El logo de las Auténticas Trapenses
Esta historia es una continuación de esta otra...
El 28 de Febrero de 1962 fue una gran fecha en la historia de la cerveza. Bueno, quizá no tanto, pero sí una fecha señalada. Ese día un tribunal de Gante dictaminó que: la palabra Trapense se usa para indicar que una cerveza es elaborada y vendida por monjes pertenecientes a la orden de la Trapa o por personas que habrían obtenido una autorización para ello... por ello se llama Trapense a una cerveza fabricada por monjes Cistercenses y no una cerveza de 'estilo trapense', que debe ser más bien llamada cerveza de abadía.
Todo ello vino a raíz de una demanda de los monjes trapenses de la Abadía de Nuestra Señora de Orval contra cervecería de Veltem, la cual desde 1960 elaboraba una cerveza llamada Veltem Trappist. Supongo que los monjes estaban cansados de contemplar en el mercado cervezas "trapenses" que poco o nada tenían que ver con la orden de la Estricta Observancia. Y esta fue la primera victoria que consiguieron las fábricas artesanales monacales.
Sin embargo, a pesar de la definición legal del término, ésta nunca puede cubrir
todas las situaciones. Por ello, en 1997 8 monasterios Trapenses fundaron la Asociación Internacional Trapense, con el propósito de (entre otros) velar por la protección de sus productos. En la actualidad 14 monasterios pertenecen a dicha asociación, situados en Bélgica excepto dos de Holanda y uno de Alemania.
Y para 'proteger' sus productos crearon el famoso sello hexagonal, logo de la asociación. Esta etiqueta sólo se concede a cervezas, quesos y licores trapenses bajo unas estrictas reglas, que, en lo que a cerveza se refiere son:
En la actualidad, 7 cervezas están capacitadas para portar el logo "Authentic Trappist Product". Nunca viene mal repasarlas, son: Westmalle, Chimay, Rochefort, Orval, Westvleteren, Achel y La Trappe. Hablaremos más adelante de cada una de ellas, ¡como no!.
Como he comentado antes, este sello también lo portan quesos y licores. Y también lo lleva el chocolate que producen en Tilburg (La Trappe). Así por ejemplo, Chimay puede llevar el logo sobre su cerveza, claro, pero no para el queso. El queso de Chimay es bastante normalito, todo hay que decirlo. Westmalle sí que puede etiquetar su queso con el sello, pero desgraciadamente no tuve la suerte de probarlo1. Tampoco he probado el queso de Orval (que también lleva sello). Pero mejor paro de enumerar que me entran ganas de llorar.
Es importante hacer notar que el logo no es más que una marca protegida y reconocida por una asociación privada, y no tiene la consideración de 'Denominación de Origen'. Por ejemplo, el monasterio trapense de Tilburg en Holanda estuvo fabricando y vendiendo cerveza trapense La Trappe bajo esta denominación sin contar con el sello hexagonal concedido por la asociación (pues le fue retirado en 1999). Esto no la hacía menos trapense, ni mucho menos. Sencillamente la asociación consideró que no se aplicaban las reglas establecidas. Esto cambió en Octubre de 2005, cuando le fue concedido de nuevo el permiso para portar el logo. Cuando yo conocí La Trappe (mi primera querida cerveza) ésta no portaba el sello.Asimismo, otros conventos trapenses podrían reiniciar su producción de cerveza, cesada tiempo atrás. Y también tendrían derecho a etiquetar sus productos como trapenses. Algunos conventos que antiguamente fabricaron cerveza son:
La abadía de Mont des Cats (Francia), Sept Fons (Francia), Chambarand (Francia), Oelenberg (Francia), Notre Dame du Gard (Francia), Notre Dame du Port Du Salut (Francia), Tegelen (Holanda), Engelszell (Austria), Banja Luka (Bosnia) y Mariawald (Alemania).
Y si en España, alguno de los monasterios quiere empezar a producir cerveza con la calidad de sus hermanos belgas... benditos sean, lleven o no el sello. Pero mucho estoy soñando.
Igualmente, no ser trapenses no pone al resto de cervezas de abadía por debajo de éstas, faltaría más. St. Bernardus sigue siendo una cerveza buenísima, exista o no el monasterio, lleve o no lleve la palabra 'trapense'. Lo importante es el respeto a y cuidado en la producción, el respeto a la tradición... y al consumidor, que tampoco nos gusta que nos engañen.
Y bien, este post pone fin a toda una serie acerca de la historia de las cervezas trapenses. Si lo recordáis, empezamos hablando de la historia de la Orden...
Pero que no haya pena, que no se acaba aquí el tema. Primero, porque da para mucho más: poco a poco iremos viendo la historia de cada una de estas cervezas. Y segundo, ¡porque tarde o temprano tendremos que publicar catas sobre ellas!.
Así que ya lo saben, nos dedicaremos a otras cosas... sin perder a las trapenses de vista.
Brew like a monk. Una página genial.
Vader Abts Trappist Biersite
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