02 junio, 2008

La historia de Kirin Brewery

Ésta es la tercera entrega de la historia de la cerveza y principales cerveceras japonesas. No podía ser menos en este blog de inspiración nipona. Por cierto que a medida que pasan las semanas ya queda menos para que retome el estudio del japonés. Prometo que los posts sobre este idioma volverán pues pronto.

Pero vayamos ya con la:

Historia de Kirin Breweries

Si mal no recuerdan, la historia de la cerveza en Japón comienza en Yokohama con la creación de la Spring Valley Brewery. Su fundador fue el malhadado aventurero estadounidense de origen noruego William Copeland. Éste había llegado a Japón en 1864 y había establecido un próspero negocio de lácteos y transportes. Vio que el número de sus trabajadores aumentaba y que estos, evidentemente, tenían sed. Adivinan lo que hizo, ¿no?.


Se cuenta que Copeland tuvo la idea de instalar una cervecería local en 1869, cuando vio bajar las aguas claras de las montañas de Amamuna. Tras un año de trabajo dio a luz a su primera cerveza: la Amamuna Beer-Sake. No le iba entonces mal a Copeland, porque la demanda de cerveza subió rápidamente esos años. En 1972 regresó a Noruega, se casó con su novia y la llevó a vivir a Japón.

Por desgracia su mujer fallecería poco más tarde. En 1884 Copeland, casi arruinado, cerró la Spring Valley Brewery y regresó a EE.UU. Sin embargo las instalaciones permanecieron y al año siguiente un grupo de de empresarios formado por extranjeros y japoneses decidió comprar y reabrir la fábrica: es el nacimiento de la Japan Brewery Company. Ya en 1884 se populariza la imágen de la marca en todas sus cervezas: un dragón de la suerte japonés o kirin 麒麟.

Resulta, por cierto, curioso que nosotros veamos una mezcla de dragón y caballo cuando los japoneses ven un ciervo-jirafa, según la traducción que se me ofrece. Lo que está claro es que es un animal mitológico y mágico. Un niño con virtudes de genio, por ejemplo, es un kirinji -麒麟児-.

Aunque en principio el capital y la mayor parte de recursos eran extranjeros, en 1907 la familia Mitsubishi adquirió todo la empresa e inició su rápida expansión por Japón. Ésta sólo se vio frenada por la destrucción de la fábrica de Yokohama en 1923, que sin embargo fue seguida por una rápida reconstrucción y ampliación.

Kirin vio sin embargo como su pujanza fue frenada por la centralización impuesta por Dai Nippon Breweries, la macroempresa que dio origen a Asahi, cuya historia ya contamos. La IIGM tampoco ayudó a la recuperación ni de la cervecera ni del país, evidentemente.

En los años 50, sin embargo, y tras la disgregación forzosa de imperio Dai Nippon, Kirin se alzó pronto como la primera cervecera, llegando a alcanzar el 60% de cuota de mercado. En un país como Japón eso es mucho y Kirin llegó a ser la segunda productora mundial a mediados de los años 60, por detrás de Anheuser & Bush. Y la situación de predominio se prolongó de este modo hasta que Asahi rompió el mercado con su exitosa Asahi Dry a finales de los 80. Pronto Asahi Dry se convertiría en la cerveza más vendida, por delante de la intocable Kirin Lager.

Kirin acusó el golpe y tuvo que cerrar tres de sus fábricas. Introdujo en el mercado nuevas Lagers, menos amargas y fuertes. Kirin también se apuntó pronto a la creación y venta de happoshu, cerveza con menor proporción de cebada. Sin embargo, a pesar de todos estos movimientos, la entrada de Asahi en el mercado de las flojas cervezas propició, en 2001, que Kirin perdiese su supremacía en el mercado japonés.

En la actualidad, el producto más exportado de Kirin es Kirin Ichiban, una lager comercial clara, seca, y bien lupulizada. Sin embargo, Kirin guarda sorpresas agradables en su Kirin Beer Village, un pequeño parque temático dedicado a la cerveza a los pies de la fábrica reconstruida en Yokohama. Allí se pueden degustar especialidades elaboradas en una microcervecería experimental de Kyoto, como la Kirin Alt: la visión japonesa de las cervezas de Düseldorf.

Y no es la única referencia alemana. A finales del siglo XIX la empresa estuvo bajo dirección germana. Muy posiblemente gracias a ello, Kirin fue una de las primeras cerveceras japonesas en elaborar una Lager negra inspirada en la Munich, o quizá en las cervezas de Köstritz, como quería pensar Michael Jackson. Esta cerveza ha sido imitada por todas sus competidoras. En fin, que todas las especialidades de Kirin, la cerveza de la jirafa voladora, pueden degustarse en el pub de la Kirin Beer Village.

Pub que se llama Spring Valley: todo un homenaje al desafortunado William Copeland.

Un saludo y hasta la próxima.

"Japón, La Cerveza del Sol Naciente" Bar&Beer, número I, vol. 2
El Libro de la Cerveza. Michael Jackson. Ed. Blume.
Origen de la imagen.

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6 cosillas:

Manuel Sánchez dijo...

Hola

Muy curiosa la historia. Por cierto, a lo mejor te interesa esto.

En la revista Nature dan la noticia de que un grupo de la Universidad de Caracas ha investigado el proceso de deterioro de la cerveza almacenada. Al parecer durante el almacenaje de la cerveza siguen produciendose reacciones de Maillard que generan los compuestos que estropean la cerveza. El grupo venezolano ha conseguido bloquear algunas de esas reacciones y la cerveza se deteriora más lentamente.


Aqui tienes el link (en inglés):

http://www.nature.com/news/2008/080602/full/news.2008.869.html

Hasta otra

Manuel Sánchez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Delirium dijo...

Hola, pues sí que puede ser interesante: lo apunto para leer más detalladamente más adelante. Quizá incluso salga un post de ello! ;-)

Pero ya aviso, que cada cierto tiempo aparecen de estos estudios. Sin ir más lejos el instituto de investigación en el que trabajo realizó un estudio de colaboración con alguna cervecera con el mismo objetivo, desarrollando un método de detección para tal fin. (Pero vamos que yo como informático no tuve nada que ver con aquello).

Un saludo y gracias por el apunte.

Hugo dijo...

Je, buena historia, y una cerveza bastante aceptable, ni comparación con las dos asiáticas que he probado, Tsingtao (una copia china de Heineken, para mi gusto) y Singha, una deficiente tailandesa.

Nada más, felicitarte por tu blog y un saludo desde Zaragoza. :)

Anónimo dijo...

Si, la verdad es que la historia esta bastante bien, pero siento curiosidad por una cosa, como te ha dado por escribir la historia de la cerveza en Japon? De donde sacas los datos? o como es que la sabes? Me parece muy curioso y original. Felicidades.

Saludos cerveceros.

Delirium dijo...

universo cervecero: Me dio por contar la historia porque algunos de los compañeros del CAAC realizaron un viaje el país nipón y escribieron un post sobre el mismo. Y como este es un blog en el que se trata lo japonés...

En cada entrada pongo las fuentes bajo la misma, en ese recuadro con la imagen de un libro. En este caso he sacado la mayor parte de los datos y la historia de una reportaje de la revista Bar & Beer, que es tremendamente completa y buena. Estoy pensando en gastar algo de pasta y suscribirme.

Un saludo.