16 diciembre, 2008

Parada musical: ciocarlia y kalashnikov

Me he confesado en ocasiones amante del Balkan Brass, esa música endemoniada que ha permitido sacar de Rumanía, Bulgaria, Croacia, Hungría... a grupos de abuelos cargados de instrumentos a realizar giras internacionales y a editar decenas de álbumes de música de bodas. De hecho, pertenezco con orgullo al grupo de Balkan Brass de Last.fm. Reconozco que el balkan brass (y el gypsy brass) es repetitivo e indigesto, y que escuchados unos cuantos grupos puedes dar por escuchados todos. Pero hasta hace no muchos años yo era fan de la música ska: lo más machacón que existe.

El culpable de mi amor por el Balkan Brass es, por supuesto, Emir Kusturika y sus películas, especialmente Gato Negro, Gato Blanco, que, al endemoniado ritmo de estas melodías te sumergía en el improbable mundo de los gitanos yugoslavos. O de la visión del director visión de estos, claro. De ahí a escuchar todo lo que producía Goran Bregovic, gran exportador de música croata hay sólo un paso. Si lo que hacía Bregovic no era sino pervertir la música tradicional de la región para sus shows europeos no entra dentro de la discusión. El caso es que se abrió un filón en el mercado para la entrada de música machacona y buenrollizante de entre el Mediterráneo y el Mar Negro.

Quizá la canción que más sonara y que se convirtió en exponente del género fuera Kalasnjikov, publicada en la BSO de la película Underground. Si no recuerdo mal, al ritmo de la música los personajes irrumpían en un teatro a mamporros y secuestraban a la primera actriz, en una desternillante secuencia.



Seguro que está por Youtube claro.


El caso es que jamás he podido saber si la canción es original de Bregovic. Más teniendo en cuenta que de Goran se dice que utilizó sin reconocimiento alguno melodías populares. El caso es que al final no sé si los grupos versionean canciones famosas de Bregovic por tener más salida o si tocan las mismas melodías que Bregovic adaptó.

La melodía más parecida a la empleada por Bregovic en Kalasnjikov es una canción que a los grupos da por llamar Ciocarlia. Como ven, tiene su propia entrada en la wikipedia, que nos cuenta brevemente que la misma data del siglo XIX. El nombre da para más: Fanfare Ciocărlia es un grupo rumano de gitanos que por supuesto interpreta la pieza. También lo hacen Fanfare Savale, que debe ser otro grupo rumano que hace la misma musica que los primeros. Veamos una muestra:



Los fanfares (fanfarrias) son comunes en el brass y se emplean machaconamente como nombre de grupo. Hacen honor a su música. Otros fanfares con los que cuento en la biblioteca son Fanfare Market o... Fanfara Kalashnikov. Por supuesto, estos últimos no podían dejar de ofrecernos su versión del clásico de Bregovic. Y voy ya al grano que esto se pone cansino.

Todo esto viene a cuento porque la última versión de Ciocarlia que he escuchado ha venido de donde no me esperaba: un grupo moldavo de rock. No por la situación geográfica (que es propicia) sino por el tipo de música que hacen.

Zdob si Zdub, que así se llama el grupo, nos plantean lo que los expertos etiquetadores de MP3 llaman Ethno Rock: un conglomerado de estilos a través del rock, pero donde tienen cabida otros géneros, como punk, gipsy, hip hop o electrónica. Lo que caiga en sus manos lo tocan, además: ocarina, flauta, yorgafono... Llevan desde principios de los 90 publicando, pero son jóvenes e inquietos, así que cada disco ofrece algo nuevo. De todos modos, para una descripción fenomenal del grupo les dejo con un blog genial (y de paso les confieso de donde saco gran parte de mi música).

Este grupo lo vengo escuchando (hasta que me sacie) la última semana. Les dejo con su versión particular de Ciocarlia (del álbum Ethnomecanica), porque es obligatorio en este post, pero también con mi canción preferida del álbum Agroromantica, Videli Noci: una canción buenrollista en clave de ska, vacilona y entretenida. De esas que te dejan con una sonrisa en la cara -si sólo han de escuchar una canción de este post, que sea la última-. Así queda enlazado mi gusto por el ska y mi pasión por el brass. ¡Que la disfruten!





[No lo hice en el anterior post, que ya estaba escrito antes del viaje, pero lo hago ahora. Un saludo a toda la gente de Salamanca, con la que lo pasamos genial hace un par de fines de semana: a Lúpulo por encontrarnos y contarnos historietas de un bar cervecero, al Presi por todas la veces que pidió 11 cañas (que fueron muchas), a Galguera por no perder jamás la ilusión de tirarse a unas compañeras de piso, a Cotoya por la cerveza, a Ivan por hablar más de lo normal, a Fivvix por traerse a su chica, a su chica por traerse a Fivvix y a la fotógrafa del evento por hacer fotos (que nos han de llegar)]. Un saludo a todos.

1 Además de esta versión, en el disco Ethnomecanica, Zdob si Zdub nos ofreció una nueva versión de la misma. Pero mola más ésta.
2 Por favor, si alguno de los enlaces musicales están rotos, déjame un comentario indicándolo. ¡Gracias!

Música Para Minorias. Me arriesgo poniendo el enlace directo, yo lo sé. Por eso no lo pongo: hagan la búsqueda en Google.
Normalmente subo las canciones a boomp3, ¡pero hoy no me deja!

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09 diciembre, 2008

Evolución, anarquismo y levadura de cerveza

Cuando Darwin publicó el Origen de las especies sabía la que le iba a caer. O, dicho de otro modo, conocía las implicaciones teológicas que su teoría acarreaba. Era en cierto modo natural y previsible que se armara tanto revuelo en las instancias religiosas. Lo que no es natural es que todavía exista quien, con argumentos basados en la Biblia, pretenda hacer creer que lo que Darwin demostró, que los seres vivos están unidos por lazos de parentesco evolutivo, no es más que una peregrina teoría. Y no, ES una teoría: una teoría científica.

Pero no sólo desde la (reaccionaria) Iglesia le cayeron palos a Darwin. Los sectores más progresistas también combatieron la Teoría de la Evolución con vigor. Y esto es así porque en primera instancia se entendió que el mecanismo de la evolución era la lucha entre especies. Y esto se interpretó como una despiadada guerra sin cuartel entre especies en busca de los recursos que les permitieran reproducirse más y obtener una ventaja. Ante tal presentación es lógico que la moral sufriera un tremendo revolcón y no fueran pocos los defensores de los derechos civiles y sociales que se mostraron beligerantes con la Teoría de la Evolución, entre ellos el demócrata William Jennings Bryan, ferviente defensor de los derechos civiles.

Por último, tal presentación de la Teoría entroncaba con las tesis económicas propias del liberalismo, incipientes también en Inglaterra. La competencia entre empresas, según esta interpretación, es la base del crecimiento económico, así como la competencia entre especies la base de la evolución. Piotr Kropotkin, príncipe anarquista, tenía una visión muy distinta de la naturaleza animal (y por tanto humana). Según sus observaciones era la cooperación y no la competencia, la base del desarrollo. Como respuesta a la obra de Darwin y para sustentar sus afirmaciones políticas, Kropotkin publico su obra La ayuda mutua: un factor en la evolución


La ciencia, y especialmente la biología evolutiva, ha avanzado mucho desde Darwin. Hoy sabemos que la herencia genética es el mecanismo mediante el que opera la evolución y por el cual están ligados todos los seres. También sabemos que la lucha entre especies puede no serlo tal y que la cooperación es en ciertos casos una medida tan o más efectiva para la existencia que la masacre del contrario. Por último Richard Dawkins nos desveló que la unidad evolutiva no es la especie ni el individuo, sino el gen: que 'lucha' de forma egoísta por su reproducción1.

Por último, aunque siempre lo deberíamos haber sabido no viene mal recordar que el comportamiento de nuestra especie o de nuestros genes no es, ni debe ser, una guía moral sobre la que tomar decisiones. Demasiado lejos estamos de comprender la maldad humana a través de la historia o de nuestros genes para, en base a ella, comportarnos como seres despiadados.

Hasta aquí la parte de la evolución y el anarquismo. Ahora viene la levadura de cerveza. He fusilado y traducido este texto con mi translatorAK-47. Cuando lo lean comprenderán a qué viene todo esto.

La cerveza une la levadura.

El gen que hace posible la fabricación de cerveza también es representante de una importante teoría de la evolución.

Como te dirá cualquier fabricante de cerveza, la levadura empleada en el proceso tiende a agruparse durante la fermentación. Sin embargo, a pesar de miles de años de fabricación de cerveza y décadas de investigación genética sobre la levadura, nadie ha sido capaz de explicar por qué la levadura forma grumos. Ahora, no sólo se ha descubierto el gen que hay tras el grumo, sino que el mismo también ofrece un interesante enfoque a cómo la vida se vuelve pluricelular y aporta un nuevo ejemplo de una importante teoría evolutiva.

Un grupo de científicos de la Universidad de Harvard publicaron la semana pasada [14/11/2008] que han aislado el gen que permite a la levadura permanecer unida. Este gen permite a la normalmente solitaria célula de levadura protegerse a sí misma de las toxinas en el entorno mediante una capa protectora en la cual se envuelven. Dado que una de esas toxinas es el propio etanol que las mismas células producen, agruparse junto con otras levaduras les permite sobrevivir en el medio rico en alcohol que resulta de la fermentación.

Además, el gen ha construido un sistema social de valores que impide que células sin el gen protector puedan aprovecharse de la esfera protectora de la multitud. Este mecanismo de control social es un ejemplo de cómo células solitarias pueden regular funciones en mayores unidades.

"Nos enseña que, cuando se unen, hacen cosas que no pueden hacer como células solitarias", dijo Kevin Verstrepen, el científico a la cabeza del estudio. "Puedes verlo como un modelo de cómo cooperan organismos unicelulares, dando un pequeño paso hacia la viva pluricelular".

El gen, llamado FLO1, produce una proteína que hace de Velcro en el exterior de las células de levadura. Cuando una célula de levadura topa con otra con el mismo gen, quedan pegadas. Producir la proteína cuesta energía, así que las células pagan un precio por recibir el beneficio de la protección. Sin embargo, alguna células sin2 FLO1 tratan de obtener el beneficio sin pagar. Cuando se forman las esferas, las células sin el FLO1 pueden constituir hasta un 30% de una agrupación de levadura.

Con el tiempo, las células de levadura con el FLO1 eliminan a los aprovechados, empujándolos al exterior de la esfera. Con este proceso, las células parasitarias no sólo no reciben el beneficio de la protección dentro del grupo, sino que además pagan actuando como primera linea de defensa del grupo. "Pasan de tramposos a puteaos" dijo Verstrepen [en un alarde de narrativa española].

FLO1 proporciona el más claro ejemplo de la teoría de la evolución conocida como selección de parentesco. La selección de parentesco nos dice que los organismos contradirán la selección natural reduciendo sus propias oportunidades de reproducirse ayudando a sus familiares, con los que comparten genes [en este caso el FLO1]. Y son los genes, no los individuos quienes se reproducen. Siendo a la vez común a la levadura y fuente de su cooperación, FLO1 representa la versión más reducida posible de la selección de parentesco.

Para Verstrepen, quien obtuvo su doctorado en biología en el Center for Malting and Brewing en la Universidad de Bélgica, éste es un ejemplo más de cuánto la ciencia de la cerveza tiene que ofrecer a la de la biología.


Y ya he dicho que de los genes no tenemos que extraer virtudes morales. Pero, tras leer esta historia de cooperación, con castigo a los parásitos de la sociedad incluido, ¿no alegra ver la cerveza con nuevos ojos?. ¿Es la cerveza la fiel aliada de los amigos de Kropotkin?. En mi opinión...

Sí.

1 Si Darwin cometió el error de acuñar el término lucha entre especies Dawkins hizo lo mismo al llamar a su gen egoísta. Tras la lectura de su libro muchos lectores se confesaron completamente deprimidos y así se lo hicieron saber al autor.
2 En la nota de prensa original aparece with lo cual debe ser una errata, pues de no serlo, nada de lo posterior tiene sentido.

Artículo original.
Brontosaurus y la nalga del ministro. Stephen Jay Gould.
Muchas gracias a mi química loca y tecnóloga de alimentos que me facilitó el artículo

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02 diciembre, 2008

Cuenta atrás para Salamanca

¡Sí señores!

Recientemente se ha publicado el resumen de La Ronda #6. Eso significa que ya hace más de 7 meses que los blogueros cerveceros de habla hispana vienen platicando acerca de la cerveza mensualmente, pero también en todos y cada uno de los posts que publicamos a diario y que son leídos al instante gracias a los RSS y a los envíos automáticos por e-mail y a tantas otras cosas que hay que agradecer infinitamente a los informáticos.

La cosa estaba cantada: nos gusta hablar, nos gusta beber cerveza, nos gusta quedar con los amigos. Era evidente que algún día alguien diría: "¿y por qué no quedamos y lo hacemos todo junto?". La gente aplaudió entusiasmada en los comentarios. La comunidad cervecera en España lo tiene un poco más sencillo para quedar y finalmente cuajo un proyecto de plan. Prometimos, eso sí, que en ocasiones venideras haríamos lo imposible por establecer encuentros multilaterales a nivel internacional. Que así sea.


Pero del dicho al hecho hay un gran trecho y no es fácil ponerse de acuerdo. Somos estudiantes, currantes o curriestantes, con trabajos fijos y ocasionales, algunos deben trabajar los fines de semana: no ha sido sencillo que todo el mundo haya podido participar en la decisión, ni apuntarse al viaje. Pero, estando la idea cuajada, si no era tortilla, sería revuelto.

Nos vamos a Salamanca. Está todo el mundo invitado y si alguien de los que no lo tenía muy claro desea plantarse el sábado en la ciudad, será recibido con vítores y jolgorio. Aceptamos a cualquier persona que diga llamarse Andrés, Carls o Sir Asf. Pueden venir (y vendrán) amigos y parejas, con o sin blog. Todo el mundo tiene cabida en el primer encuentro genuinamente cervecero de blogueros de España. Los abstemios, eso sí, tendrán difícil encaje.

De Valencia vamos tres amigos: nos gusta comer bien y beber excelente. Prometemos hacer lo posible por seguir el ritmo de los amigos asturianos del CAAC, que también viene en pleno (o semipleno). Llegaremos el sábado en torno a las 11:30 (salimos de Madrid a las 9, tras una noche festera en el bus de Valencia). La idea es llegar, dejar los trastos y partir de inmediato a zampar los ricos manjares de la comida castellano-leonesa. Nos encomendaremos a la sabiduría de Chela para que nos guíe con acierto a través de las empedradas calles de Salamanca. Los tropezones a causa del exceso de bebida son exclusiva responsabilidad de cada uno.

Haremos fotos y beberemos cerveza. Visitaremos museos y luego beberemos para reponernos del paseo. Haremos más fotos al museo y luego a las cervezas. A los monumentos y junto a ellos con cervezas. Saldremos a cenar y nos haremos fotos, bebiendo cerveza. Haremos luego cerveza y nos tomaremos unas fotos. Luego paseo, pub, más fotos (no saldrán bien) y más cerveza. Lo más probable es que alguien pierda la cámara de fotos.

En fin. Haremos las fotos justas y necesarias para publicarlas y dar al resto de blogueros la envidia, justa, necesaria, para que otro año se apunte. Porque si todo va como tengo pensado, el año que viene seremos más. Y más adelante será una junta de aficionados a la cerveza y un poco más allá en el tiempo una asamblea hispana y más allá un enorme congreso anual de cervéfilos del mundo. Al siguiente año nos escindiremos y volveremos a empezar. Si todo sale como tengo pensado, claro.

Y para cuando seamos legión yo podré decir: yo estuve allí.

En la primera quedada bloguera y cervecera de España. En Salamanca.

¡Nos vemos!


Actualización: ¡He aquí el mini relato del viaje!
¡Y aquí el del CAAC!

1 ¿Se preguntan cómo reconocerán?. Pues bien, soy un joven apuesto de 25 primaveras que, si viviera en Springfield, tendría este aspecto. Además llevaré una gorra de Volldammista.

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28 noviembre, 2008

La Ronda #6: triste historia de seducción cervecera

Éste mes a La Ronda invita Catador, desde su maravilloso blog, Buena Cerveza. Es difícil que el nombre de un blog pueda ser tan claro y tan expresivo: cervezas hay muchas pero lo que interesa de verdad es la buena cerveza. El tema de este mes viene a llamarse Cervezas para seducir. ¿A quién?. Pues a una hipotética muchacha interesada en aprender acerca de esta milenaria bebida... en nuestra casa. Catador nos pone en situación:

La cosa va así: de alguna manera conociste a una señorita y ésta, luego de saber tu afición por las cervezas, te pide la invites a una cata personal, proponiendo tú, ni tonto ni perezoso, tu humilde morada.

Toma ya. Estuve tentado de pasar el testigo a mi chica, para que diera una versión diferente: cómo seducir a un apolíneo y encantador joven a través de la bebida. Sin embargo las mujeres son más pragmáticas y saben que no requieren de tanto escenario para seducirnos. Nacen con sentido práctico.

Así que yo debo invitar a una joven a mi casa a tomar cervezas. Tarea harto difícil puesto que debo:
a) conseguir señorita.
b) tirar a mi familia de casa (es complicada la emancipación veinteañera en España).
c) conseguir cocinar algo decente (yo lo frío todo).
d) ordenar mi cuarto. Esto implica recoger todos los artículos que estoy leyendo. Y dejarlos en otro sitio. Y luego volverlos a desordenar cuidadosamente sobre la cama y mesa.

Como tanta tarea me abruma, prefiero pedirle la casa a Albert. Ya veremos qué pasa si me dice que no. Y la cena, que cocina muy bien. Le pido unos rollitos de sushi de carpaccio y unos bombones caseros de postre. Y unos bombones calientes, que se han de freir. Me sale bien, freir. La ensalada la puedo hacer yo. Tengo una norma básica a la hora de hacer ensaladas: cuanto más cosas lleva más me gusta.

Vale, tengo la casa y la cena. Ahora falta la señorita. Me sale muy mal ligar (¡quien lo diría, al contemplar mi estampa!). Lo hice una vez hace muchos años, y me salió bien. Por si acaso hago lo posible por no tener que volver a hacerlo, porque tengo muy mala memoria: no recuerdo si era ¿estudias o trabajas? o ¿quieres una chiquilín?1. Al final lo mejor será que se lo diga a mi chica y hacemos como que no nos conocemos, jugando a uno de esos juegos que ponen las revistas que se ha de jugar. Como que soy un extraño en viaje de negocios y ella una importante científica en un congreso y coincidimos en el bareto de la esquina. No diré qué revistas leo ni qué hacen luego en ellas.

Tras mucha insistencia mi chica acaba cediendo a participar del juego. No entiende por qué debe darme permiso para un juego imaginario. Yo es que soy todo un caballero y serle infiel de mente sin pedirle permiso me resulta imposible. Aunque sea con ella misma disfrazada. A partir de ahora se llamará Sonia. Yo Sonic.

Salimos del bareto. Yo le hablo de los planes de outsourcing y de mis discrepancias creativas con el realm-manager en el indentado de los ficheros. Los tabs son menos portables a nivel internacional, opino, algo fundamental si planeamos el landing de la empresa en indochina. Ella me dice que me calle.

Al llegar a casa de Albert veo que todo está como lo había dejado, recojo galantemente el abrigo de mi acompañante y me ofrezco para colgarlo del armario. Afortunadamente, Albert sigue en él, correctamente atado. Suspiro con alivio.

La velada no puede empezar peor. Mi desconocida se abalanza sobre mí directamente en la cocina, apremiada quizá por la vida del estudiante y la falta de oportunidades que ello supone para abalanzarse (como en las revistas) sobre un joven empresario en una cocina con algas nori. Eh, eh, así no, reconvengo. Primero la cena y las cervezas, o nos quedamos sin post.

Ligeramente indignada, Sonia acepta el sushi, que está preparado al estilo mediterráneo, arroz basmati con un chorrito de aceite de oliva y limón. Maravilloso, me dispongo a sacar la primera cerveza del frigorífico. Mientras la abro, explico a Sonia las características de esta gran cerveza. Sin embargo, vestido como un dandi Sonia vuelve a la carga, intentando despojarme de mi chaleco cruzado.

Ahí sí que me tengo que enfadar un poco: ¡de qué voy a hablar con mis amigos cerveceros si no me deja explicarle las cervezas!. Sonia no lo entiende y se enfada. Se marcha (sin el abrigo). Le digo: ¡Sonia, espera! ¡Soooonia!... falta freir los bombones!.....

Y se marchó. Delirium no liga nunca, pero Sonic jamás falla y ese fracaso le ha dejado hecho polvo. No se sentía igual de mal desde que el real-manager rechazó su solicitud de implementar todos los jababeans en ensamblador. Desolado, encontró consuelo en el crepitar de los bombones.

¿Y las cervezas?. Pues eran una Blanca de Brujas, una Titan Pale Ale, una Orval y una Weihenstephaner Korbinian. Me las tomé con Albert, quien además tenía una Amstel en la nevera y tuvo el detalle de sacar un queso de cabra y un fuet de su tierra, que devoramos viendo el basket.

Para eso están los amigos, ¿no?.

1 Lamento que los amigos no españoles y españoles con poco recuerdo de la publicidad de otrora no cojan el chiste.
2 Espero que Catador no se enfade por el relato. Me ha pillado demasiado tarde para pensar en algo elaborado. Este mes mi Ronda es un relato de humor.

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22 noviembre, 2008

CSI XIV: Lenguajes y gramáticas (i II)

Es obligatorio leer el post anterior...

Nos habíamos quedado en una pregunta: ¿Cómo se relaciona las gramáticas formales con los lenguajes de programación de alto nivel? Pues verán, los lenguajes de programación están especificados mediante una gramática que determina la secuencia de palabras aceptable en un programa. Y nosotros, los humanos, hacemos algo parecido cuando queremos entendernos. Si yo les digo "rosa un pasea perro tranquilamente" no estoy hablando español, por más que las palabras que gaste existan en la lengua española. Existe una gramática que debo cumplir.

Es importante notar una diferencia respecto al ejemplo anterior de las aes y las bes. Lo que antes eran letras que conformaban el alfabeto ahora se corresponden con palabras que integran el vocabulario. Las reglas de la gramática castellana se aplican a las palabras, las cuales reciben categorías gramaticales, como sustantivo, adjetivo, verbo, etc. En informática en vez de palabras hablamos de tokens. Tokens típicos son identificador, declaración, expresión...


Vamos a crear una sencilla gramática, que será una burda imitación de nuestro lenguaje. Los símbolos no terminales serán: ORACIÓN, SUJETO, PREDICADO, DETERMINANTE, SUSTANTIVO, VERBO, ADJETIVO y ADVERBIO. Los no terminales serán el conjunto {un, el, este, aquel, perro, gato, pastel, azul, pequeño, pasea, camina, garbosamente, rápidamente}.

En primer lugar estableceremos la relación entre los terminales y las categorías gramaticales representadas por símbolos no terminales. En nuestro caso esto es evidente y la representación se entenderá fácilmente:

DETERMINANTE = {"un", "el", "este"}
SUSTANTIVO = {"perro", "gato", "pastel"}
VERBO = {"pasea", "camina"}
ADJETIVO = {"azul", "pequeño"}
ADVERBIO = {"garbosamente", "rápidamente"}


Si la secuencia de letras corresponde a una palabra con un no-terminal asociado viene determinado por el análisis léxico. Garvosamente no es un adverbio, por mucho que lo parezca: es una burrada. Decimos entonces que se trata de un error léxico.

Nuestra gramática relaciona los símbolos no terminales y tiene esta pinta, que seguro les sonará del cole:
ORACIÓN := SUJETO PREDICADO
SUJETO := DETERMINANTE SUSTANTIVO | DETERMINANTE SUSTANTIVO ADJETIVO
PREDICADO := VERBO | VERBO ADVERBIO
1

Tomando el no-terminal ORACIÓN como símbolo inicial, ya pueden dedicarse a averiguar si los siguientes secuencias de palabras caen dentro de nuestro pequeño lenguaje. Por ejemplo, son parte de nuestro lenguaje: este perro azul camina rápidamente, un gato pasea o Este pastel azul camina garbosamente. En el último caso la oración no tiene ningún sentido, pero es sintácticamente impecable. El último paso para dotar de sentido una oración en un lenguaje es realizar un análisis semántico. En las lenguas naturales éste depende del contexto y es posible que en cierto ámbito pudiera tener sentido que un pastel caminara y, además, lo hiciera con cierto estilo.

Nuestra especificación de un lenguaje deja mucho que desear, por supuesto y sólo recuerda vagamente a los idiomas que hablamos. Los lenguajes que usamos los humanos son lenguajes naturales y la mayoría de las gramáticas que emplean son ambiguas, esto es, para una secuencia de entrada admiten distintas interpretaciones. Los lenguajes informáticos tratan de eliminar toda posible ambigüedad mediante reglas expresas en el tratamiento de la entrada, reglas de precedencia... sin embargo hay ocasiones en los que el comportamiento del compilador, que es quien debe leerse el programa y determinar su validez, se deja sin determinar.

Y en este punto ha aparecido un concepto nuevo: el compilador. El compilador es un programa que, tomando un conjunto de archivos con un lenguaje que podemos entender, genera un archivo ejecutable: una imagen en memoria que se puede ejecutar. Un programa, vamos. Y para entender lo que pone en el fichero, el compilador tiene que realizar las mismas acciones que acabamos de describir.

Es decir, que el compilador primero lee letra a letra el archivo y crea una secuencia de tokens. En nuestra analogía, si el compilador tomara como entrada una frase como Un pastel pasea azul, la salida del análisis léxico sería la secuencia: DETERMINANTE SUSTANTIVO VERBO ADJETIVO. El compilador a veces duda: si lee una p tras un espacio no sabe si corresponde a un SUSTANTIVO (pastel, perro) a un VERBO (pasea) o a un ADJETIVO (pequeño). Y a veces el programador piensa que el compilador va a entender una cosa y entiende otra. (Estoy en condiciones de poner ejemplos a petición de los informáticos).

Con la secuencia de tokens formada, el compilador toma el símbolo inicial de la gramática y juega a validar esa secuencia con las reglas de la misma (análisis sintáctico). De este modo decide si un programa es correcto. Que un programa sea sintácticamente correcto no significa que funcione como el programador espera, del mismo modo que nuestro ejemplo del pastel paseante funcionaba sintácticamente sin tener sentido. A veces las frases sin sentido nos hacen gracia, pero un programa sin sentido no hace ni puta gracia.

En serio.

Precisamente leí hace poco que el primer compilador fue desarrollado por una mujer, Grace Hopper, una de las pioneras de la informática. Programó los computadores más importantes de la época (años 50 y 60) y partici´po en el desarrollo de los lenguajes COBOL y FORTRAN, dos de los lenguajes con más arraigo entre los matemáticos y físicos y que son tan buenos que hoy en día, más de 40 años después, se siguen empleando

En resumen, quizá hayan visto ustedes el código de algún programa y les haya parecido complicadísimo (sin contar que hay gente que escribe código fatal). Desengáñense. Ese lenguaje hay un conjunto relativamente reducido de tokens y su gramática es tremendamente más sencilla y restrictiva que todo aquello que les enseñaron en el cole, con sus excepciones y dialectismos.

¡Los programadores estamos, definitivamente, sobrevalorados!

1 Los informáticos me podrán decir que esta gramática no se ajusta a la forma normal de Chomsky y mogollón de cosas más. Es cierto que no he querido complicar demasiado la explicación: no pretendo que nadie apruebe una asignatura de teoría de autómatas o lenguajes formales gracias mis posts. Como dije, pretendo tan sólo mostrar que Informática es algo más que páginas web y bases de datos.

Apuntes de clase.
En la wikipedia podemos ver un diagrama sencillo de cómo actúa un compilador.

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