28 agosto, 2008

El fallo en BGP, algo nuevo pero no tanto

Han saltado las alertas. La comunidad informática mundial se enfrenta a la mayor amenaza a la privacidad en Internet. Se ha desvelado un fallo de seguridad que pone en peligro las comunicaciones de todo el tráfico en la red de redes. De hecho esta página que usted está leyendo podría ser falsa y estas palabras no haberlas escrito yo. Es incluso más posible que alguien esté tan sólo fisgoneando todas las páginas que usted pide. Y este es el segundo super fallo desvelado en apenas unos meses.

Supongo que eso es lo que pensará usted si ha leído las informaciones (la I y la II) aparecidas en El País acerca del fallo en el protocolo BGP. No seré demasiado duro juzgando a los articulistas y diré simplemente que no lo han explicado o entendido muy bien. O traducido, porque la cosa viene bastante bien explicada en Wired y la información de El País copia sólo la mitad y traduce mal la parte que copia.

Lo que les cuento en el primer párrafo es totalmente cierto. Pero es que es totalmente cierto incluso sin existir el fallo de seguridad descubierto ahora. En este post, yo, que tengo más espacio que la gente de El País (en eso se les disculpa) les cuento de qué va el fallo BGP y qué supone de nuevo.


En una frase tiene mucha razón el segundo artículo de El País y es que Internet no se diseñó para ser segura. La información que usted solicita y que le llega a su ordenador fluye por los cables visible para todos: como si usted envía una carta en un sobre abierto. En Internet sería un poco complicado leer la carta, porque la información se trocea en pequeños paquetes, pero la idea es la misma: sólo tienes que estar en el lugar adecuado para recoger la información y husmear.

Ese tipo de ataques se llaman de hombre en el medio -man in the middle- y lo han hecho todos los estudiantes de informática en alguna práctica cuando, con un sniffer de paquetes, se ponen a mirar qué es lo que pasa por la red local a la que están conectados todos los ordenadores del laboratorio. Evidentemente, el hombre en medio puede leer toda la información entre origen y destino siempre que no vaya cifrada. Así que la amenaza no es nada nueva: el fallo BGP consiste en un buen modo de situarse en el lugar adecuado y recibir tráfico para fisgonearlo o incluso modificarlo.

Ya conté cómo funcionaba Internet, aunque me hicieron falta dos posts y puede que la cosa no quedara muy clara. La idea es que, para llegar de una red de computadores directamente conectados a otra se utilizan dispositivos llamados routers. Entre dos redes pueden existir varios caminos distintos que pasan por distintos routers. Es necesario que un mensaje que va de una red a otra no permanezca dando saltos sin llegar nunca a su destino. Para ello, los routers seleccionan el mejor camino entre dos redes de entre los muchos que pueden existir. ¿Cómo se ponen de acuerdo?. Pues usando un protocolo (un lenguaje común) que se llama BGP.

BGP significa Border Gateway Protocol. Tiene sentido si pensamos en los routers como puertas que están en las fronteras de las redes, decidiendo cuál es el siguiente salto que un mensaje tiene que dar para llegar a su destino. Sin entrar en detalles, los routers deciden a qué siguiente puerta tienen que encaminarlos en base a la información que le proporciona el resto de routers mediante BGP. Pero ¿qué sucede si un router miente?.

Pues eso es lo que se les ha ocurrido a los chicos investigadores. Que no hay manera de detectar esa situación porque cuando se diseñó el protocolo a nadie se le ocurrió que un router podía mentir. La gracia es que de forma muy sencilla puede mentir para situarse como la mejor puerta por donde pasar para ir a... y así espiar el tráfico que va a... Podría también eliminar todo el tráfico que por allí pasara (blackhole), pero entonces se detectaría fácilmente1. Es más peligroso si modifica ligeramente la información, engañando de este modo a los receptores. Wired comenta que posiblemente este método podría ser usado para espionaje corporativo o militar. Aquí el artículo de El País la caga bien y traduce conceivably (posiblemente) por fue concebido y nos sale con que 'el fallo' fue concebido para ser aprovechado por el espionaje militar. Confunde ademas posibilidad (could) con pasado. Toma ya2.

Por supuesto, la solución no pasa por gastar firewalls, como indica el segundo artículo de El País. Ni por tener cuidado por donde se navega, ni tener antivirus ni saber algo del SO3. Posiblemente la solución consistirá en modificar el protocolo BGP de una forma complicada. En realidad, la auténtica solución pasaría por cifrar todas las comunicaciones que realizamos a través Internet. Las técnicas de cifrado en Internet son conocidas, están bien estudiadas y garantizan la confidencialidad y seguridad durante largo tiempo. Con la implicación de los ISPs (proveedores de servicios, como Telefónica) no debería ser muy difícil conseguir esto.

El auténtico problema de la privacidad y seguridad en Internet es que no le interesa a nadie excepto a los usuarios. Y a los que menos interesa es a los Gobiernos, quienes, siempre invocando nuestra propia seguridad, desean tener la oportunidad de fisgonear e interceptar todo tipo de comunicaciones. Y claro, siendo así, difícil es que se implante, ¿no?.

1 De hecho, eso fue lo que pasó cuando el proveedor de servicios de Internet (quienes suelen mantener los routers) de Pakistan decidió bloquear el tráfico a Youtube de ese modo. El problema fue que routers de países adyacentes fueron así confundidos y el tráfico dirigido a Youtube nunca llegaba a su destino: caía en el agujero de Pakistan.
2 ¡ALT1040 no solo se lo cree sino que añade literatura!
3 Todas ellas prácticas muy recomendadas. Yo añado dos: evite Internet Explorer y bloquee los scripts de las páginas (en Firefox se puede hacer con No-Script).

El agujero de seguridad más grande de Internet. Wired
IP hijacking (Wikipedia inglesa).
Kriptopolis lo cuenta con más detalle y muy bien.

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26 agosto, 2008

La Ronda #3: Cata de cervezas

Era imperdonable que me quedara el último en la Ronda a la que invito. La verdad es que he quedado fascinado por las aportaciones hasta ahora realizadas y ¡hasta casi que me daba pereza hacer la mía! Pero lo prometido es deuda y aquí va mi cata.

Mi idea es dar a conocer la cerveza y lo quiero hacer sorprendiendo. En mi país la gente tiene muy claro a lo que según ellos, tiene que saber una cerveza. Claro, es que la mayoría de cervezas de aquí son del mismo tipo y las diferencias son de matices. La mayor parte de gente reconoce como más fuerte una Voll-Damm o una Zaragozana, pero poco más. La cata que propongo intentará realizar transiciones ente sabores, distintos todos de la lager rubia tradicional. A ver qué tal sale.


Por cierto, si tuviera que hacer de verdad una cata de iniciación a la cerveza empezaría por una presentación breve acerca de su historia: la de la bebida embriagante más antigua de la humanidad y su elaboración: desde los añadidos iniciales de miel y hierbas, pasando por el lúpulo y la llegada de la fabricación industrial. Cuando uno sabe acerca de estas cosas aprecia más la bebida y además, en una cata, abre boca y genera expectación.

Yo empezaría rompiendo con una Gueze de Cantillon o, si acaso, de Lindemman's. Una cerveza ácida y con un proceso de fabricación complejo, con aromas suaves a madera. Es un placer que pocos esperan de una cerveza (es posible que incluso desagrade a algunos). En Bélgica se suele acompañar de queso con pimienta. Pero eso para otro día. Esta cerveza también da pie para explicar lo complicado de su fermentación espontánea.

Luego tenía pensado hacer la transición a Hoegaarden, otra cerveza belga de trigo sin maltear. En lugar de ello aprovecho para hacer propaganda de una cerveza reciente española que ya destacó Chela en su cata: Inedit de Damm (que acabo de probar). Dorada y con una vistosa corona de espuma blanca, ligeramente turbia, esta cerveza es una demostración de que las grandes cerveceras también saben hacer buenas cervezas cuando quieren [venderlas caras, añado]. Tiene una acidez muy moderada (¿un poco de naranja?) y considerable cuerpo.

En este punto damos un pequeño salto y nos dirigimos a la República Checa, de la que he aprendí muchas cosas cuando estuve. Si quisiera seguir por el camino del trigo elegiría sin duda una Primátor Weizen, que es estupenda. Sin embargo haremos honor a las cervezas de sesión y probaremos una Primátor Svetlý. Con sus 4 grados esta cerveza, pese a su pausterización, presenta el amargor y cuerpo característicos de las cervezas de barril de Praga.

¿Quién dijo que en EE.UU. todas las cervezas eran como hacer el amor en una canoa1? Demostraremos que no con una Liberty Ale, de Anchor Brewing. Y es que no he podido probar la Sierra Nevada Pale Ale, pero esta Pale Ale americana nos sorprende con un amargor delicado (de nuevo un poco cítrico) y su aroma a grano y lúpulo.

Volvemos a cruzar el océano, para irnos a Alemania, donde encontraremos a una de mis cervezas favoritas: Schneider Weisse. Tiene aroma a plátano, pero mucho más ligero que la de su ampulosa hermana mayor, Aventinus. Muy espumosa pero no cargante, es una ocasión ideal para hablar de las cervezas de trigo en Baviera.

Regresamos Bélgica para dar los últimos tragos. Acabaremos fuerte con una cerveza: la dulce y peligrosa Barbar Honey Ale. Dulce por la miel y peligrosa por sus 8 grados que oculta con maestría. No es una cerveza redonda (falla el amargor) pero es relativamente fácil de encontrar y accesible. Otra cerveza que podría estar en esta posición sería la Duvel. Bueno, esa la dejaremos para otro día.

Voy a extenderme un poco más, pero para repetir una cerveza que mis compañeros de Ronda ya han alabado: Tripel Karmeliet. Maltosa pero ligera, con aroma a fruta, sin ser dulce. Es una cerveza para tomar muy despacio, disfrutando lentamente. Sin duda, esta cerveza es más de casa que de cervecería.

Y así acaba mi Ronda. En realidad es más importante lo que me he dejado que lo que he puesto. Me dejado las Ales británicas a un lado, porque apenas conozco cervezas fáciles de conseguir que me agraden. De la serie de Marston's que puedo comprar en un supermercado destacaría la Oyster Stout. Pero no creo que sea de las mejores. He probado la Dry Stout O'haras y sé que me gustó. Pero sólo fue una vez y apenas la recuerdo ahora. Así que no me he atrevido a ponerlas. ¡Tendré que hacer un viaje al Reino Unido para aprender más!.

Tampoco he incluido cervezas negras en mi selección. Otra cata será. Ya he comentado que en mi elección han influido más bien las transiciones y también visitar varios países. No me ha quedado espacio pues para ninguna trapense belga. Así que, lamentándolo mucho, mis virtuales visitantes tendrán que pagar una segunda cata si quieren probarlas.

Por último, se me ocurrió una maldad que al final no he realizado. Para saber lo que es la cerveza es casi tan bueno conocer lo que no es cerveza. Por eso, con toda la malicia del mundo, pensaba incluir, al final de la cata, una Coronita, que para mi no es ni cerveza ni nada. Como les he dejado sin trapista, mis visitantes no merecen tal castigo. Al fin y al cabo, les pasará como nos ha pasado a todos: el día que vuelvan a probar esta cerveza en un bar... acabará regando las plantas.

Un saludo y espero les haya gustado la cata. Les prometo que el resumen será espectacular.

1 Jodidamente cercano al agua. Y fueron los Monty Python los que así la definieron.

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23 agosto, 2008

Queso con cerveza: ¡que gran receta!

Ya lo dije cuando conté el viaje (cervecero) a Praga. Las cervezas estaban buenísimas, pero eso no me sorprendió, porque ya me lo esperaba. Sin embargo, en las mismas pivnices donde degustaba las Svetlý, nos aguardaba una feliz sorpresa, a mi chica y a mi, que tan amantes somos del queso. Era el Pivní Sýr o queso con cerveza, que en los menús en inglés aparece como beer cheese. No se trata del único aperitivo con queso que se suele ofrecer en los bares de Praga, pero fue el que más nos encantó.

Lo descubrimos en U Zlatého Tygra, el lugar donde la cerveza se da por supuesta y ni siquiera se te pregunta. Ya habíamos bebido un par de jarras cuando la pareja que teníamos al lado, un hombre y una mujer locales, pidieron un plato con un taco de queso, mantequilla, cebolla y mostaza. ¿Cómo se comerán eso?. Ante nuestros ojos, el hombre trituró todos los ingredientes hasta crear una pasta grumosa. Yo dejé de mirar. Entonces mi chica me dijo en voz baja: ¡¿Le ha echado cerveza al plato?!. Y yo ¿qué?. Y ella, Que sí, que sí.

Les miramos con cara de extrañados, alzamos la mano y pedimos de inmediato un plato, de lo mismo que los de al lado, para nosotros.


El Pivní Sýr es tan fácil de preparar como eso que les he contado. La verdadera gracia del plato consiste en el queso empleado, llamado Romadur. Investigando por la Wikipedia descubres que se trata de uno de los quesos más malolientes del mundo. Puedo asegurarlo, puesto que me llevé uno en la maleta de regreso a España y la pequeña barrita de queso se olía desde fuera. Y es que ya comenté que los checos son de sabores fuertes.



Desde aquella tarde, en la mayor parte de lugares a los que fuimos pedimos el beer cheese. Y decidimos que ese plato lo teníamos que importar a España. Así que aquí viene la receta, para que todo el mundo que lea este post pueda disfrutar del sabor de los aperitivos de Praga, tan caras de conseguir como están sus buenas cervezas. Las fotos que ilustran la receta son del Pivovarsky Klub, un lugar recomendable donde los haya.

Ingredientes: queso Romadur (Limburger), cebolla picada (al gusto, entre un cuarto y media para dos personas), dos lonchas de mantequilla, mostaza, pimienta dulce y cerveza checa rubia. De baja graduación. Opcional: pepino, tomate (ese es el Ferdinanda style) y alguna hoja de rúcula (de esas amargas).

Preparación: dedíquese a triturar manualmente todos los ingredientes procurando que se mezclen bien. Y cuando el mejunje alcance demasiada densidad, añada un chorrito de cerveza y siga mezclando. Esta parte es una delicia para las fosas nasales, como usted imaginará.

Presentación: sobre rebanadas de pan de centeno o integral ligeramente crujiente y acompañado de una buena cerveza.

¿Y qué pasa si no encuentran Romadur?. Pues a ese problema nos hemos enfrentado. En nuestro caso hemos sustituido este queso por Raclette (el cual podemos encontrar en el supermercado de debajo de casa). Aunque este segundo queso no es tan fuerte, sí que presenta similar olor, consistencia y color, y el resultado es más que satisfactorio.

El plato de Pivní Sýr no sólo nos ha servido para añadir un aperitivo plenamente cervecero a nuestra dieta. También nos sirvió para conversar con la pareja que a nuestro lado nos abrió los ojos. Anda que no se rieron cuando tuve que tirar mi parte de mi cerveza sobre el plato. Quien diga que la cerveza no sirve para hacer amigos miente.

Por último, la cerveza, por su baja graduación (en relación al vino), es ideal para acompañar muchos y variados aperitivos, cuando no platos de cocina. Chela hace nada ha publicado su Ronda, que hace hincapié en la relación de la cerveza con la comida. La verdad es que el tema da para tanto que no sabría cómo se puede enfocar: ¿con qué os gusta acompañar la cerveza?. ¿Conocéis algún plato idóneo para alguna cerveza en especial?... una Ronda acerca de esto estaría también interesante.

Pero ya me estoy avanzando mucho: por el momento os dejo con el Pivní Sýr que yo tomaré de nuevo esta noche. ¡Buen provecho a todos!

1 Según la wikipedia, en Wisconsin es habitual preparar sandwiches de este queso con cebolla cruda y mostaza.

Las fotos fueron tomadas en el Pivarsky Klub, el plato de al lado es salchicha picante (muy similar al chorizo) con tomate y cebolla.

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16 agosto, 2008

La cerveza de sesión española

Agosto es el mes de la cerveza de sesión. Qué quiere decir eso lo he entendido hace muy poco. La parte de Agosto y el verbo ser me queda claro, pero ¿qué es una cerveza de sesión?. En España, y más concretamente en Valencia y en mi casa ese concepto no estaba muy claro. Hasta que llegó Agosto, que es el mes de la cerveza de sesión.

La definición más técnica que he visto de una cerveza de sesión es la que he encontrado en beeradvocate, que paso a traducir (en modo libre interpretación).

Una cerveza de sesión es cualquier cerveza con no más de un 5% vol. de alcohol, y que ofrece un buen equilibrio entre la malta y el carácter del lúpulo, con un final limpio. Esta combinación pretende asegurar que la cerveza entre bien. El propósito de la cerveza de sesión es permitir que un bebedor pueda tomar varias de estas cervezas sin abrumar sus sentidos: tampoco pretende intoxicarse. De hecho se puede tomar cerveza sin salir borracho.


Y ahora veamos por qué no existen verdaderas cervezas de sesión en España.

La cerveza de sesión es un concepto más propio de países como el Reino Unido. O la República Checa. La medida de la cerveza de sesión es el medio litro o pinta, que se degusta entre amigos en el pub, biergarten o pivnice. En el propio beeradvocate se recomiendan unas 8 pintas a consumir durante la sesión: esto es algo completamente arbitrario. La idea de la cerveza de sesión es sencillamente estar en un lugar, pasándolo bien disfrutando de una buena cerveza tras otra, sea el número que sea.

Hay dos motivos esenciales por los cuales, incluso con esta definición tan amplia, es difícil que en España se puedan disfrutar de buenas cervezas de sesión. Al menos eso creo yo.

No existen grandes cervezas de baja graduación. No es común encontrar cervezas por debajo de los 5%: la mayor parte de cervezas especiales lager españolas (las más comunes) tienen 5 o más. Las cervezas extras, que es donde los cerveceros españoles vuelcan sus esfuerzos en favor de la calidad, aumentan este porcentaje al 6 o al 7%. La cerveza de barril no se suele cuidar en exceso en los pubs. Por no hablar de que ahora en verano es normal que la jarra en la que la sirven esté helada.

No somos de pub. Estar sentados toda una noche bebiendo en un único lugar no nos va. Por el clima, por lo bien que se está en las terrazas de verano o por lo que sea. La sesión de unas cuatro horas que nos propone beeradvocate no suele entrar dentro de nuestros planes. A cambio tenemos otros modelos de diversión cervecera en ciertas partes de la península, no siendo estos desdeñables: el modelo de caña y tapa, donde uno recorre no menos de cuatro bares degustando entre tres y cinco cervecitas con su tapa o pincho también es maravilloso. Y digno de ensalzar. Por desgracia, no es común en Valencia.

¿Cómo solemos tomar cerveza mis amigos y yo en la realidad?. Cuando tan sólo vamos a tomar cerveza, una tras otra, ¿cuál pedimos?. Pues para ser sincero pedimos siempre Voll-Damm en botella. Y la pedimos sin vaso, pasando de los aromas y de saborear la cerveza. Bebemos más despacio, porque a partir de la tercera la cosa se complica. Evidentemente eso no es una sesión tal y como he explicado. Pero es lo que hacemos.

Si tuviera que elegir una cerveza de sesión auténtica y española, no sabría hacerlo. Así que voy a proponer una lista a ver qué opinan mis compañeros de país.

La Pale Ale 1900 de Zaragozana cumple estrictamente, con 4.8% alc. Un pelín cítrica (que no es muy deseable en una cerveza de sesión), un poco dulce y un amargor lupulizado. Bien, no es que me entusiasme. De todos modos no es fácil de encontrar en todos los lados. Nunca la he tomado de barril.

Una AK. Damm También cumple con los requisitos (4.8%). Demasiado suave para mi gusto y en botella desde luego yo no le encuentro el carácter alsaciano ese que anuncia. Además... ¿qué es carácter alsaciano?.

Una Moritz. En la linea de la Pale Ale, también se fabrica en la fábrica de La Zaragozana. Esta se pasa, (5.4%), pero apenas se nota. También clara, de burbuja un poco más fina y picante. Bien lupulizada. Tampoco es una maravilla pero es cierto que tiene un carácter diferente al de la lager 'tradicional' española. Entre la Moritz y 1900, me quedo con la primera. Pero tampoco se encuentra con facilidad en mi ciudad, así que no la he probado muchas veces.

Y si nos vamos a las lagers más comerciales, propongo una Alhambra, que también está por debajo de los 5. Una cerveza lager bien hecha, nada más, a la que únicamente se le puede reprochar su exceso de gas, lo cual puede complicar a uno la sesión.

Hay otras muchas cervezas españolas de calidad, pero ya se van al 6. Nostrum de San Miguel, o 1906 de Estrella Galicia. Así que esas no las incluyo como cervezas de sesión. Y bien... ¿qué opinan ustedes?. ¿Y si pongo una encuesta?...

Filósofo cervecero opina acerca de las cervezas de sesión. Y de la suerte que tiene.
Cervecerías de España también lo hace... ¡pero no se moja con las españolas!

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11 agosto, 2008

Paisajes de Praga

Ya dije que nuestro viaje a Praga no fue 100% cervecero, sino más bien entre un 30% y un 40% cervecero. El resto lo empleamos en hacer turismo del normal, del que no implica cerveza. Parece imposible en una ciudad como Praga si uno lee el blog del Filósofo Cervecero, pero no lo es. Porque Praga es una ciudad preciosa para recorrer caminando y disfrutar -sobrios- del paisaje.

Praga se divide en distintos barrios, que al fin y al cabo son divisiones administrativas. Los barrios son numerados, y corresponde a Praga 1 el llamado barrio viejo. Con Praga sucede como con muchas ciudades: por un lado está la ciudad turística, relativamente grande (se puede recorrer andando si uno es joven y andador) y por otro la residencial, a la que es mejor acudir en transporte público. Si es que uno tiene alguna buena razón cervecera para ir hasta allá, claro.


Si no se desea andar, el transporte público es eficiente y consta principalmente de una red enorme de tranvías y tres lineas de metro. Que funcionan realmente bien, al menos si se compara con la terrible irregularidad y tardanza del metro valenciano. Los abonos de transporte son combinados y se compran por tiempo de uso, esto es: el billete de un único viaje (el más barato) sirve para 5 estaciones o media hora de uso. Vale algo más de un euro. El de un día merece la pena si uno va a viajar más de tres veces en 24 horas: vale algo más de tres euros (100 coronas). También existen los de tres o cinco días: su precio es superior, pero uno se olvida durante un tiempo de comprar billete. Como Praga es una ciudad de subidas y bajadas, la gente más mayor lo puede agradecer.

Praga 1 comprende los históricos barrios de la ciudad vieja (Staré Mesto) y el gueto judío Josefov. Se trata de la zona más atestada de turistas y es lógico porque en esa zona se encuentra la plaza de la ciudad vieja con su famoso reloj y la Iglesia de Nuestra Sra. de Tyn, la Torre de la Pólvora y la espectacular Casa Municipal de estilo art noveau. Asimismo junto al imponente Clementinum se encuentra uno con uno de los puentes más carismáticos de Europa: el puente de Carlos V. Repleto, por supuesto, de caricaturistas, vendedores y músicos.

En el barrio judío, dentro del complejo de instalaciones gestionadas por el museo judío uno puede visitar las distintas sinagogas que albergan exposiciones acerca de la historia judía en Bohemia, estilo de vida de los judíos o sus fiestas y tradiciones (tienen un huevo de fiestas y tradiciones, los judíos). Hay dos tipos de entradas al museo judío y una de ellas tan sólo sirve para visitar la histórica y pequeña Sinagoga Vieja Nueva. Como eran caras, nosotros cogimos la otra. Por desgracia no se podía hacer fotos en ningún lado (excepto en el cementerio y pagando) así que no pudimos fotografiar el espléndido interior morisco de la Sinagoga Española.

Al otro lado del puente de Carlos V, la zona alta de la ciudad comprende los barrios de Malá Straná y Hradcaný. Malá Strana es famosa por sus calles empinadas especialmente Nerudova (hervidero de tiendas y turistas) y Úzed. Ambas calles parten de la plaza principal, donde se encuentra la increíble iglesia de San Nicolás. En Malá Strana podemos descansar en los parques o jardines cercanos al río Moldava, o bien subir hasta el mirador con el teleférico. Recorriendo la colina arbolada hacia al norte llegaremos al monasterio de Strahov... donde pueden encontrar una buena cervecería. Entonces ustedes estarán ya en la parte más antigua y señorial de la ciudad: la zona del castillo o Hradcaný.

De la cervecería del monasterio de Strahov pueden bajar por Loretanska para descubrir la Iglesia del Loreto, con su hermosa estancia de la natividad (tampoco se pueden hacer fotos, a menos que uno sea español, como comprobé a lo largo del viaje). Si sigue y no se detiene en U Cerneho llegará usted, tras pasar por varios palacios, a las puertas del castillo donde le saluda, imponente, la catedral de San Vito.

El complejo del castillo dispone de una entrada combinada para visitar el Palacio Real, Callejón del Oro, basílica de San Jorge, pinacoteca y Torre de la Pólvora (II). Así que mejor dedicarle todo un día tranquilamente. Tras la visita al castillo es buena idea pasear por los jardines posteriores para alcanzar la Fuente Cantarina, en el jardín del palacio renacentista de Fernando I. Y cuando haya descansado puede bajar tranquilamente por la parte de detrás, para regresar al norte de Malá Straná y a los jardines Wallenstein. De ahí pueden pasar por Cihelna y tomar unas cuantas fotos preciosas desde la orilla misma del río. Además, ahí al lado está la hermosa pivnicé Malostranska.

Cuando uno ha tenido bastante ración de historia antigua, se puede ir a visitar otros barrios, como el de la ciudad nueva (Nové Mesto). Imprescindible, tan sólo por el pequeño memorial y como homenaje, visitar la Iglesia de San Cirilo y Metodio donde los asesinos del líder nazi Reinhard Heydrich se ocultaron hasta que fueron traicionados por uno de sus compañeros.

Al este de la ciudad, caminando desde la impresionante iglesia de Námestí Miru pueden llegar a Vinohrady: más moderno, con edificios elegantes y caros. Esta zona está mucho más despejada de turistas y se agradece a la hora de andar por la calle. Pueden visitar la Iglesia del Sagrado Corazón y contemplar la torre de televisión con sus bebés gigantes. Y si de allá van al norte, ven la estatua de Jan Zizka, cruzan las vías como sea y se atreven a pasear por las decadentes calles del barrio, pueden llegar a la iglesia de San Cástulo. Además ¡en esa misma calle está Pivovarsky Klub!.

Para terminar el viaje, no vayan a ningún sitio en concreto. Elijan un monte como el Letna o Vysehrad: suban a él y busquen alguno de los muchos Biergartens que pueblan las colinas. Y dejen caer la tarde disfrutando de Praga al completo mientras toman unas cervezas.

Imprescindible

  • Cambiar dinero antes de ir a Praga
  • Todas las iglesias de Praga son bellísimas. No se pierdan ni una.

Prescindible
  • Esperar a los santos en el reloj astronómico
  • Pasear en barco




1 Si tiene que cambiar dinero en una casa de cambio, la que mejor cambio daba de las que vimos estaba más o menos aquí.

Nos fuimos con:
La Lonely Planet
Guía de bolsillo de El país Aguilar

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