08 octubre, 2007

La caligrafía japonesa: shodou

Ya hemos tratado en este blog la dificultad de la lengua japonesa y su escritura. Y siempre acabamos prometiendo hablar del shodou (書道) o caligrafía nipona. Bien, hoy es el día. Ritual, simple diversión o ejercicio, la caligrafía japonesa (y china) es una actividad sometida a reglas, ligadas, por supuesto, a la cultura de origen.

La palabra shodou se compone de los kanjis "escritura" y "camino". La idea de camino en oriente implica un proceder o manera. La práctica budista, por ejemplo, consta de Ocho caminos de la sabiduría. En japonés, el kanji 'camino' está implicado en la ceremonia del té (sadou 茶道) o la práctica de artes marciales (budou 武道). Poniéndonos serios, la religión nativa de Japón es el sintoísmo (shintou 神道), que literalmente significa "Camino de los dioses". Desde esta perspectiva la caligrafía adquiere cierta dimensión espiritual.


Tradicionalmente, la escritura de la caligrafía ha estado ligada a ocasiones ceremoniales. El carácter de la escritura como algo imperecedero propició la aparición de escribas y estudiosos de la misma ligados a las cortes imperiales (como ya se contó en su historia).

En Japón especialmente, los monjes budistas trajeron la escritura china junto con la religión y práctica de la meditación. En Japón estas enseñanzas evolucionaron por tanto imbricadas. El shodou era por tanto una más de las actividades o artes nobles del budismo zen, junto con la composición de poemas (haiku 俳句), el arreglo floral ikebana 生け花 y otros muchos.

Especial es la relación entre el arte de la espada (kendou 剣道) y la caligrafía. No son pocas las películas que de algún modo han hecho referencia a esta relación, como Tigre y Dragón y Hero (aunque en este caso las dos son chinas). Según se insinúa en la primera, los secretos del pincel son los secretos de la espada. Y más "caminos": el samurai tiene como código de honor el bushidou 武士道. Hoy en día supongo que esta relación entre espada y pincel sólo la preservan lo más apasionados de la cultura oriental.

En la actualidad, en Japón, la práctica de la caligrafía es a la vez una actividad educacional y un pasatiempo. Los niños reciben en la escuela clases de shodou y, más mayores, se agrupan en clubes para desarrollar la escritura. Por otro lado existen profesionales del shodou. Estos se ocupan de dar clases o del diseño de carteles decorativos. La escritura forma parte de la estética y diseño de Japón. Por último también están los estudiosos del shodou, que centran sus esfuerzos en investigar las técnicas de escritura antiguas, sus reglas y su evolución.

La correcta práctica del shodou1

Para practicar el shodou es necesario adoptar, en primer lugar, una postura oriental: esto es, en ausencia de silla, arrodillado sobre el suelo (o tatami). Se necesita, además:

  • Fude 筆: El pincel. Hay dos, uno más grueso para los caracteres principales y otro para escribir el nombre del autor.

  • Suzuri 硯: Contenedor de la tinta, de forma rectangular y pesado, que se coloca a la derecha del escriba (shodouka 書道家). Lo siento, zurdos, pero la caligrafía se realiza con la derecha.

  • Sumi 墨: Tinta sólida que se disuelve en agua en el suzuri. Aunque también se puede usar tinta china de toda la vida.

  • Hanshi 半紙: Papel tradicional para la escritura.

  • Shitajiki 下敷き: Base blanda sobre la que se escribe.

  • Bunchin 文鎮: Barra de metal para sujetar el papel. Aunque se puede emplear la mano izquierda sujetando la base del mismo.

Verdaderamente, los cuatro primeros son los más importantes. A estos se les llama bunboushihou (文房四宝) , que viene a ser los cuatro tesoros de escritorio. En conjunto y una vez instalado, el conjunto tiene su mística.

La escritura de un símbolo empieza con la introspección. Debemos meditar no sólo qué significa aquello que vamos a escribir, sino también cuál es su esencia y qué significa para nosotros. De este modo, el resultado será siempre algo personal. Por tanto no se utiliza el "estilo de caja" (kaisho 楷書) o versión regular de los símbolos. En lugar de ello se utiliza la semi-cursiva (gyousho 行書) o estilo cursiva (sousho 草書), con lo que a veces estos símbolos parecen garabatos. De todos modos, incluso estos "garabatos" están sometidos a reglas. No se puede alterar ni el orden ni la dirección de los trazos, por ejemplo. Por eso, este ejemplo, es un error descomunal, por bonito que quede.

Para proceder con el dibujo hay que estar seguros de lo que debemos realizar. Tras ello tomamos el fude cogiéndolo desde atrás manteniendo ligeramente inclinada hacia arriba la muñeca. El pincel debe quedar perpendicular sobre el papel y el brazo ligeramente paralelo al suelo. El movimiento del pincel debe producirse mediante el movimiento del brazo y apenas hay que mover la muñeca: acompañamos el trazo con todo el brazo. Al principio es tremendamente molesto tanto para la muñeca como para el hombro, que se cansa demasiado pronto sin práctica.

Tras contemplar el resultado, podemos, o bien perseverar en la búsqueda del símbolo o bien darnos por satisfechos con la creación. En ningún caso se retoca el símbolo o se 'mejora', ni después ni durante el proceso. Si al final nos gusta el resultado debemos firmar o sellar el hanshi, que luego enrollamos y guardamos. En la antigüedad, estos documentos se guardaban y clasificaban, de modo que su posterior consulta pudiese aportar inspiración.

Personalmente, como estudiante de japonés, encuentro en el shodou un apoyo para recordar los esquivos kanjis. Aunque las primeras creaciones son siempre modestas (o penosas), no olvido que los grandes maestros emplean años en dominar la técnica. Si en el futuro sigo interesado y progresando, no descarto comprar nuevos materiales para mejorar. Quién sabe, quizá termine vendiendo palabras en Internet.

1 Que sepa cuál es la correcta no significa que yo sea bueno. De hecho, soy malísimo escribiendo.

Taller de caligrafía japonesa (Universidad de Valencia)
Guía a Japón (inglés)
Japón a la carta: Shodou
Vídeos: I, II, III, IV
Imágenes tomadas de Japanese-Name-Translator

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