03 agosto, 2009

La Ronda #14: Pagando la cuenta

Pues vaya faena. La primera vez que pagué la cuenta resultó que había invitado a realizar toda una cata de cervezas. Y para la segunda sólo se me ocurre que invitar a combinados. Como si me sobrara la pasta. Pero en fin, que un día es un día y sólo tengo palabras de agradecimiento para todos los que asistieron. Que fueron bastantes, y eso que hubo ausencias de clientes fijos.

La mayoría han descrito cockteles que probaron tiempo atrás, bien porque los encontraron en la carta de algún bar, bien porque lo inventaron en una noche de fiesta. Otros lo encontraron en un bar y además pudieron inmortalizarlo con sus cámaras. Y otros, ni cortos ni perezosos, han puesto las manos en la masa para elaborar el combinado. Y a ver que pasa. Espero que con este resumen más gente se anime a probar nuevos sabores, que al fin y al cabo de eso es lo que trata la vida.

Por estricto orden de aparición, la Ronda queda así:


Empezó la Taberna del Buda, con el combinado que más veces se mencionaría: el Black Velvet: cerveza Guiness servida con champagne bien frío, en vaso largo. Además, nos cuenta parte de su nobiliaria historia.

Siguió la Logia Cervecera, donde reconocen que el tema no tuvo demasiada aceptación, quizá porque todos preferían la cerveza sola. Nos hablan de cerveza con tequila... pero finalmente se descuelga Peter Dark con un trago muy interesante: la Michelada. Jugo de limon, sal, "salsa secreta mexicana" (jugo de tomate, salsa inglesa, tabasco) y cerveza Corona. Resultó que estuvo bueno y termina el post con otra propuesta: Sunny Apple cerveza clara, ¼oz ron, ¼oz licor manzana, trocitos de manzana. ¡Habrá que probarlos!

Skinner no sólo participa, sin que pretende emborracharnos con sus propuestas, muchas de las cuales él mismo considera intomables. Sorprende con mezclas de Eku 28 con lager, Coronita con curaçao o ¡hasta un Single Malt (Laphroaig) con Addelscot!. Al final se queda con un Black & Tan: Guiness en la parte superior, y una Bitter en la inferior. ¡Bien por la elección!

Se sumó por primera vez la Ronda Ardirat y lo hizo a lo grande con tres propuestas interesantes. Dice que jamás se atrevió a realizarlas... ¡y anima a los demás a hacerlo!. Bueno, pues ahí quedan: Bowle 2/3 de cerveza tipo Lager, el doble de vino blanco seco, 250 gr de fresas y 3 cucharadas de azúcar blanco. Bierschaum: 4 yemas de huevo y 1 clara, 5 cucharadas de azúcar, 3 botellas de 1/3 de cerveza tipo Bock, la piel rayada de medio limón y una pizca de canela. Se pone a fuego fuerte y se bate durante unos minutos. Churchill: una copita de campari con 1/3 de cerveza muy fria tipo Pilsen o Ale Inglesa suave. ¡Pues muchas gracias y bienvenido!

A estas alturas yo ya pensaba que nadie se animaría a preparar nada, pero llegó Iker y documentó perfectamente el combinado que tomó en Barcelona. Y menos mal que lo hizo, porque la noche se volvió más borrosa a partir de ese instante. El nombre del combinado tampoco se recuerda, pero es lo de menos: vodka, lager de barril y tabasco. Aunque si usted ha tomado antes una Rochefort 10, puede que no le siente demasiado bien. Avisados quedan.

Y Manzapivo se animó e hizo lo que yo más quería: liarse a preparar mezclas en su casa. Con cervezas disponibles en el mercado, para que todo aquel que quisiera pudiera repetir la experiencia. Mezcló Leffe Brune + BBC Candelaria Clásica: una experiencia que le descubrió un montón de aromas (aunque el amargor quedó escondido). Y luego probó con Erdinger Blanca + La Trappe Dubbel, que si bien hizo demasiada espuma (¿por el azúcar de La Trappe sobre la cerveza de trigo, tal vez?) complementaron a la perfección. Un diez a Jorge por su aportación.

Fivixx fue el siguiente, para proponer el ya mencionado Black Velvet, aunque no aclara si lo probó o no. Tras leer su post, veo que el champagne se sirve primero, al contrario de lo que se comenta en en La Taberna del Buda. Un rápida búsqueda me informa de que, en efecto, Fivixx tiene razón: primero champagne y luego Guiness.

Andrés, desde Culturilla Cervecera, se inclina por el recuerdo de tiempos mozos, de mezclas de chupitos sumergidos en cervezas. También nos cuenta como la sirra (cerveza con sidra) arruinó al local que la servía. Finalmente reconoce que el combinado que más le llama la atención es el Black Velvet. Además recuerda una entrada con algunos combinados de Guiness. ¡Pues nada Andrés, a probarlos!.

Max tenía ventaja, porque él ya había experimentado con mezclas de cervezas tiempo atrás. Pero además nos cuenta en su entrada que ha probado algún cocktail caliente con medovino (hidromiel) y la cerveza rubia de Pivovarsky Dum. También apunta un submarino típico de por alla: Zelené Oko licor de peperina en cerveza. No nos lo recomienda. Para terminar, nos recuerda su corte preferido: una buena stout con cerveza de trigo, al modo Black & Tan. Queda pendiente un licuado con durazno, banana y cerveza de trigo.

Se sumó también los amigos del CAAC, en las personas de Beat Xavi y Lúpulo. El primero nos recuerda una invención de la Compañía en pleno: el Whisky con GingerAle. La cosa es sencilla: se trata de ajustar las cantidades de cerveza (se propone Bass) con whisky y ginebra, con más de lo primero que de lo segundo. Todo sobre dos rocas de hielo. Un combinado con predecibles efectos secundarios.

Lúpulo nos habla de un combinado que probó en un pub y que, como Chela apunta, se denomina Jamaicana: una variante de la (mi)chelada y que contiene cerveza rubia, refresco de limón y ron añejo. Se completa con cerveza rubia. Para ver cómo se prepara adecuadamente, mejor ir al enlace original.

Luego vine yo con mis mezclas: una de Paulaner, melón y melocotón en capas y otra más elaborada, una mezcla granizada de Rosita d'Ivori con ron y vainilla. Sólo diré que todavía nos queda algo de esta última y que acompañaremos de helado de vainilla cualquier tarde de estas calurosas en Valencia.

Y para terminar, el amigo Pinar retoma su blog para darnos envidia y contar cómo, a los pies del Empire State Building, se ahorró la vista de la ciudad y disfrutó de dos combinados de cerveza: Almond Sunset (Red Rooster Ale con amaretto) y Snake bite (Red Rooster Ale con sidra). El viaje a NY dio más de sí en cuanto a la cerveza. Me tomo la libertad de copiopegar en su totalidad un mensaje de Pinar al móvil, el único que envió:

Me estoy tomando una Sierra Nevada Pale Ale de barril

Lo dicho: para dar envidia.

Y a última hora se sumó Catador, que no falla a una (ya me sorprendía). Catador también es de los que se puso a experimentar. Empleando para ello nada más ni menos que los licores caseros de su señora madre. Y de ahí, y del gusto cervecero del señor hijo nacen las siguientes mezclas. Primero, una Szot Stout con licor de chocolate y café que al parecer le quedó de muerte (conozco a alguien a quien le encantaría la idea). Y luego, para limpiar la boca Capital Pale Ale con crema de Limoncello. ¡Los dos quedaron peligrosamente tomables, advierte el autor!

Y con este post acabamos la recopilación. De veras estoy contento con la Ronda. Sólo señalar que en los últimos meses han aparecido nuevos blogs de cerveza, especialmente de Sudamérica (Todo por una fría, Colección de latas de cerveza, Cervezas del mundo), pero también de España (Una miqueta de cada cosa o el blog de 2d2dspuma). Espero que, sea quien sea el siguiente en invitar, los tenga en cuenta en las próximas Rondas. Sé que invitar a una Ronda toma trabajo, pero merece pena conocerse.

Y como este post va de mezclas y no soy muy amigo de ningún tipo de purismo, no me resisto a musicar el post con una rumbita catalana: cumbiambero o rumbero... lo bueno es pasarlo bien. Con ustedes, ¡Peret y Dusminguet!

¡Un saludo a todos y hasta el mes que viene!


Actualización

De alguna forma, se me había pasado el aporte de Hipos Urinatum, que tampoco suelen faltar. Además de comentar los clásicos submarinos, aportan también el Jamaicana, que ya describió Lúpulo: cerveza lager, ron negro, zumo de limón y azúcar moreno, todo bien presentado como se cuenta en su entrada.

Mis disculpas por el olvido: les invito a una cerveza cuando vengan a Valencia.

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31 julio, 2009

La Ronda #14: Invitación a la mezcla (mi aporte)

Va un caracol y derrapaLa Ronda 14 es la que hace 15 y la propuse yo, para celebrar que terminaba el máster de Ingeniería de Computadores y que empezaba las vacaciones. Hoy, para ser más exactos. Y aquí me tienen, aporreando el informático teclado frente a la ventana abierta en vez de estar en la playita luciendo mi blanca espalda.

En fin, que me autocito, por si hay algún despistado por aquí:

La Ronda #14 va de Combinados con Cerveza. Se trata de aportar la receta de algún combinado -cocktail- en el que esté presente nuestra bebida favorita. Pueden emplear licores, zumos de todo tipo, o incluso otras cervezas. Siempre que crean que el resultado será satisfactorio.

Yo les propongo un par de mezclas que consumí sin riesgo alguno, para que las adapten y modifiquen si desean: fáciles de preparar y estivales.


Paulaner Naturtrüb con zumo de melocotón y melón

La preparación de este cocktail es sencilla: se pelan y trituran un par de melocotones de agua bien maduros, procurando licuar al máximo la pulpa. Se realiza lo mismo con el melón. Por lo general, el melocotón quedará más espeso. Se reservan en la nevera ambos zumos hasta que estén muy fríos.

Servir en capas: primero el melocotón y después el melón, ayudándose con una cucharilla para que no se mezclen por completo. Finalmente, servir la Paulaner bien fría, muy lentamente sobre el melón. ¡Se acompaña de una pajita y a beber!

A nosotros nos estuvo bien bueno, aunque cometimos un par de fallitos técnicos (el melocotón quedó demasiado puré y estábamos escasos de melón). Pero quedamos contentos.

Granizado de Rosita de Ivori con ron blanco y vainilla

Si lees chistes, es que he perdido las imágenesCon éste sí que nos la jugamos. La Rosita de Ivori es una cerveza que a mi no me entusiasmó demasiado. Si bien huele de maravilla, la cerveza deja un gusto dulzón a jarabe industrial que no me convence. Así que, ¿por qué no intentar guardar el aroma y ponerle un poco de ron blanco (del malo)?. Y con vainilla redondeamos el dulzor. Pues eso, manos a la obra.

Se abren un par de vainas de vainilla y se dejan en el interior de medio vaso de ron. Dejar reposar hasta que el ron se coloree por completo (nosotros lo dejamos un par de horas). Retirar las vainas y, en lo posible, las semillas del ron. Mezclar entonces con la Rosita de Ivori (quedará tres partes de cerveza por cada una de ron). En ese momento se puede añadir azúcar, que ayudará a que la cerveza pierda el carbónico. Dejar congelar.

Para servir, escamar el granizado sobre una copa abierta. Nosotros la pusimos en un vaso un poco feo, pero eso es lo de menos. El resultado, para nuestra sorpresa, resultó satisfactorio: aparecían aromas a cereal junto con la vainilla, que era lo que pretendíamos. También hay que decir que nosotros nos pasamos un poco con el ron y se hizo un poco difícil de beber. Pero la próxima saldrá mejor.

Las fotos, como siempre que las hago yo, son malillas, pero menos es nada. ¡Al menos saben que no me lo inventé todo!

En fin, una primera incursión el el mundo de los combinados que no terminó en catástrofe. Positivo, si se pretende repetir. Y lo haremos, claro que sí.

No es difícil pensar que la Paulaner pega con melocotón y melón. En cualquier caso, buscamos inspiración en un libro de recetas... al que no hicimos luego ni caso.

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30 julio, 2009

¿Cómo funciona un grifo de cerveza?

Porque yo no lo sé. Hombre, tenía una ligera idea, pero en detalle, pues como que no. Por eso he buscado en Internet. Y por eso explico en este post lo que he encontrado y planteo una serie de dudas que el avispado lector, más ducho que yo en el tema de los grifos, sabrá responder.

Lo que yo sabía es que, para que de un barril sobre el suelo salga cerveza a través un grifo a la altura de los hombros es necesario ejercer cierta presión sobre el líquido. Para ello, al abrir el grifo de cerveza introducimos gas en el barril, que responde arrojando el líquido elemento -ya nos entendemos- a través de la cañería que lo lleva hasta el grifo. Y poco más. De ahí que hasta un barril lleguen dos tubos, evidentemente: el uno de entrada y el otro de salida.

A partir de ahí, qué gas se emplea, cómo se refrigera el barril, cuál es la presión ideal para cada cerveza y por qué se estropea la cerveza en el barril era algo completamente desconocido (y algunas cosas las siguen siendo). Pero vayamos por partes.


Lo primero es que una cosa es lo que los anglosajones llaman keg y otra lo que llaman cask. Ambos se traducen por barril en nuestra cervantina -y escasamente cervecera- lengua. Pero resulta que en los keg se extrae la cerveza mediante la inyección de gas, mientras que en los cask esto no sucede. O no debería suceder, según la CAMRA (Campaign for the Real Ale).

Así que, por lo general, una cerveza de keg es filtrada y pasteurizada, mientras que una cerveza condicionada en cask se supone sin filtrar y no pasteurizada. Las cervezas sin filtrar ni pasteurizar tienen mayor cuerpo, son más complejas, preservan los aromas (y restos) de la levadura y evolucionan con el tiempo. Pero tienen sus cosas malas. Una: que, como decía el Filósofo Cervecero, te estás tomando algo vivo y más vale que tu estómago esté acostumbrado a tal fauna, si no quieres amanecer el día siguiente con un intestino como un tobogán. Pero como no es plan de contar cosas desagradables regresemos a las keg, que son las comunes en los bares españoles.

En la cerveza keg, la presión a la que se regule la salida de gas determina la presión a la que saldrá la cerveza. El gas empleado suele ser CO2, denominado dióxido de carbono. Sin embargo, también se emplea nitrógeno (N2) en algunos casos, como en la famosa mezcla Guiness, que emplea una mezcla de un 75% de nitrógeno y un 25% de dióxido de carbono. El nitrógeno desplaza al dióxido al servir la cerveza, que se aplana y forma la característica corona de cremosa espuma.

El gas se encuentra situado en botellas, las cuales lo contienen una presión típica de 80 atmósferas técnicas (at, 80 kilogramos por centímetro cuadrado). La presión a la que el barril debe trabajar es de unos 2 o 3 at. Mediante un manómetro regulamos la presión de salida del gas, que determina el grado de carbonatación al que se somete la cerveza. El circuito de gas contiene, además, válvulas de seguridad que impiden que la presión del barril aumente por encima de los límites de seguridad, impidiendo que éste explote.

En el sistema de salida de la cerveza se encuentra el sistema de refrigeración, que básicamente, funciona mediante un compresor de aire: el aire es comprimido y condensado y forzado a pasar por un capilar. Al expandirse en su salida, se enfría y disminuye la temperatura del agua de la cuba por la que pasa el serpentín que contiene la cerveza. Este agua se mantiene cerca de la congelación. El agua refrigerada también se emplea para enfriar el resto del camino que le queda a la cerveza hasta alcanzar el grifo.

Con las cask, la historia es completamente distinta. Dado que, por tal de ser consideradas Real Ale, no pueden emplear un gas externo, se emplean bombas de mano -hand pumps- para extraer la cerveza, cuando no se sirve por gravedad (evidentemente, el barril debe estar situado sobre el grifo). No es que las cask no sean carbonatadas: contienen la carbonatación natural de la fermentación, al igual que sucede con la cerveza en botella.

Antes de que una cask llegue al vaso, deben suceder muchas cosas. En primer lugar el amo y señor del bar debe decidir cuándo la cerveza ha madurado lo suficiente para ser abierta. Por supuesto, esto también depende de la cerveza. Una vez considere que la cerveza está lista, pincha el barril para regular el exceso de CO2 en su interior mediante dos piquetas que va alternando sobre la parte superior del barril. Cuando considera que la cerveza está lista para ser servida, dispone la salida al grifo y sella el piquero superior. Cómo la cerveza recorre los últimos metros es una discusión muy inglesa que parecen tener los ingleses del norte con los del sur y en la que no entraré.

La cask beer en el Reino Unido se debe servir a la temperatura de la bodega donde se encuentre el barril: unos 12-14ºC. Riete tú si pretendes hacer lo mismo en España. De todos modos es común mantener el cask en algún tipo de nevera si la temperatura ambiente no acompaña.

De algún modo, se procura que, al extraer la cerveza mediante la succión, se introduzca CO2 en el barril, manteniendo intacta la presión en el mismo (enlace): de qué manera se consigue esto no lo sé. Lo que está claro es que de este modo la cerveza puede tener problemas de pérdida de carbonatación. Las Real Ale tienen un tiempo de consumo que va desde los pocos días a un par de semanas, si la cerveza contiene suficiente alcohol y chicha para preservarse.

En contra del cask-conditioning hay más argumentos. Dependemos especialmente de la pericia del barman, y es mucho más difícil ofrecer un producto homogéneo, como reconocía Skinner en Eremu Meharrak. Aunque esto también puede ser una ventaja en favor de la variedad, según se mire.

En cualquier caso es un tema apasionante, que da para más de un post y varias preguntas. ¿Hasta qué punto es fundamentalista la postura de CAMRA?. Yo, sobre esto, me niego a opinar hasta que visite las islas británicas y sus Real Ale Pubs.

Un saludo a todos.

1 Alguna pregunta más en el tintero: ¿por qué motivo se estropea la cerveza en el keg? ¿Cuánto puede durar, por ejemplo, un barril de Paulaner? (que me sirvieron agria el otro día)

Coincide que Culturilla Cervecera publicó sobre el keg mientras yo elaboraba este post.
Eremu Meharrak también ha dado su visión
Cómo mantener la cerveza en el pub, según la CAMRA
Completa guía acerca de los grifos de cerveza que más conocemos, en Cerveceros Digitales (seguid la numeración de la url)
Cerveza tirada, en la Wikipedia inglesa
Todo un set de fotos de cask ale

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17 julio, 2009

Cervezas y músicas polacas

En esto días de Tour, no puedo evitar la analogía: en el último kilómetro de mi carrera en solitario hacia el postgrado, estoy por bajarme de la bici y pirarme al hotel. A que me den relajantes masajes y espaguetis pasados por la batidora.

Pero como sé que si abandono ahora lo que me caerán son capones, por estúpido, pues sigo p'alante. La semana que viene acabo. No sin antes admirarme, una vez más, del tesón de otros, como Alberto Contador, quien lleva al enemigo en el equipo, y a quien sólo espero ver arrancar con un golpe ligero de riñón que ponga a cada uno en su sitio.

En la gran boucle de Julio me acompañan, además del ciclismo televisado, la música y la cerveza: no crean que he abandonado mis aficiones. En cuanto a cervezas, últimamente estoy probando artesanales catalanas: me han decepcionado Rosita Avellanes y Rosita d'Ivori: la primera por aburrida, la segunda porque tiene un marcado carácter y dulzor industrial que no le va. Me ha dejado igual Clandestines Farigola, que marca mucho el lúpulo, pero que pronto cansa. Y me ha entusiasmado la Companyia Cervesera del Montseny +Lupulus, una cerveza de notable amargor, delicada y floral, con un toque de trigo que la afina y la convierte en una cerveza ideal para esta época. De las que podrías beber una tras otra. Eso en cuanto a cervezas.


En cuanto a música, el grupo que tengo ahora en reproducción continua es Dikanda, un fenomenal grupo de música folk polaco. Así que hoy, con su excusa, enfocamos nuestra mirada musical a este país.

No es que no conociera algo de la música folk polaca. Por ejemplo, hace mucho que tengo un par de discos de Warsaw Village Band (Kapela ze wsi Warszawa), que no recomiendo escuchar de un tirón, pues cansan sobremanera. Pero como curiosidad no viene mal escuchar alguna canción. En su álbum Wykorzenienie abusan de modernidad y se lanzan a los ritmos electrónicos dub y reggae. He aquí una muestra de cómo queda el invento: no se sientan obligados a terminarla, por favor.



También conocía a Katarzyna Szczot (Kayah), que le hizo un álbum a Bregovic, con las melodías del compositor bosnio. A mi me gustaba, pero, la verdad, escuchado uno de estos discos, escuchados todos. Así que les pongo un rápido corte de esos que van a piñón fijo y seguimos.



Con el descubrimiento del klezmer vino Kroke -Cracovia, en yiddish-, el fabuloso trío polaco que recupera la tradición judía en sus composiciones, siendo muchas de ellas melodías populares. Sin embargo, Kroke no tiene problemas para realizar arreglos de música de cámara (Ten pieces to save de world), de meterse en el mundo del Jazz junto con Edyta Geppert, o en el de la música clásica de la mano de Nigel Kennedy (East meets East).

Fue Kroke quien me descubrió una canción Ajde Jano, que merece la pena escuchar una y otra vez. Ajde Jano es una melodía tradicional serbia, que han tenido a bien interpretar no sólo Kroke (en varios discos) sino también The Cracow Klezmer Band, Dikanda, Talitha Mackenzie, Terrafolk, Jani Lang Band o Vukašin Brajić (la mitad no los conozco: bendito Spotify).

Ésta que les presento es la versión que hizo Kroke junto con Edyta Geppert: disfrútenla y luego seguimos.



Dikanda tiene una versión más en linea con la tradición instrumental. Sin embargo, les pondré otra cosa. Porque Dikanda es música tradicional en estado puro: rusa, macedonia, gypsy, serbio... y todo lo hacen bien. Y, en ocasiones, le ponen ese punto de ritmo a una canción que te obliga a levantarte. Les pondré dos cortes: ambos corresponden a su último disco (Ajotoro). Yo les invito a escucharlos todos:





1 Los catalanes reciben el apelativo de polacos. No sé si por ello se enfadan, pero han hecho un programa genial de ello.
2 ¿Sabían que Dikanda tiene una versión de una melodía muy popular entre los dolçainers valencianos, denominada "Dimonis de Benimaclet"?. Ya hablamos de ella tiempo atrás (nota: ¡los enlaces a las canciones se rompieron!).
3 Y una profecía: el mismo día en que yo defienda exitosamente mi tesina, Contador atacará en la Colombiere, dejando a Armstrong clavado. Apunten.

Kroke en la wikipedia
Dikanda, en Last.fm

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05 julio, 2009

La Ronda #14: Invitación a la mezcla

¡Este mes invito yo! Ya llevamos 15 rondas: más de un año de encuentros virtuales. Todas han sido un éxito. Porque la gente siempre ha respondido. Porque, si hay algún mes que alguien falla, otro toma su lugar. Porque muchos que dejaron pasar meses sin participar han vuelto a escribir (¿verdad, amigos del CAAC?) y porque, como siempre, van apareciendo nuevos blogs de cerveza a los que animamos a sumarse.

El éxito de La Ronda es fácil de explicar: compartimos más de lo que nos separa. La pasión por la cerveza.

Pero yo voy a ir un poco más allá. Creo que compartimos, en general, el gusto por las bebidas, por probar cosas nuevas y aprender de ellas. Nos gusta beber cerveza, sí, pero también comer con ella y hacer maridajes. Nos gusta la cerveza, sí, pero también otras bebidas. Y jugar y combinar y descubrir mezclas sorprendentes... ¿Intuyen ya por dónde van los tiros?


La Ronda #14 va de Combinados con Cerveza. Se trata de aportar la receta de algún combinado -cocktail- en el que esté presente nuestra bebida favorita. Pueden emplear licores, zumos de todo tipo, o incluso otras cervezas. Siempre que crean que el resultado será satisfactorio, claro está.

Y por supuesto, será muy triste si se les ocurre la idea y no la ponen en práctica. Y mucho mas triste aún si la ponen en práctica y no le hacen una miserable foto al resultado para compartirlo con todos. Es la tarea que humildemente les mando para este mes.

Se pueden inspirar en Internet, donde una búsqueda Google les brindará, a buen seguro, buenas ideas. O en la wikipedia. Incluso se pueden inspirar en The Session -La Ronda anglosajona- que también trató el tema meses atrás. Lo que no vale, bajo ningún concepto, es mezclar Pilsner con gaseosa. ¡Eso ya nos lo sabemos todos!

Así que venga, a exprimirse el cerebro. Combinados cerveceros de invierno o de verano, para empezar la noche o para acabarla, para tomar de pie o en una terraza... ¡los espero!

1 Y no me hagan la pendejada de no participar porque la Ronda sea un poco más complicada, por favor. Al menos cuenten algún combinado de cerveza que alguna vez vieran o tomaron.

¡Se pueden inspirar acá, en la wikipedia inglesa!

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