18 noviembre, 2007

Las cervezas trapenses (I): historia de La Trapa

¿Cuál es mi cerveza favorita?. Bien, está claro que eso no existe como tal. Podría citar una cuantas. Sin embargo, todos solemos recordar con especial cariño nuestros primeros pasos en el mundillo: la primera cerveza que nos sorprendió, la que pedíamos con frecuencia y recomendábamos a quien nos quisiese escuchar. Me parecía la mejor de mi pequeño mundo cervecero. En mi caso, ésta fue la La Trappe Dubbel.

Pronto descubrí que esta cerveza, además de su sabor, tenía un hálito mágico: era una cerveza trapense, elaborada en un monasterio bajo estrictas normas. Pronto conocí otras cervezas trapenses: Chimay y Westmalle. Más tarde llegaron Rochefort, Orval y Achel. Finalmente probé Westvleteren. Todas me encantaron. Pero, ¿qué significa cerveza trapense? ¿qué ha de tener una cerveza para que se le pueda llamar de este modo?.

Por suerte, la página trappistbeer.net resuelve éstas y muchas más dudas. Aquí inicio una serie de posts/traducciones que, tranquila y reposadamente -al modo más monástico posible- nos acercarán al misterio de los monjes trapenses.


Historia de la Orden de la Trappe

En 1098, un grupo de personas tomaron una profunda decisión. Eran monjes cluniacenses en busca de Dios. Los cluniacenses habían nacido como reforma de la Orden Benedictina. Ésta se había ido alejando progresivamente de la regla de San Benito, promulgada cinco siglos antes, que regulaba la vida monástica de forma ascética. Habían acumulado enormes riquezas y se alzaban como una de las congregaciones religiosas más poderosas1. La Orden de Cluny se creó en el 909, reformando la vida monástica.

Sin embargo cuando el poder de los cluniacenses fue en aumento, Roberto de Molesmes, abad de la abadía del mismo nombre, toma la decisión de proseguir la reforma y fundar una nueva orden en Cîteaux (Francia) que verdaderamente tome en cuenta los principios de San Benito: silencio, humildad, obediencia y pobreza, compartiendo vida y estudio con otros monjes. El movimiento iniciado por este hombres desembocó en la creación de la Orden del Císter.

Los padres fundadores de la orden y primeros abades fueron tres: Roberto, Albéric y Esteban. Bajo la dirección de éste último se promulgó la Carta de Caridad, en en la que se establecían las normas comunitarias de total pobreza, obediencia a los obispos, dedicación al culto divino (con dejación de las ciencias profanas) y demás estatutos de la orden.

En 1112, Bernardo De Fontaine se sumó a la orden junto un grupo numeroso de familiares, adquiriendo pronto gran influencia en el monasterio. Quizá para apartarlo del mismo, 3 años después, el abad encomendó a éste y a su grupo de confianza la fundación de nuevos monasterios, entre ellos el de Claraval, del cual fue nombrado abad Bernardo.

El trabajo de Bernardo de Claraval a lo largo de la primera mitad del siglo llevó a los cistercenses a ocupar una posición de privilegio dentro de la Iglesia, imponiendo su doctrina teológica, de la cual Bernardo de Claraval era ariete. Místico e inspirador de las órdenes religiosas militares (como la del Temple), su influencia es decisiva en la II Cruzada. Fundó directamente 68 monasterios. De uno de ellos salió Eugenio III, discípulo de Bernardo y primer Papa cistercense. En estos lugares, apartados de núcleos urbanos pero cercanos a ríos para permitir el cultivo de sus productos, se observaba la dura regla que hizo enfermar al joven Bernardo cuando ingresó.

En los siglos posteriores el poder de los cistercenses fue en aumento. Fueron frente en la cruzada contra los albigenses2. Pero la observancia de las reglas decayó en favor de cada vez un mayor esplendor de los monasterios y opulencia externa. En el siglo XVII el movimiento cistercense se dividía entre la asunción de la relajación de las reglas o la vuelta al ascetismo primitivo.

Entre los partidarios de esto último estaba Armand Jean Le Bouthillier de Rancé (1626-1700). Abad del monasterio de La Trappe (Soligny, Francia), en 1666 inició su reforma, renunciando a las dispensas otorgadas por la Santa Sede.

Rancé tenía una concepción ideal de la vida monástica, mucho más dura que la que deseaban para sí los padres de otras abadías cistercenses. Con la resistencia de estos, Rancé desarrolló una regla austera, interpretando de nuevo los principios de San Benito. La comunidad de La Trappe permaneció independiente: habían nacido los primeros trapenses. Más tarde, Dom Augustin de Lestrange ingresó en la abadía y asumiría su dirección.

En 1790, como consecuencia de la Revolución Francesa, se prohíbe el ingreso en una orden religiosa. Entonces De Lestrange decidió exiliar su comunidad para protegerse en el monasterio de Val Sainte (Suiza). Desde allí inició su extensión bajo el reconocimiento del Papa, que llegó en 1794, proclamándolo abad de la orden de Citeaux y de la congregación de La Trappe.

El exilio persistió en otros países hasta que la situación se regularizó con la abdicación de Napoleón y, en torno a 1815, los monjes pudieron regresar a la abadía de La Trappe. En cuanto a la vida en el monasterio bajo el mandato de Dom De Lestrange, hay que decir que ésta era sumamente dura. El día se dividía en oración y trabajo, preferiblemente manual. Los monjes no hacían voto de silencio, pero éste debía imperar a menos que fuese necesario romperlo. La carne estaba prohibida y limitada a apenas algo de pescado. Las posesiones personales eran escasísimas. El contacto con el exterior también era muy reducido. Dom De Lestrange fue requerido en Roma para responder a las acusaciones de haber endurecido demasiado la norma. Sin embargo, no se puede negar que su acción salvó a los trapenses de desaparecer en Francia.

En 1836 una rama de la congregación se separó en Bélgica. En 1847 la abadía de Sept-Fonts crea una segunda congregación francesa. Por tanto coexistían tres congregaciones de trapenses con normas ligeramente diferentes. Al final del siglo XIX sus intentos para unirse fructificaron. El Papa Leon XIII acuerda la consagración canónica de la Orden de los Cistercenses de la eStricta Observancia -más conocida como orden de La Trapa- el 8 de Diciembre de 1892.

Hoy en día se calcula que existen 170 monasterios trapenses en el mundo, con unos 2500 monjes y 1800 monjas en ellos. Sólo 7 elaboran cerveza que venden bajo un sello hexagonal.
Pero de la relación de los monjes y la cerveza hablaremos más adelante...

1 Se toca el conflicto entre la riqueza de los benedictinos y su influencia en el siglo XIV en el excelente El Nombre de la Rosa, de Umberto Eco.
2 Rosa Montero se toma la licencia creativa de mezclar a Bernardo de Claraval con la persecución de los cátaros en su libro Historia del Rey Transparente. En realidad, los cátaros fueron declarados herejes años después de la muerte de éste. Por cierto que, en el libro, Bernardo es malo malísimo.

Trappist Beer. Portal de la cerveza trapense. (Imágenes tomadas de aquí).
Wikipedia. Orden de Cluny, Orden del Císter, Orden de La Trapa. (También en inglés y francés).

15 noviembre, 2007

Identificar personas: tarea de informático

Los informáticos... ¿de qué trabajan?. O mejor aún, ¿para qué sirve un informático?. Más concretamente: ¿y un informático que ha estudiado Inteligencia Artificial?. ¿Cyborgs en España?. No me hagan reír, hombre. El caso es que el amigo Pinar, trabajar aún no, pero acaba de terminar la carrera (especialidad IA) con un interesante proyecto que demuestra cómo la informática se puede aplicar a muchos problemas sencillos en otros campos. Aquí, con su permiso, les cuento de qué va.

Los artículos son la base de la producción científica. Escritos normalmente por más de un investigador1 suelen publicarse en revistas especializadas y congresos. En revistas importantes incluso se paga por publicar. A cambio, los autores ganan en prestigio o méritos académicos (consiguen un doctorado, por ejemplo). Los artículos se almacenan en bases de datos especializadas -algunas de pago- a través de las cuales se pueden consultar total o parcialmente. Podemos consultar el nombre de un autor, por ejemplo, pero... ¿¿¿quién es, en realidad, ese nombre???


Veamos otro problema parecido. Supongamos que tenemos dos artículos. Uno de ellos asociado a la Polytech Univ Valencia, Valencia y otro a Valencia Univ Technol, Valencia 46022. Vale es evidente que corresponden a la misma institución, evidente para un humano. Tenemos que tener a una persona encargada de revisar y comprobar que las distintas versiones de una institución se corresponden (o no) a una única institución. Este es un (aburrido) trabajo que se realiza de forma manual.

Pero más pesado y difícil es identificar el/los autores de un artículo. Porque los nombres no se presentan de forma estándar. Porque hay países (en general de habla hispana) en los que muchas personas tienen dos nombres y dos apellidos. Porque los nombres se transcriben a menudo con errores. Así que, por ejemplo, si tenemos dos artículos, uno firmado por J. Morno Pérez y otro firmado por Juan Moreno P. puede pasar:

Que ambos artículos sean escritos por el mismo investigador, llamado Juan Moreno Pérez. O que el primero haya sido escrito por el tal José Moreno Pérez y el segundo por otro señor, Juan Moreno Piqueras. O más difícil: pongamos que existe un tercer investigador llamado Javier Morno Pérez. En ese caso, ¿a quién corresponde el primer artículo, a José o a Javier?.

Los problemas, en general, son dos: la homonimia (personas con nombres parecidos) y la polisemia (variantes de un mismo nombre). Y es que el lenguaje natural es ambiguo. Si a eso le sumamos errores de transcripción, el problema de la desambigüación puede ser muy complejo. Estos dos problemas también se dan en el tratamiento del lenguaje natural y los nombres provienen de ahí.

Actualmente, aunque éste es un problema conocido, no existen soluciones universales. Podemos poner a un experto que se encargue, atendiendo al resto de información de la que dispone, de relacionar correctamente autores e investigadores para su clasificación. El problema es que cuando la cantidad de artículos es muy grande esta tarea conlleva una perdida de tiempo demasiado grande. El proyecto de Pinar tratará de automatizar un sistema para ofrecer una clasificación y (algo muy importante) una medida de la confianza que podemos tener en ella. De este modo al menos facilitaremos la tarea del experto.

El trabajo de Pinar parte de que ya tenemos cierta información acerca de investigadores, independiente de la de los artículos. En concreto disponemos de información institucional acerca de investigadores que solicitaron la realización de un proyecto y en qué lugar (institución). Atendiendo a esos datos, el trabajo consistiría en clasificar la producción científica -artículos- referida a ese área de estudio durante un periodo de unos 15 años y determinar qué autores de estos artículos se corresponden con los investigadores que aparecen en la base de datos que tenemos. Concretamente se recopilaron más de 20.000 artículos, escritos por más de 75.000 autores.

A obtener nueva información a partir de relaciones no explícitas entre diversas bases de datos se le llama minería de datos y supone añadir una capa de inteligencia a partir de simples datos.

La idea básica es que si un artículo ha sido escrito por un investigador, entonces la información que tenemos del autor y artículo se parece más a la información que tenemos sobre ese investigador que no a la otro. Ahora hay que pasar esta idea a términos matemáticos para poder aplicar un algoritmo. Esa es la parte difícil que en este blog no aparecerá.

A grosso modo: se compara la similitud entre los nombres de los investigadores y los nombres de los autores del artículo. Para ello existen algoritmos muy conocidos para comparar cadenas, que nos dan una distancia o medida de lo que se parecen (ej: distancia de Levenshtein). Lo siguiente que podemos comparar es el título del artículo con el título del proyecto que figura en nuestra base de datos original. También podemos medir cuánto se parece el lugar de trabajo del investigador con el lugar de trabajo de los autores del artículo. Y mucho más: distancia en tiempo de la fecha de aprobación del proyecto con la fecha de publicación del artículo, o similitud con artículos ya asignados: si ya sabemos que tal investigador escribió un artículo, es probable que sea el autor de un segundo artículo parecido.

Una vez decidimos qué parecidos son importantes (y cuánto, asignándoles un coeficiente), sólo nos queda seleccionar un algoritmo de clasificación: estos sirven para clasificar un conjunto de datos en clases. Es como poner una etiqueta a cada dato. En nuestro caso, pondremos una etiqueta a cada artículo con el nombre del investigador. Algunos algoritmos requieren que un subconjunto de datos estén ya correctamente clasificados (se llaman aprendizaje supervisado) y otros no. Nos quedaremos con el algoritmo que mejor clasifique. El tiempo que tarde en hacerlo nos da relativamente igual.

Pues eso ha estado estudiando Pinar. Y lo debe haber hecho bien, porque está escribiendo algún artículo sobre el tema. Esperemos que su nombre se publique sin errores y todos sepamos que lo ha escrito él mismo.

Pinar dice: "seguro que ponen 'Piñar', como en mi título de inglés".

1 En realidad lo escribe uno sólo y todos los doctores por encima del mismo ponen su firma. ;-)

Artículo revisado y con el visto bueno del Rincón de Pinar!

11 noviembre, 2007

Visión de Visiones de España

Sir Archer Huntington nació en 1870. Hijo de un industrial ferroviario, heredó una de las mayores fortuna de los Estados Unidos. Apasionado de la cultura española, decidió convertirse en estudioso hispanista y mecenas de su cultura. Aprendió castellano y árabe (que consideraba necesario para entender la cultura española) y viajó a España durante 1890, adquiriendo obras de arte y artesanía que formarían parte de su mayor proyecto: la creación de la Hispanic Society of America en 1904. Actualmente esta sociedad cuenta con obras de El Greco, Ribera, Velazquez, Zurbarán y con más de 250000 libros (entre ellos primeras ediciones de El Qujote y Tirant Lo Blanch) junto con otros muchos valiosos manuscritos.

Huntington se enamoró de la pintura de Sorolla en una exposición en Londres. Tras un primer encargo con el que inauguró una exposición en 1909 (que fué un éxito y reportó grandes beneficios al pintor) Huntington acordó con Sorolla la decoración de la biblioteca de la Hispanic Society. Aunque en un principio se pensó en una reconstrucción de la historia de España, Sorolla propuso captar instantes que reflejaran la vida en este país, tarea en la cual él era experto. Tras casi 10 años de trabajo, en 1923 los lienzos por fin colgaron en la que sería la sala Sorolla. Y hoy, convenientemente restaurados, se exponen por primera vez en España.

Y esa exposición fui a ver ayer.


Para realizar su tarea, Sorolla viajó por diversos lugares de España, empapándose de las costumbres y fiestas tradicionales de cada zona. Su idea no era sólo reflejar escenas más o menos realistas, sino transmitir parte de la esencia y carácter de los españoles. Su cultura, modo de vida. El resultado fueron catorce cuadros (uno de ellos compuesto hasta por 7 lienzos) monumentales. Sorolla tomó este encargo como una verdadera misión viajando y trabajando los siguientes años hasta la extenuación. Aunque recibiría 150000 dólares por ellos, ya era suficientemente rico para poder pasar en paz sus últimos años. En lugar de ello el trabajo posiblemente aceleró su muerte, sufriendo una hemiplejia en 1920 y muriendo antes de que pudiese ser inaugurada su mayor obra.

Los cuadros no representan exactamente la realidad, puesto que Sorolla toma fragmentos de distintos pueblos, trajes típicos, paisajes y vistas para componer el cuadro. En total hay 14, que representan distintas partes de España: Castilla (en mayúscula pues es el más grande de todos), Navarra, Aragón, Cataluña, Valencia, Elche, Sevilla, Andalucía, Extremadura, Ayamonte, Galicia y Guipúzcoa. Un trabajo descomunal que sólo podía detener su edad. Pintando El Encierro (27 m2) se queja a su mujer: "Lo que sudé, subir y bajar cada vez que debo dar una pincelada, me dejó desecho, así que rabio si no trabajo... y trabajo reventándome, ¡es la vejez!".

Es una lástima que yo no sepa de arte, porque en ese caso hablaría de la luz de los cuadros, de la composición, del movimiento que transmiten y qué lo produce, de las técnicas que empleaba y sus estudios. O de cómo se ha realizado la restauración. Pero más lástima y pena da que quien lo tuviese que explicar durante la visita supiese todavía menos.

Y es que produce vergüenza ajena escuchar en boca del guía cosas como: "por eso este cuadro es impresionista, porque es como que impresiona". Cosa que volvió repitió para asombro de los asistentes y gloria del asombrismo. O "Sorolla dibujaba pintando". O simplemente no saberse expresar sin utilizar constantemente las muletillas "o sea" y "como que". En un arranque de mnemotecnia, la guía sugirió que es una buena idea pensar en Hamilton, el piloto, para acordarse del nombre "Huntington". Eso fue todo lo que dijo del mecenas hispanista. Evidentemente aquella persona no sólo no había cursado Historia del Arte o Bellas Artes, sino que apostar a que había leído dos veces las hojas sobre la exposición era jugársela demasiado.

La gente, que tonta no es, acabó realmente indignada, más cuando en el cuadro correspondiente a Valencia, la guía no conocía ni el motivo representado, ni de dónde eran las banderas. Ella se excusó arguyendo que, o sea, a ella le habían contado como que eso y que le parecía bien que le dijeran en verdad lo que era. Pues magnífico.

Situémonos. Cuando se puso en marcha el sistema de reserva de entradas por Internet, apenas bastaron unos pocos días para que absolutamente todas quedaran reservadas hasta fin año. Por lo que sé, el día 19, que se abre de nuevo la reserva de entradas hasta Marzo, sucederá lo mismo. Al inaugurar la exposición se celebró una jornada nocturna de puertas abiertas. Las personas que hicieron cola desde la 11 de noche frente a la puerta entraron pasadas las 3 de la madrugada. A las 5 de la madrugada todavía había cola. Creo que es evidente que existe gente interesada en la cultura... y que nos merecemos un poquito más.

Entiendo, y hay que felicitar por ello, que Bancaja ha hecho un gran trabajo al conseguir que las obras viajen por primera vez a España. Que es una grandiosa idea que la entrada sea libre (aunque España debería tomar nota de países vecinos y permitir entrada gratuita a los museos a sus ciudadanos). Que es maravilloso que se pueda reservar entrada por teléfono o Internet. Y también disponer de guía en la visita. Lo que no entiendo es por qué las cosas no se acaban de hacer bien y se contrata a estudiantes de Arte para realizar este trabajo, muchos de los cuales estarían encantados de explicar la obras incluso sin cobrar un duro, para mayor alegría de Bancaja.

Me pregunto si los Principes en su visita a la exposición también dispusieron de esta brillante guía. Tras ella, la Princesa Letizia sólo acertó a desear que los cuadros estuviesen en España. Considerando todo lo que sabía la guía sobre la labor de Archer Huntington... es de suponer que sí.

Acudan a la exposición si les cae cerca, pues a partir de Abril viajará por España. Es magnífica. Sólo les deseo que no sufran los mismo guías.

Revista monográfica de la exposición Sorolla, Visión de España (2€)
Imagen tomada de aquí

04 noviembre, 2007

Premios a la cerveza

¿Cómo se mide la calidad de una cerveza?. Y no estamos hablando de la calidad del agua o de aspectos más o menos químicos. Me refiero a la calidad subjetiva: la cantidad de buena que está una cerveza. Aunque para gustos colores, la cerveza, al igual que el vino y otros productos gastronómicos, está sujeta a catas y a evaluaciones expertas que clasifican o ponen algunas cervezas por encima de otras.

A lo largo de la historia más reciente de la cerveza, a medida que ha ganado cotas de respeto y popularidad, los concursos cerveceros han adquirido mayor importancia y notoriedad. Recientemente, una cerveza española, Voll-Damm, ha ganado el premio a la mejor cerveza del mundo en la categoría Strong Lager. En el año 2004, esta misma cerveza ganó el premio IBC a mejor cerveza en esta misma categoría. Pero, ¿quién da estos premios y cómo? ¿Cuáles son los más importantes?. De esto mismo trata este post.


El reciente premio otorgado a Voll-Damm lo concede la revista inglesa Beers of the World. Es una distinción importante... teniendo en cuenta que hay más de 50 estilos en liza. Eso significa que hubo más de 50 ganadores, aunque hay que reconocer que la categoría Strong Lager es de las más importantes. Se echa en falta, sin embargo saber cuántas cervezas fueron admitidas en cada categoría y, lo que es más importante, saber si las empresas productoras pagaron para ello, lo cual entra dentro de lo normal.

Así sucede con los premios IBC (que también se han fallado recientemente) en los cuales Voll-Damm consiguió -en el 2004, Londres- la medalla de oro en la categoría Strong Lager. Además esta cerveza obtuvo el galardón International Winner en la misma gala.

Los IBC (International Beer Challenge) publican anualmente un listado de las mejores 50 cervezas del mundo, agrupadas en unas 10 o 12 categorías. Como las categorías en el mundo de la cerveza no tienen a menudo fronteras claras, en el 2007 se han clasificado tanto por tipo como por cantidad de alcohol. Así que este año ya no existe exactamente la categoría Strong Lager.

El caso es que para entrar en contienda en el IBC has de pagar, lo cual no quita méritos a la cerveza ganadora, faltaría más, pero no justifica que se presente a Voll-Damm como la mejor cerveza española cuando quizá otros productores de excelentes cervezas no se presentaron.

Otro de los concursos más populares y auto-denominado "Las Olimpiadas de la Cerveza" es la World Beer Cup. Esta competición se celebra cada dos años desde 1996, promovida por la Brewers Association, una asociación de carácter fundamentalmente norteamericano. En la última edición, celebrada en el 2006, se presentaron nada más y nada menos que 2221 cervezas a concurso... de las cuales el 65% eran estadounidenses. No es de extrañar, pues, que coparan el 64% de las medallas entregadas. Las belgas, por ejemplo, ganaron el 6% de las medallas presentando un 3% del total de cervezas.

Se entregan tres medallas (oro, plata y bronce, claro) en nada más y nada menos que 85 categorías distintas (según la lista de 2006). De éstas, más de 25 son categorías genuinamente americanas. El número de cervezas presentadas por categoría van desde las tres que se presentaron como Non-Alcoholic Malt Tonic (y sólo había que decidir el orden de las medallas), hasta las 74 en South German-Style Hefeweizen/Hefeweissbier1. 61 se presentaron en la categoría European-Style Pilsener, cuyo vencedor fue Birra Moretti, una buena cerveza italiana... sin más, para mi gusto.

La cuota de entrada de cada cerveza es de 160$. Aunque no es un precio desorbitado, es natural que sólo lo pagues si crees que tu cerveza tiene posibilidades de ganar. ¿Adivinan cual fue el único fabricante español de entre las cervezas de 56 países que se presentaron en el 2006?. S.A. Damm, por supuesto. Desde luego, tiene confianza en su Voll-Damm. Dado que no hay tantas cervezas que se presentan en cada categoría, no será raro que algún año nos anuncien un nuevo premio para la Doble-Malta. De la WBC tendremos la respuesta en Abril de 20082.

Pero estos, tan recientes, no son los únicos premios que se han otorgado a las cervezas. Ya contamos cómo Moritz recibió una medalla de oro en la Exposición Universal de Barcelona en 1888. Cruzcampo tiene (o tenía) además unas cuantas medallas en sus etiquetas: las central dibuja el templete de la Cruz del Campo, en las otras se pueden distinguir las palabras Exhibición Internacional y el nombre de ciudades como Milán, Londres o Paris. Zaragozana alardea de tener una medalla de oro París 1902, Londres 1902 y Gran diploma en Londres, en el mismo año. La antigua etiqueta de Bock-Damm también figuraba con medallas que no he podido identificar.

Por desgracia, no sé de qué manera se obtenían estos galardones en las Exposiciones Universales, ni en qué tipo de ferias se obtienen el resto de estos antiguos premios. Trataré de contactar con las empresas a ver si me pueden ilustrar. Y también pido ayuda a los lectores del blog (que sé que los hay) para ver si pueden arrojar cierta luz sobre el asunto. Así que si saben algo del tema: ¡comenten!.

1 Y, curiosamente, ninguno de los dos primeros puestos fueron para una cerveza alemana. La primera de Chicago y la segunda... ¡de Japón!.
2 Actualización: ya ha salido la lista de las ganadoras: felicidades a los ganadores. Y a los españoles: ¡a ponerse las pilas!

Wikipedia (inglés): World Beer Cup
Fotos de mi colección personal de etiquetas.

27 octubre, 2007

Fabricación de las Lambic: Cantillon

Como ya conté por aquí hablando de Bélgica, una de las visitas más interesantes fue la que nos condujo a la fábrica de Cantillon. La fábrica, comienza su historia en 1900, cuando Paul Cantillon inaugura una más del centenar de fábricas de cerveza en Bruselas. En la actualidad, la cuarta generación mantiene la fábrica en marcha, conviertiéndose en los únicos representantes de la industria artesanal de fabricación de cerveza en Bruselas.

La cerveza fabricada pertenece al tipo de cerveza más misteriosa y antigua que se conoce: Lambic, cervezas de fermentación espontánea. Antes de que se conociesen las levaduras, el mecanismo por el cual fermentan las bebidas (descubierto, ya sabemos, por Pasteur) la fermentación se producía de manera incontrolada. Hoy, Cantillon presume de perseverar en este arte. Toda su maquinaria de producción (funcional y visible) pertenece al siglo XIX. Por eso visitar la fábrica constituye un viaje al pasado. Y por eso es el mejor ejemplo para explicar el proceso de fabricación de las Lambic.


Cantillon utiliza trigo candeal (35%), cebada malteada (65%) y lúpulo (22kg) para producir unos 900 hectolitros de cerveza al año. El almacén, repleto durante la época de producción (invierno) guarda estos materiales. El almacén (y la mayor parte de la fábrica) está cubierto de telarañas: dado que no se pueden utilizar productos químicos para eliminar a los numerosos insectos atraídos por las materias primas, el buen cervecero se alía con la naturaleza y deja actuar a los arácnidos. Sirva esto para dar una idea de cómo es la fábrica.

En trituradora se muelen estos granos de cebada y trigo: el grado de filtración será determinado por la finura de la trituración. Acto seguido, el grano pasa a la caldera de mezcla, donde los 1300 kg de cereales se bracean junto con agua caliente. La sacarificación se produce al aumentar la temperatura de 45º a 72ºC. Tras detenerse el mezclador se añade el agua caliente, que arrastrara los azúcares para convertirse en mosto. Éste, como sabemos, pasará a la caldera de ebullición, de tradicional cobre rojo.

En la caldera se reduce el volumen de agua, provocando la concentración de azúcares. Durante la ebullición se añaden las flores de lúpulo. En Cantillon pueden añadir flores "al natural", ya que su producción es pequeña. La mayor parte de fabricantes deben añadir concentrados de lúpulo, ya que el volumen necesario para cubrir la necesidad de lúpulo de una gran producción es demasiado. Aquí se gastan unos 20 Kg de lúpulo envejecido por 10000 l de mosto. Por lo general, en las cervezas Lambic se emplea más lúpulo que en el resto de cervezas: los taninos del mismo actúan como conservante natural. Finalizada la ebullición quedan unos 7500 l de líquido.

La tina que ven es el centro en torno al cual orbita la fábrica. De cobre rojo, todas las piezas se encuentran remachadas, sin soldadura alguna. Su forma, aumentando la superficie de contacto con el aire, y disposición, en una sala oscura cercana al tejado, favorece el enfriamiento del mosto y la fecundación por parte de fermentos salvajes. Esta operación se realiza durante la noche: la temperatura que debe alcanzar el mosto se sitúa entre los 18 y 20ºC. Por ello se realiza en invierno y, en función de la climatología, se abren o cierran los postigos de las paredes de la sala con el fin de aumentar o disminuir la ventilación.

En este ambiente se produce la fecundación mediante levaduras salvajes propias de la estancia. Aunque se han detectado hasta 86 levaduras distintas en las Lambic, las más importantes son Brettanomyces Bruxellensis y Lambricus. Éstas asimilan el azúcar no fermentable (dextrina). Por ello, al cabo de tres años, apenas quedará azúcar en la cerveza.
El control de todos estos microorganismos se antoja casi imposible. Muchos de ellos se encuentran únicamente en el valle del Senne, lo cual explica que no se produzcan Lambic de forma artesanal en casi ninguna otra parte del mundo. En 1985 fue necesario cambiar el tejado de la la habitación. Para preservar la vida microscópica de esta sala, santuario de la fábrica, se colocaron las tejas viejas debajo de las nuevas. Todo lo necesario con el fin de no destruir el equilibrio microorgánico propio.

A la mañana siguiente, el mosto se conduce al tanque de trasiego, situado en el almacén. En éste se comprobará la temperatura y el volumen de extracto dulce que luego determinará el alcohol.

En el almacén de toneles se produce, por fin, la fermentación. Los toneles son de roble o castaño, a diferencia de las fábricas modernas que emplean tanques de acero con sistemas de refrigeración. Al cabo de pocos días se inicia la fermentación. Al principio es demasiado violenta: los toneles no pueden cerrarse ante el peligro de explosión. Cada tonel pierde entre 5 y 10 litros en este proceso.

A las tres o cuatro semanas se inicia la fermentación lenta. Los toneles son cerrados herméticamente y algunos de ellos se disponen a dormir un sueño de tres años. Durante este tiempo se pierde el 20% del líquido: a diferencia de la producción de vino, los toneles no se rellenan para compensar esta pérdida. Aunque la cerveza puede ser consumida en pocas semanas, es necesario esperar al menos un año para poder disfrutar de la complejidad de estas cervezas y obtener la finura necesaria para trabajar con ellas.

Antes del embotellamiento los residuos de la fermentación son eliminados mediante filtración a través de capas de celulosa. El proceso de embotellado (y limpieza de barriles) es el único moderno en la fábrica de Cantillon.

Elaboración de cervezas de fruta y Gueuze. Como la producción es artesanal, el sabor de cada cerveza puede variar en cada tonel. Con el fin de elaborar un producto estándar, el cervecero mezcla cerveza de distintos toneles en la botella. La gueuze es el producto más complejo: para su elaboración se mezclan cervezas de uno, dos y tres años. Las jóvenes aportan azúcar para producir la champanización en botella. Las de tres años aportan el buqué y finura.

Para elaborar las tradicionales Lambic afrutadas se utiliza Lambic de dos años. Para ello, en los meses de verano se mezclan 500 l de Lambic con unos 150 Kg de fruta. Pasado el tiempo de maceración, se mezcla con una tercera parte de Lambic joven, que aporta azúcar para la champañización, se filtra y embotella. La cerveza, ácida y afrutada, se deberá trasladar a la bodega.

Finalmente las botellas, protegidas por corcho y chapa (para evitar que salte el corcho en los meses de calor) descansan en la bodega, donde se produce la champañización que convierte la Lambic en una cerveza de aguja, debido a la saturación del CO2. Este proceso dura, al menos, 6 meses. Tras el mismo, la cerveza está lista para el consumo. De todos modos, en una buena bodega, estas cervezas se pueden conservar hasta 25 años.

La lentitud de todo este proceso natural hace que, en comparación con el de otras cervezas, el coste de fabricación de las cervezas Lambic al modo tradicional resulte muy caro. Por ello muchas empresas fabrican Lambic de gran consumo en pocas semanas: se añade azúcar, se satura la cerveza con CO2 y se emplean siropes para obtener todo tipo de cervezas afrutadas. Cantillon se queja por ello de la ausencia de una legislación que proteja de algún modo la fabricación artesanal frente al resto. Claro, que ésta es la versión de Cantillon. ¡Habría que preguntar a otros como Liefmans, Lindemans o Timmermans!.

La verdad es que tras completar la visita, después de disfrutar de una Gueuze y una Kriek (macerada con guindas) es imposible no haberse enamorado de las Lambic y admirar el proceso de producción. Por desgracia, ninguna de las otras marcas de Lambic que he probado me han gustado tanto. Supongo que en Cantillon estarán orgullosos. Han conseguido lo que querían.

Guía a la fábrica-museo de Cantillon.
Fotos tomadas por mí.

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