La Ronda #15: Empezando temprano
Y seguimos con la Ronda. Esta vez, Max vuelve a invitar y retoma una vieja idea suya: plantear -muy en serio- los desayunos con cerveza. En concreto, Max nos propone un plan:
Aprovechen un día libre y siéntense a desayunar, solos o con la pareja, familia, amigos y elijan una cerveza para maridar con la comida
Ante la ligera polémica causada (no en vano el tema de la ronda se acompaña con un rompiendo el tabú), yo estoy de acuerdo con Max: muchas cervezas son un alimento para desayunar. Contienen una cantidad moderada de alcohol, son nutritivas y facilitan la digestión de otros alimentos. Lo cierto es que no se ha hablado demasiado de alcoholismo en los blogs hispanos acerca de cerveza y creo que es porque la postura común es bastante razonable: la moderación es clave para poder disfrutar de una afición como la de la cerveza. Quizá hable yo otro día del tema. Y vayamos ya al desayuno en sí.
Dudo yo que en España se llegue algún día a desyunar con cerveza. Somos muy de café cargado para despejarse. Eso no impide que relativamente pronto, a las 9 o 9:30, los famosos bares españoles ya huelan a longanizas, tortilla de patatas y pan tostado. Pocos olores me gustan más que el de un bar por la mañana, donde se mezcla el del café del desayuno con lo primeros y tempraneros almuerzos.El caso es que yo me levanto pronto. Y que tengo unas costumbres muy fijas: manías casi. Raro es el día que a las 10 de la mañana estoy en la cama. Bueno, no, ese día es excepcional. Raro es el día que estoy pasadas las 9 en la cama. De normal desayuno un vaso de café con leche: ya almorzaré más tarde. Pero en uno de esos días raros, paso directamente del café y voy al almuerzo. Y para eso una cervecita es inmejorable. Recientemente, en Barcelona, nos levantamos tarde y no teníamos desayuno incluido en el alojamiento: un bocadillo de fuet con pan con tomate y una generosa caña de Damm fue la solución.
Pero Max pedía algo más elaborado, algo específico. Mi primera idea fue imitar a los alemanes. En Munich es común lo que denominan menú de desayuno: medio litro de cerveza de trigo weissbier y un par de salchichas blancas weisswurst por unos 5€. Para cocer las salchichas es importante que el agua no llegue a hervir, por cierto, y se sirven en la propia olla. El menú de desayuno se sirve sólo hasta las 10, o hasta más tarde si el sitio es lo bastante turístico. Nuestra idea era sustituir la cerveza alemana por una Primator Weizen, que es, en cierto modo, más ligera y veraniega que las alemanas. El problema era que no podía comprar una Primator en vacaciones.
Pensé también que esto se le habría ocurrido a muchas más personas y la alternativa fue realizar un desayuno inglés. Allí es común que los pubs sirvan un 'desayuno' consistente en bacon, huevos, judías... acompañado de cerveza. No es un desayuno propiamente dicho, puesto que se toma algo más tarde. Es lo que llaman brunch y Chela lo describe mucho mejor que yo.
Había pensado acompañar el desayuno con una Milk Stout de Left Hand. Desgraciadamente, cuando visitamos nuestra tienda de cervezas de cabecera (a las afueras de Valencia), el almacén estaba cerrado. En casa tenía, por suerte, varias opciones: Sierra Nevada Porter, Stout y Wheat, por un lado. Samuel Smith Nut Brown Ale e Imperial Stout por otro. Al final escogimos la Brown Ale, que tiene un alcohol moderado y podía acompañar mejor los huevos con bacon que íbamos a preparar. Las stout eran demasiado alcohólicas.Y aquí lo tienen. No me gusta demasiado el huevo frito, en realidad: prefiero desayunar pan tostado con un buen aceite de oliva, tomate, y cantidades industriales de queso de tetilla. Pero me hacía gracia preparar el egg in the basket, así que he aprovechado la ocasión. La Brown Ale se integra perfectamente: un poco dulce y acaramelada, con sabor limpio a malta. Tiene un amargor moderado al entrar en boca y un final a fruto seco, y nueces, evidentemente. No persiste en la boca. Es una buena cerveza pero en mi opinión, un poco por debajo de otras hermanas suyas, como la Taddy Porter.
Desayunar con cerveza no es más malo que merendar con cerveza. Así que es posible que repita. Pero no a las 6:30 de la mañana, que es cuando me levanto de normal. Sin embargo, almorzar en el bar un bocata catalana de tortilla de patatas, cebolla y pimientos con una caña bien tirada es un placer que muchos, incluso los que pueden desayunar Schneider Weisse en Alemania, seguro que echan de menos.
La banda sonora del post: El calor del amor en un bar. Cómo no.
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