16 junio, 2008

Ha muerto Saban Bajramovic


No tenía pensado escribir un post sobre esto, claro. Y poco puedo decir yo de uno de los más grandes. Uno de los padres de la música gitana, tan venerada en este blog, ha muerto.

Copio aquí la necrológica publicada en El País (por Fernando Neira), donde me he enterado, hoy mismo, de la noticia.


El cantante, actor y poeta Saban Bajramovic, al que en la comunidad romaní se le conocía como "el rey de la música gitana", falleció el 8 de junio en un hospital de Nis (Croacia), a los 72 años. Responsable de más de 20 álbumes al frente de la banda Crna Mamba, con la que recorrió medio mundo, pasó casi todo el último año de su vida hospitalizado a raíz de un infarto que sufrió en 2007.

Saban fue una influencia mayúscula para Goran Bregovic, el más popular de los compositores balcánicos, pero padeció una vida a menudo miserable y en las últimas entrevistas se lamentaba de que, tras 44 años de profesión, apenas tenía amigos ni visitas. Suyas son canciones como Vasilica, Maruska, Ederlezi avela, Neverna zena y, sobre todo, Djelem djelem, un himno para la etnia gitana de todo el mundo. Su trayectoria se resumía en el disco A gypsy legend, que el sello holandés World Connection publicó en 2005.

Se educó en la calle y su vocación musical se cimentó en la prisión croata de Goli Otok. Había desertado del Ejército y el tribunal le impuso cinco años y medio de cárcel. "La celda fue mi universidad", repetía sobre aquella etapa, cuando empezó a componer y perfiló su visión escéptica y dolorida del mundo. "Mi salud ha sido mala y mi vida, peor", aducía.

Saban y su mujer, Milica, tuvieron cuatro hijas, que acabaron viviendo lejos de la antigua Yugoslavia. Su ausencia inspiró las tristes melodías que el padre compuso hasta poco antes de morir.


No puedo añadir mucho. Fue una gran influencia para Goran Bregovic, sí, que quizá sea el más conocido de entre los exportadores del Balkan Brass. Pero también se ha criticado a Goran el haberse apropiado de algunas de las melodías más famosas de Saban Bajramovic. Y ya sabemos, que, contra lo que cuenta el texto, suya no es Djelem Djelem, aunque cantada por él te tocaba el alma1.

No pude escucharle nunca, pero no me volverá a pasar: prometo hacer lo posible disfrutar de los grandes músicos mientras pueda. Demasiado se pierde cuando se van.

Hoy, Djeli Mara, la melodía que inspiró Mesecina, la famosa canción de Emir Kusturika. Interpretada por Saban Bajramovic y Mostar Sevdah Reunion (que ya le han hecho su homenaje), en un curioso ensemble.

boomp3.com

1 Según El País, sí que compuso el himno, pero no es eso lo que pone ni en la wikipedia ni aquí. Tendré que investigar un poco más.

Acerca de su vida (en inglés). Mostar Sevdah Reunion.
Imagen de MSR.

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Las onomatopeyas japonesas

Las onomatopeyas japonesas son unas de las características más curiosas y notables del idioma japonés. Pero primero repasemos un poco de lengua castellana...

Una onomatopeya es, RAE dixit una "imitación o recreación del sonido de algo en el vocablo que se forma para significarlo". Vamos que si yo digo 'El camión hizo mec-mec y luego ¡CRASH!' las onomatopeyas mec-mec y crash indican que el camión pitó y se la pegó luego. Otras veces las onomatopeyas son simbólicas como por ejemplo en: "Me molestaba con su blablabla".

En castellano, las onomatopeyas son un recurso accesorio, utilizado normalmente para enfatizar. En japonés, sin embargo, son completamente imprescindibles. Veamos cómo nos las podemos encontrar.


Hay dos tipos de onomatopeyas en japonés.

Giongo 擬音語: los giongo son onomatopeyas descriptivas de un sonido, al que imitan. Por ejemplo, el crash anterior sería un giongo. El problema es que las cosas allí no suenan como aquí. Por ejemplo, aquí, cuando escuchamos unas explosión (y en Valencia hay muchas) escuchamos pum o boumb. Allí escuchan dokan ドカン. Por cierto que los giongo los voy a representar en katakana. No es obligatorio, pero suele ser común encontrarlos de este modo (como en las viñetas de ejemplo).

Los animales, claro está, también suenan muy diferentes. Los perros en Japón hacen wan wan ワン, los patos gaa gaa ガーガー, los pájaros chi chi チチ, los gallos kokekokko コケコッコ y los cerdos... buu buu ブーブー.

Podría parecer que al final, como oídos tenemos para las mismas cosas, habrá el mismo número de giongos que de onomatopeyas típicas españolas. Pero no. Ellos tienen muchas más. Por ejemplo, cuando un objeto punzante duro choca contra otro suena gatsun. Si algo atraviesa algo un poco duro se escucha busu. Un sonido metálico de corta duración (clanc, pongamos) suena kan, pero uno de larga duración suena kachiri. Como para acordarse.

Además, algunos sonidos cobran significado por sí solos: tener hambre es pekopeko ペコペコ (que se supone que son los ruidos de la barriga). Estar nervioso es dokidoki ドキドキ, giongo que imita los latidos del corazón. Y así muchos otros.

Gitaigo 擬態語: Los gitaigo son onomatopeyas que imitan 'estados', los cuales pueden ser estados físicos (mojado, limpio...) o estados de ánimo (cansado, aliviado, nervioso...). No se pueden escuchar, claro. Así que los japoneses le echan imaginación.

Por ejemplo, cuando un hombre se queda atontado delante de una tía buena se llama deredere デレデレ. Y la palabra puede funcionar perfectamente como adverbio en una oración: Juan tomaba el café 'deredere' en compañía de Teresa. Por ejemplo. Así entendemos que Juan no se enteraba mucho de lo que le decía Tere, porque estaba atontado mirándola. Así hay muchas: estar muy borracho es berobero y muy cansado hetoheto. Sentirse fuerte es morimori

Algunos ejemplos de gitaigo que imitan estados físicos son jarijari (de textura arenosa), piripiri (para una comida muy picante) o shittori, si algo está húmedo.

Las onomatopeyas se utilizan con profusión y no es sencillo dominarlas, porque son muchas y algunas requieren ir acompañadas de verbos como suru -hacer- o da -es-. Además se parecen bastante unas a otras y puede ser fácil confundirlas. Así que debe ser del tipo de cosas que demuestran dominio del idioma. Y también hay que saber cuándo utilizarlas, ya que, como sabemos el japonés tiene muy en cuenta el grado de formalidad que empleemos.

Si alguien está acostumbrado a leer manga 漫画 (yo no) verá cómo el uso de onomatopeyas es constante y en ocasiones hasta decorativo. Por ejemplo, las imágenes que acompañan a este post corresponden al primer capítulo del manga Bleach. Las onomatopeyas aparecen en katakana y se deforman tanto que yo, que no tengo nada de nivel de japonés apenas puedo entender lo que pone. Y eso es porque:

Watashi wa nihongo ga perapera de wa nai 私は日本語がペラペラではない

Yo no hablo japonés con fluidez. perapera ペラペラ es otra onomatopeya, algo parecido a blablabla, que quiere decir que uno habla con facilidad. Por cierto, la extensión de Firefox que uso para traducir palabras se llama Perapera-kun, o "chico perapera". Y la verdad es que me viene de perlas: ¡pasas el ratón por encima de una palabra y te la traduce!. Internet es acojonante.

Y nada más. Un saludo y hasta la próxima.


1 Otro ejemplo: en Shin Chan, cada vez que la madre arrea un coscorrón a su hijo, aparece la palabra genko, que corresponde al sonido de un puñetazo

Japonés en viñetas. Norma editorial.
Imágenes de Bleach de Bleach Exile

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08 junio, 2008

Djelem, djelem: el himno gitano

Alguna vez me he quejado de la música gitana que se hacía en España. Aunque no lo decía en serio, porque al fin y al cabo la música no es más que parte de la historia y evolución cultural de un pueblo o región. Aquí nació el flamenco de la confluencia compleja de ritmos y melodías, árabes y sefardíes, principalmente, con el aporte de muchos otros géneros y pueblos. No hay nada de malo en ello y los gitanos han adoptado y aportado a esta música más que ningún otro grupo. Mi queja era más bien acerca de lo alejada que queda la música gitana del sur de España con la que se realiza en los balcanes y países del Este, que son dados a la fanfarria que tanto me gusta.

Sin embargo todos los gitanos, de aquí y allá, comparten algunas cosas. La primera es que son un pueblo sin tierra. Se cree que la palabra gitano deriva de egipciano, que procede de Egipto. Procedan de donde procedan han sido, y posiblemente serán, un pueblo de gente errante, poco dada a establecerse y con facilidad para cambiar de lugar. Tienen también costumbres muy arraigadas (en algunos casos se diría que retrógradas) y una identidad y sentido de la libertad muy propios. Esa identidad queda reflejada en su bandera, con la rueda de carreta vagabunda entre la tierra y el cielo y también en su himno.

Y hoy, en una nueva parada musical, hablaremos del himno de los gitanos.


El himno de los gitanos se llama Gelem Gelem (Anduve, anduve), o Djelem Djelem, o también Zhelim Zhelim, Opré Roma y Romale Shavale. Yo lo he encontrado más veces con el segundo título. Tras escucharlo en distintos discos de varios artistas (Esma Redzepova, Ljiljana Buttler, Saban Bajramovic...) supuse que tendría cierto significado especial.

Y así es. El himno gitano fue oficialmente reconocido como tal en el primer Congreso Internacional Gitano, celebrado en Londres, en 1971. Como pasa con todas estas cosas, su procedencia no está del todo clara. Es posible que se trate de una melodía rumana, adoptada más tarde por los gitanos serbios. En cualquier caso el músico yugoslavo Jarko Jovanovic escribió sobre ésta la letra (retocada en el segundo congreso en 1978) y ésta fue aceptada, con el tiempo, por unanimidad.

La letra dice así (aunque han sido muchas las versiones libres que de ella se realizan):

Gelem, gelem lungone dromensar
maladilem baxtale Rromençar
A Rromalen kotar tumen aven
E chaxrençar bokhale chavençar

A Rromalen, A chavalen

Sàsa vi man bari familja
Mudardás la i Kali Lègia
Saren chindás vi Rromen vi Rromen
Maskar lenoe vi tikne chavorren

A Rromalen, A chavalen

Putar Dvla te kale udara
Te saj dikhav kaj si me manusa
Palem ka gav lungone dromençar
Ta ka phirav baxtale Rromençar

A Rromalen, A chavalen
Anduve, anduve por largos caminos
Encontré afortunados romà
Ay, romà, ¿de dónde venís
con las tiendas y los niños hambrientos?

¡Ay romà, ay muchachos!

También yo tenía una gran familia
fue asesinada por la Legión Negra
hombres y mujeres fueron descuartizados
entre ellos también niños pequeños.

¡Ay romà, ay muchachos!

Abre, Dios, las negras puertas
que pueda ver dónde está mi gente.
Volveré a recorrer los caminos
y caminaré con afortunados calós

¡Ay romà, ay muchachos!

Por supuesto, es una triste canción y con tristeza se canta. La Legión Negra hace referencia a los comandos de las SS que se encargaron de la liquidación del pueblo gitano centroeuropeo, en lo que se conoce -poco- como porraimos. Los gitanos, junto con los judíos, negros, homosexuales y, en fin, todo aquel que fuera "diferente" a lo que debía ser el ideal de grandeza nazi fueron perseguidos, en muchas ocasiones con la complicidad de la población local. Y suele pasar que los perseguidos son más débiles, pobres e indefensos.

No es tan raro: sigue pasando. En el sur de Italia el pueblo gitano ha sido expulsado de sus barriadas. Los pobres del pueblo han saqueado las míseras pertenencias que los gitanos dejaban atrás. Los ricos mafiosos han quemado lo que quedaba: pronto podrán especular con el suelo. Allí sale barato, porque apenas es necesario construir casas con servicios mínimos (y lo sabe todo aquel que haya estado en el sur de Italia) y ni siquiera se asfalta el suelo. Gente que necesite un techo siempre habrá. Habrá quien diga que los gitanos son maleantes y delincuentes. Es posible que algunos lo sean. Más miedo da el Estado corrupto que permite la impunidad de los que escatiman servicios de recogida de basura y consiente que la mafia campe a sus anchas en Nápoles y Calabria. O en cualquier lado.

Bueno, una vez suelta la nota política, he encontrado, rebuscando por Internet, que Djelem djelem se baila. Según el autor1:

El Himno Nacional gitano se baila como Jeni Jol o como Tsifteteli, que puede usar como base los pasos de Jeni Jol, danzándose en forma individual o en parejas con improvisaciones de pasos, punteos y giros, ya sea en el lugar o girando alrededor de una pareja. Ambas son danzas de mujeres.


Hoy la música la ponen varios artistas. Como tengo para elegir, me quedaré con las de
Kokani Orkestar, que por supuesto realizan una versión instrumental repleta de metales y la del Lebrijano, quizá el más flamenco entre todos los flamencos españoles, que cierra su disco Sueños en Aire con este himno, acompañado de voces búlgaras (que no he logrado identificar). Refleja la música de allá y la de aquí.

Un saludo y disfruten con ella.

boomp3.com

boomp3.com

1 La verdad es que, teniendo en cuenta la mística de la danza en círculos que añade al resto del 'blog', no confiero demasiada veracidad a esta afirmación: es lo que tiene no citar las fuentes.

Flamenco. Wikipedia.
Pueblo gitano. Wikipedia.
Himno Gitano. (También de la wikipedia, un artículo mucho más completo que el inglés)

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02 junio, 2008

La historia de Kirin Brewery

Ésta es la tercera entrega de la historia de la cerveza y principales cerveceras japonesas. No podía ser menos en este blog de inspiración nipona. Por cierto que a medida que pasan las semanas ya queda menos para que retome el estudio del japonés. Prometo que los posts sobre este idioma volverán pues pronto.

Pero vayamos ya con la:

Historia de Kirin Breweries

Si mal no recuerdan, la historia de la cerveza en Japón comienza en Yokohama con la creación de la Spring Valley Brewery. Su fundador fue el malhadado aventurero estadounidense de origen noruego William Copeland. Éste había llegado a Japón en 1864 y había establecido un próspero negocio de lácteos y transportes. Vio que el número de sus trabajadores aumentaba y que estos, evidentemente, tenían sed. Adivinan lo que hizo, ¿no?.


Se cuenta que Copeland tuvo la idea de instalar una cervecería local en 1869, cuando vio bajar las aguas claras de las montañas de Amamuna. Tras un año de trabajo dio a luz a su primera cerveza: la Amamuna Beer-Sake. No le iba entonces mal a Copeland, porque la demanda de cerveza subió rápidamente esos años. En 1972 regresó a Noruega, se casó con su novia y la llevó a vivir a Japón.

Por desgracia su mujer fallecería poco más tarde. En 1884 Copeland, casi arruinado, cerró la Spring Valley Brewery y regresó a EE.UU. Sin embargo las instalaciones permanecieron y al año siguiente un grupo de de empresarios formado por extranjeros y japoneses decidió comprar y reabrir la fábrica: es el nacimiento de la Japan Brewery Company. Ya en 1884 se populariza la imágen de la marca en todas sus cervezas: un dragón de la suerte japonés o kirin 麒麟.

Resulta, por cierto, curioso que nosotros veamos una mezcla de dragón y caballo cuando los japoneses ven un ciervo-jirafa, según la traducción que se me ofrece. Lo que está claro es que es un animal mitológico y mágico. Un niño con virtudes de genio, por ejemplo, es un kirinji -麒麟児-.

Aunque en principio el capital y la mayor parte de recursos eran extranjeros, en 1907 la familia Mitsubishi adquirió todo la empresa e inició su rápida expansión por Japón. Ésta sólo se vio frenada por la destrucción de la fábrica de Yokohama en 1923, que sin embargo fue seguida por una rápida reconstrucción y ampliación.

Kirin vio sin embargo como su pujanza fue frenada por la centralización impuesta por Dai Nippon Breweries, la macroempresa que dio origen a Asahi, cuya historia ya contamos. La IIGM tampoco ayudó a la recuperación ni de la cervecera ni del país, evidentemente.

En los años 50, sin embargo, y tras la disgregación forzosa de imperio Dai Nippon, Kirin se alzó pronto como la primera cervecera, llegando a alcanzar el 60% de cuota de mercado. En un país como Japón eso es mucho y Kirin llegó a ser la segunda productora mundial a mediados de los años 60, por detrás de Anheuser & Bush. Y la situación de predominio se prolongó de este modo hasta que Asahi rompió el mercado con su exitosa Asahi Dry a finales de los 80. Pronto Asahi Dry se convertiría en la cerveza más vendida, por delante de la intocable Kirin Lager.

Kirin acusó el golpe y tuvo que cerrar tres de sus fábricas. Introdujo en el mercado nuevas Lagers, menos amargas y fuertes. Kirin también se apuntó pronto a la creación y venta de happoshu, cerveza con menor proporción de cebada. Sin embargo, a pesar de todos estos movimientos, la entrada de Asahi en el mercado de las flojas cervezas propició, en 2001, que Kirin perdiese su supremacía en el mercado japonés.

En la actualidad, el producto más exportado de Kirin es Kirin Ichiban, una lager comercial clara, seca, y bien lupulizada. Sin embargo, Kirin guarda sorpresas agradables en su Kirin Beer Village, un pequeño parque temático dedicado a la cerveza a los pies de la fábrica reconstruida en Yokohama. Allí se pueden degustar especialidades elaboradas en una microcervecería experimental de Kyoto, como la Kirin Alt: la visión japonesa de las cervezas de Düseldorf.

Y no es la única referencia alemana. A finales del siglo XIX la empresa estuvo bajo dirección germana. Muy posiblemente gracias a ello, Kirin fue una de las primeras cerveceras japonesas en elaborar una Lager negra inspirada en la Munich, o quizá en las cervezas de Köstritz, como quería pensar Michael Jackson. Esta cerveza ha sido imitada por todas sus competidoras. En fin, que todas las especialidades de Kirin, la cerveza de la jirafa voladora, pueden degustarse en el pub de la Kirin Beer Village.

Pub que se llama Spring Valley: todo un homenaje al desafortunado William Copeland.

Un saludo y hasta la próxima.

"Japón, La Cerveza del Sol Naciente" Bar&Beer, número I, vol. 2
El Libro de la Cerveza. Michael Jackson. Ed. Blume.
Origen de la imagen.

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30 mayo, 2008

CSI XIII: El lenguaje de las máquinas

Muchas personas han oído hablar alguna vez de lenguajes de programación. Se intuye que los lenguajes de programación sirven para decir a un computador qué instrucciones debe ejecutar para llevar a cabo determinada tarea. Claro, que eso es bastante complicado de realizar. Si nosotros pudiésemos hablar al ordenador le diríamos: "conéctate a Internet" o "Inserta al nuevo cliente en la base de datos". Bueno, eso podemos, podemos hablar al computador todo lo que queramos. El problema es que dudo mucho que entienda nuestro lenguaje.

¿Qué lenguaje entiende un computador?. Según el párrafo anterior la respuesta sería: lenguajes de programación. Otro, quizá, más versado, diga: "el de unos y ceros". En realidad es una pregunta trampa, porque el concepto de lenguaje es una abstracción humana. Si llamamos lenguaje al conjunto de señales que emitimos y recibimos para comunicar algo, entonces el lenguaje de las máquina sería el de las señales eléctricas de tensión que según sus niveles, llamamos 0 lógico o 1 lógico. Si en cambio llamamos lenguaje a una construcción de símbolos (o palabras) gobernadas por una gramática, entonces la respuesta está más cerca de la primera.

No sólo los computadores como su PC entienden lenguajes: muchas máquinas, robots de procesos industriales o ascensores entienden algún tipo de lenguaje que los hace funcionar: qué características tiene ese lenguaje es lo que voy a intentar explicar en los siguientes posts.


[Antes de continuar aviso que me estoy metiendo en camisa de once varas, porque éste no es, ni mucho menos, mi campo natural. Avisado queda el lector avanzado]

Nos ayudará a entender qué lenguajes entienden las máquinas una pequeña revisión histórica. La programación más antigua de una máquina conocida es la de los telares de de Jacqard (1801), donde una tarjeta perforada controlaba el movimiento de las agujas. Aquí, por supuesto, no había computación alguna sino que los agujeros en las tarjetas permitían ciertos movimientos. Otras máquinas utilizaron este sistema y cuando nacieron los primeros computadores, basados en dispositivos electromecánicos, la tarjeta perforada se empleó para asignarles instrucciones y entrada de datos.

Durante la IIGM, por ejemplo, los grandes computadores se utilizaban para los complicados cálculos de trayectorias. Richard Feynman, en los laboratorios de Los Álamos estaba encargado de la sección informática. En el libro ¿Está usted de broma, sr. Feynman? narra cómo los ingenieros debían escribir los programas en tarjetas y, secuencialmente, introducirlas en la máquina para que ésta realizara su trabajo. Si te equivocas en el orden las has fastidiado1. Aquí hay que entender que un computador es un procesador de instrucciones, nada más. Y las instrucciones que puede ejecutar son específicas de cada chip o circuito impreso.

Las tarjetas representaban en ocasiones códigos binarios (ceros y unos). Cada código identifica una instrucción o operación que puede hacer la máquina. Las operaciones que puede hacer un procesador son terriblemente sencillas: lee una instrucción de la tarjeta, multiplica un dato por otro, escribe sobre una posición de memoria... muy poco más, no se crean. Al lenguaje de unos y ceros se le llama código máquina.

Se pueden imaginar lo complicado que era programar de este modo un computador. Pero pronto, en la década de 1950 aparecieron una serie de códigos mnemónicos para identificar cada instrucción. Estos códigos consistían en unas pocas letras, que representaban el nombre de la instrucción seguidas de los operandos propios de cada una de ellas. Por ejemplo:

ADD A, #03h

significa, una vez traducida al código máquina:

00100100 00000011

Y representa la instrucción que dice que hay que sumar un número (3) al registro acumulador, que guarda los resultados de la unidad sumadora. Como ven, se trata de un avance significativo, porque programar se convierte en algo mucho más sencillo. Es muy fácil recordar los códigos de un procesador y más difícil equivocarnos. Por ejemplo, si escribo AFD A, #03h, el programa que traduce estos códigos a lenguaje máquina se quejará, porque no existe ningún código llamado AFD.

El programa que traduce estos códigos al lenguaje máquina se llama ensamblador1. Y también se llama así al lenguaje generado por estos códigos. El paso de lenguaje máquina a lenguaje ensamblador produjo la llamada segunda generación de lenguajes.

Pero el ensamblador tiene algunas pegas: la operación que hemos visto, por ejemplo, pertenece al juego de instrucciones del procesador 8051 y, por tanto, no sirve para ningún otro procesador que no sea compatible con éste. Esto significa que un mismo programa no nos sirve para distintas máquinas y que cada vez que una compañía de chips cambie el juego de instrucciones del procesador, necesitaremos reescribir todos los programas que tenemos (por eso se intenta cambiar pocas veces el juego de instrucciones y cuando se hace es para ampliar, pocas veces para quitar).

Efectivamente, el lenguaje ensamblador está demasiado pegado a la máquina: para programar bien tienes que conocer detalles de la arquitectura del procesador. Por ejemplo, si no sabes cómo funciona ni donde está el registro acumulador del procesador, difícilmente sabrás cómo hacer una suma, por más que exista una instrucción llamada 'ADD'.

Era necesario "independizar" de alguna manera el código que escribíamos en cierto lenguaje del modo en que el procesador actúa. Y por cierto, estamos hablando de 'lenguaje', pero está claro que una secuencia de estos códigos se parece a todo menos a un lenguaje tal y como lo hablamos o leemos.

Sin embargo, imaginen poder decir a cualquier procesador algo así como:

si nuevo_nombre es_igual_a Ramon
entonces dime "Hola Ramon"
y_si_no dime "No te conozco"


Pues bien hay maneras de crear lenguajes de esta manera: a la nueva generación de lenguajes que pudo hacer eso: abstraerse de la máquina donde son ejecutados se les llamó lenguajes de tercera generación y los primeros surgieron hacia los años 60. Los lenguajes de tercera generación se separan tanto del computador que están más cerca del ser humano que de la máquina: por su nivel de abstracción se llaman lenguajes de alto nivel.

Y en el siguiente capítulo veremos cómo se puede conseguir hacer eso.

1 Como le pasó al pobre Apu, el creador del primer programa para jugar al tres en raya. Bart desordenó sus tarjetas perforadas.
2 Quizá se pregunten cómo se ha escrito el propio programa ensamblador. Pues los primeros de ellos, claro está, se escribieron en lenguaje máquina.

Por si les interesa: aquí el juego de instrucciones del 8051

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