Cata de vinos: un cervecero infiltrado
Pues sí amigos. La semana pasada asistí, en buena compañía, a un cursillo de dos días de Iniciación a la cata vinos. Por supuesto, lo hice con la más malévola de las intenciones: aprender todo lo necesario para aplicarlo luego a la cata de cervezas. Por desgracia, en mi ciudad no conozco iniciativas de cata de cerveza en ningún lugar. De todos modos, quedé tan encantado con la experiencia que no dudo volverá a repetirse y me tomaré más a broma mi papel como agente doble.
El curso constaba, en primer lugar una presentación teórica acerca de la historia del vino, su proceso de fabricación y las fases de cata. Luego venía la cata, que fue lo más entretenido, claro. Pero lo primero que me llamó la atención de toda la presentación fue la ausencia de mención alguna a la cerveza. ¿Alguien se imagina un curso de cerveza donde no se nombre la palabra "vino"? ¿No somos los cerveceros un poco quejicas? ¿Tendremos acaso sentimiento de inferioridad, que tenemos que estar recordando constantemente que la cerveza no tiene nada que envidiar al vino?. En fin, planteadas quedan estas divagaciones.
Sobre la historia del vino y su elaboración no hablaré aquí. Que este es un blog de cervezas, leñe.
Pero lo de la cata fue impresionante. Para educar el olfato, el ponente nos propuso un juego. En cadena, cada uno de nosotros tenía que identificar el origen de 20 fragancias distintas, embotelladas en pequeños frascos numerados. Fue una auténtica tortura, para mí y para la mayor parte de compañeros. Pero veamos algunos de mis resultados.
Dije Jabón y era... Piña
Dije Pintura y era... Cuero
Dije Barniz y era... Pimiento verde
Dije Poleo y era... Heno recién cortado
Bueno, así unas 20 botellitas el primer día y unas 13 en el segundo, donde acerté unas cuantas más. Lo curioso es que, una vez te han 'chivado' la respuesta, el olor aparece bajo tu nariz inconfundible. Y lo mismo sucede cuando se trata de acertar con los sabores que se perciben en un copa.
La cata fue estupenda: 4 vinos el primer día y 5 el segundo. Mientras que el primer día probamos un blanco, un espumoso, un rosado y un tinto, el segundo día catamos 5 tintos distintos. Tal variedad permite identificar los aromas y sabores por comparación y es una experiencia muy enriquecedora. Te permite dejar un poso de vino en la copa y retomarlo más tarde.
Me quedó claro que lo realmente difícil es poseer una buena memoria olfativa y gustativa. Identificar algunos de los muchos olores que se perciben es como localizar una punta de hilo en una madeja enmarañada y tirar de ella. Para ello no sólo se necesita tener buena vista, sino también saber dónde y qué es lo que hay que buscar. Comprendiendo las fases de elaboración del vino podemos estar mucho más atentos y buscar el sabor de la fermentación láctica, la astringencia de los taninos o el tostado de las diferentes maderas, por poner algunos sólo ejemplos.
Aprendimos además cómo la intensidad y fragancia de los aromas evoluciona en la copa durante el tiempo que dura la cata. Y comprobamos cómo muchos vinos desarrollan sabores distintos a medida que se calientan o se les oxigena. No había mareado tantos vinos en la vida. Y la verdad es que la experiencia se nos quedó corta.
Muchas de estas prácticas (que no todas) se pueden aplicar a la cerveza. Por supuesto, los olores primarios y derivados del proceso de fabricación serán distintos. Por ejemplo, una vino con olor a mantequilla indica que ha tenido un fermentación láctica, y es perfectamente aceptable. En cambio, en la cerveza, la presencia de mantequilla no es agradable e indica un exceso de diacetilo.
Todavía no me atrevo a poner notas de cata de cerveza e este blog: me falta más práctica. Pero poco a poco iré mejorando y algún les sorprendo con alguna entrada de cata.
Y en cuanto al vino, qué les voy a contar. El fin de semana pasado acompañamos la cena con un estupendo blanco valenciano, Pago de Tharsys 2006, de vendimia nocturna1. Le encontré un ligero aroma a fresa y era....
piña tropical!. Necesito más cursitos de estos.
Impartido por Verema. (Club de aficionados al vino)
La foto, (como siempre Creative Commons) es de Riebschlager
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6 cosillas:
Genial artículo, todavía lo hablamos Cotoya y yo el otro día, lo de hacer un curso de estos para aplicarlos a la cerveza. Tu lo has conseguido de diez!!!!
El complejo de inferioridad al que te refieres es precisamente lo que denunciamos y de lo que hay que librarse.El vino es vino y la cerveza cerveza y punto.Ahora bien las técnicas de cata-lo que es la técnica en sí, bien sea para perfumes, quesos, vinos, cervezas o licores, hay que aprenderlas.Luego el resto es desarrollo personal y experimentación,mucho probar y probar.
Es interesante lo de los olores y lo que cada uno interpreta.Eso me hace ser un poco crítico con ciertos tonos que se quieren imponer. Cuero y tabaco son dos olores que aparecen a menudo en vinos con mucho roble por ejemplo, y son perfectamente aceptables. No entiendo porqué jabón no lo es, por ejemplo. Creo que hay mucho snobismo en esto, como también en las catas de cervezas y en ocasiones se llega a marcar unos patrones de sabores que deben aparecer. Si no es así el vino x o la cerveza y no están bien. No me parece correcto. El vino y la cerveza están hechos para beber y disfrutar no para catar, que luego de ahí salgan sabores, matices y olores concretos, y que disfrutemos jugando a definirlos es otra cosa, porque a mi, personalmente me entretiene, pero no por ello la cerveza o el vino van a ser mejores o peores.Te pongo un ejemplo, en ocasiones,segun en que cerveza el exceso de diacetilo, si no es muy grande, a mi no me incomoda,incluso me gusta.
Sigue adelante con tu infiltración que te/nos va a dar muchas alegrías jejejeje
PS.- Qué tal el vino de de la vendimia nocturna. Tengo un tinto en la bodega que fue hecho con esa técnica pero todavía no lo probé. En teoría la baja temperatura de la vendimia nocturna evita la oxidación, y ayuda a que la uva llegue al lagar con los sabores primarios prácticamente intactos,tengo ganas de ver si eso se aprecia o no jejeje.
Pues si este post te anima a realizar algún curso de cata de vinos, bienvenido sea. También depende de quién lo de, claro. Nosotros lo pasamos muy bien.
Que los vinos o cervezas no estén hechos para catar, de acuerdo. Lo de olores no aceptables en cambio, no creo que sea por capricho. Aparte de los gustos personales, que son perfectamente respetables (por ejemplo el nivel de acidez en el vino o la cantidad de alcohol en la cerveza) hay aromas que indican que parte del proceso no se ha controlado debidamente. Supongo que a eso se les llama "no aceptables".
El olor a cartón húmedo o mojado, nos puede gustar o no gustar, pero apunta a la existencia de TCD (creo que era así) y el vino puede tener una acidez descontrolada. De ahí lo de aprender a reconocerlo (por cierto, era uno de los más difíciles). Ahora bien, lo importante es disfrutar de la bebida más que de la cata en sí, claro.
Del vino de vendimia nocturna, a mí me gustó, pero no voy a generalizar. Menos dulce y más estructurado que otros blancos que he probado. Yo con los vinos voy muy poco a poco. De momento me limito a vinos valencianos: hay unas cuantas bodegas jóvenes que están ofreciendo productos fuera de lo común, apartándose de las variedades tradicionales de la zona. Cuando tenga los pies bien puestos en mi tierra, iré dando pasos fuera de ella.
Un saludo y a disfrutar.
Creo que no me expliqué con claridad.Por olores no aceptables no me refiero a los derivados de una producción defectuosa si no a los que sugiere una bebida determinada y que para los gurus de la misma no tienen cabida. Por qué cuero y tabaco son empleados y jabón no? por ejemplo. Personalmente veo que se corre el peligro de estandarizar las catas, es decir, de que se busque que todo el que cata siga un mismo patrón y eso no me parece bueno.Lo genial es ver porque a ti te sabe a frutos rojos y a mi me sabe a fruta horneada por ejemplo.
Los sabores no aceptados producto de una deficiencia o de un exceso de un determinado ingrediente en ocasiones llega a marcar una bebida. Se me ocurre mecionar la guarda en madera de las porter y las sour ale belgas y durante la cual se veían infectadas por el hongo brettanomyces, resistente al etanol y que aportaba un sabor especial a la cerveza. Es lo que se dió en llamar mata de caballo, porque huele parecido a como huele el sudor de los caballos. Aporta acidez y carácter añejo a las cervezas y a los vinos aunque en estos en exceso dicen que los estropea. En este caso un olor digamos producto de una infección marca la diferencia y hace única a una bebida.
Es interesante lo de probar primero los vinos de tu tierra y luego "salir" al mundo, la mayoría gente suele hacer lo contrario, pero esto no significa que sea lo correcto.Me parece una buena forma de crear puntos de comparación y de animar la cultura vinícola propia.
Haya salud
Muy buen post!
Tan solo un comentario; creo recordar que el compuesto que aparece en los vinos y que les aporta cierto olor a humedad es el TCA (2,4,6- tricloroanisol).
Un saludo!
Genial post, me interesó mucho.
Creo que es bueno que entendamos más sobre las aromas y los sabores distintas - nos ayuda a entender por qué nos gustan unas cervezas y no otras, y nos ayuda a encontrar otras cervezas que nos gustarán.
En cuanto a los sabores "aceptables" y "no aceptables" - es un tema interesante, especialmente si hablamos sobre diacetilo. Las guias de estilos (¿cómo se dice "style guides" en español?) dicen que diacetilo es aceptable en los ales, pero no en los lageres. Pero he probado muchos lageres, sobretodo en Franconia (Alemania) que tienen notas de diacetilo y creo que un poco de diacetilo añade complejidad y interes.
Boak: La cerveza con mayor sabor a mantequilla que he probado era una cerveza suiza (tengo por ahí el nombre, pero ahora no me acuerdo). Así que es posible que por aquella zona esté más aceptado. A mi no me gustó especialmente.
Supongo que sí se llaman 'guías de estilo', pero por desgracia, no he visto nunca ninguna. ¿De qué tratan?
Silvia: gracias, no recordaba el nombre.
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