29 agosto, 2009

La Ronda #15: Empezando temprano

Y seguimos con la Ronda. Esta vez, Max vuelve a invitar y retoma una vieja idea suya: plantear -muy en serio- los desayunos con cerveza. En concreto, Max nos propone un plan:

Aprovechen un día libre y siéntense a desayunar, solos o con la pareja, familia, amigos y elijan una cerveza para maridar con la comida

Ante la ligera polémica causada (no en vano el tema de la ronda se acompaña con un rompiendo el tabú), yo estoy de acuerdo con Max: muchas cervezas son un alimento para desayunar. Contienen una cantidad moderada de alcohol, son nutritivas y facilitan la digestión de otros alimentos. Lo cierto es que no se ha hablado demasiado de alcoholismo en los blogs hispanos acerca de cerveza y creo que es porque la postura común es bastante razonable: la moderación es clave para poder disfrutar de una afición como la de la cerveza. Quizá hable yo otro día del tema. Y vayamos ya al desayuno en sí.


Dudo yo que en España se llegue algún día a desyunar con cerveza. Somos muy de café cargado para despejarse. Eso no impide que relativamente pronto, a las 9 o 9:30, los famosos bares españoles ya huelan a longanizas, tortilla de patatas y pan tostado. Pocos olores me gustan más que el de un bar por la mañana, donde se mezcla el del café del desayuno con lo primeros y tempraneros almuerzos.

El caso es que yo me levanto pronto. Y que tengo unas costumbres muy fijas: manías casi. Raro es el día que a las 10 de la mañana estoy en la cama. Bueno, no, ese día es excepcional. Raro es el día que estoy pasadas las 9 en la cama. De normal desayuno un vaso de café con leche: ya almorzaré más tarde. Pero en uno de esos días raros, paso directamente del café y voy al almuerzo. Y para eso una cervecita es inmejorable. Recientemente, en Barcelona, nos levantamos tarde y no teníamos desayuno incluido en el alojamiento: un bocadillo de fuet con pan con tomate y una generosa caña de Damm fue la solución.

Pero Max pedía algo más elaborado, algo específico. Mi primera idea fue imitar a los alemanes. En Munich es común lo que denominan menú de desayuno: medio litro de cerveza de trigo weissbier y un par de salchichas blancas weisswurst por unos 5€. Para cocer las salchichas es importante que el agua no llegue a hervir, por cierto, y se sirven en la propia olla. El menú de desayuno se sirve sólo hasta las 10, o hasta más tarde si el sitio es lo bastante turístico. Nuestra idea era sustituir la cerveza alemana por una Primator Weizen, que es, en cierto modo, más ligera y veraniega que las alemanas. El problema era que no podía comprar una Primator en vacaciones.

Pensé también que esto se le habría ocurrido a muchas más personas y la alternativa fue realizar un desayuno inglés. Allí es común que los pubs sirvan un 'desayuno' consistente en bacon, huevos, judías... acompañado de cerveza. No es un desayuno propiamente dicho, puesto que se toma algo más tarde. Es lo que llaman brunch y Chela lo describe mucho mejor que yo.

Había pensado acompañar el desayuno con una Milk Stout de Left Hand. Desgraciadamente, cuando visitamos nuestra tienda de cervezas de cabecera (a las afueras de Valencia), el almacén estaba cerrado. En casa tenía, por suerte, varias opciones: Sierra Nevada Porter, Stout y Wheat, por un lado. Samuel Smith Nut Brown Ale e Imperial Stout por otro. Al final escogimos la Brown Ale, que tiene un alcohol moderado y podía acompañar mejor los huevos con bacon que íbamos a preparar. Las stout eran demasiado alcohólicas.

Y aquí lo tienen. No me gusta demasiado el huevo frito, en realidad: prefiero desayunar pan tostado con un buen aceite de oliva, tomate, y cantidades industriales de queso de tetilla. Pero me hacía gracia preparar el egg in the basket, así que he aprovechado la ocasión. La Brown Ale se integra perfectamente: un poco dulce y acaramelada, con sabor limpio a malta. Tiene un amargor moderado al entrar en boca y un final a fruto seco, y nueces, evidentemente. No persiste en la boca. Es una buena cerveza pero en mi opinión, un poco por debajo de otras hermanas suyas, como la Taddy Porter.

Desayunar con cerveza no es más malo que merendar con cerveza. Así que es posible que repita. Pero no a las 6:30 de la mañana, que es cuando me levanto de normal. Sin embargo, almorzar en el bar un bocata catalana de tortilla de patatas, cebolla y pimientos con una caña bien tirada es un placer que muchos, incluso los que pueden desayunar Schneider Weisse en Alemania, seguro que echan de menos.

La banda sonora del post: El calor del amor en un bar. Cómo no.



La tontireceta del huevo frito, en youtube. Sustituyan la mantequilla por aceite, si se sienten mediterráneos.

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22 agosto, 2009

CSI XVII: El álgebra de Boole

Demasiado tiempo hacía que no escribía acerca de las Cosas que Sí se dan en Informática. Pero mi retiro veraniego me ha despertado del letargo y me ha traído, con el viento levantino, los recuerdos de una de las primeras asignaturas que estudié en la carrera y que constituye una base esencial de la propia informática. Me refiero al Diseño Lógico. Mi idea era ir más allá y hablar de lenguajes de descripción de sistemas electrónicos, que tan olvidados e inútiles les resultan a los informáticos que se decantaron por los lenguajes de alto nivel.

Pero para entender de qué trata éste es necesario disminuir un poco las pretensiones e introducir algo todavía más elemental, que se estudia en el primer curso de la carrera y que, a menos que la especialización te conduzca por áreas de informática industrial o electrónica, se pierde con facilidad. Se trata del Álgebra de Boole, que hoy, en este capítulo de Cosas que Sí se dan en Informática, presentaremos: tanto en su definición matemática, como en su utilidad electrónica.


El Álgebra de Boole toma su nombre de George Boole, matemático y filósofo inglés del s. XIX. Sus estudios acerca de la lógica le llevaron a desarrollar un modelo matemático con el fin de analizar el razonamiento humano y de realizar operaciones con sentencias. De su trabajo surgió la estructura matemática que asigna a cada sentencia el valor de VERDADERO (o 1) y FALSO (o 0) y define las operaciones matemáticas que pueden realizarse sobre estos elementos.

Porque es eso mismo lo que conforma una estructura algebraica: un conjunto de elementos y un conjunto de operaciones definidas sobre los elementos. El álgebra de Boole tiene forma de anillo: esto significa que las operaciones definidas satisfacen ciertas propiedades. En la wikipedia pueden continuar con este tema.

Los elementos del álgebra de Boole son pues dos, que llamaremos 0 y 1. Las operaciones básicas que se pueden realizar sobre estos elementos son 3: disyunción (OR, o suma), conjunción (AND, o multiplicación) y negación (NOT, o inversión). Los dos primeros son operadores binarios, esto es, requieren dos elementos como entrada. La negación se aplica sobre un sólo operando: es unario, pues. Bien, si hasta ahora ha sido sencillo, lo que viene ahora lo es más.

Las tablas de verdad básicas definen el comportamiento de los operadores para las entradas. O lo que es lo mismo: su resultado.

OR
ABA OR B
0
0
0
0
1
1
1
0
1
1
1
1
AND
ABA AND B
0
0
0
0
1
0
1
0
0
1
1
1
NOT
ANOT A
0
1
1
0

Explicar una tabla de verdad es casi innecesario: la primera tabla describe la operación OR: 0 OR 0 da como resultado 0. En cambio, 0 OR 1, 1 OR 0 y 1 OR 1 dan como resultado 1.

Aunque no es adecuado, viene bien evaluar una sentencia disyuntiva a un valor de verdad para acabar de entender la correspondencia lógica. La frase Marta tiene un abrigo azul o tiene una chaqueta colorada es cierta (verdadera: 1) si alguna de las sentencias que la forman -tiene un abrigo azul, tiene una chaqueta colorada- es verdadera. Para que la conjunción sea cierta (Marta tiene un abrigo azul y tiene una chaqueta colorada) es necesario que las dos sentencias individuales -los operandos- sean verdaderos. De este modo se entiende la tabla de verdad de la AND.

XOR
ABA XOR B
0
0
0
0
1
1
1
0
1
1
1
0
Mediante sencillas combinaciones de los tres operadores básicos podemos obtener los operadores derivados, que nos sirven para representar otras relaciones lógicas, entre las que se encuentran la o exclusiva, la implicación o la equivalencia. Es posible que a muchos de los lectores les suene esto, ya que las tablas de verdad son las herramientas empleadas en el estudio de la lógica proposicional, que se cursa típicamente en el instituto. Los operadores derivados más frecuentes tienen sus propios símbolos. En la tabla de al lado se muestra una o exclusiva o XOR. La función XOR puede ser construida a partir de operaciones básicas, aunque no de modo sencillo. Sin embargo, resulta muy útil a los informáticos y es ampliamente empleada, como veremos enseguida.

Las representaciones de estos operandos son muy diversas y los informáticos preferimos la que emplea puertas lógicas. Y sin embargo... ¡un momento! ¿qué pintamos los informáticos aquí?. ¿Quién nos ha dado vela en este entierro?.

Pues en realidad fue Claude Shannon, uno de los grandes, quien nos dio vela. Ya hablamos de Shannon cuando describíamos el mínimo de información necesaria para codificar una cadena de bits. Pero antes de ocuparse de la teoría de la información, Shannon demostró que el álgebra de Boole se podía utilizar en el análisis y la síntesis de la conmutación y de los circuitos digitales.

Un circuito digital es un circuito electrónico que emplea señales eléctricas que representan (mediante la tensión) dos valores: 0 y 1. El circuito, visto como una caja negra consta de una serie de entradas y unas salidas. Lo que Shannon demostró es que cualquier salida puede ser producida a partir de las entradas mediante una combinación de operadores booleanos, esto es, mediante un conjunto de puertas lógicas, interconectadas de cierto modo. De este modo podemos ver cualquier transformación de entradas en salidas como la aplicación de cierta función (operación) lógica1. A esto se le llama circuito, o sistema, combinacional.

SUMADOR
ABSumaCarry
0
0
0
0
0
1
1
0
1
0
1
0
1
1
0
1
Así, por ejemplo, un circuito básico podría ser el el que suma dos bits. Recordemos que la suma de dos bits era sencilla: 0 + 0 = 0, 0 + 1 = 1, 1 + 0 = 1, 1 + 1 = 0 y me llevo 1 (acarreo). Un sumador simple (half-adder) de un bit tiene dos entradas y dos salidas (la suma y el acarreo). Lo llamamos simple para diferenciarlo del completo, que añadiría como nueva entrada el acarreo del anterior. De este modo podríamos construir sumadores de cualquier número de bits sin más que encadenar la salida del acarreo de uno a la entrada del otro. Pero nosotros nos quedaremos con el simple, para no complicar el circuito.

El sumador que vemos emplea una puerta AND (la de abajo de la imagen) y una puerta XOR, la superior, que ya presentamos anteriormente. Con las tablas de verdad de ambas puertas, es muy sencillo jugar a poner unos y ceros en las entradas y ver cómo los resultados coinciden con los de la suma.

Puede parecer que un sumador de un bit sólo sirve para jugar, pero de hecho, es la base del cálculo de todas las operaciones que realizan los computadores. Sin embargo es cierto que los ingenieros que construyen circuitos lógicos tienen herramientas para no tener que estar trabajando con miles de puertas lógicas cada vez que pretenden diseñar una nueva unidad aritmética para un computador, por poner ejemplo. Qué pinta tiene alguno de los lenguajes para expresar circuitos lógicos de manera sencilla y potente será explicado en posteriores entregas.

¡Un saludo y hasta la próxima!

1 ¿De qué manera se produce "físicamente" la transformación de dos niveles de tensión a las entradas de una puerta en un nivel de tensión a la salida que corresponda al resultado de la puerta?. Bien eso depende la tecnología empleada y sería necesario entender física de semiconductores para explicarlo. Queda fuera del alcance de este blog.

Infinidad de circuitos digitales construidos de forma incremental.
Álgebra de Boole en la wikipedia en español: se incide en la representación como como conmutación de circuitos.
La imagen del half adder es de dominio público

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17 agosto, 2009

Las diez etiquetas de cervezas más feas (y II)

Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfaEste post viene precedido por este otro que deben leer ipso facto. A menos que odien a quien emplea latinajos con tanta soltura.

En fin, que nos habíamos quedado realizando la lista de las etiquetas de cerveza más feas que conozco. Y hay muchas más que considero feas y que no he puesto, no se crean. Pondría toda etiqueta de Floris, por ejemplo. por ser feas y por hacer tan mala cerveza y pretender hacerla pasar por Lambic. Pero no nos cebaremos con una marca ni con un país. De momento:

#5 - Pilsen

Acabamos en argentina y proseguimos en Uruguay. Comentar esta etiqueta está de más. Y también está de más comentar la cerveza. Pilsen, sí: de la mala, de la que no es pilsen. Un diez a los diseñadores por su originalidad y saber hacer (a la hora de adjudicarse el nombre, claro está).


Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfa
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#4 - Tu-Anch Ueli

Me dijeron que era suiza, pero es mentira: es alemana. Al verla así, pequeñita y a juego con los colores del blog pueden pensar que no es tan fea, pero sí, sí que lo es. Trata de jugar con los símbolos egipcios, a los que añade un bufón. La cerveza nos marcó por lo mala. Tampoco sé cómo pretenden hacer una cerveza y darle un aire egipcio. No sabemos si era así o se estropeó a la vuelta de Suiza, pero nos sabía a mantequilla.

#3 - Bernard Ox Pivo

Ox es el buey, que debe ser símbolo de la República Checa, ya que los amigos de Kozel también lo emplean. No se entiende, verdaderamente, el por qué de este diseño, tan futurista (parece realizado con el Art de Office), que conjuga las letras, el buey en la parte superior, y lo que debe ser una cadena de proteínas a la izquierda. Lo de crash test tampoco hay por donde pillarlo.. ¿Cómo, gente que hace tan buena cerveza, tiene tan mal gusto?. Medalla de bronce al horror.

#2 - La Mere Noel

La mere es fea no porque a mí me gusten morenas y de pelo corto, no. Es fea porque parece sacada de Photoshop Disasters. La postura, las piernas flotando, la ausencia de fondo, la silla sin respaldo ni asiento... Es una etiqueta a la que tengo especial tirria. En cambio, la rubia de Bersalis parece mucho más interesante y misteriosa. En fin, que a Papá Noel le queda al menos la cerveza, al estilo Duvel. Pero sólo al estilo.

#1 - Pilsator

No podía ser de otro modo. Pilsator no la compraba en Berlín ni los más cutres de entre los Erasmus resacosos y despistados. Pilsator estaba en el supermercado para dar pena. Pilsator la compré yo porque quedé enamorado de su nombre y diseño. ¿Es una Pilsen? ¿Es doppelbock?. Ni lo uno ni lo otro: es Pilsator, la cerveza alemana más triste y anodina y predecible. La que yo encuentro más fea de mi colección.

Y no puedo despedirme sin desafiar a Fivixx, que tiene un blog dedicado y es capaz de sacar etiquetas de donde yo no puedo, a que publique, al menos, las 5 etiquetas de cerveza más feas de su colección. Será divertido ver la anti-selección que nos realiza.

Un saludo... ¡y ya me pensaré si publico las más bellas!

Todas las imágenes forman parten de la colección que tengo, han sido escaneadas y editadas con Gimp. ¡Pero no para hacerlas más feas!

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Las diez etiquetas de cervezas más feas (I)

Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfaSí, yo también, como muchos otros cerveceros aficionados, tengo la vena coleccionista. Empecé a coleccionar etiquetas exactamente al mismo tiempo que empecé a probar cervezas de importación. Como entonces no teníamos mucho dinero, era común compartir cerveza. Y la etiqueta nos la echábamos a suertes entre Pinar y yo.

Por aquellos días guardaba las etiquetas en la cartera. Cuando se acumularon demasiadas hice un cuadro con ellas con ellas y las colgué en mi habitación. Luego fueron dos cuadros. Y finalmente decidí almacenarlas en álbumes de fotos, clasificadas por países. He intentado empezar una base de datos un par de veces. Y desarrollé un programa para dar de alta cervezas y etiquetas que se guardaban en la base de datos... que al final no gasté y terminé por perder.

Así que no sé cuantas tengo.


La cuestión es que, desde mi retiro veraniego, me he dedicado a actualizar los álbumes de fotos con las adquisiciones de 2008, que fueron especialmente numerosas: sobretodo alemanas y checas (gracias a Pinar, a Max y a 2d2sdspuma). Y me dije: ¡se puede hacer un post con las etiquetas más chulas!.

Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfa
Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfa
Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfa
Si lee esto es que se ha caído la imagen: informen al sufrido escritor del blog, porfa
Y me respondí, Sí, claro... ¡pero mucho mejor sería un post con las etiquetas de cerveza más feas!. Y aquí lo tienen.

Por lo general, las etiquetas de cervezas más feas son alemanas. Pero no por nada, sino porque tienen muchas cervezas. Las belgas están bien, pero varían menos de lo que pudieran. Belgas y alemanas tienen una ventaja: las etiquetas salen sin complicaciones. No se puede decir lo mismo de, en general, inglesas, americanas, sudamericanas y cervezas artesanales de todo tipo y país. Las cerveceras dejan de ser artesanales cuando dejan de poner pegatinas a las botellas. Las más bonitas, bajo mi punto de vista: las inglesas.

Pero empecemos ya el top ten del horror cervecero visual:

#10 - Bavaria 8·6

A esta le tengo un poco de manía personal. La antigua era una pegatina transparente (por ello no se puede escanear) y era aún más fea que ésta. El punto rojo -más en la realidad que tras el escáner- queda realmente horrible sobre el dorado del escudo. Es la típica etiqueta que no aporta nada, ni invita a beber. El nombre no es excusa: la lituana Kalnapilis 7·30 tiene una etiqueta mucho más bonita. Y además, la cerveza está más buena.

#9 - Oerbier

Los belgas no se libran. Ni siquiera los de De Dolle Brouwers. la etiqueta de Arabier tiene su gracia, pero ésta sí que no pasa. ¿Se puede saber qué es ese muñeco?. Los que hayan visto la saga de Cazafantasmas lo tendrán claro. Pero los cerveceros quedan boquiabiertos. ¿Y el corazón sobre la 'i'?. Supongo que para dar pistas acerca de una cerveza demasiado dulce y pesada.

#8 - Maibock

El nivel va cayendo. Esta es la clásica cerveza alemana de Getränkenmarkt. Con etiqueta previsible y gusto dudoso. Y gusto previsible también. Un poquitín más de lúpulo para poder llamarle cerveza de mayo y listos. La cabra está para poder llamarle bock, por supuesto. ¿Porque eso es una cabra, no?. Una cabra con boca sangrienta... ¡como estas ovejas!

#7 - Staropramen Lezak

Los checos no se libran (por partida doble, como veremos). Aquí, la etiqueta mala la ponen los malvados de Staropramen. Y el contenido de la botella, también, no se crean. Joystick, informática, un móvil, música... A mí me gusta, particularmente, el señor del parapente. No hay nada como beberse unas cuantas cervezas y saltar desde un acantilado. En fin, que parece diseñada para un público muy concreto. Lo que no sé es cuál.

#6 - BarbaRoja Diabla

La última de la presente lista es fea hasta para salir escaneada. Y para quitarle la etiqueta. La cerveza tampoco convence a los amigos de La Logia. El tema piratas es recurrente en la simbología cervecera. Piraat, por ejemplo, cambió su obsoleto diseño, con cabeza de pirata incluida, por uno mucho más moderno y espartano. La Biere du Boucanier mantiene la cabeza del pirata, pero con mejor estilo. En fin, que al otro lado del Atlántico también saben cómo no diseñar etiquetas.

Y les espero, ahorita mismo, en el siguiente post...

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03 agosto, 2009

La Ronda #14: Pagando la cuenta

Pues vaya faena. La primera vez que pagué la cuenta resultó que había invitado a realizar toda una cata de cervezas. Y para la segunda sólo se me ocurre que invitar a combinados. Como si me sobrara la pasta. Pero en fin, que un día es un día y sólo tengo palabras de agradecimiento para todos los que asistieron. Que fueron bastantes, y eso que hubo ausencias de clientes fijos.

La mayoría han descrito cockteles que probaron tiempo atrás, bien porque los encontraron en la carta de algún bar, bien porque lo inventaron en una noche de fiesta. Otros lo encontraron en un bar y además pudieron inmortalizarlo con sus cámaras. Y otros, ni cortos ni perezosos, han puesto las manos en la masa para elaborar el combinado. Y a ver que pasa. Espero que con este resumen más gente se anime a probar nuevos sabores, que al fin y al cabo de eso es lo que trata la vida.

Por estricto orden de aparición, la Ronda queda así:


Empezó la Taberna del Buda, con el combinado que más veces se mencionaría: el Black Velvet: cerveza Guiness servida con champagne bien frío, en vaso largo. Además, nos cuenta parte de su nobiliaria historia.

Siguió la Logia Cervecera, donde reconocen que el tema no tuvo demasiada aceptación, quizá porque todos preferían la cerveza sola. Nos hablan de cerveza con tequila... pero finalmente se descuelga Peter Dark con un trago muy interesante: la Michelada. Jugo de limon, sal, "salsa secreta mexicana" (jugo de tomate, salsa inglesa, tabasco) y cerveza Corona. Resultó que estuvo bueno y termina el post con otra propuesta: Sunny Apple cerveza clara, ¼oz ron, ¼oz licor manzana, trocitos de manzana. ¡Habrá que probarlos!

Skinner no sólo participa, sin que pretende emborracharnos con sus propuestas, muchas de las cuales él mismo considera intomables. Sorprende con mezclas de Eku 28 con lager, Coronita con curaçao o ¡hasta un Single Malt (Laphroaig) con Addelscot!. Al final se queda con un Black & Tan: Guiness en la parte superior, y una Bitter en la inferior. ¡Bien por la elección!

Se sumó por primera vez la Ronda Ardirat y lo hizo a lo grande con tres propuestas interesantes. Dice que jamás se atrevió a realizarlas... ¡y anima a los demás a hacerlo!. Bueno, pues ahí quedan: Bowle 2/3 de cerveza tipo Lager, el doble de vino blanco seco, 250 gr de fresas y 3 cucharadas de azúcar blanco. Bierschaum: 4 yemas de huevo y 1 clara, 5 cucharadas de azúcar, 3 botellas de 1/3 de cerveza tipo Bock, la piel rayada de medio limón y una pizca de canela. Se pone a fuego fuerte y se bate durante unos minutos. Churchill: una copita de campari con 1/3 de cerveza muy fria tipo Pilsen o Ale Inglesa suave. ¡Pues muchas gracias y bienvenido!

A estas alturas yo ya pensaba que nadie se animaría a preparar nada, pero llegó Iker y documentó perfectamente el combinado que tomó en Barcelona. Y menos mal que lo hizo, porque la noche se volvió más borrosa a partir de ese instante. El nombre del combinado tampoco se recuerda, pero es lo de menos: vodka, lager de barril y tabasco. Aunque si usted ha tomado antes una Rochefort 10, puede que no le siente demasiado bien. Avisados quedan.

Y Manzapivo se animó e hizo lo que yo más quería: liarse a preparar mezclas en su casa. Con cervezas disponibles en el mercado, para que todo aquel que quisiera pudiera repetir la experiencia. Mezcló Leffe Brune + BBC Candelaria Clásica: una experiencia que le descubrió un montón de aromas (aunque el amargor quedó escondido). Y luego probó con Erdinger Blanca + La Trappe Dubbel, que si bien hizo demasiada espuma (¿por el azúcar de La Trappe sobre la cerveza de trigo, tal vez?) complementaron a la perfección. Un diez a Jorge por su aportación.

Fivixx fue el siguiente, para proponer el ya mencionado Black Velvet, aunque no aclara si lo probó o no. Tras leer su post, veo que el champagne se sirve primero, al contrario de lo que se comenta en en La Taberna del Buda. Un rápida búsqueda me informa de que, en efecto, Fivixx tiene razón: primero champagne y luego Guiness.

Andrés, desde Culturilla Cervecera, se inclina por el recuerdo de tiempos mozos, de mezclas de chupitos sumergidos en cervezas. También nos cuenta como la sirra (cerveza con sidra) arruinó al local que la servía. Finalmente reconoce que el combinado que más le llama la atención es el Black Velvet. Además recuerda una entrada con algunos combinados de Guiness. ¡Pues nada Andrés, a probarlos!.

Max tenía ventaja, porque él ya había experimentado con mezclas de cervezas tiempo atrás. Pero además nos cuenta en su entrada que ha probado algún cocktail caliente con medovino (hidromiel) y la cerveza rubia de Pivovarsky Dum. También apunta un submarino típico de por alla: Zelené Oko licor de peperina en cerveza. No nos lo recomienda. Para terminar, nos recuerda su corte preferido: una buena stout con cerveza de trigo, al modo Black & Tan. Queda pendiente un licuado con durazno, banana y cerveza de trigo.

Se sumó también los amigos del CAAC, en las personas de Beat Xavi y Lúpulo. El primero nos recuerda una invención de la Compañía en pleno: el Whisky con GingerAle. La cosa es sencilla: se trata de ajustar las cantidades de cerveza (se propone Bass) con whisky y ginebra, con más de lo primero que de lo segundo. Todo sobre dos rocas de hielo. Un combinado con predecibles efectos secundarios.

Lúpulo nos habla de un combinado que probó en un pub y que, como Chela apunta, se denomina Jamaicana: una variante de la (mi)chelada y que contiene cerveza rubia, refresco de limón y ron añejo. Se completa con cerveza rubia. Para ver cómo se prepara adecuadamente, mejor ir al enlace original.

Luego vine yo con mis mezclas: una de Paulaner, melón y melocotón en capas y otra más elaborada, una mezcla granizada de Rosita d'Ivori con ron y vainilla. Sólo diré que todavía nos queda algo de esta última y que acompañaremos de helado de vainilla cualquier tarde de estas calurosas en Valencia.

Y para terminar, el amigo Pinar retoma su blog para darnos envidia y contar cómo, a los pies del Empire State Building, se ahorró la vista de la ciudad y disfrutó de dos combinados de cerveza: Almond Sunset (Red Rooster Ale con amaretto) y Snake bite (Red Rooster Ale con sidra). El viaje a NY dio más de sí en cuanto a la cerveza. Me tomo la libertad de copiopegar en su totalidad un mensaje de Pinar al móvil, el único que envió:

Me estoy tomando una Sierra Nevada Pale Ale de barril

Lo dicho: para dar envidia.

Y a última hora se sumó Catador, que no falla a una (ya me sorprendía). Catador también es de los que se puso a experimentar. Empleando para ello nada más ni menos que los licores caseros de su señora madre. Y de ahí, y del gusto cervecero del señor hijo nacen las siguientes mezclas. Primero, una Szot Stout con licor de chocolate y café que al parecer le quedó de muerte (conozco a alguien a quien le encantaría la idea). Y luego, para limpiar la boca Capital Pale Ale con crema de Limoncello. ¡Los dos quedaron peligrosamente tomables, advierte el autor!

Y con este post acabamos la recopilación. De veras estoy contento con la Ronda. Sólo señalar que en los últimos meses han aparecido nuevos blogs de cerveza, especialmente de Sudamérica (Todo por una fría, Colección de latas de cerveza, Cervezas del mundo), pero también de España (Una miqueta de cada cosa o el blog de 2d2dspuma). Espero que, sea quien sea el siguiente en invitar, los tenga en cuenta en las próximas Rondas. Sé que invitar a una Ronda toma trabajo, pero merece pena conocerse.

Y como este post va de mezclas y no soy muy amigo de ningún tipo de purismo, no me resisto a musicar el post con una rumbita catalana: cumbiambero o rumbero... lo bueno es pasarlo bien. Con ustedes, ¡Peret y Dusminguet!

¡Un saludo a todos y hasta el mes que viene!


Actualización

De alguna forma, se me había pasado el aporte de Hipos Urinatum, que tampoco suelen faltar. Además de comentar los clásicos submarinos, aportan también el Jamaicana, que ya describió Lúpulo: cerveza lager, ron negro, zumo de limón y azúcar moreno, todo bien presentado como se cuenta en su entrada.

Mis disculpas por el olvido: les invito a una cerveza cuando vengan a Valencia.

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