23 mayo, 2008

Una historia personal de El Águila

Es la primera vez que hago una entrada de copia y pega, pero creo que merece la pena. Lo que viene a continuación es una historia sobre la cerveza El Águila (la cerveza española) contada en primera persona, desde que el autor de niño contemplaba la cerveza con extrañeza hasta que fue partícipe de su sabor. Habla de mi ciudad, Valencia, y de un edificios que fueron y que ya no están y que yo no conoceré. Habla de jugar en la calle, cuando eso ya casi está perdido. En fin, creo que acaba sobresaliendo por encima de una simple opinión acerca de una cerveza. Lo mejor es que lo lean.

Lo encontré preparando uno de mis posts sobre Amstel y la verdad es que supe de inmediato que querría hace un post con él. He tratado de ponerme en contacto con la persona que lo escribió, pero me temo que eso ya no es posible. La página es accesible desde cualquier buscador aunque quizá suponga algún tipo de falta publicar en esta otra página su opinión. En todo caso lo hago con intención de procurar un sencillo homenaje a su autor, y espero que ningún amigo o familiar lo considerara inadecuado si lo viese. Espero que les alegre saber cómo he disfrutado de su lectura


Mi vieja cerveza (por calzedefoc)

Hoy voy a hablar de la cerveza El Águila, una de las cervezas de mi niñez, la otra marca es El Tùria, empresa que fue comprada en su día por la Marca Damm.

Recuerdo que solo se compraba en los días muy especiales, es decir, cuando venían amigos o familiares y había que demostrar que uno era un honrado trabajador y no un pobre que vivía de la caridad. Me gustaba que vinieran estas visitas porque de esta manera a mí me compraban una Coca-Cola o una Fanta de naranja, porque como era un niño no podía beber alcohol, cosa que siempre me ha hecho gracia ya que muchas veces te daban un trozo de pan con un chorrito de vino y azúcar o cuando comías poco te daban un vasito con vino quinado para abrir la gana.

En esa época, los años 60, las marcas de bebidas tenían su propio envase, su marca distintiva, pintada en la botella y secada al fuego, no como ahora que llevan una etiqueta pegada y va que se mata. Cada marca de cerveza tenía su propia botella, no como ahora que están estandarizadas. Como tenías que devolver el casco, que te lo cobraban cuando comprabas por primera vez un producto (lo mismo daba que fuera cerveza, vino, gaseosa o un refresco) cuando lo tenías que devolver tenías que ir a una tienda o bodega que tuviera dicha marca, ya que no aceptaban la de los demás, al no ser que fuera un local grande y tuviera de todas las marcas.

La cerveza El Águila tenía como marca dicha ave, igual que ahora y decía donde estaban ubicadas sus fábricas y ponía el escudo de la ciudad. Me acuerdo que en aquella época eran tres fábricas: Madrid, València y Córdoba. Todo ello en pintura de color amarillo y el tapón era metálico como ahora, pero la parte interior no tenía un plástico sino que era de corcho muy fino. En aquella época estaba de moda entre los niños el jugar con las chapas y las de las cervezas eran las preferidas, sobre todo esta marca, más que las del Turia. Las que eran de locura eran las marcas de otras cervezas que no se vendían por donde vivías.

En esos años era muy difícil encontrar cerveza de otra marca en un sitio que tuviera una fábrica, no como ahora, que puedes encontrar una misma marca en muchos sitios de España. El color de la cerveza El Águila era más oscuro que el de ahora y tenía un sabor muy amargo, lo sé porque como teníamos prohibidos beberla (no hay nada como una prohibición para hacer lo prohibido, hay que reconocer que tiene su encanto) bebíamos a escondidas la poca cerveza que quedaba en los vasos de los mayores.

La fábrica de València estaba en la zona del puerto, al lado de la vía de RENFE, ya que como era una línea en superficie dividía la zona de manera total. Ocupaba un espacio enorme y un día la visite con mi padre, no fue una visita organizada, sino que mi padre conocía a algunas personas que trabajaban allí y una tarde (cuando no estaban los oficinistas) me la enseñaron y lo único que me acuerdo era donde esterilizaban los envases. Era una especie de caldera, con agua muy caliente, en donde introducían las botellas para poderlas rellenar de nuevo. Según comentó el amigo de mi padre el problema que tenían es que algunos desaprensivos ponían dentro de ellas objetos metálicos y si no se daban cuenta se vendía una botella de cerveza con sorpresa (como los Kinders actuales), lo cual, lógicamente, no les gustaba.

Esta marca fue favorecido por el anterior régimen, lo mismo que la SEAT y ENASA (fabricante de los camiones Pegaso) y empezó a fabricar cerveza especial, la cual fue la única que reconoció el Ministerio de Información y Turismo, dirigido en ese momento por Manuel Fraga Iribarne (actual presidente de la Xunta de Galicia). Estábamos ya en los años 70 y España empezaba a despegar económicamente y empezaba a ver más demanda de productos, ya se bebía cerveza con cierta regularidad (no hacía falta que vinieran familiares) y nuestros familiares emigrantes a Europa nos traían productos que en ese momento no estaban en el mercado español o lo estaban de manera muy minoritaria. Con dicha demanda empezaron a importarse cervezas extranjeras y también las fábricas españolas empezaron a hacer productos especiales. Pero vino el tío paco con las rebajas. Como ya he dicho, en España, la única cerveza especial reconocida era la de El Águila, por lo que los inspectores de Turismo empezaron a recorrer los locales de ocio pidiendo una cerveza especial y si no le daban la marca correcta eran multados por no cumplir la normativa vigente. Por lo que los locales que tenían otras cervezas tuvieron que venderlas como normales o como de importación, jamás como especiales. Por fortuna dicha época ha pasado y espero que no vuelva.

Las cervezas españolas normales se han hecho más suaves, más claras y sus fábricas (hablo en general, siempre hay excepciones) normalmente no tienen muchas calidades, incluyendo a El Águila. Me imagino que todo depende del mercado de la oferta y la demanda. Porque diversificarse en muchos productos tampoco es bueno empresarialmente a no ser que esté muy respaldado por su consumo.
Es la cerveza que más he consumido en mi juventud, la que tenías en cualquier bar de València y siempre ha mantenido una cierta calidad, no ha dado gato por liebre. El problema es que empecé a beber cerveza más fuerte, de más graduación y últimamente apenas la pruebo, excepto cuando compro botellas de litro, entonces si que confío en ella.

La verdad es que (vemos que los anuncios actuales se basan en ese hecho), siempre ha sido y es la bebida que hemos tomado los amigos cuando nos reuníamos, primero porque sabe bien y luego porque es mucho más barata que los combinados. Su único problema, para mí, cada uno tiene su opinión, es que tienes que ir más veces de lo normal a evacuar las aguas menores.
Sin nada más que desearos que siempre esté en vuestros hogares la salud, el amor y el dinero me despido hasta la próxima.


Hasta siempre.

Fuente original
La foto (y botella) es de Kike, cervecero y coleccionista, quien mantiene además un gran blog. Amablemente me ha dado su permiso para publicarla

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3 cosillas:

Chela dijo...

Una historia genial. No te puedes imaginar en cuanto nos sentimos identificados los habitantes de mi pueblo. Todo aquel que haya crecido y vivido en un pueblo con cervecera ha experimentado esto. Dos detalles relevantes dan fe de ese sentimiento que comparto al 100%: Uno es cuando dice "(...)era muy difícil encontrar cerveza de otra marca en un sitio que tuviera una fábrica, no como ahora, que puedes encontrar una misma marca en muchos sitios de España"

La otro frase "El color de la cerveza El Águila era más oscuro que el de ahora y tenía un sabor muy amargo," algo que mucha gente que no recuerda esas cervezas y acostumbrados a los sabores suaves de hoy en día no acaban de creer.

La historia es genial y el hecho de reflejarla en estas líneas todo un detalle amigo Delirium

Haya Salud

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho la historia. y tambien me gusta mucho tu blog. Puedes pasarte por el mio y dejarme tu comentario? Gracias.

http://eluniversodelacerveza.blogspot.com

Delirium dijo...

Chela: la verdad es que es una alegría tener un blog para compartir este tipos de historia. Y espero que algún día, si la humanidad tira para adelante, alguien opine lo mismo de las historias que aquí cuento.

Carls: hombre, pues sí que puedo. Pero tengo poco tiempo para visitar todos los blogs que me gustaría y menos aún para dejar comentarios en cada uno de ellos. De todos modos veo que ya has arreglado el tema de la visualización de la cabecera y que los mapas están más claros.

Un saludo y suerte con el blog.