De cervezas en Praga (I)
No, se han equivocado: si buscan información acerca de qué cervecerías visitar en la capital checa para su viaje, el blog que están buscando es éste. Este post es para narrar mi experiencia cervecera en Praga, ciudad que visité en mis propias y merecidas vacaciones. Porque Praga, además de ser una ciudad muy hermosa (como espero demostrar en otro post) es una ciudad para vivir una gran experiencia cervecera. Sobretodo si vas guiado por Max, el filósofo cervecero.
Nuestra intención, por supuesto, no era tan sólo visitar cervecerías (que allí se llaman por lo general hospodas o pivnices1). También era ver la ciudad. Así que tratamos de combinar ambas cosas: creo que lo hicimos con éxito. Con algunas de las cervecerías tuvimos más suerte y con otras no tanto, pero desde luego nos lo pasamos genial. Principalmente porque lo que hicimos nada más llegar fue llamar a Max y al día siguiente ya estábamos en...
Filosofando y delirando: crónica de un encuentro cervecero en PragaPero antes, una pequeña reseña de cómo va el tema de las cervezas en Praga. La República Checa es el país que más cerveza consume del mundo mundial. Por persona se consumen unos 156.9 litro al año, y sacan más de 20 litros al segundo (Irlanda). Para que se hagan una idea, casi doblan a los españoles (con 83) que ocupan una honrosa duodécima posición.
Por supuesto, consumen esa cantidad porque hay mucha gente que no bebe, porque si no no me salen las cuentas. Lo normal en cualquier pivnice era contar al menos tres rallas largas por persona. Esto indica que se han consumido tres cervezas de medio litro, la medida estándar de la cerveza común checa, Svetlý o Cerný2. Por cierto, ya que me lo ha preguntado mucha gente, el precio de la cerveza allí es barato si la jarra te sale por 30 coronas o menos. Caro si sale por más de 50. Esto significa que el medio litro sale entre poco más de un euro y menos de dos.
Entre otras cosas te salen esas cantidades de cerveza por persona porque, con la complicidad del cliente, es más sencillo tomar una nueva cerveza que no hacerlo. En cuanto uno ha vaciado el vaso, lo más normal es que el camarero lo recoja y lo vuelva a llenar. Es decir no hay que hacer gesto para pedir, sino para negar. Según nos contó Max, el truco está en solicitar la cuenta antes de que se acabe la cerveza. Así que no es extraño que nosotros, que ni de lejos acostumbramos a beber tales cantidades, que íbamos en pareja y que pretendíamos ver la ciudad sin ir a gatas, bebiéramos 'poco' y nos saliese el viaje a una media de unos dos litros al día. Y ahora vayamos ya a por el encuentro cervecero.
Max no tiene precio como guía: esto significa que no se le puede pagar porque al ritmo que va es imposible tratar de contemplar las bellas calles de Praga mientras anda. Nos tomamos la primera en Krusovická Pivnice, donde la cerveza no destaca especialmente sobre cualquier otra de Praga, pero nos sirvió de punto de encuentro. Salimos y, en un momento, habíamos recorrido andando dos estaciones de metro, subido a uno, bajado, subido a un tranvía y bajarnos para plantarnos en...
Pivovar U Bulovky. Donde elaboran su propia cerveza. Maravilloso el local desde todos los puntos de vista. Y tremendo el goulash, la mejor comida que probamos en todo el viaje. Max se tuvo que ir pronto, pero nos dejó con una cerveza de miel con aroma y gusto a manzana3 tan buena, que a nosotros nos daba auténtica lástima abandonar el local. Pero había que regresar a Praga.
El resto de días, ya por nuestra cuenta, visitamos U Cernéhu, situado en la misma plaza de la iglesia de la (cara) iglesia del Loreto. En U Cernéhu, dependiendo de la hora, los turistas se mezclan con la población local, aunque no es raro ver a algunos turistas que, tras contemplar el panorama de las mesas compartidas, huyan a algún lugar menos local. En cualquier caso tienen menú en inglés, en español y supongo en otras lenguas.
Esta pivnice fue de las que más nos gustó y donde descubrimos el queso Romadur en escabeche. Lo acompañamos de unas cuantas Kozel oscuras de barril (que fue una de las cervezas que más nos gustaron). En la misma zona se encuentra la hospoda del monasterio de Strahov, donde elaboran su propia cerveza. Por desgracia, cuando otro día acudimos a ella, estaba reservada por fiesta privada. Así que regresamos a U Cernéhu, para probar entonces el Hermelin en escabeche con ajo y el embutido checo con vinagre.
[Como se ve, los checos son de sabores fuertes. No es raro encontrar muchos platos acompañados de vinagre, cebolletas o largas guindillas. Estos sabores, evidentemente, pegan a la perfección con las cervezas Svetlý]
En Josefov, el barrio judío, visitamos la hospoda U Rudolfina, donde además comimos pato con los famosos dumplings -migas de pan gomosas- y cebolla. La cerveza (solo rubia Pilsner Urquell tanková), eso sí, nos dejó un poco insatisfechos.
En Staré Mesto -la ciudad vieja- conseguimos (al segundo intento, porque no abren por la mañana) visitar U Zlatého Tygra, archiconocido por turistas por ser el lugar que visitó Bill Clinton en busca de una cervecería auténtica checa. La cosa allá funciona de la siguiente manera: te sientas y te ponen una cerveza. No hay preguntas. No hay menos de medio litro. Si lo acabas y miras al camarero sin querer te ponen otro. Y así sucesivamente. La cerveza, tan sólo Urquell tanková, es agradable, pero sin pasarse: hecha para tomarse unos dos litros sin problemas. Así que no fue por la cerveza que recordaremos toda la vida U Zlatého, no. Fue por que allí conocimos el queso de cerveza, plato fundamental de los pivnices checos, que no hemos tardado ni dos días en reproducir en España una vez hemos regresado. Pero eso se contará más adelante.También en pleno centro y muy cerca de la plaza de Wenceslao (al lado de la única farola cubista del mundo) está U Pinkasú. El lugar es preferentemente turístico, pero sólo si uno se quedan en la terraza. Dentro, uno comparte espacio con los habituales checos. La cerveza (Kozel de barril) no está mal, pero la venden cara. Así que no pedimos nada más.
Y en esas estábamos cuando, a falta de dos días para regresar, quedamos de nuevo con Max.
Pero eso queda para la segunda parte, que este post queda muy largo.
2 Svetlé es la cerveza rubia común en Praga, normalmente entre 12 o 10 grados Balling y bien lupulizada. La Cerné es la cerveza negra, más dulce pero de idéntica graduación. Por cierto, lamento no poder poner todos los acentos como corresponden, pero mi teclado está bastante limitado en ese sentido.
3 La verdad, no anoté los nombres de cerveza ni unas breves notas de cata de cada una. De normal no lo hago, me gusta beber sin más y más si estoy acompañado. Sólo lo hice el último día ¡tras pensar que luego debería escribir acerca de ello!. Así que lo lamento si las descripciones quedan pobres: fueron demasiadas distintas en pocos días.
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7 cosillas:
Muy bueno el post! D[andole el espacio que se merece a lo importante en Praga :)
Gran primera parte, expresiva y simpática de tu viaje...Esperamos el siguiente con impaciencia jejejeje
Sobre el ritmo de Maz sólo decir que lo comparto jejejeje y de la actuación del camarero me parece bien, estoy harto de tener que pedir cada vez que quiero tomar cerveza jejejejejeje.
Una pregunta, anteayer estuve con una pareja de gallegos( gallegos de verdad no llollegas emigrados a Argentina jejeje) y me decían que los camareros en Praga suelen ser bastante maleducados. qué me puedes contar de tu experiencia en solitario( con chica vamos, un saludo deliruma jjejeje) comparandola con la de llevar de guía a Max, y a este respecto?
Haya salud
P.S.- Ahora que veo la foto Delirium, eres clavado a un amigo mio italiano que vive en Escocia...pero sobre todo,tienes una cara de informático de la ostia, si ya pones unas gafas no hay duda de tu profesión jejejeje
El siguiente vendrá pronto...
En cuanto a la pareja gallega, estoy por pensar que, o bien tuvieron mala suerte ellos, o bien la tuvimos nosotros buena. No tuvimos ningún problema con los camareros: ninguno era un prodigio de simpatía, pero no nos sentimos mal en ningún momento. Como verás, todos los sitios a los que hemos ido tienen una clientela mixta turista - checa y los camareros conocen bien el tema. Por cierto, que lo de los españoles y la propina es un poco irregular: los hay que dejan y los hay que no. Dejar 20 - 30 coronas tras tomarse unas cuantas cervezas es de recibo en Chequia (que me corrija Max si no).
En el Tygra nos sentimos un poco incómodos cuando una pareja a nuestro lado bromeó un poco a costa nuestra. Pero nada más.
Con Max si que se notó la diferencia: comimos y bebimos mejor. Y sabía pedir distintas cervezas, cosa que nosotros no. Aparte de esa (importante) diferencia, nada más que resaltar.
¿Lo de la cara de informático va en serio? ¡Si apenas se me ve! Y además igual a un italiano escocés... ¡que pequeño es el mundo!
Un saludo!
El tema de los camareros checos. Por lo general, la mayoría de los que se quejan son gente que solamente va a lugares para turistas o "expats" donde sí, en muchas ocasiones, el servicio deja mucho que desear.
En el resto de los lugares, en su mayoría, los camareros no serán un ejemplo de simpatía, como bien dice Delirium, pero son profesionales y eficientes, que es lo que yo entiendo como buen servicio. El resto (sonrisas, etc), son bienvenidos extras, pero no esenciales.
Claro que incluso en algunos lugares no turísitcos, algunos turistas parecen tener como misión intentar hacerle perder la paciencia a los camareros. Van a un lugar donde no se habla otro idioma que no sea el checo, donde no tienen menúes en otro idioma que no sea el checo (y por qué tendrían) e insisten en hablarle al camarero/a en inglés (o a veces en español u otros idiomas menos difundidos) preguntando qué tiene cada plato y cosas por el estilo. Cuando el pobre camarero se pone un poco nervioso porque no puede entender, mucho menos aclarar, los visitantes se ponen más insistentes, culminando quizás en una reacción no del todo cortés por parte del camarero. Para mí, la culpa es de los turistas, si yo voy a comer un lugar donde no sé el idioma trato de buscar algo en el menú que mas o menos se parezca a algo que conozco y lo pido, si no me gusta, mala suerte. Muchos no tienen esa actitud. Y es algo que he visto en varias ocasiones.
Me acuerdo que en una de ellas la ya veterana camarera de un bolichón en Praga 6 luego de, debo decir muy educadamente, meterles en la cabeza a dos mujeres que menú en inglés no tenían y que ella no hablaba inglés, se dio vuelta y me dijo en checo "no es mi problema que no hablan checo" y tenía toda la razón.
REspondida la duda.Algo parecido quise hacerles ver porque les pregunté si sólo habían estado en sitios de turistas.
La actitud a la que te refieres Max, es bien conocida, especialmente por Ingleses, yankies e italianos que suelen ser bastante pesados como clientes a la hora de hablar en su idioma.Parece que el resto del mundo está obligado a tener que hablar la lingua franca por cojones y esto no es así. Recuerdo mis años de estudiante, trabajando como camarero cuando unos turistas yankies llegaron a la terraza, y al servirles les hablé en inglés. Una retaila de thanks gods, aleluyas y sonrisas acompañaron a la comanda, así como una buena propina al final jjejeje.Así que todo tiene su punto.
Personalmente también soy de la idea de "donde fueres haz lo que vieres" A los anglos igual hay que decirles "when in Rome do as he romas do" jejejejeje y si voy a un sitio prefiero llevarme un mini glosario esencial o informarme antes para poder mezclarme lo más posible con el ambiente.La mímica y las sonrisas también ayuda y no pasa nada, creo que es mucho más ridículo el dialogo de besugos que se da cuando le hablas a alguien en un idioma que no conoce y encima quieres que te entienda porque sí.
Esto una vez más me trae a la cabeza la idea de globalización que tan poco me gusta para según que cosas( especialmente para la comida y la bebida jejeje).Resulta que todos queremos viajar, ver mundo, pero a la manera cómoda, que nos entiendan, que nos mimen y que nos hagan sentir como en casa( literalmente) y eso, lo siento, pero para mi no vale. Si voy a ir a un sitio a comer lo de todos los días, quiero que me hablen como en mi casa y que encima sean amables conmigo, para eso me voy al bar de siempre y no salgo de mi barrio jejeje
La gente ya no sabe lo que quiere, ya parece que se viaja por moda, porque toca, en lugar de por la experiencia genial que representa y todo lo que te enseña. Tiene que ser muy triste viajar a un país y no aprender ni siquiera a decir hola, por favor y gracias en el idioma local....yo no me lo imagino y vosotros???
Haya Salud
Delirium, por si no lo leíste en "CAAC
te dejo lo siguiente:
"Todavía nadie se ha ofrecido así que sería un placer que te animaras e hicieras los honores de invitar a la Ronda #3 jejejeje
Sobre el Logo, Cotoya anda en ello pero tiene mucho trabajo...Se me ocurre que podía haber más de uno y elegimos el que más nos guste adelante con tu diseño, cuantas más ideas más riqueza jejejeje
Muy bueno tu post.
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