12 julio, 2007

Cosas del japonés (y la japonesa): Respeto

¡Qué cosas tienen los japoneses!. Eso, o algo similar es lo que decimos al contemplar, desde la ventana de Youtube, los vídeos que desde el país del sol naciente nos llegan. Dado que la cultura nipona es tan diferente de la nuestra (apenas hace 50 años que la cultura occidental ha penetrado en las islas), no puede dejar de sorprendernos.

La lengua propia recoge de forma natural las características de la cultura y es la correa transmisora de ésta. Un ejemplo que no me invento yo: la palabra esposa, que se puede escribir con los kanjis 家内 (casa y dentro) o 女房 (mujer y habitación). ¿Qué por qué sucede esto? Pues por esto.

El estudiante de japonés descubre estas características poco a poco. Y tardará más en aprender a usar correctamente el lenguaje. Pero una de las cosas que primero aprende y más llama la atención del estudiante es el respeto impreso en el lenguaje. Podemos decir que el japonés distingue entre el idioma formal y el informal... y nos quedaríamos muy cortos.


Existen tres tipos de lenguaje formal: el lenguaje de respeto 尊敬語 (sonkeigo), el de modestia 謙譲語 (kenjougo) y el pulcro 丁寧語 (teineigo). [Los más avispados concluirán que "go" significa lenguaje o idioma]. El informal admite muchas gradaciones, aunque principalmente se distingue entre coloquial y vulgar. La diferencia va más allá de lo que podemos expresar con ejemplos en castellano: la lengua japonesa es demasiado rica en ese sentido y muchos matices se suelen perder en la traducción. Pondremos algunos ejemplos sencillos, sin embargo.

Existen varios pronombres personales para referirse a la primera persona, por ejemplo. El uso de uno u otro dependerá del nivel de formalidad de la situación. Para los pronombres podemos distinguir hasta 4 grados de formalidad. Los mas formales sólo se utilizan en documentos oficiales o están sencillamente en desuso. Los más vulgares son insultos en sí mismos. Eso sucede con los pronombres para referirse a la segunda persona del singular: てめえ temee y きさま kisama. Se utilizan con profusión en mangas y animes y las traducciones siempre quedan algo cojas. Podemos traducir kisama por tú, gilipollas. Pero es más complicado traducir algo como てめえの力 temee no chikara (tu fuerza). Una solución es: Tu fuerza, gilipollas. Convendrán conmigo en que se pierde el toque.

Tabla ejemplo de pronombres:


Algunos pronombres (¡hay muchos más!)
Primera persona (singular) Segunda persona (singular)
Muy formal

watakushi


Formal私 watashiあなた anata
Informal僕 boku (hombres)
あたし atashi (mujeres)
君 kimi
Coloquial俺 ore (hombres)
お前  omae (hombres)
あんた anta (mujeres)
Vulgarあっし asshi (hombres)

(insultos)

てめえ

きさま



Hombres y mujeres no usan los mismos pronombres (y ese es el significado de los paréntesis). Esa es otra característica notoria del idioma. Expresiones, prefijos o partículas son usados exclusivamente por hombres o mujeres. Evidentemente, el hombre que "se equivoca" de partícula es visto como afeminado. La mujer que usa una expresión de hombre es "ruda".

Una vez conocemos los pronombres, suele ser útil aprender algunos verbos y decir cosas como "tú lees", o "yo escribo", o frases de similar trascendencia léxica. Conjugar verbos en japonés es más fácil que en castellano, y muy diferente. Fundamentalmente, porque existen dos tipos de conjugaciones: formal e informal. Por cierto, que sólo hay un pasado y un presente (y no hay futuro verbal). Incluso hay una conjugación especial para sonkeigo, y versiones kenjougo de algunos verbos.

De nuevo, atendiendo a la situación, tendremos que seleccionar la forma verbal que más se ajuste al grado de formalidad en que se desarrolle la conversación. No será lo mismo hablar con un desconocido que con un amigo íntimo. No es lo mismo un desconocido al que ayudamos que un desconocido que visita nuestra casa. El desconocido puede estar situado jerárquicamente por encima de nosotros (y utilizaremos el kenjougo) o puede tener un empleo de menor entidad (teineigo). Y, por si todo esto fuera poco, ¡también depende de lo que hablemos!.

Se entiende por tanto que el japonés pueda sonar completamente diferente en función de la situación en que se produzca la conversación (bueno, sólo si se entiende algo: de no entender nada suena todo igual). Y eso es lo hizo que Richard Feynman (que se dedicó a hacer de todo) desistiese del estudio del japonés. Según se cuenta en "¿Está usted de broma, Sr. Feynman?", no pudo entender por qué la misma frase, con el mismo significado, se debía expresar de forma distinta según quién la expresase. Así que al fin y al cabo, Feynman tenía una limitación poderosa: la lógica.

Y, como el tema da mucho de sí, lo dejaremos para otro día... y a otra cosa mariposa.

Japonés en viñetas. Norma editorial.
Japonés en viñetas 2. Norma editorial.