19 julio, 2008

San Francisco, el sultán y la prostituta

En este blog se ha hablado algo bastante de música (gitana y balcánica, principalmente), y, aunque parezca mentira, también de religión. Como esta última tampoco es que haya quedado en muy buen lugar a lo largo de mis escritos, llegó la hora de reconciliarse con la divina providencia: lo haremos a través de la música, y lo vamos a hacer en este post. ¿Algo quizá acerca del Ave María de Händel?. No, que va. ¿Requiem de Mozart?. Mejor, mejor...

Hoy les vengo hablar de la vida de San Francisco de Asís. Nada más y nada menos. Pero lo haremos gracias a Angelo Branduardi. Branduardi es uno de los grandes de la música folk italiana. Por desgracia, me temo que soy demasiado joven para que me agrade, puesto que sus discos me parecen un auténtico peñazo. Sin embargo hay entre ellos una canción de esas que no puedes parar de escuchar y de las que tanto me gusta hablar en los posts de música. La canción pertenece a su disco L'infinitamente piccolo que fue compuesto con motivo del Jubileo en el año 2000 y trata enteramente de la vida de San Francisco. Toma ya.


El disco, bonito, ornamentado, de aire medieval, me parece tan rollo como el resto de su discografía que me baje de la mula... esto... me dejó un amigo. Pero la segunda canción es buena buenísima. Les dejo tanto el enlace como la letra, para que se animen a cantar, si lo desean. La canción lleva el sugerente título de Il sultano di Babilonia e la prostituta.

boomp3.com

Frate Francesco partì una volta per oltremare
fino alle terre di Babilonia a predicare,
coi suoi compagni sulla via dei Saracini
furono presi e bastonati, i poverini!
Frate Francesco parlò
e così bene predicò
che il Gran Sultano ascoltò
e molto lo ammirò,
lo liberò dalle catene...
così Francesco partì per Babilonia a predicare.
Frate Francesco si fermà per riposare
ed una donna gli si volle avvicinare,
bello il suo volto ma velenoso il suo cuore,
con il suo corpo lo invitava a peccare.
Frate Francesco parlò:
"Con te io peccherò"
Nel fuoco si distese,
le braccia a lei protese.
Lei si pentì, si convertì...
così Francesco parti per Babilonia a predicare.


Posiblemente la historia se base en el viaje de Francisco de Asís a Egipto, donde se encontró con el Sultán al-Malik al-Kāmil y al cual intentó convertir. Posiblemente no lo consiguiera, pero, cuanto menos, el tema dio para una canción. De todos modos, las canciones no están inspiradas en la historia, sino en una serie de cuentecillos -los Fioretti-, de origen anónimo y popular, que recogen los hechos de San Francisco y sus milagros.

De la canción no sé qué me gusta más, si la historia o ese ritmo machacón que marcan con la tuba (o lo que parece una tuba). La canción original está cantada junto con Franco Battiato (otro de los grandes de la música italiana que no me acaba). El caso es que la primera vez que la escuché no fue esa versión, sino la que hizo Lavrentis Maxairitsas junto con el propio Branduardi. Que es, si cabe, un poco más machacona y divertida (por aquello de que al final cantan juntos).

boomp3.com

Aquí debería decir que Maxairitsas sí que me gusta, pero el caso es que no es cierto. Casi nada de lo que he escuchado de la música griega me ha ha gustado: no he encontrado nada auténticamente folk o tradicional en ella. Y ya sabemos todos que el Sirtaki que se marcó Anthony Quinn en Zorba el Griego fue una invención de Míkis Theodorakis, con muy poco de tradicional. Según me han dicho, lo autenticamente tradicional en Grecia... es turco.

Retomando el hilo: si algún día tengo un grupo de música folk (y espero tenerlo), la primera versión que haré será la de esta canción. Así estaremos empatados. Porque Branduardi, entre las muchas melodías populares mediterráneas que emplea para sus discos destaca una con la que estoy muy familiarizado y siento casi como mía.

Se trata de la pieza que los dolçainers valencianos conocemos como Dimonis o, aquí en Valencia, Dimonis de Benimaclet (aunque desde luego es conocida por otros muchos nombres). La canción es muy sencillita y se usa con profusión en las fiestas de Correfocs i Dimonis. Branduardi la usó para un tema del disco La pulce d'acqua (1977). Al que llama Baile en Fa menor sostenido. Como letra, Branduardi nos propone a una señora Muerte que se nos presenta amablemente. La melodía que se toco con las dolçainas es la que acompaña a la voz.

Y ya ven. Yo que tenía la intención de realizar un post lo más católico posible y he terminado hablando de la muerte y de demonios. Si es que no se puede...

boomp3.com

Página oficial de Branduardi.
San Francisco de Asís en la Wikipedia.
En este vídeo se puede ver a los Dimonis de Benimaclet en acción. Y de la canción se escuchan algunos fragmentos a lo largo del vídeo.

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09 julio, 2008

El problema de los generales bizantinos

Sitúese.

Está usted en el campo de batalla arrasado, y el viento ondea sus banderas blasonadas, que amenazan la ciudad rebelde, por fin sitiada. Sin embargo, las torturas a las que ha sometido a los infieles no han minado el espíritu enemigo y ningún prisionero ha revelado la cantidad de hombres que guarda la ciudad amurallada. Usted tiene un ejército numeroso, sí, pero las lineas de comunicación y aprovisionamiento han sido destruidas: no podrá mantener demasiado el sitio sobre la ciudad. Urge tomar una decisión sobre el curso de la batalla y, como general que es, deberá consultar con el resto de mandos. La opciones son pocas: atacar todos a la vez o retirarse.

Pero hay un gran problema: sospecha usted que el enemigo se ha infiltrado en sus filas hasta tal punto que es posible que algunos de sus compañeros generales se encuentren, secretamente, sirviendo al enemigo. ¡Hay traidores entre los generales!. Usted sospecha de un par de ellos pero sólo si es capaz de ponerse de acuerdo con otros generales leales en su acusación podrá desenmascarar a los traidores. No puede usted pensar mucho, sus hombres son bravos pero la lealtad se resiente con el estómago vacío. Sólo podrá derrotar al enemigo si ataca con todas las fuerzas de los generales leales así que... ¿podrá usted descubrir a los traidores?. ¿Será capaz usted de poner de acuerdo a los generales bizantinos?.


El problema de los generales bizantinos fue formulado de esta forma (con menos literatura) por Leslie Lamport1,2, uno de los grandes de la informática, en 1982. Desde entonces es uno de los clásicos en la teoría de sistemas distribuidos. ¿Y por qué?. Pues veamos.

Piense que en vez de tener usted un conjunto de generales bizantinos tiene usted un conjunto de computadores distribuidos, llevando a cabo una tarea común. Por ejemplo, una transacción bancaria o la monitorización de la ruta de un avión. Eso suena más informático.

Supongamos que uno de los computadores del sistema deja de funcionar. Hace plof y ya está. No responde a los mensajes del resto, ni ofrece resultados: nada. ¿Como podemos saber que ha fallado? Pues muy fácil, como no hace nada ni envía los mensajes que tiene que enviar ni responde a las llamadas, deducimos que ha fallado. Lo más sencillo entonces es reemplazarlo: que otro haga la misma tarea que realizaba. Si un componente 'se muere' de este modo, decimos que ha fallado en modo crash.

Ahora el mismo componente falla, pero en vez de no hacer nada siempre realiza su tarea más tarde de lo que debería. ¿Cómo nos damos cuenta de este fallo?. Pues tan sólo nos es necesario poner en marcha un reloj cuando debería iniciarse. Si, transcurrido el tiempo determinado, el computador o componente no ha ofrecido un resultado, sabemos que está fallando. Y podemos reemplazarlo por otro, como antes. En este caso decimos que el componente falla en modo performance.

Un pasito más. Supongamos que un elemento ofrece resultados dentro del tiempo establecido pero... estos resultados son siempre incorrectos. Aquí se complica la cosa. ¿Cómo sabemos si falla?. Podemos, por ejemplo, poner dos procesadores a hacer la misma tarea y comparar los resultados pero aún así si estos no concuerdan, ¿cómo saber cuáles son los buenos y cuales no?. En este caso necesitamos tres componentes para tolerar el fallo de uno. Y, en general, 2n+1 para tolerar n fallos. Estos fallos se llaman response. Y los sistemas con tres componentes y un comparador se llaman TMR (triple modular redundancy).

¿Se han fijado cómo cada vez necesitamos más cosas para detectar el fallo?

Y ahora vamos a lo bueno. Supongamos que un componente tiene un comportamiento errático y que, a veces ofrece una respuesta correcta y a veces no. Supongamos que, en las votaciones para detectar la respuesta correcta, este computador acusa a otros de ser los erróneos: a uno le dice una cosa, a otro otra distinta. Actúa como un traidor. Como un traidor bizantino.

Está usted de nuevo en el campo de batalla. Y ya tiene su decisión, atacar o retirarse, que debe transmitir al resto de generales. Los generales leales no se equivocarán, y si creen que atacar es la mejor opción, arrasarán al enemigo. Sin embargo puede que los traidores consigan que decidamos retirarnos. Por otro lado, aunque una mayoría de generales leales haya decidido no atacar, es posible que con el voto de los traidores se fuerce el asalto, cayendo en una trampa mortal.

Usted razona: si sólo hubiera tres generales y uno fuera el traidor... ¿podríamos ponernos de acuerdo la mayoría? Supongamos que yo -Apocapes- envío a ambos la orden de atacar. Los generales Belisarius y Comentiolus reciben mi orden, bien. Y sin embargo, el traidor Belisarius informa a Comentiolus de que mi orden ha sido la de retirada. ¿Que pensará Comentiolus? Pues que, o bien Belisarius es el traidor, como de hecho sucede... ¡o bien que el traidor soy yo, el insigne general Apocapes!. Las dos situaciones serían indistinguibles a los ojos de Comentiolus.

Así que, a pesar de ser mayoría los generales leales (de 2 a 1), no podremos llegar nunca a un acuerdo, pues no sabremos de quien fiarnos. Si dispusiéramos de cartas firmadas... podría enviar cada una de ellas al resto de generales y luego estos intercambiar las mismas. Sin embargo cada general sólo puede controlar lo que transmite, no lo que intercambia el resto.

Entonces ¿y si somos cuatro y uno infiel?. Entonces sí que será posible, puesto que Droctulf, el cuarto general, podrá confirmar que yo di la orden de atacar. ¿Será posible que con más del triple de generales leales podamos acordar una solución?

Por supuesto, la suposición a usted no le vale. Necesita la prueba matemática de cuántos generales son necesarios para llegar a un acuerdo con t generales traidores infiltrados. Pero eso aquí no aparecerá: digamos que simplemente imagina grupos de 3t o menos generales generales (albaneses) que alcanzan el acuerdo: consigue reducir el problema al de los tres generales encontrando por tanto una contradicción. Se requieren 3t + 1 generales leales para acordar una solución.

Las banderas se hinchen con renovada fuerza en el campamento. Los generales que rodean la ciudad son 8 y, si el Imperio Bizantino aún conserva parte de su gloria, los traidores serán dos de ellos. Ahora sabe usted que sin duda podrán alcanzar la mejor decisión.


¿Y qué tiene que ver esto con la informática?. Pues mucho. Si usted no es capaz de evitar los fallos bizantinos en sus programas o componentes que actúan de manera distribuida, sepa que cualquier sistema de decisión requerirá de al menos MAS DEL TRIPLE de componentes que actúen correctamente que los que no3.

Y eso es vital en Tolerancia a Fallos: los sistemas están diseñados para que cualquier tipo de fallo pueda convertirse en uno tipo crash. Aunque se necesite aumentar la circuitería o software de detección, los fallos crash (u omission) -semántica débil de fallo- son por lo general más fáciles de tratar.

Y por eso se le suele dar muerte a los traidores. Es la solución mas ingenieril.

1 El problema de los generales es más antiguo, pero la generalización de Lamport es la más conocida.
2 ¿Sabían que Leslie Lamport también creó LaTeX (Lamport TeX)?
3 Siempre que las comunicaciones sean como las descritas, esto es, que un miembro no puede garantizar que e estado que de él transmiten los otros es cierto.

LESLIE LAMPORT, ROBERT SHOSTAK, and MARSHALL PEASE. The Byzantine Generals Problem. ACM Transactions on Programming Languages and Systems, Vol. 4, No. 3, July 1982, pp 382-401. (enlace)
Lista de Generales Bizantinos

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05 julio, 2008

Faro: la hija dulce de las Lambic

Faro es una de las especialidades más curiosas entre el tipo de cervezas más curiosas que se elabora tradicionalmente, las Lambic. En este post conté cómo se fabricaban, de forma genérica, estas cervezas. Pero haremos aquí un breve resumen.

Las Lambic eran cervezas fermentadas de forma natural, sin la adición controlada de levaduras. Por tanto se puede decir que la primera cerveza del mundo fue una Lambic. En su peculiar producción se emplea trigo sin maltear (blanco), empleando hasta un 30-40% de este ingrediente en la mezcla de cereales.

Se supone que el empleo de este trigo no es más que el reflejo de la agricultura de la zona: mientras que la cebada debía ser comprada a otras zonas, el trigo era característico de la región del valle del Zenne,donde nacieron las Lambic. A la orilla del río se encuentra la ciudad de Lembeek, más que posible cuna de este estilo.


A las Lambic se les añade grandes cantidades de lúpulo añejo, usado por otros fabricantes y como flor, en vez de las populares cápsulas concentradas más modernas. Se hace de este modo porque el objetivo del lúpulo en las Lambic no es proporcionar el amargor característico de la cerveza (las Lambic son especialmente ácidas), sino que se usa como conservante natural.

Por sus características indómitas, las Lambic requieren especial procesado: para obtener una fermentación completa las Lambic requieren años de guarda, en tradicionales barriles de madera. Sin embargo a veces era necesario dar salida a la cerveza cuanto antes y las Lambic jóvenes se sometieron a distintos procesos con el fin de ocultar su inmadurez y acidez: esos procesos darán lugar a distintos estilos, de los que pronto hablaremos.

La Faro nace de netre las Lambic jóvenes menos selectas, que el cervecero descarta guardar. Estas cervezas son endulzadas mediante la adición de azúcar cande o caramelo, incluso se rebajaba con agua. A los caldos con menor densidad alcohólica se les llama mars, cerveza de marzo. La suma de mars + azúcar + Lambic joven produce la Faro1.

De este modo se obtiene una cerveza refrescante y con aporte calórico para el día a día. Incluso no es raro dar a los niños una Lambic flojilla de este estilo (yo lo he visto). Se puede endulzar la mezcla y embotellar (y en ese caso se producirá una ligera refermentación) o añadir directamente el azúcar molido a la Lambic antes de tomarla. Debo confesar que yo no he tenido la suerte de participar de ese momento.

De dónde procede el nombre es un misterio. Michael Jackson apunta al latín farina (harina) o la propia palabra Faro en castellano, ya que esta zona perteneció, con sus más y menos (los flamencos están muy orgullosos de su independencia y lucha contra el duque de Alba), a los reinos de España. En el último sentido el 'faro' sería una idea luminosa.

Las Lambic (y por enede las Faro) estuvieron a punto de desaparecer. Cuando la legislación belga gravó especialmente las bebidas destiladas (en Bélgica hay un gran apego por la Ginebra), las fuertes Ales recogieron la caída del consumo de bebidas más espiritosas. Como la fermentación de las Lambic es poco eficiente, la mayoría de estas apenas alcanza los 5ºvol y los cerveceros dejaron de fabricarlas. Sin embargo en los últimos años la popularidad de las Lambic ha ido en aumento y varias empresas fabrican Faro de forma industrial.

En este proceso se pausteriza la cerveza tras la adición del azúcar o caramelo: de este modo se evita que continúe fermentando y se controla el dulzor. La cerveza más conocida (o que yo creo más sencilla de obtener) entre estas es la popular Faro de Lindemans (foto): clara, muy dulce, con un acusado toque de caramelo. No es una cerveza que me mate, pero tiene su toque y su momento, puede acompañar a la perfección unos postres o una tarta de café.

1 Alguna cervecera belga vende hoy en día mars como producto por sí sólo, pero no es muy común.

El Libro de la Cerveza. Michael Jackson Ed. Blume.
Imagen de James Cridland (Creative Commons)

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Los estilos de cerveza

¿Cómo se deben clasificar las cervezas?. Como con todo existen diversas formas. Una forma sencilla consiste en medir cuánto porcentaje de materia prima -Extracto Primo Seco- se añade al agua durante la fabricación. Así veríamos la cerveza como una sopa, donde la cantidad de condimento que se eche al agua determinará la chicha, el cuerpo que tenga la cerveza. Otras formas derivadas de esta consiste en medir los azúcares, obteniendo las escalas Plato o Balling.

Ésta es una forma muy sencilla. Se gasta en muchos lugares a efectos legislativos, como en España o Alemania. Sin embargo, es demasiado simple y apenas podemos decir algo de las cervezas de este modo: cervezas completamente distintas pueden tener la misma cantidad de EPS. Para clasificar una cerveza, los cerveceros hablamos de estilos.

Los estilos cerveceros hacen referencia al método de fabricación de las cervezas. Si recordamos, atendiendo al tipo de fermentación existen tres estilos de cervezas: Ales, Lager y Lambic. Pero eso aún no era suficiente para clasificar la inmensa variedad de Ales, Lager o Lambic que existen.

Al menos no lo era para Michael Jackson, el famoso cazador de cervezas.


Debemos a Michael Jackson el tratado sobre cerveza más vendido del mundo: El Libro de la Cerveza (The World Guide To Beer), del que hablaré algún día. En el mismo se recogen los diversos métodos de fabricación y se cruzan con las variantes regionales que tradicionalmente han elaborado ese tipo de cerveza.

De este modo Michael Jackson tapiza el mundo con un mapa de sabores. Los más cercanos se parecen, evolucionan y se transforman en otros estilos. En ocasiones los estilos viajan y se establecen en otros confines del mundo: es el resultado del transcurso de la historia. La historia de los estilos de cerveza es la propia historia de su tiempo, sus necesidades y limitaciones, de los conflictos entre burguesía y clero, reyes y villanos. La historia de sus descubrimientos y avances. No es que los estilos de cerveza no existieran antes que Michael Jackson. Es que el Beerhunter los pintó todos sobre un hermoso cuadro y nos lo regaló.

En muchos de los posts que vendrán ahora hablaré de los estilos de cerveza. Compondremos, muy poco a poco un fragmento de ese saber. Creo que es importante para un cervecero conocer cómo se fabrica o de dónde procede una Porter, una Indian Pale Ale o una Faro. Y creo que es realmente curioso y enriquecedor, para cualquier persona, entendido o profano, saber por qué hay una cerveza que se llama Munich o se llama Viena, qué es la Reinheisgebot y a quién benefició.

El Filósofo Cervecero propició hace meses un interesante debate. En el fondo proponía dejar de dar tanta importancia a los estilos, o al nombre de los estilos y centrarnos más en disfrutar de una cerveza. De este modo, para clasificar una cerveza deberíamos hablar de nuestras sensaciones al tomarla, más que del tipo nominal que aparezca en la etiqueta: Pilsen, Stout, Doppelbock... Al menos eso entendí yo que quería decir.

Estoy muy de acuerdo con la intención: en ocasiones los cerveceros podemos ser muy pesados y hasta pedantes con el tema de los estilos. Pero no me vale la solución, al menos para clasificar una cerveza. Decir 'cerveza para la comida' es demasiado vago: a mi me puede gustar para el desayuno. Como descriptor, el valor de una afirmación de ese tipo es nulo.

Y sí, los estilos pueden ser vistos como 'recetas tradicionales' de una forma reduccionista. Efectivamente, están para evolucionar y los maestros cerveceros de mayores miras lo harán. Hablaremos entonces de nuevos estilos, más o menos enraizados en la tierra donde se producen, o en el origen del del maestro, su formación o investigaciones. Ya ha pasado esto y no tiene nada de malo: forma parte ya de la historia de la cerveza.

Los estilos son además identificadores canónicos. Cuando yo digo: 'una Dry Stout' o 'Dubbel de abadía' los cerveceros nos hacemos una idea de a lo que nos referimos. Hablar de estilos ES útil: desde para buscar cervezas en el supermercado hasta para comparar cervezas en webs especializadas de Internet.

Y por otro lado, aunque la opinión es importante, también lo es el conocimiento. Supongamos que tomamos una cerveza: clara, espuma gorda y frágil, ácida como un yogur blanco. ¡Que mala que está!. Y además nos dicen que es alemana: peor, con lo buenas que están las cervezas de medio litro de trigo, densas y sabrosotas. Bien, es un opinión. Pero la probada no es una mala cerveza, es una Berliner Weisse, tradicional de Berlín: ácida como ella sola, como las cervezas blancas de trigo belgas o las Lambic.

Lo cuento porque me ha pasado, estando en Alemania cuando empezaba a tomar cervezas. Ahora mis gustos seguirán siendo los mismos, pero mis opiniones no son igual de válidas antes que cuando tengo (un poco más de) conocimiento.

Por último, creo que ese ligazón estilo-cultura es uno de los grandes reclamos para que el neófito (y yo mismo) se sienta interesado en el mundo de las cervezas. A todos nos gusta la Historia. Quizá no como nos la contaron en el colegio, pero nos gusta conocer los pequeños detalles que han convertido nuestro mundo en lo que es. Aunque sean cosas sencillas: ¿por qué es costumbre que las cervezas belgas tomen nombres de santos o de demonios?. Hay muchas preguntas e historias de ese tipo en este mundillo y a estas nos dedicaremos en adelante.

Bueno, creo no, estoy seguro de que los estilos son un gran reclamo: la prueba es que el libro de Michael Jackson conquistó el mundo entero y animó a miles de personas a probar y descubrir cervezas.

Y por eso creo que los estilos tienen importancia, en sí mismos. Y por ello he aquí el primer capítulo en esta nueva (sub)sección del blog: las Faro.

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28 junio, 2008

Heineken no mezcla bien con religión

...si atendemos a las últimas noticias que corren por la red.

La cosa tiene su enjundia, y mucha tontería. Todo empieza cuando el Gran Wyoming, presentador irreverente y provocador (lo digo con admiración) le dio por hacer algunos montajes en su programa de La Sexta, El Intermedio, con la imagen de la Virgen del Rocío (u otra). Los montajes tienen su gracia, creo yo, pero supongo que a alguien molestarán, porque hoy en día resulta difícil no encabronarse por cualquier cosa, tan expuestos estamos a variados y luminosos estímulos. En 'El Intermedio' se lo pasan bien encabronando a todo tipo de colectivos. Desde defensores de los animales (por aparecer un borriquillo en el programa) hasta fanáticos futboleros patrios (por apoyar a Portugal en la Eurocopa). Pues bueno.

A la cosa se sumó Jordi Évole, que se hace llamar El Follonero, con un programa, también en la misma cadena, llamado Salvados por la Iglesia. En mi opinión el programa era bastante blanco y podría haber dado mucha más caña. Contradicciones la Iglesia tiene unas cuantas, no siendo la menor de ellas vestir a una palestina pobre, mujer de un humilde carpintero, de oro y plata para sacarla a pasear bajo caros bordados y con nombres distintos (como bien hizo notar Wyoming). Pero bueno, esa es mi opinión y no faltará quien me llame imbécil. ¿Qué tiene que ver esto con la cerveza, que es lo que de verdad importa?. En realidad nada porque lo que sigue es para mear y no echar gota.


Ante lo que muchos consideraron un tremebundo ataque contra la religión de los españoles (o la mayoría de ellos), una asociación, Hazte Oir, destacada en Internet por su activismo contra la política del Gobierno de Zapatero decidió lanzar una campaña de presión dirigida a las firmas que se anuncian en La Sexta. Todo muy normal, porque cosas de estas hacen los unos y los otros. Digo yo que si apreciaban delito o injurias en los programas de La Sexta podrían haber ido a los tribunales, como por ejemplo ha hecho Gallardón contra Federico Jiménez Losantos. O el doctor Montes contra Federico Jiménez Losantos. O el comisario Rodolfo Ruiz contra Federico Jimenez Losantos.

Pero quizá no vean tan claro que vayan a ganar o quizá no deseen saturar los ya saturados Juzgados españoles, por el bien de España. Así que se apuntan a pedir la retirada de la publicidad de grandes comerciales en la cadena de televisión anticlerical. Me parece bien. Y algunas de ellas ceden, o lo consideran justo y de recibo, o buscaban una excusa para no anunciarse en una cadena con baja audiencia, o consideran que por un tiempo ganarán la amistad de quienes frecuentan Hazte Oir... y deciden retirar los anuncios. Esos son El Corte Inglés, Seguros Ocaso, Fujitsu y Heineken.

Empieza el efecto boladenievevirtual, que de todos los atmosféricos suele ser el mas tonto. La plataforma Pezones Blancos (parodia de los conspiranoicos Peones Negros) contraataca, apoyada por la Federación Internacional de Ateos e inicia una campaña de presión a las marcas que han decidido no emitir en La Sexta. La campaña incluye el envío de misivas y la amenaza de boicot. Exactamente igual que la de Hazte Oir. Los de Hazte Oir replican con un comunicado donde 'denuncian' (de verdad no denuncia nadie, no sea que luego tenga que pagar multa y costas) la actitud de Pezones Blancos e insinuan que dan mucho miedo, porque no se sabe quien estará detrás de ellos (detrás de los Pezones Blancos, entiendo).

Y como esto se empieza a poner surrealista, vayamos a lo que nos interesa. Ignoro a qué directivo se le ocurrió dejar de anunciar Heineken en La Sexta, pero apuesto a que era holandés, porque no sabe en qué berenjenal se ha metido. Posiblemente no sepa ni lo que es meterse en un berenjenal. Toda esta historia ha sido narrada en directo desde meneame.net, que me juego un pie mueve más gente que la plataforma cívica de los que se hacen oir. Así que no estoy seguro de que, si la maniobra era táctica, les haya salido muy bien la cosa.

Pero yo no soy un gran directivo, porque si lo fuera estaría escribiendo un blog de cómo es la vida del rico y ofrecería consejos financieros condescendientes y humillantes1. Es posible que gracias a esta estrategia Heineken (y su filial Cruzcampo) sea elevada a los más altos altares del Rocío de por vida, donde la cerveza, por sus cualidades nutritivas (y embriagadoras) es el complemento ideal del peregrino exaltado. Quien sabe.

En cualquier caso, como la cantidad de tonterías elevadas a la consideración de intolerables ataques contra colectivos sacrosantos crece, el tiempo de vida y exposición de las mismas disminuye. Es la Ley de Harold-Flitch, que me acabo de inventar. Mañana tendremos a otro colectivo agraviado y la Red de redes, que amplifica todo lo que toca, le servirá de plataforma.

Y yo, que soy ateo, espectador de la Sexta y cervecero de pro, tercio y sentencio en este barullo, poniendo punto y final. No pienso beber más cervezas de Heineken. Y no por nada de lo anteriormente expuesto ni enlazado. Sino porque está mala, qué narices.

Lo dicho, que no pega cerveza y religión. Excepto en los monasterios belgas.

Actualización: la foto del templete de la Cruz del Campo que utilicé para el primer post no era, como yo creía Creative Commons. Pido perdón a su autor por no haberle pedido permiso para usarla. El material actual sí que está clasificado como Creative Commons y por tanto me parece que tiene más derecho a estar aquí.

1 Como por ejemplo: "Una gran idea es invertir 70000 euros en rupias, porque la estabilidad pakistano-india fortalece la economía en la región al tiempo que la misma contribuye a la paz en la siempre necesitada indochina".


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