Las cervezas 'puras' Alemanas
Estuve pensando hace poco en las cervezas alemanas (que borrachín, ¿no?). Hace nada comentaba que las mismas nunca me habían entusiasmado. Evidentemente, por producción e historia, Alemania es un gigante cervecero y sus cervezas reconocidas en todo el mundo. Sin embargo, en mis visitas he encontrado siempre mayor cantidad que calidad. La cerveza alemana es, en muchos aspectos, más desconocida de lo creemos.La mayor parte de gente en España identifica las cervezas alemanas con las botellas de medio litro turbias (si termina en er seguro que es alemana). Además, los que han leído un poco más las etiquetas, saben que muchas cervezas alemanas cumplen la llamada Ley de Pureza. No saben qué es pero San Miguel nos aclara que es algo bueno y por eso también lo cumple. Ahora, entre una San Miguel y una Andechser dunkel hay la distancia entre Manila y la abadía de Andechs... así que nos surgen varias preguntas:
¿Qué es la Ley de Pureza Alemana?
¿Cuál es su relación con la historia de Alemania?
¿Quién ha dado vela a San Miguel en este entierro?
Para empezar, la cerveza de trigo alemana como la descrita es oriunda de Bohemia y en Alemania es la cerveza tradicional de Baviera. Se le conoce como Weizenbier (cerveza de trigo) y suelen ser ligeramente ácidas y refrescantes, de cuerpo medio y untuosas. Por lo general suelen ser turbias o contener restos de levadura, aunque depende de la variedad.
La cerveza de esta región se ha expandido por todo el mundo y su máxima celebración -la Oktoberfest1- se ha convertido en un rentable negocio turístico. El éxito de las cervezas de trigo ha eclipsado variedades locales germanas tan o más interesantes que las bávaras, como la blanca de trigo berlinesa, la Altbier en Düsseldorf o Kolsch de Colonia. Lo cierto es que si nos quedamos con tan sólo la zona de Baviera, no quedamos sin tres cuartas partes de Alemania.
La Ley de Pureza Alemana (o Reinheitsgebot) también surgió en la zona de Baviera (ya hablamos un poco de ella). De hecho, en un principio, no era ni completamente alemana. No la promulgó Carlos I (V de Alemania) como gusta decir a San Miguel, sino que fue el duque Guillermo IV de Baviera, en la ciudad de Ingolstadt. También se llama -y es así como la citan la mayor parte de cervezas alemanas- ley de pureza de Bayern.
La ley no se trata de una medida de protección de los consumidores, como he leído, al menos no parece que fuera esa su intención. Se trata de un texto intervencionista que regula el precio máximo de la cerveza. Además establece que los únicos ingredientes permitidos en la elaboración son malta de cebada, lúpulo y agua. Las levaduras no se mencionan, claro, porque nadie sabía lo que eran2: sencillamente se añadían sedimentos de la anterior fermentación y la cosa funcionaba mejor que si no se hacía.
Hoy se entiende que los principales motivos de esta ley fueron principalmente económicos, más que gastronómicos. La prohibición del uso de trigo alivió la lucha por el cereal que mantenían cerveceros y panaderos, favoreciendo a estos últimos. Por otro lado se evitaba la posible adición de otros cereales no autóctonos (lo que es una medida proteccionista).
¿Pero, si sólo se puede añadir malta de cebada, dónde quedan las cervezas de trigo?. ¿No son acaso tradicionales?. Pues también, no crean que los nobles hicieron algo tan estúpido para prohibir estas nutritivas bebidas. Sencillamente, su fabricación se convirtió en un derecho reservado a los cerveceros reales, esto es, a cerveceros a los cuales, a cambio de dinero, les era otorgado el privilegio de fabricación. Hoy en día todavía quedan herederas de aquellas cervezas privilegiadas, como Schneider & Sohn o las cervezas de Luitpold.
La Ley de Pureza se fue extendiendo, con adaptaciones, a las distintas regiones de Alemania y, como decimos, a duras penas subsistieron las variedades, luego protegidas, Alt y Kolsch, eclipsadas más tarde por las nuevas Lager de Munich y Viena. Sin embargo, la propia ley ha ido cambiando y, por supuesto, hoy en día la elaboración de cerveza alemana no se restringe a los contenidos de una ley del s. XVI.
En la actualidad la Ley de Pureza Alemana, aplanadora y devoradora de estilos, ha demostrado ser un excelente reclamo publicitario (junto con la Oktoberfest). No es extraño que los empresarios cerveceros la invoquen pues en los mercados, ni que San Miguel nos dé la vara con 1516, la Edad de Oro de la cerveza.
Por desgracia, esto nos impide descubrir el verdadero potencial de la cerveza alemana como nos gustaría. En mi caso, además, no he podido (en ninguna de mis estancias en Alemania) ir a la caza de cervezas y cervecerías de renombre. En mi segunda visita sí que es verdad que bebimos muchas cervezas. Pero muchas. Sin embargo las cervezas las obteníamos en supermercados que, pese a tener centenares de botellas, apenas ofrecía algo fuera de las eurolager y planas weizenbier.
Por eso pido ahora ayuda a los amigos cerveceros españoles: ¿alguien conoce dónde puedo obtener cervezas de Colonia, o Altbier en nuestro país?. Y una segunda pregunta: la primera vez que estuve en Alemania (en el noroeste) pude probar una Altbier que me sirvieron con fruta en el fondo del vaso. La pregunta es: ¿se comía la fruta?.
Yo no sabía que hacer y por eso, por no quedar mal, me comí la mitad.
2 Al respecto, ver la anotación que hace Max en los comentarios, aclarando que esto no es del todo cierto
Reinheitsgebot. Wikipedia inglesa.
Texto de la ley (inglés)
Origen de la foto (Creative Commons)
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