita que, si la calidad de los zapatos nacionales es inferior a la que puedo encontrar en un chino, yo acabe comprando los zapatos a otra empresa: esto aumenta la calidad de los zapatos que se llevan en España, pero en nada beneficia a las zapateras españolas. Vengo de comprar cervezas con mis amigos (de cacería, que digo): nos hemos gastado unos 50 euros en cervezas, ninguna nacional.

Me doy cuenta en este punto que aquí se pueden mezclar dos cosas. Por un lado la cultura cervecera, entendida ésta como el conocimiento y consideración de la cerveza en general. Por otro lado la cultura y calidad de la cerveza elaborada en un país. Mi idea es que a la larga ambas terminan siempre por confluir, incluso siguiendo las leyes del mercado. Dudo mucho que a Mahou le guste la compra que he realizado hoy yo, sencillamente1.

Yo no veo más solución a la difusión de la cultura cervecera que aumentar la calidad de la cerveza. Todo lo demás viene luego: el gusto por la bebida, las asociaciones, los clubs de cata, los bares especializados, los blogs y el beervangelism. Nada de eso existiría si no existieran personas que desde microcervecerías y empresas no apostaran por elaborar buena cerveza.

Y ya por último una breve exhortación. Los consumidores no somos responsables de la baja calidad de cerveza que se consume en nuestro país. Pero sí que lo seremos si, incapaces de beber cerveza de calidad por ningún medio, obligados a tomar lo que venden fabricantes de zapatos, no nos rebelamos y montamos nuestra propia cervecería.

1 Obviando que muchas de estas cerveceras son distribuidoras de las extranjeras, claro.
2 Últimamente estoy leyendo un montón de textos legales: ¿se nota?

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02 septiembre, 2008

La Ronda #3: pagando la cuenta

Y bien, acabada la sobredosis de cervezas de este veraniego mes, llegó el momento de hacer recuento de jarras y de repasar todo lo que habéis aportado en esta Cata de cervezas.

Antes que nada, agradecer a todos vuestra participación. No las tenía todas conmigo porque, como se ha reconocido en los respectivos posts, este tema no era precisamente sencillo. Sin embargo la respuesta ha sido contundente y para mí ha sido un placer albergar esta Ronda repleta de ideas, sabores y descripciones.

Algunos se centraron en las cervezas de un país o incluso una región. Otros buscaron visitar muchos continentes o hacer un repaso de distintos estilos. Otros aprovecharon el maridaje... por tanto hay muchas formas de presentar todos los escritos de los participantes. Así que, para no enfadar a ninguno, respetaré el orden en que los posts fueron publicados. Bienvenidos a La Ronda.


El primero y más tempranero fue Iker, de Cervecerías de España. Iker nos prepara una cata de variedades belgas, donde además nos propone para cada cerveza alguna alternativa más accesible. Iker cata (¡al menos!) una Jupiler, una Hoegaarden, una Rodenbach, Duchesse de Bourgogne, Leffe Brune, Val-Dieu Brune, una Westmalle Dubbel y una Lindemans Kriek.

Se sumaron Boak y Bailey, que desde Londres nos prepararon una cata internacional donde consideraron que las cervezas debían ser fáciles de tomar y poder encontrarse fácilmente en botella (lo cual deja fuera muchas de las Real Ale británicas). Las cervezas a catar son: Hoegaardeen, Brooklyn Lager, St Austell, Schneider Weisse y Triple Karmeliet. Como se ve, es una cata in crescendo. En los comentarios también apareció el tema de si hay sabores en la cerveza más acordes al gusto de las mujeres (o de los hombres), tema que se ha repetido en otras conversaciones.

De la versión inglesa de la entrada de Boak&Bailey surgió un spin-off que por supuesto incluyo. Desde Alemania, Adeptus (que es irlandés) nos propone de todo excepto cervezas acordes a la Reinheitsgebot. Su lista empieza para que los fanáticos de la cerveza bávara se lleven las manos a la cabeza: Cantillon Kriek, Galway Hooker, Goose Island IPA, Fullers ESB y termina con una Gouden Carolus Classic.

Y llegó Chela que nos preparó una cata de cervezas españolas. Una cata muy especial puesto que nos propone, además de algunas de las mejores cervezas ibéricas, un acompañamiento para cada cerveza. Demuestra que hay vida en la cerveza española más allá de Cruzcampo y más acompañamiento que el de los cacahuetes. La lista empieza con Estrella de Galicia, Inedit de Damm, sigue con Alhambra 1925, Voll-Damm, Zaragozana Export, Sagres Bohemia y termina con Zaragozana Ámbar Negra y Rosita.

De allá nos fueimos a Portugal, donde el amigo VdeAlmeida de Ruivas, Louras & Morenas nos propuso una cata de muchos estilos con Pilsner Urquell, Hoegaarden, Baltika 6, Marston Old Empire, Duvel, Erdinger Dunkel, Triple Karmeliet, Chimay Bleu y termina con una Deus. Con esta cata hay que tener cuidado y beber despacio ¡porque uno puede terminar bastante mal!. Son nueve cervezas y Chela se queja... ¡no hay cervezas portuguesas!.

Y luego Ayalgueru, en asturiano y desde Londres se da un paseo internacional volviendo siempre a las islas empezando con Discovery Fullers, para luego irse a Tailandia y probar la Chang. Regresa con Sussex Harvey's Bitter, Oranjeboom Lager, Murphy's Stout y finaliza en Bélgica con Delirium Tremens.

Y ahora viene la opinión de un experto, que ha tenido el privilegio (ganado) de beer-vangelizar a muchas personas desde El Lúpulo Feroz. En CAAC nos dan las claves de lo que esperan y maravilla a los novatos en el mundo de las cervezas. Empieza con una buena Lager, Pilsner Urquell y luego empieza a sorprender: Hoegaarden, Faro Lindemans, Bass (de barril), Grimbergen Dubbel, Erdinger Pikantus y finalmente Tripel Karmeliet. Todo con la intención de borrar la idea de que hay dos tipos de cerveza: rubia como Mahou y negra como Guiness.

Cruzamos el océano para encontrarnos a Galápagos, miembro de la Logia Cervecera, que modifica ligeramente la idea y nos propone una lista de cervezas con la que ir aprendiendo a lo largo de los días, así que no tiene sentido la limitación de 8 cervezas. Se trata de una experiencia casi personal que se inicia con Isenbeck, Warsteiner, Schneider, Otro Mundo Golden Ale, Otro Mundo Golden Ale, Otro Mundo Nut Brown y Otro Mundo Strong Red Ale. De Antares toma la Kolsch, la Scotch y la Porter... aunque pueden seguir si quieren. Finalmente La Trappe Tripel y La Trappe Quadrupel finalizan toda un recorrido a lo largo de las cervezas.

El amigo Fivvix desde Etiquetas de Cerveza se decanta mayoritariamente por las belgas y nos propone una cata que empieza con la Maisel's Dampfbier pero sigue con Lindemmans Kriek, Hoegaarden, Grimbergen Dubbel, Op-Ale, Tripel Karmeliet, Chimay Bleue y propone para terminar la Licher alemana. En los comentarios descubrí que existen las plataformas La Gueuze no sabe a sidra y su antítesis La Gueuze NO sabe a sidra. Por experiencia y por las reacciones cuando he dado a probar, yo estoy en el primer grupo.

Luego vine yo, que intenté hacer una cata de transiciones entre sabores: empiezo sin embargo muy fuerte con Gueze Cantillon, luego Inedit de Damm, Primátor Svetlý, Liberty Ale, Schneider Weisse, Barbar Honey Ale y Tripel Karmeliet.

El Universo de la Cerveza nos propone otra cata para ir aprendiendo. y para ello se atreve a empezar por Heineken para luego ir subiendo el nivel. Continua con Grolsch y sigue con la cerveza de abadía La Trappe Dubbel. Luego prosigue con Gulpener para terminar con Bavaria 8.6.

Jorge Mario desde Colombia se nos une por primera vez. Se excusa con que a su país no llegan muchas cervezas de importación, pero ha realizado una estupenda selección. Como se acaba de incorporar ha recomendado 8 cervezas para las que ya tenía un post. La Trappe Dubbel, Blanche de Chambly, Reflets de France, Duvel, Tilburgs, Asahi, Ancla y Grolsch. ¡Todos esperamos que participes también en las siguientes Rondas!.

En Malta Nostrum también nos presentan una experiencia paulatina y personal, donde se intenta que las cervezas sean también sencillas de conseguir. Empiezan con Bitburger para comparar acto seguido con Pilsner Urquell. Le siguen dos tipos distintos de cervezas de trigo: Franziskaner y Hoegaarden. Y termina con dos cervezas características de abadía: Grimbergen tripel y Leffe brune.

Max continuó su labor incesante de promoción de las excelencias checas. Tras mucho pensar diseñó una cata de cuatro parejas de cervezas: Bernard Svateční Ležak - Primátor Weizen, Ferdinando Sedm Kuli - Primátor Polotamvé, Regent Tamvý Ležák - Herold Bohemian Black Lager, Vyškov Jubiler - Pardubický Porter. Max sorprende con una última recomendación no alcohólica (Bernard s Čistou Hlavou) y claro, surge la duda de siempre: ¿son las cervezas sin alcohol cervezas?.

Andrés, desde Culturilla Cervecera nos regala una cata donde priman los distintos estilos, empezando, eso si, por una cerveza local, A.K. Damm. Luego sigue por Erdinger Weissbier Dunkel y cede el paso a las Ales de estilo británico Anchor Porter, Coopers Best Extra Stout y Sierra Nevada Pale Ale. Cerrará la cata con Saison Dupont, no sin antes recomendar una Wesmalle Dubbel, Rochefort 10 o Titan. Es una cata que me atrae especialmente.

Embracing Darkness, de Hipos Urinatum, propone una cata para disfrutarla al original estilo de un menú culinario. Los entrantes son una Franziskaner Hefe-Weissbier y una Riedenburger Pils. Prosigue con una Marston's Pedigree y pasa a los platos fuertes: Duvel y Gulden Draak. El vino lo pone la Trappistes Rochefort 10 y la fruta Hoegaarden Fruto Prohibido. Para terminar el café con una Beamish Irish Stout. ¡Esta cata también de tomar despacio!.

Y por último y porque tiene bula, Pinar se apunta a La Ronda con una selección de cervezas bávaras. En su cata (que fue nuestra cata privada) nos cuenta qué tipo de cervezas se beben en esa región de Alemania, haciendo hincapié en las cervezas Muniquesas. Empieza por Augustiner Hell y la Spezial de Herzoglich Bayerisches Brauhaus Tegernsee. Sigue con Märzenbier de Hacker-Pschorr y Paulaner Salvator no sin antes recomendar una Schneider Weisse o Aventinus. Termina con una Schofferhofer Dunkles Hefeweizen y la Andechs Doppelbock Dunkel.

Actualización Catador se ha subido al tren de la Ronda un poco más tarde, pero con dos catas distintas, para compensar. la primera de cervezas alemanas, que son Rothaus Tannen Zäpfle, Licher Weizen, Berliner Kindl, Andechser Dunkel, Hoepfner Maibock, Andechser Doppelbock, Schneider Aventinus y Kulmbacher Schwarzbier. La cata más personal es la cervezas chilenas.

La cata incluye (y anoten para cuando visiten el país andino): Colonos del LLanquihue, Capital Pale Ale, Grassau Weizen y Szot Amber Ale. Luego Del Puerto Barba Negra, Kross Maibock, Chocolate Stout y Szot Stout Fuerte que componen un recorrido por los variados estilos que se elaboran en Chile. Verdaderamente deja con muchas ganas de probar estas cervezas.

En fin, poco más puedo decir. Creo que ha sido una Ronda tremendamente compleja y espero que les haya aportado tanto como a mi. Me gustaría resaltar que no creo haya mejores o peores propuestas: todas han aportado sus razones y en muchos casos se complementan. Se puede imaginar catas donde prime el maridaje, de cervezas de una región, de distintos estilos y países o de distintos estilos y el mismo país. Catas para paladares exigentes y para gente que no ha probado en la vida una cerveza.

Espero que si alguien, como yo, pretende realizar algún día alguna cata de cervezas para dar a conocer esta bebida se pueda inspirar en alguna de estas ideas aquí expuestas. Y que por supuesto, publique un post con su experiencias y nos lo cuente.

Ya saben que, invite quien invite, están todos convocados para la siguiente Ronda. No se corten en levantar la mano si tienen una buena idea. Les aseguro que es una tarea un poco cansada, pero que merece la pena.

¡Hasta la siguiente!

1 ¡Espero no haberme olvidado de nadie
Por cierto, muchas gracias a todos por adoptar el logo!
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