01 agosto, 2007

Historia de la Cerveza en España (I)

Bueno, como lo prometido es deuda, he aquí una siempre corta historia de la cerveza en España. El título, como comprenderán, es inexacto. La cerveza es anterior a España. Y posiblemente sea también posterior.

El origen de la cerveza es España es impreciso. Sabemos que en Genó (Lleida) se han encontrado restos relacionados con la elaboración y consumo de cerveza. Los restos procedían de un poblado prehistórico calcinado hallado en 1958, que se empezó a estudiar en el 76. Se dataron en torno al 1000-1100 a.C. De los sedimentos hallados en utensilios de cocina se pudo determinar la composición de lo que había sido una bebida formada a partir de trigo y cebada, fermentada con miel y hierbas aromáticas. En fin, que la primera cerveza de la edad de Bronce en toda Europa se la tomaron en Cataluña. Salut!


Si otras regiones tienen envidia, que no se preocupen: la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia. Todo parce indicar que bebidas similares eran consumidas en otros lugares. Han aparecido testimonios más antiguos en Ambrona, Soria. Durante las campañas de excavación desarrolladas entre 1999 y 2001, en diversos asentamientos han aparecido vasos de cerámica (de estilo campaniforme). Estos acompañaban a dos adultos enterrados en una tumba monumental colectiva, junto con testimonios claros de la presencia de cerveza. Los restos tendrían unos 4400 años de antigüedad.

De todos modos, el de Genó sigue pasando por ser el origen de la cerveza en la península y San Miguel decidió inmortalizar el descubrimiento elaborando una cerveza perecedera: Zythos, elaborada al modo prehistórico, de modo que sólo tiene unas semanas de vida y, evidentemente, no puede ser comercializada más allá de la fábrica.

Ya vimos como historiadores romanos hicieron referencia a la cerveza en sus crónicas de Hispania. Del cerco de Numancia, en el año 134 a.C., el historiador y teólogo visigodo Paulo Orosio habla de una:

bebida elaborada artesanalmente a partir del trigo, y que ellos llaman celia, porque ha sido hervida. La fuerza de su germinación se obtiene por fuego, después de haber sido mojado, secado y ligeramente molido el trigo, hirviendo con él distintas hierbas que le dan un sabor austero y un color enervante.

Plinio el Viejo, procurador de la Hispania citerior se refiere a la cervisiae, que los hispanos llaman celia o ceria, en honor a la diosa Ceres, y que estaba tan bien preparada que podía durar mucho tiempo.

Tras la caída del imperio romano, la cerveza se mantuvo como un producto de mala calidad. La afición de los musulmanes por no beber alcohol tampoco contribuyó a la mejora de la calidad de la cerveza.

En la Edad Media se reestablece la producción de cerveza, como atestigua la presencia de lúpulo en la iconografía de la catedral de León, añadida en torno al 1500. Pero en realidad tuvieron que venir de fuera para la calidad de este brebaje experimentase cierta mejora. La producción profesional de cerveza empieza con:

Carlos I, a quien tanto debemos.

Pues, sí, originario de Flandes, en plena adolescencia le tocó reinar sobre tantos territorios que perdía la cuenta. Entre las condiciones para acceder a la(s) corona(s): aprender a hablar castellano y venirse a vivir a Castilla. Bueno, eso era razonable... pero abandonar la buena cerveza de su tierra natal... ¡eso sí que no!. Por eso mandó hacerse con los servicios de un brasseur de centroeuropa e inició (mandó iniciar, por supuesto) la construcción de una fábrica de cerveza, la primera de la que se tiene constancia en España. La fábrica, por cierto, fue construida a orillas del Manzanares por la calidad de sus aguas, a pesar de que las cortes se encontraban entonces en Valladolid. Vamos, un caso único de descentralización inversa.

La fábrica se puso en marcha en 1537 y proveyó al rey de cerveza que gustaba de tomar helada, para desesperación de sus médicos. A su muerte, en su encierro en el monasterio de Yuste, en 1558, la fábrica cerró. En honor a este emperador, Heineken comercializa Legado de Yuste, como la primera cerveza de abadía (estilo belga) española.

Pero volvamos al siglo XVI. Al cierre de la fábrica madrileña, sólo resta una fábrica de cerveza en España, situada en Sevilla. Por poco tiempo. El sucesor de Carlos V, Felipe II mandó restablecer la producción de cerveza a orillas del Manzanares. El número de grandes fábricas variaría con el tiempo: 5 se cuentan en Madrid en 1610, 2 en 1632, 1 en 1663, 2 en 1679... nunca más dejaría de existir producción de cerveza en España. En 1643 Felipe IV concedió el privilegio más antiguo que se conoce para la elaboración artesanal de cerveza.

La cerveza que se consumía era de todos modos de muy baja calidad. Los ricos se procuraban vino, el cual requiere mucho más cuidado en su elaboración. La cerveza apenas sabe a "orines de rocín con tercianas", según un libro de 1646. A pesar de ello, su consumo se sigue gravando con mayores impuestos en los siglos subsiguientes, debido a las crecientes dificultades de la Corona para mantener un imperio tambaleante. Carlos II gravó por primera vez la cerveza en 1679, con el fin de sufragar los gastos de su primera boda. Y a partir de 1701 la producción fue declarada monopolio estatal, para desgracia de tres fábricas de Santander, cuya calidad era notablemente superior y fueron clausuradas.

La producción de cerveza se mantendría con altibajos hasta el siglo XIX. Sin técnicas de frío ni los conocimientos necesarios del proceso de elaboración, es natural que la gente prefiriese otras bebidas refrescantes, como la horchata o zarzaparrilla. Si había que beber cerveza, se procuraba mezclar con zumo de limón. En esas lamentables condiciones nos hallábamos... en el preciso instante en que acaba la historia de hoy... (continuará)

Y al final la cerveza gana.


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